Pensar el mundo a través de las Escrituras...

jueves, 10 de octubre de 2019

Los dos cimientos Mateo 7:24-29



El cimiento es la parte del edificio que está debajo de la tierra y sobre la cual descansa toda la estructura de dicho edificio.[1] Un Arquitecto escribió cual era el propósito de tener buenos cimientos.

“La parte básica es soportar la carga de todo el edificio. Una buena y fuerte base mantiene el edificio en pie mientras las fuerzas de la naturaleza causas estragos. Los cimientos bien construidos mantienen a los ocupantes del edificio seguros durante calamidades como terremotos, inundaciones, fuertes vientos, etc. Los cimientos deben ser construidos de tal manera que impidan la humedad del suelo se filtre y debilite la estructura[2]

Cuando un edificio es construido con un mal cimiento tiene todo el riesgo de que ese edificio se derrumbe fácilmente ante cualquier temblor, lluvia o fuerte viento. Pero cuando tiene un buen cimiento, aunque de igual manera tiene el riesgo de derrumbarse ante un temblor, lluvia y viendo es muy mínima su probabilidad porque tiene un excelente fundamento. Lo más trágico de que un derrumbe de un edificio no es el edificio por sí mismo sino la pérdida de vidas humanas. Las personas viven cada día creyente que ellas están bajo un edificio de solido fundamento pero la realidad es que están pronto a perder la vida por haber puesto su confianza en un fundamento superficial. En el mundo antiguo como en la actualidad cuando algún edificio se derrumbaba terminaba con la vida de las personas. Lucas 13:4

“Y en el caso de los dieciocho, que murieron aplastados al derrumbarse la torre de Siloe, ¿Creen ustedes que ellos eran más culpables que el restos de los habitantes de Jerusalén?

Por tanto lo que Jesús quiere hacernos pensar por medio de esta ilustración es ¿Bajo qué cimiento esta fundamenta tu vida? ¿Es un fundamento en la roca o es un fundamento en la arena? ¿Es tu fundamento capaz de soportar todas las aflicciones de la vida y mantenerse en pie o al enfrentarse al primer problema, prueba, tentación o aflicción se derrumba de forma completa? ¿Es tu fundamento tan firme que te permitirá mantenerte con vida o tu fundamento es tal débil que llevara a la muerte?

Edificado sobre la roca. Mateo 7:24-25

Jesús está terminando el sermón con esta ilustración para aplicar todo lo que nos ha enseñado por medio del Sermón del monte. Él nos enseñó las Bienaventuranzas y que al practicarlas somos sal y luz del mundo (Mt 5:1-16) luego enseño que el no vino abolir ni abrogar los profetas sino a cumplir y mostrarnos la ley de Dios era mucho que el acto externo en sí mismo, sino que tenía que ver con el corazón para la ira, el adulterio, el divorcio, los juramentos y el amor hacia el prójimo (Mt 5:17-48) también nos enseñó que se puede ser alguien religioso pero hipócrita al practicar limosna, oración y ayuno (Mt 6:1-18) además nos enseñó donde debería estar nuestro tesoro y porque no debíamos afanarnos ni a tener ansiedad porque Dios nos cuidaba providencialmente (Mt 6:19-34) Finalmente nos enseñó que debemos pedir por sabiduría y saber que existen dos puertas, dos caminos y dos destinos. Además debemos aprender a discernir entre los falsos y verdaderos profetas como también debemos examinar nuestro corazón de nuestro propio engaño (Mt 7:1-23) Por lo tanto lo que Jesús comienza enfatizando aquí es que el hombre que es sensato o sabio es quien oye todas estas palabras y las pone en práctica.

“Todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyo su casa sobre la roca” (NVI)

“Todo el que escucha mi enseñanza y la sigue es sabio” (NTV)

El versículo paralelo a este nos da un detalle interesante sobre este hombre. Nos dice que este hombre “cava hondo y pone los cimientos sobre la roca” (Luc 6:48) Los rabinos debatían si era más importante oír la ley o cumplirla. La mayoría concluía que oírla era lo más importante porque uno no podía cumplirla sin oírla[3]. Pero podemos ver en las Escrituras que esto era algo que iba siempre unido. Deuteronomio 6:3; Lucas 11:28

“Oye Israel, y asegúrate de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y te multipliques, tal y como el Señor y Dios de tus padres te lo ha prometido”
“Jesús respondió: Mas bien, dichosos los que escuchan la palabra de Dios, y la obedecen”

El hombre sensato es el hombre que practica la palabra de Dios de forma cotidiana en su vida. Para el hombre sensato no es suficiente saber de la Biblia sino que él cree todo lo que la Biblia enseña. Para el hombre sensato no es suficiente escuchar sermones él quiere vivir esos sermones. Para el hombre sensato no es suficiente hablar de la oración él quiere experimentar el tiempo de oración con Dios. Para el hombre sensato no es suficiente hablar de comunión entre los hermanos él quiere tener esa comunión real con los hermanos. Para el hombre sensato no es suficiente hablar del evangelio él quiere predicarles el evangelio a otros. El hombre sensato está constantemente edificando su vida alrededor de la palabra de Dios y él sabe que esa palabra de Dios viva es Cristo la roca eterna (Sal 78:35; 1 Pe 2:4-8) Podemos ver una descripción general de un hombre sensato a través de las mismas enseñanzas que el sermón del monte nos ha mostrado.

