Pensar el mundo a través de las Escrituras...

martes, 12 de junio de 2018

Lucas 11:1-2 Aprendiendo a orar, parte 2




El conocido pastor Bautista John Bunyan escribió un libro que se llama “como orar en el Espíritu[1]” En este libro él describe la oración del siguiente modo:

“Orar es derramar de modo sincero, consciente y afectuoso el corazón o alma ante Dios, por medio de Cristo, en el poder y ayuda del Espíritu Santo, buscando las cosas que Dios ha prometido, o que son conforme a su Palabra, para bien de la iglesia, con fiel sumisión a Su voluntad”

El nos dice que esta definición tiene siete puntos importantes que nunca debemos olvidar en nuestras oraciones. En primer lugar el orar es derramar nuestro ser de modo sincero delante de Dios. Esto nos quiere decir que no debemos orar de forma hipócrita, pues aunque podemos hacerlo delante de los hombres, no podemos hacerlo delante de Dios porque es imposible engañarlo. (Mt 6:5-8) La sinceridad es elemental al dirigirnos al Dios (Mt 15:8-9)

En segundo lugar el orar es derramar nuestro ser de forma consciente delante de Dios. La oración no se trata de repetir palabras sin sentido o balbucear frases aprendidas sino que es conscientemente reconocer la necesidad de la presencia de Dios en mi vida y aferrarme con fuerza a su misericordia y gracia (1 Juan 1:9)

En tercer lugar el orar es derramar nuestro ser de forma afectuosa delante de Dios. El orar no es algo que hacemos sin emocionarnos, sino es algo que incluye mucha emoción. Si revisamos las oraciones de los salmistas vemos gritos (Sal 69:3), clamor (Sal 22:2), desesperación (Sal 143), gemir (Sal 6:6) gozo (Sal 81:1) deseo, anhelo, esperanza y un sin número de emociones más porque las oraciones incluyen esa entrega afectuosa delante de Cristo.

En cuarto lugar el orar es hacerlo por medio de Cristo. Cuando oramos hacia Dios no es una mera formalidad orar en el nombre de Cristo sino que es algo que él nos enseño (Jn 14:13-15) y porque entendemos que solamente por medio de Cristo llega nuestras oraciones porque él es el único mediador entre Dios y los hombres (1 Tim 2:5)

En quinto lugar el orar lo hacemos por medio del poder y la ayuda del Espíritu Santo. Cuando oramos el Espíritu Santo nos está capacitando de una forma inexplicable (Rom 8:26) para que las peticiones que hagamos no sean conforme a nuestra voluntad, sino según la voluntad del Padre (1 Juan 5:14-15)

En sexto lugar el orar lo hacemos según las cosas que él ha prometido en su palabra. Cuando oramos no podemos pedir que no “suframos nunca” o que “tengamos una llena de felicidad” en esta mundo porque ninguna de esas cosas ha prometido Dios en su palabra. Lo que él ha prometido es que a pesar del sufrimiento encontraremos gozo y esperanza en él (Jn 16:16-24) El nos ha prometido que entre más vivíamos en su voluntad vamos a vivir deleitándonos en su presencia sin importar las circunstancias (Rom 5:3)

En séptimo lugar el orar lo hacemos para el bien de la iglesia en sumisión a Dios. Las peticiones que nosotros hacemos en nuestras oraciones no deben estar centradas solamente en nosotros sino en el bien de los santos y la iglesia del Señor (Fil 1:9-11) La actitud para acércanos a Dios es la de sumisión. Cualquier actitud altanera o exigente con Dios no compatible con el Dios santo.