En primer lugar el hombre sensato es un hombre que tiene deseos de conocer más a Dios. Al ver el sermón del monte podemos ver que en sus primeras enseñanzas el Señor nos mostró que alguien bienaventurado busca ser pobre en espíritu, manso, que tiene hambre y sed de justicia y que se goza aun en las persecuciones (Mt 5:1-12) ¿Qué es lo que lo motiva a eso? ¡Conocer a Dios! Salmos 1:2-3; 42: 2

“Que, por el contrario, se deleita en la ley del Señor, y de día y de noche medita en ella. Ese hombre es como un árbol plantado junto a los arroyos; llegado el momento da su fruto; y sus hojas no se marchitan. ¡En todo lo que hace prosperara!”

“Mi alma tiene sed de ti, Dios de la vida; ¿Cuándo vendré a presentarme ante ti, mi Dios?

Para el hombre sensato no es suficiente saber de la palabra de Dios sino que quiere conocer a Dios por medio de ella. Quiere experimentar su presencia. Quiere disfrutar de su amor. David Brainerd solía orar así[4]:

“Oh, si mi alma estuviera envuelva en el amor divino, y mis anhelos y deseos de Dios aumentara! Oh, bendito Dios mío! Déjame subir hasta cerca de ti, y amar, y desear e implorar, y luchar y extenderme hacia a ti, para la liberación de mi cuerpo de pecado y muerte”

En segundo lugar el hombre sensato es un hombre que conoce lo peligro de su corazón. Jesús apunto en el sermón del monte que el tema no era simplemente cumplir el mandato de manera externa sino que tenía que haber una obediencia del corazón (Mt 5:17-48) Por tanto un hombre sensato es cuidadoso de sus pensamientos y motivaciones del corazón porque saben que el proviene el mal. Mateo 15:19

“Porque del corazón salen los malos deseos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios, las blasfemias”

Por tanto él está examinando constantemente sus pensamientos y motivaciones de porque hace las cosas. Los fariseos pensaban que estaban predicando la palabra de Dios. Pablo pensaba que estaba sirviendo a Dios pero todos ellos estaban equivocados ¿Tu porque haces lo que haces? ¿Qué te motiva realmente hacerlo?

En tercer lugar el hombre sensato práctica su fe. Jesús enseño que si realmente vamos a vivir la palabra de Dios amaremos a nuestro prójimo, aunque sea difícil hacerlo y amaremos a nuestro enemigo, aunque sea imposible hacerlo (Mt 5:38-48) Los frutos cristianos se van evidenciando mientras más vivimos en comunidad y mientras más enfrentamos momentos difíciles. Gálatas 5:22-24; Santiago 1:2-3

“Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Contra tales cosas no hay ley. Y los que son que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos”

“Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando estén pasando por diversas pruebas. Bien saben que, cuando su fe es puesta prueba, produce paciencia”

En cuarto lugar el hombre sensato se esfuerza por discernir las cosas a la luz de la palabra de Dios. Un hombre que sensato es un hombre que al estar buscando y viviendo la palabra de Dios va adquiriendo cada vez un discernimiento espiritual profundo sobre todas las cosas y puede discernir en sus juicios con su hermanos, cuando falsos profetas se acercan o cuando su propio corazón le está engañando (Mt 7:1-23) Tal como el Apóstol Pablo nos aconseja hacerlo en 1 Tesalonicenses 5:21

“Examínenlo todo; retengan lo bueno”

Comprendiendo que el hombre prudente practica la palabra de Dios entonces cuando él se ve enfrentado a las diversas desgracias, dolores, sufrimientos y males del mundo caído del cual vivimos se ve mojado por la lluvia, azotado por las olas, golpeado por el viento pero jamás destruido ¿Por qué? Porque su cimiento es firme, su cimiento es la roca, su cimiento es Cristo. 2 Corintios 4:7-10

“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que vea que la excelencia del poder es de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, pero no angustiados; en apuros, pero no desesperados; perseguidos, pero no desamparados; derribados, pero no destruidos, siempre llevamos en el cuerpo, y la por todas partes, la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nosotros”

Edificado sobre la arena. Mateo 7:26-27

Por otro lado Jesús dice que oye su palabra y nos las pone en práctica es un hombre insensato que construye sobre la arena.

“Pero todo el que me oye estas palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato que construyo su casa sobre la arena” (NVI)

“Sin embargo, el que oye mi enseñanza y no la obedece es un necio, como la persona que construye su casa sobre la arena” (NTV)

El versículo paralelo nos dice que el que oye y no las pone en práctica “es como quien construye su casa sobre el suelo y no pone cimientos” (Luc 6:49) El necio es escucha sobre Dios pero en verdad en su corazón no hay un temor de él es por eso que desprecian la sabiduría y la enseñanza (Prov 1:7) Ellos pueden externamente decir “Amen” a todas estas enseñanzas que Jesús acaba de dar, pueden abrir su biblias para cumplir, asisten a los cultos porque es lo que deben hacer, estudian teología porque así comprenden a Dios intelectualmente pero Dios es a quien aman con todo su ser y corazón (Mt 22: 37-40) Por tanto un hombre necio es todo lo contrario al hombre sensato que ponía en práctica la palabra de Dios.

En primer lugar el hombre insensato no tiene deseos de conocer más a Dios. Los fariseos eran las personas que hablaban de Dios pero en realidad no tenían deseos por conocer a Dios. Interiormente ellos no eran pobres, mansos ni tenían sed y hambre de justicia de Dios. Al contrario ellos creían que eran perfectos delante de Dios. A ellos les era suficiente con cumplir con los mandamientos de no matar, no adulterar, no divorciarse, no jurar en vano de forma externa. Ellos se jactaban de cumplir con dar limosna, orar y ayunar públicamente. Jesús que conocía todo su corazón dijo en Mateo 23:3

“Así que ustedes deben obedecer y hacer todo lo que ellos les digan, pero no sigan su ejemplo, porque dicen una cosa y hacen otra”

Un hombre insensato lo que hace es hablar de la Biblia, hablar de la oración, hablar de teología, hablar del evangelio, hablar de la iglesia pero su corazón en realidad está seco por la pasión por Dios. ¿Eres capaz de hablar de Dios sin ninguna admiración de su belleza? ¿Eres capaz hablar de la gracia de Dios sin ningún verdadero interés? ¿Eres capaz de hablar de la iglesia sin ningún sentido de urgencia? ¿Crees que ya estas obedeciendo a Dios por asistir a un templo?

En segundo lugar el hombre insensato no se preocupa del corazón. Debido a que los fariseos hacían todo externamente ellos en realidad no estaban preocupados del corazón que es a donde Jesús apunto en todo momento en el sermón del monte. El preocuparse del corazón es admitir que eres malo al acercarte a Dios. El hombre insensato considera que nunca desobedece a Dios y por tanto se acerca ante Dios con auto justicia. Lucas 15:29-20; 18:11

“Pero hijo mayor le dijo a su padre: “Aunque llevo tantos años de servirte, y nunca te he desobedecido, tu nunca me has dado ni siquiera un cabrito para disfrutar con mis amigos. Pero ahora viene este hijo tuyo que ha malgastado todos tus bienes con rameras, ¡y has ordenado matar el becerro gordo para el!

“Puesto en pie, el fariseo oraba consigo mismo de esta manera: “Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás, que son ladrones, injustos y adúlteros. ¡Ni siquiera soy como este cobrador de impuestos!

Hoy puedes estar aquí pensando que eres “mejor que los del mundo” porque asistes a un templo pero la verdad es que no hay ningún merito en eso. No hay ninguna virtud moral delante de Dios que te justifique realizar actos externos de religiosidad. El verdadero problema radica en tu propio corazón pecaminoso. Esto puede ser cierto en cualquier tipo de persona, incluso en pastores. Ostavius Winslow fue un destacado predicador de Inglaterra relato la vida de un pastor se puede destruir cuando todo se realiza de forma externa sin el corazón.

“Trabajando por la salvación de los demás, no trabajo por la suya. Creció sin oración, despreocupado, seguro de sí mismo, mundano y orgulloso, y en grados lentos pero ciertos y fatales ¡descendió de su alta eminencia!”

En tercer lugar el hombre insensato no tiene discernimiento espiritual. Debido a que no desea buscar a Dios y solo obedece mandamientos religiosos externamente el hombre insensato no tiene un discernimiento espiritual para evaluar las cosas. Por ejemplo cuando Jesucristo vino al mundo los fariseos no lograron reconocer que era el Mesías. Juan 8:43-44

“¿Por qué no entienden mi lenguaje? Pues porque no pueden escuchar mi palabra. Ustedes son de su padre el diablo y quieren cumplir con los deseos de su padre, quien desde el principio ha sido un homicida. No se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de lo que es propio; porque es mentiroso y padre de la mentira”

Cuando Pablo predico a los gentiles los judaizantes se opusieron y no lograron ver que esto era el cumplimiento de las Escrituras. Hechos 15:1:

“De Judea llegaron algunos que enseñaban a los hermanos que si no se circuncidaban según el rito de Moisés, no podían ser salvos”

El hombre insensato no comprende las cosas del Espíritu porque está muerto en delitos y pecados. ¿Han conocido ese tipo de personas que son entusiasmadas por cualquier viento de doctrina? ¿Qué se interesan por cualquier moda teológica nueva y se mueven año tras año? Pues es seguro que son hombres insensatos que no han edificado en la Roca que es Cristo. Ahora ¿Qué pasa con este hombre insensato cuando llega la prueba, la persecución, las aflicciones y el dolor? Es destruido por ello. Mateo 13:20-21; 2 Pedro 2:20-22

“El que oye la palabra es la semilla sembrada entre las piedras, que en ese momento la recibe con gozo, pero su gozo dura poco por tener poca raíz; al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra se malogra”

“Gracias al conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, habían logrado escapar de las contaminaciones del mundo, pero volvieron a enredarse en ellas y fueron vencidos, con lo que su estado final fue peor que el primero. Les hubiera sido mejor no haber conocido el camino de la justicia, que volverse atrás después de haber conocido y recibido el santo mandamiento. Pero en ellos se ha cumplido la verdad proverbial: El perro vuelve a su vómito, y la puerca recién lavada vuelva a revolcarse en el lodo”