Como podemos ver John Bunyan nos recuerda elementos fundamentales de una oración que como cristianos debemos tener presentes. ¿Oras con sinceridad delante de Dios? ¿Oras siendo consciente de tu propia necesidad de Dios? ¿Oras de forma “afectuosa” delante del Señor? ¿Oras solo confiando en los meritos de Cristo? ¿Oras en el poder del Espíritu Santo?  ¿Oras pidiendo y descansando en las promesas que la Escrituras no revelan? ¿Oras por el bien de los santos y en sumisión a Dios? La oración modelo que Jesucristo enseño a sus discípulos nos puede ir enseñando y revelando cuales deben ser nuestras prioridades a la hora de presentarnos ante la presencia delante de Dios y orar. Las peticiones que hacemos delante de Dios revelan también hacia que está inclinado nuestro corazón.
Lucas 11:2a “Santificado sea tu nombre”
En la cultura del medio oriente el nombre es algo muy importante porque refleja el carácter de la persona[2]. Esto lo podemos ver reiteradamente en las Escrituras cuando Dios cambia el nombre de las personas y ese nombre tiene un significado con lo que la persona va a hacer. Por ejemplo Dios cambio el nombre de “Abram” (padre enaltecido) a Abraham (Gen 17:5 Padre de multitudes) o cambio el nombre de Jacob (suplantador) a Israel (Gen 25 “tener poder de Dios”) En el nuevo testamento sigue el mismo patrón cuando el cambia el nombre de “Simón” (Dios ha escuchado) a Pedro (Piedra Jn 1:42) ¿Por qué se hace esto? Porque el nombre reflejaba el carácter y propósito de una persona. En el caso de Dios es también igual y el nombre más conocido que tenemos de Dios es “Yahweh” que aparece por primera vez en Éxodo 3:14. Debido a que los judíos consideraban que el nombre de Dios era sagrado ellos no pronunciaban el nombre de Dios sino que tomaron las consonantes de “Yahweh” y las  vocales de “Adonai” para formar “Jehová”.

Aunque este es un nombre conocido también hay otros nombres igualmente conocidos de Dios que reflejan diferentes facetas del carácter de Dios. Se le llama, por ejemplo, Elohim; "el Dios Creador"; El Elyon, "poseedor del cielo v la tierra"; [ehovah-lireh, "el Señor proveerá"; Jehovah-Nissi, "el Señor es nuestra bandera"; Jehovah-Rapha, "el Señor que sana"; Jehovah-Shalom, "el Señor es nuestra paz"; JehovahRaah, "el Señor es nuestro pastor"; [ehovah-Tsidleenu, "el Señor es nuestra justicia"; [ehovah-Sabaoth, "el Señor de los ejércitos"; Jehovah-Shama, "el Señor está presente v cerca"; v Jehovah-Maqodeshkim, que significa "el Señor te santifica".  Por tanto cada uno de estos nombres hace referencia a algunos de los atributos de Dios.

Es por eso que en las Escrituras vemos en ocasiones que Dios no desamparará o castiga a su pueblo por amor su propio nombre (2 Rey 19:34; Sal 23:3; 106: 8; Isa 37:25; 45:21)

“Pues Jehová no desamparara a su pueblo, por su grande NOMBRE; porque Jehová ha querido haceros pueblo suyo” 1 Samuel 12:22

Por amor de MI NOMBRE diferiré mi ira, y para alabanza mía la reprimiré para no destruirte. He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción. Por mí, por amor de mí mismo lo haré, para que no sea amancillado mi nombre, y mi honra no la daré a otro. Isaías 48:9-11
Pero nombre de Dios no es cualquier nombre, sino que es un nombre “santo”. Esta palabra viene del griego “hagiazo” que significa “hacer santo” y que viene de la raíz griega que se traduce generalmente como “sagrado”, “santo”, “santificar”, “santificar”.  Esta es uno de los atributos más impresionantes y sobresalientes de Dios: El es santo. Cuando Isaías tuvo la visión sobre Dios vio que los serafines decían que Dios es “Santo, santo, santo” (Isa 6:3) Cuando Juan vio la adoración celestial observo que los cuatro seres vivientes no cesaban de adorar a Dios diciendo: “Santo, Santo, Santo” (Apo 4:8) Debido a que él es santo es que nosotros como creyentes estamos llamados a ser santos (1 Pedro 1:16) La santidad de Dios debe producir en nosotros un sentido de reverencia, un temor reverencial cuando nos dirigimos a Dios porque él es santo.
Debido a que tenemos concepciones distorsionadas de lo que es ser Padre Santo, algunos de nosotros puede pensar que Dios sea un Padre Santo significa que el es un Padre estricto que lo castiga todo o por otro lado un Padre anciano que lo permite todo. Entonces ¿Qué significa que Dios sea un Padre Santo? Significa que nos acercamos a él con la familiaridad de un hijo pero nunca olvidándonos que él es Santo y por tanto apartado de todo pecado. Muchas de las oraciones actuales no reflejan este “nombre santo” ya que algunos están “exigiendo” “decretando” o “demandando” de que Dios cumpla lo que piden. Pero nosotros nos acercamos con temor reverencial ante su presencia y es por eso que cuando nos presentamos delante de nuestra Padre confesamos nuestros pecados (1 Juan 1:9) y reconocemos nuestra pobreza espiritual (Mt 5:3) y nuestra continua necesidad de su santidad en nuestra vida pecaminosa. ¿Son esas tus oraciones?