El hombre insensato afirmaba creer en Cristo, participa en la iglesia diciendo que era cristiano, escuchaba sermones, oraba y vivía una vida de apariencia de piedad pero fue destruido porque su fundamento no era Cristo y por tanto cualquier cosa que edificara se iba a destruir (Sal 127:1) La pregunta final de esta ilustración es ¿Sobre qué cimiento está fundamentada tu vida? Si en esta ocasión muriera la persona a la cual más ama ¿Te sostendrías en Cristo? Si en este momento Dios te quitara algo que valoras mucho ¿Te sostendrías en Cristo? Si en este momento se te diagnosticara una enfermedad grave ¿Te sostendrías en Cristo? Si Dios no te concediera lo que deseas ¿Te sostendrías en Cristo? La respuesta final a estas preguntas revela cual es el fundamento en el cual te sostienes.

Jesús enseña con autoridad Mateo 7:28-29

Las Escrituras nos dice que cuando Jesús termino de enseñar las personas estaban admiradas o sorprendidas por las enseñanzas y la autoridad de Jesús.

“Cuando Jesús termino de decir estas cosas, las multitudes se asombraron de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tenía autoridad, y no como los maestros de la ley” (NVI)

“Cuando Jesús termino de decir esas cosas, las multitudes quedaron asombradas de su enseñanza, porque lo hacía con verdadera autoridad, algo completamente diferente de lo que hacían los maestros de la ley religiosa”

Esta no fue la única vez que Jesucristo sorprendió por sus enseñanzas sino que cuando era muy joven la gente se sorprendió por su sabiduría. Lucas 2: 46-47

“Tres días después lo hallaron en el templo, sentando en medio de los doctores de la ley, a quienes escuchaba y les hacía preguntas. Todos los que lo oían se asombraban de su inteligencia y de sus respuestas”

También cuando predico en Nazaret se sorprendieron por el conocimiento que Jesús tenía siendo el hijo de José a quien conocían. Lucas 4:22

“Todos hablaban bien de él y se quedaban asombrados de las palabras de gracia que se emanaban de sus labios, y se preguntaban: ¿Acaso no es este el hijo de José?

La cultura hebrea siempre estuvo rodeada de maestros, intérpretes, rabís, que siempre estaban enseñando pero la enseñanza de Jesús tenía algo diferente. Ellos podían ver que la profundidad de sus enseñanzas era diferente, que la interpretación que hacía de la ley era diferente y que la aplicación que hacía de ella era perfecta. ¡Había algo impresionante en su enseñanza!

A la vez ellos estaban sorprendidos no solo por su enseñanza, sino porque las enseñaba con autoridad y no como los escribas. Como sabemos los fariseos, escribas o maestros la ley eran quienes enseñaban e interpretaban las Escrituras para luego decirle al pueblo cual era la voluntad de Dios a sus vidas. El pueblo escucha sus enseñanzas y obedecía pero no veía una autoridad en ellos como los profetas del Antiguo testamento que venían en nombre de Dios y decían “Así dice el Señor”. Y aunque Jesús no uso esa manera para mostrar su autoridad fue mucho más allá e interpretaba lo que ellos habían oído de sus maestros judíos como una mala interpretación y él les iba a dar la verdadera interpretación: “Ustedes han oído”, “Pero yo les digo” (Mt 5:21-22; 27-28; 31-32; 33-34; 38-39: 43-44) ¿Por qué Jesús poseía esa enseñanza perfecta y esa autoridad impresionante? Porque él no enseñaba lo que quería sino lo que su Padre le envió a predicar, no tenía pecado y porque era Dios encarnado. Juan 7:16; 8.46;

“Jesús les respondió: Esta enseñanza no es mía, sino de aquel que me envió”

“¿Quién de ustedes puede acusarme de haber pecado? Y si digo la verdad ¿Por qué no me creen?









[1] http://lema.rae.es/drae2001/srv/search?id=IYtrb4yMxDXX2xM1jVYF
[2] https://raulpe4.blogs.uv.es/2018/08/30/cimentacion-edificio/
[3] Craig Keener. Comentario cultural del Nuevo testamento. Página 58
[4] http://www.iglesiareformada.com/david_brainerd.pdf

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miércoles, 2 de octubre de 2019

Dichos y acciones sin fe. Mateo 7:21-23


A partir del siglo XVIII hacia adelante comenzó a desarrollarse un área de estudio en la teología cristiana conocida como “La búsqueda del Jesús Histórico” esta búsqueda tiene como propósito tener un retrato genuino del Jesús histórico. Hasta el día de hoy existen 3 búsquedas del Jesús histórico[1]. Esta búsqueda comenzó en Inglaterra con varios teólogos que partían de la base de que el Jesús de los evangelios es totalmente diferente al Jesús histórico que existió en Palestina en el siglo I. Por tanto cada uno de los autores que se embarcaban en la búsqueda del Jesús histórico hacía un retrato de Jesús según sus hipótesis. Para algunos Jesús era un revolucionario fracasado que había malinterpretado quien era Dios, para otros Jesús era un maestro moral que había invitado a sus seguidores a seguir sus pasos y para otros los evangelios fueron una construcción de sus discípulos que en realidad no tenían que ver con que Jesús hubiera resucitado sino simplemente como un acto de fe (No importa el hecho sino el significado). Esta búsqueda del Jesús histórico siguió avanzando entre los académicos y llego a discusiones sobre cuáles de los evangelios era el que reflejaba más fielmente al Jesús histórico y cuáles no. Estas supuestas búsquedas del Jesús histórico terminan simplemente en dañar dos cosas fundamentales de la fe cristiana.