Lucas 11:2b “Venga a nosotros tu reino”
En la historia de la humanidad han existido muchos reinos que incluso podemos verlos en las Escrituras, como el imperio Egipcio, el imperio Asirio, El imperio Babilónico, el imperio Griego y el imperio Romano. Todos estos reinos humanos creyeron que conquistaron el mundo y que serian invencibles. Podemos ver esto en el conocido sueño de la estatua que el rey Nabucodonosor tuvo y el cual Daniel interpretó (Dan 2) En la interpretación que Dios le dio a Daniel él le mostró que la cabeza de oro era el reino Babilónico, pero que después de él se levantaría otro reino inferior a este que sería el reino medo-persa (Plata). Luego otro reino que sería el reino griego (bronce) y después otro reino que sería el imperio romano (hierro) y luego un reino de hierro y barro el cual sería destruido por el reinado eterno de nuestro Señor Jesucristo.

Pero el pueblo de Israel venia todo el sufrimiento y opresión que había sufrido bajo estos diversos imperios y se preguntaba pero ¿Cómo será este reinado del Señor? Ellos conocían las Escrituras que hablaban de ese reino eterno como Salmos 2:6-8

“Pero yo he puesto mi rey sobre Sión, mi santo monte. Yo publicaré el decreto; Yo Jehová he dicho; mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra”

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de Paz. Y lo dilatado de su imperio y la paz no tendrá límite sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” Isaías 9:6-7

Estas profecías del reino mesiánico resonaban siempre en la mente de los judíos de tal manera que el Talmud judío decía que una oración que no mencionará la venida del reino de Dios no era una verdadera oración. El mesías judío tenía dos propósitos. La primera era la idea de que iba a redimir a Israel del exilio y la servidumbre y la segunda era que redimir al mundo de su maldad y sufrimiento.[3] Los judíos interpretaban la venia de este mesías como un mesías político que iba a destruir a todos sus enemigos (generalmente paganos) incluso cuando Jesucristo comienza su ministerio se encuentra con la esperanza mesiánica en algunas de las personas a quienes les predica (Jn 4.25). Jesucristo inaugura la llegada del reino de los cielos de una forma que los judíos no esperaban:

“El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el evangelio” Marcos 1:15

A través de su ministerio Jesucristo va demostrar que el es mesías que por tanto su vida y su ministerio son las manifestaciones de la llegada del reino de Dios a la tierra (Luc 11:22; 17.21) muchos de sus seguidores quisieron hacer rey a Jesús (Jn 6:15) pero el explicaba que su reino no es este mundo (Jn 18:36) con esto no quería decir que el reino de los cielos no iba a impactar en el mundo, sino que no lo seria a la manera en que generalmente lo pensaban. Entonces la primera manera de orar “venga tu reino” es orar porque la iglesia cumpla la misión que Dios le ha encomendado a su iglesia que es predicar el evangelio a toda criatura (Mt 28:18-20) Orar venga tu reino es pedir al Señor por obreros a la mies (Mt 9:38) orar por las conversiones (1 Tim 2:1) orar que se abran puertas para predicar el evangelio (Efe 6:19) ¿Son estas tus oraciones? Pero además de esto, si uno revisa las cartas de Pablo se va encontrar con que Pablo oraba mucho por la vida espiritual de los miembros de cada iglesia (Efe 1:15-23; Fil 1:3-9) ¿Oras para que cada uno tus hermanos crezca espiritualmente? ¿Oras porque comprenda el supremo llamado de Dios? ¿Oras para que sepan de sus dones espirituales para servir en la obra de Dios? Es mediante las conversiones de los hombres y el crecimiento espiritual de los creyentes y su servicio a la iglesia y el mundo que el reino de los cielos se manifiesta en este mundo.