En primer lugar parten en la incredulidad pues afirman que lo que relatan los evangelios respecto a Jesucristo no es verdad. Por supuesto ellos aseguran hacerlo de forma sincera pues buscan establecer los verdaderos hechos respecto a Jesús. Pero el problema es que las mismas Escrituras presentan los testimonios acerca de Jesús como algo que realmente experimentaron personalmente (1 Cor 15:5-8; 1 Jn 1:1-3) por tanto como Dios no puede mentir (Num 23:19) quienes no creen en el testimonio de la Escritura le están diciendo a Dios mentiroso (Rom 3:4) y ellos están creyente en sus propios razonamientos (Rom 1:21)

En segundo lugar distorsionan la naturaleza de Cristo. Muchos de aquellos que realizan esta “búsqueda” terminan haciéndose su propia idea respecto a la naturaleza de Cristo. Para muchos de ellos Cristo fue simplemente un hombre sabio o moral que no es Dios encarnado, que no podría ser la segunda persona de la trinidad.  

Muchos de estos académicos afirman ser cristianos y creer en Jesucristo pero no de la manera en que tradicionalmente la iglesia ha afirmado la naturaleza de Cristo. Es por eso que Jesucristo nos advierte que habrá muchas personas que afirman creer en el que sus propias obras niegan que realmente crean en él. Jesús ha venido mostrando que existen dos puertas, dos caminos y dos destinos (Mt 7:13-14) también nos ha mostrado que existen dos árboles. El árbol bueno y el árbol malo y que sus frutos van a revelar que clase de árbol son (Mt 7:15-20) Esta advertencia que Jesús había dado era para que se cuidaran del engaño de los falsos profetas que iban a venir vestidos de ovejas para engañarnos. Pero Jesús aquí va un paso más allá y nos quiere mostrar que no es suficiente que nos cuidemos de los falsos profetas sino que además debemos cuidarnos de nosotros mismos. ¿Es acaso posible que nosotros nos engañemos a nosotros? ¡Por supuesto! 1 Corintios 3:18; Gálatas 6:7; 1 Juan 1:8

“Que nadie se engañe. Si alguno de ustedes se cree sabio según la sabiduría de este mundo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio”

“No se engañen. Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre siembre, eso también cosechara”

“Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros”

El engaño es algo que está fuertemente en nosotros es por eso que debemos analizarnos constamente a la luz de la palabra. Los cristianos a través de los siglos siempre han visto la necesidad de examinar su vida a la luz de la palabra de Dios porque reconocen su naturaleza pecaminosa y la advertencia de Pablo. 2 Corintios 13:5

“Examínense ustedes mismos y vean si permanecen en la fe; póngase a prueba ustedes mismos. ¿O acaso ustedes mismos no se conocen? ¿Acaso no saben que Jesucristo está en ustedes? ¡A menos que no hayan pasado la prueba!”

No todo el que afirma verbalmente ser cristiano lo es Mateo 7:21

Jesús se refiere aquí a las personas que hacen un reconocimiento superficial de quien es el. La palabra Señor se usaba en un sentido de respeto, como lo usaron los discípulos en algunas ocasiones (Mt 18:21; 26:22) como también en el sentido de Señor de todas las cosas (Rom 10:9; 1 Cor 8:6) No es suficiente hacer una afirmación ortodoxa o intelectual acerca de quién es Jesucristo. Los religiosos de la época eran sin duda personas ortodoxas. Ellos creían ser descendientes de Abraham y estar haciendo las obras que Abraham había hecho (Mt 3:8) daban limosna (Mt 6:1-4) oraban (Mt 6:5-8) ayunaban (Mt 8:16-18) y en ocasiones se dirigían a Jesús como Maestro (Mt 22:16) pero todas estas afirmaciones no eran y acciones no eran más que palabras vacías pues venían de un corazón muerto en delitos y pecados. Un pastor llamado Richard Baxter (1615-1691) ya contaba sobre su época:

“No es inusual encontrar ministros que sean inconversos. Su predicación será fría y sin vida si Cristo no está en su corazón. Ojala cada estudiante de teología (especialmente en los seminarios) entendiera esto. ¿De qué vale estudiar si esto no nos conduce al conocimiento de Dios y de su gracia salvadora? Si Dios en su misericordia salva estos ministros, entonces, ellos tendrán un conocimiento de El que jamás se hubieran imaginado. No se puede conocer nada correctamente, a menos que se conozca a Dios. Nada en el universo entero puede ser conocido correctamente, a menos que sea conocido en relación con su Creador[2]

Es posible ser pastor o ser una persona estudiosa de la Biblia o de teología y no ser salvo realmente. Esta debería ser una advertencia muy profunda para todos nosotros los cuales nos sentamos cada domingo a escuchar la palabra de Dios. También tenemos en las Escrituras a personas que hacen confesiones de fe que finalmente no son ciertas. Unas de las más evidentes tienen que ver con Judas él estuvo en el círculo más cercano de Jesucristo (Mt 10:4) y sin embargo lo traiciono (Mt 14.10-11) Esto no pudo haberlo hecho sin haber mantenido una fuerte apariencia externa de ser alguien que confesaba realmente a Jesucristo. Otro ejemplo lo tenemos en el libro de los Hechos donde se nos relata acerca de la predicación de Felipe en Samaria en donde muchos oían la predicación y veían los milagros que hacía. Entre esas personas se encontraba Simón un hombre que practicaba magia y con ello engañaba a la gente para ganar dinero. (Hechos 8:4-12) el relato nos dice que Simón creyó y se bautizó, pero aun así su confesión era falsa. Hechos 8:12, 18

“Incluso el mismo Simón creyó y se bautizó, y siempre andaba con Felipe y lleno de asombro veía las señales y los grandes milagros que Felipe hacia”

“Y al ver Simón que el Espíritu Santo se recibía por la imposición de manos de los apóstoles, les ofreció dinero”

Estos ejemplos nos dicen que es perfectamente posible ser externamente un discípulo de Jesús, bautizarse, ser miembro de una iglesia, servir en una iglesia, tomar alguna responsabilidad en la iglesia, hablar a otros acerca de Cristo, predicar en el templo o en la calle acerca de Cristo, asistir constantemente a toda reunión que la iglesia acuerde, ofrendar en la iglesia y aun así no ser verdaderamente salvo. ¿Cómo sabes que tu profesión de fe es verdadera? ¿Cómo estás seguro de ser alguien realmente salvo? ¿Cómo sabes que no eres Judas o Simón? Pero aparte de que las personas podemos hacer falsas profesiones de fe, también los demonios pueden hacer afirmaciones ortodoxas o intelectuales en cuanto a la fe. Cuando Jesús anduvo por la tierra de los gadarenos tuvo que expulsar a unos demonios los cuales hicieron una confesión ortodoxa sobre Jesús. Mateo 8:29; Stgo 2:19

“Y entre gritos le dijeron. “Hijo de Dios ¿Qué tienes que ver con nosotros? ¿Has venido para atormentarnos ante de tiempo?”

“Tú crees que Dios es uno, y haces bien, ¡Pues también los demonios creen y tiemblan!”

La confesión que los demonios hacían acerca sobre Jesús era correcta pero no por esos sus vidas eran cambiadas. Ahora es cierto que hay muchas personas que en nuestra sociedad dicen “Creer en Dios” y personas en las congregaciones dicen “Creer en Jesucristo” Pero ¿Cómo uno puede darse cuenta si su confesión de fe es verdadera o falsa? Imagina que eres una persona que ha venido de niño a la iglesia, tus padres siempre te llevaron allí y conoces todas las prácticas y el lenguaje cristiano. De pronto aparece una persona de la cual te enamoras, sientes que no podrías vivir sin esa persona, tus anhelos y tus sueños están junto a ella. Luego te das cuenta que a esta persona no le agrada la religión y manifiesta que aunque te ama no le interesa en lo más mínimo tu fe en Jesucristo. Como tú le amas y deseas tener una vida junto a el decides que la “religión que te enseñaron tus padres” no es tan importante como pensabas así que decides adaptar tu fe a una creencia personal y no congregarse para agradar a tu esposo. ¿Pueden ver el ídolo allí? El amor de su vida no es Cristo, sino un hombre. Ella decide agradar a su esposo ante que al Señor. Ella decide servir a los hombres ante que a Cristo.

Ahora imagina que no fuiste formado en la fe cristiana. Tuviste una vida desordenada y mundana sin ninguna relación con el cristianismo. De pronto alguien te predica, crees en él, te bautizas y te haces miembro de una iglesia. Con los años Dios abre puertas para estudiar y llegas a ser un doctor importante en el país. Tu carrera como doctor ha sido exitosa, pero ahora puedes mucho más exitosa si aceptas un puesto de trabajo en la clínica más importante del mundo en donde debes practicar abortos clandestinos. Al principio dudas, pero luego crees que es una oportunidad única en la vida y aceptas. ¿Pueden ver el ídolo allí? El éxito es el señor de su vida y no Jesucristo. El ama más el reconocimiento de los hombres que el reconocimiento de Jesucristo. Lo que quiero decir con esto es que la verdadera fe cristiana afecta toda la vida. Nadie puede ser cristiano públicamente sino no lo es secretamente.