Pero además de esto una oración de “venga tu reino” sabe que la plenitud del reino no se ha manifestado aun en este mundo, ya que ve el pecado, la maldad, el sufrimiento y la injusticia cada día. Una oración de “venga tu reino” es una oración que sabe que solamente cuando el Señor regrese por segunda vez va a juzgar a los hombres y traer restauración a este mundo, por tanto su corazón anhela la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo. Uno de los últimos versos de Apocalipsis este deseo por la segunda venida ¿Es tu oración también?  

“El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén. Sí, ven, Señor Jesús.  Apocalipsis 22:20

Lucas 11:2c “Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”
Otro elemento importante al momento de orar es “orar conforme a su voluntad porque solamente así nos oye” (1 Juan 5:14) Hay dos puntos de vista extremo respecto a orar conforme a su voluntad. El primero es el que piensa que “decretando y declarando en el nombre de Jesús” va a obtener lo que quiere y por tanto “exige” a Dios ciertas cosas que él ha prometido. Esto últimamente ha ido aumentando en el cristianismo. El segundo piensa que no tiene sentido orar porque debido a que Dios ya estableció todo, de todas maneras se va a cumplir su voluntad. Por tanto su actitud es pesimista y poco persistente al orar. ¿Qué podemos decir sobre estos puntos de vista? Podemos decir que ciertamente hay promesas de Dios en las Escrituras pero ellas no se cumplen cuando nosotros queramos sino cuando Dios obre. Es verdad que Dios estableció todas las cosas y que sin duda se va a cumplir su voluntad, pero Dios estableció los medios para que eso se lleve a cabo y la oración es una de ellas. ¿Recuerdan cuando la iglesia estaba orando por Pedro en la cárcel y que cuando llego afuera de sus casas no podían creer que sucediera Hechos 12:5-17? Esto puede sucedernos a nosotros, que oramos porque tenemos que “cumplir” pero no estamos orando realmente con fe.

Pero como hemos visto hasta ahora Dios nos enseña a orar para que nosotros oremos constantemente (Luc 11:5-13) a veces las personas creen que orar por la voluntad de Dios es simplemente hacer una oración rápida y breve, pero no es así ya que debemos orar de forma perseverante por la voluntad de Dios en nuestras vidas (Col 4:2) Muchas veces en nuestras vidas cristianas no vamos a ver enfrentados a diversos momentos de dificultad en donde vamos a tener que aprender a orar conforme a su voluntad. Va ver ocasiones que vamos a orar como David porque nos agrada hacer su voluntad:

“El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón” Salmos 40:8

En otras ocasiones vamos a orar con lagrimas por nuestro pecado o el del pueblo de Dios como Daniel 9:3-5

Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza. Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión diciendo: Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos; hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas.
O en otras ocasiones vamos a orar con angustia frente a sufrimientos que enfrentemos en la vida:
“Oh Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos; respóndeme por tu verdad, por tu justicia” Salmos 143:1
Los problemas, sufrimientos y dificultades son innumerables en la vida como “cosas que deseamos” “proyectos que tenemos” “trabajos que buscamos” “pareja que buscamos” “sueños que anhelamos” pero te has preguntado ¿Y si no es la voluntad de Dios lo que planeas? ¿Y si lo que tu deseas es simplemente tu deseo y no la voluntad de Dios? ¡Eso es orar conforme a su voluntad! Orar conforme a la voluntad de Dios es estar dispuesto a reconocer que lo que tu deseas, el estándar de vida que tú buscas, los anhelos que tú tienes, los objetivos que tu persigues no son lo que Dios anhela para ti. Con esto no estoy diciendo que Dios quiere que seamos miserables ¡Somos sus hijos! El no quiere eso como Padre perfecto, pero si busca que nosotros como sus hijos dependamos totalmente de su plan y propósito que él tiene definido para nosotros y eso lo encontraremos por medio de la oración. Oramos que así como se hace en el cielo su voluntad se haga también aquí en la tierra. ¿Oras de esta manera?
Orando el evangelio
Cuando oramos de la manera en que Jesús les enseña a sus discípulos estamos orando de la manera en el quiere que oremos en todas nuestras oraciones. Oramos reconociendo que él es un Dios Padre Santo al cual nos acercamos con reverencia y humildad, por tanto reconocemos que somos pecadores necesitados de su gracia y amor. Oramos “venga tu reino” reconociendo que su reino se está manifestando en este mundo y que por tanto el va a cumplir sus propósitos.  Por tanto la prioridad en nuestra vida es la extensión del reino del Señor por medio de la predicación de su palabra. Oramos “Hágase tu voluntad” reconociendo que no estamos en este mundo para hacer nuestra voluntad sino la voluntad perfecta de Dios en este mundo. Por eso creemos y confiamos plenamente en su perfecta voluntad.