Jesús enfatiza esto cuando nos dice que no es solamente quien confiesa verbalmente el que entra en reino de los cielos sino aquel que “hace la voluntad de mi Padre”. El mismo Señor dice que el había venido al mundo para esto y por tanto aquellos que hacen la voluntad del Padre son realmente sus hermanos. Juan 6:38-39; Mateo 12:50

“Porque no he descendido del cielo para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del que me envió: Que de todo lo que él me dio, yo no pierda nada; sino que lo resucite en el día final”

“Porque todos los que hacen la voluntad de mi Padre que está en los cielos son mis hermanos, mis hermanas y mi madre”

El hacer la voluntad de Dios no es solamente repetir las enseñanzas de Jesús sino que es vivir conforme a su voluntad. ¿Y cómo sabemos si estamos viviendo conforme a su voluntad? Si es que estamos permaneciendo en su palabra. Juan 15:4

“Permanezcan en mí, y yo en ustedes. Así como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, sino permanece en la vid, así tampoco ustedes, sino permanecen en mi”

El que es verdaderamente creyente sigue creyendo en el evangelio frente a toda circunstancia difícil de la vida. El que es verdaderamente creyente sigue arrepiendose de su pecado sin importar el pecado que sea. Por ejemplo Andrew Fuller fue importante bautista que escribió un libro para combatir la herejía del hipercalvinismo que sostiene que no se debe predicar el evangelio porque los elegidos solo los traerá Dios. Él tuvo 11 hijos con su esposa de los cuales perdió 8 hijos. Durante la perdida de sus 8 hijos y la muerte de su amada esposa escribió[3]:

“Las aflicciones que enfrenta mi familia son casi insoportables, y que es lo que será de mi ¡No lo sé! Por casi un mes los sufrimientos de mi amada esposa han sido extremadamente fuertes”

“La dulce madre ya no llora más sus pérdidas. Ya no hay más duros trabajos ni una carga pesada en sus hombros. Su preciosa alma en sufrimiento ha sido liberada de todo miedo y temor y por fin ha llegado al tierno hogar junto con sus hijitos y con su Dios”

Uno podría preguntarse ¿Cómo es que persevero Andrew Fuller a pesar de todas estas difíciles pruebas en su vida? Porque siguió creyendo en el Evangelio a pesar de las adversidades. O tal vez estas experimentando una fuerte lucha contra el pecado y piensas que jamás será liberado del poder de él y cuando pecas te sientes terrible porque piensas que Dios no puede perdonarte a un ser terrible como tú. Pero la verdad es que un verdadero creyente se angustia frente a la realidad del pecado en su vida. Se duele y corre al trono de la gracia a buscar perdón. En cambio un no creyente peca y simplemente se limpia la boca y sigue adelante sin ninguna angustia o arrepentimiento. Entonces ¿Eres tu uno de los que afirma solo de palabra que cree en Jesús y en el evangelio y vive una vida donde Cristo no gobierna realmente tu vida? ¿Vienes al templo pensando que aquí serás redimido cuando realmente es solo Jesucristo quien puede redimirnos?

No todo el que hace obras milagrosas es cristiano Mateo 7:22

En este segundo caso Jesús traslada el dialogo al día del juicio. El “Aquel día” hace referencia al día del juicio donde Cristo venga a juzgar todas las cosas (Isa 2:12, Jl 2:1; Mal 4:5; 1 Tes 5:2; 2 Pe 3:10) Al igual como los “muchos” que entran por la puerta espaciosa o ancha (Mt 7:13) ese día “muchos” van a creer que habían ido por el camino correcto cuando no era realmente cierto. Al igual como en el primer caso estas personas hacen un fuerte énfasis en llamar “Señor, Señor” a Jesús pero sus corazones no estaban realmente en Cristo. Estas personas hacen tres cosas: Profetizan, echan fuera demonios y hacen milagros.

En primer lugar el profetizar. Los falsos profetas podían profetizar es por eso Dios dejo una advertencia sobre los falsos profetas (Dt 13:1-5) y en los días Jeremías ya existían (Jer 23:25-28). Pero además de eso los falsos profetas igual podían ser usados por Dios para profetizar cosas que eran ciertas (Num 23:5; 2 Pe 2:15) Hay casos de cristianos se han visto sorprendidos por eso cuando un falso profeta les ha profetizado algo que puede ser cierto pero el punto es que aun Dios puede usar a un falso profeta para llevar a cabo sus propósitos.

En segundo lugar el echar fuera demonios. Cuando Jesús llego empezó a echar a fuera demonios (Mt 8:16; 9:33) y enseño que Satanás no puede echar fuera a Satanás porque si no estaría dividido sobre si mismo (Mt 12:26) Por tanto cuando un no creyente intenta echar fuera demonios fracasa. Hechos 19:13-16

“Andaban por ahí algunos judíos exorcistas, que intentaban invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malignos. Les decían: En el nombre del Jesús, a quien Pablo predica, les ordenamos salir. Los que hacían esto eran los siete hijos de un judío llamado Esceva, que era jefe de los sacerdotes; Pero el espíritu maligno les respondió: Yo sé quién es Jesús y se también quién es Pablo; pero ustedes ¿Quiénes son? Dicho esto, el hombre que tenía el espíritu malo se arrojó sobre ellos; y los derribo con tanta fuerza que los hizo huir desnudos y heridos”

¿Entonces a que se refiere Jesús con que echan fuera demonios? Yo creo que se refiere a que aparentan que echan fuera demonios (con Satanás de su lado) pero en realidad no son capaces de echarlos fuera porque no tienen el poder de Dios y si lo hacen simplemente estarían destruyendo su reino.

En tercer lugar los milagros. Los milagros son una de las cosas más fáciles de copiar para los demonios pues tienen cierto poder. Cuando Moisés fue donde el Faraón y les quiso mostrar el poder de Dios, los magos imitaron muchos de las cosas que hacia Moisés (Exodo 7:10; 22; 8:7;) Esto es porque Satanás tiene poder para hacer grandes señales que engañan a muchos (Mt 24: 24) 2 Tesalonicenses 2: 8-10

“Entonces se manifestara ese malvado, a quien el Señor matara con el espíritu de su boca y destruirá con el resplandor de su venida. La llegada de este malvado, que es obra de Satanás, vendrá acompañada de gran poder y de señales y prodigios engañosos, y con toda la falsedad e iniquidad para los que se pierden, por no haber querido recibir el amor de la verdad para ser salvados”

Esto nos dice algo sumamente importante, nos dice que ni la profecía, ni echar fuera demonios ni el hacer milagro es lo central en el evangelio. Por supuesto que estas cosas pueden suceder según lo que Dios ha establecido en su palabra para que se haga. Pero no son lo central para ver si una persona realmente es salva de la condenación. Es posible que también pensemos y digamos “pero no somos una iglesia carismática” esas cosas no suceden aquí. Ciertamente pero el principio de esta enseñanza es que podemos hacer muchas cosas pensando que eso nos hace realmente salvos cuando no es así. He conocido a muchas iglesias donde existe en activismo, o sea hacer muchas cosas para demostrar con eso que todo va bien en la iglesia. Podríamos tener más reuniones de oración, de hombres, mujeres, matrimonios, jóvenes, estudios bíblicos, visitas a hospitales, cárceles, hogares de ancianos, patio de comida, ayuda a los pobres, extranjeros, viudas, etc. pero eso no necesariamente asegura que seamos realmente salvos. ¿Está basada su seguridad de Salvación en hacer cosas, en asistir a reuniones, en cumplir con cierto estándar? El hacer grandes obras milagrosas o de caridad no indica que voy a la presencia de Dios.

Aquellos que tienen una relación con Jesucristo son salvos Mateo 7:23

Jesús nos relata de lo que pasara ese gran día cuando muchos que han afirmado verbalmente creer en Jesús u otros que han profetizado, expulsado demonios y echo milagros se acerquen a él para querer encontrar justificación serán rechazados por el diciendo que nunca los conoció. La palabra “conocer” aquí indica una relación muy íntima con una persona de tal manera que Génesis 4:1 nos dice

“Adán conoció a Eva, su mujer, y ella concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por la voluntad del Señor he adquirido un varón”

Esto nos indica que Jesús conoce a los que son suyos. Dios expresa por medio de su palabra que él conoce realmente a su pueblo. Jeremías 1:5; 2 Tim 2:19

“Antes de que yo te formara en el vientre, te conocí, Antes de que nacieras, te santifique y te presente antes las naciones como mi profeta”

“Pero el fundamento de Dios está firme, y tiene este sello: El Señor conoce a los que son suyos; y que se aparte de la iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo”

Pero Jesús dice aquí que él nos los conoce, no pertenecen a su pueblo, no pertenecen a su grey. Si vemos con atención el pasaje veremos que Jesús no les reprende que ellos afirmen verbalmente conocerlo o no les reprende que profeticen, echen demonios fuera y hagan milagros, sino que les reprende que sean “hacedores de maldad” (RVC; NVI) “violan las leyes de Dios” (NTV) Los “hacedores de maldad” a los cuales Jesús se refiere son a aquellos que “practican el pecado”. Tal como lo describe Juan 3:8-9

“El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto se ha manifestado el Hijo de Dios: para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que ha nacido de Dios no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él, y no puede pecar; porque ha nacido de Dios”

¿Practicas mentir, robar, murmurar, engañar, lujuria, deshonrar a tus padres, homosexualidad, fornicación, ira, codicia, envidia? Entonces no eres hijo de Dios. Esto quiere decir que ellos por un lado se muestran personas que verbalmente y públicamente dicen “creer en Dios”, “dicen creer en Jesús” ¿No es acaso gran parte de nuestra sociedad moralista y conservadora aquella que afirma esto? ¿No es acaso gran parte del mundo evangélico que afirma lo mismo sobre Jesús? ¿No sucede esto con el mundo reformado donde todos copian y pegan frases de predicadores pero no hay diferencia con aquellos no reformados que tienen sus biblias lejos y una vida de oración seca? ¿Qué sucede cuando realmente tomamos conciencia de que Dios nos ve en lo privado y quedamos en vergüenza ante su trono? ¿Qué sucede con aquellas personas que están escuchando esto hoy para amontonar ira para el día del gran juicio? Pero a pesar de todo esto hay una buena noticia. La buena noticia es que si eres un hacedor de maldad, hay uno que es un hacedor de bondad. Hay uno que fue totalmente justo, que siempre hizo la voluntad de su padre, que profetizo, echo fuera demonios e hizo milagros y que tuvo una relación con Dios de una forma perfecta. Es Jesucristo.





[1] Alfaro Gerardo. Historia y teología del Jesús Histórico.
[2] http://www.iglesiareformada.com/Baxter_el_pastor_reformado.pdf
[3] Editado por Jaime. D Caballero. Andrew Fuller. El evangelio para todos los hombres. Página 50.

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