Pero en esta oración oramos también el evangelio porque el Padre de un nombre Santo ha enviado a su Santo Hijo de nombre Santo:

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dados a los hombres, en que podamos ser salvos”  Hechos 4:12

Y este hijo amado no vino a este mundo a hacer su voluntad sino hacer la voluntad del Padre, el cual nos invita a orar como él en el Getsemaní:

“Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” Lucas 22:42





[1] Aunque otros lo titulan simplemente como “la oración”. https://ondasdelreino.files.wordpress.com/2011/04/juan-bunyan-cc3b3mo-orar-en-el-espc3adritu.pdf
[2] William Barclay. Comentario a Lucas. Página 74.
[3] http://www.tora.org.ar/quien-es-el-mesias/

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jueves, 7 de junio de 2018

Lucas 11:1-2 Aprendiendo a orar, parte 1




La oración era un elemento fundamental del pueblo de Dios a través de todas las generaciones. Desde el principio de las Escrituras vemos que el pueblo de Dios “invocaban el nombre de Dios” (Gen 4:26) como los hombres oraban a Dios y el Señor se comunicaba con ellos (Abraham Gen 20:7; Isaac Gen 27:29; Moisés Dt 9:26). También podemos ver a los sacerdotes orando bendiciones para el pueblo (Num 6:22-27) o las acciones de gracias del pueblo al ofrecer las primicias y los diezmos (Dt 26:5-10) y hombres de Dios orando por el pueblo (Esdras 9; Daniel 9) Dentro de todas estas oraciones, también podemos encontrar una diversidad de motivos por los cuales se oraba. Por ejemplo habían 1) oraciones de adoración a Dios, 2) oraciones de arrepentimiento, 3) oraciones de agradecimiento, 4) oraciones de peticiones, 5) oraciones de intercesión.

1. “Venid adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor” Salmos 95:6

2. “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí” Salmos 51:10

3. “Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia” Salmos 118:1

4. “Con mi voz clamaré a Jehová; con mi voz pediré a Jehová misericordia” Salmos 142:1

5. “Y Moisés oró por el pueblo” Números 21:7

Como podemos ver la oración ha sido algo central en el pueblo de Israel, es por eso que desde temprano el judaísmo trato de ordenar la vida a partir de las oraciones que se llevaban a cabo durante el día. Hay un libro que se llama “Sidur” que es el libro de oraciones de los judíos y que tenía por propósito ordenar sistemáticamente los tiempos de oración[1]. Por ejemplo tenemos la oración de la mañana en donde la persona al despertar debía orar lo siguiente:

MODÉ - Te agradezco, Rey vivo y Eterno, que me has devuelto mi alma con misericordia. Grande es Tu fidelidad.
BARUJ - Tú que eres Bendito, Eterno, Señor nuestro, Rey del Universo, que nos has santificado con Tus preceptos, y nos ordenaste el lavado de las manos.
BARUJ - Tú que eres Bendito, Eterno, Señor nuestro, Rey del Universo, que has formado al hombre con sabiduría y creaste en él vías y conductos. Conocido y sabido es ante Tu trono de gloria que si un solo órgano quedara obstruido o abierto, no sería posible existir ni siquiera una sola hora. Tú eres Bendito, Eterno, que curas a toda criatura y haces maravillas[2].

Esto puede tener una buena intención al principio pero luego se puede convertir en una repetición sin sentido y vacía tal como los fariseos lo hacían. En Mateo 6:5-8 Jesús condena 2 actitudes las cuales se repiten con el tiempo debido a nuestro corazón pecaminoso. En primer lugar la actitud hipócrita de orar en público para que los otros hombres nos vean y piensen que nosotros somos muy espirituales. El problema allí no es orar en público, sino buscar la aprobación de los hombres en vez de Dios.  En segundo lugar los fariseos al orar usaban mucha  “vanas repeticiones” y “la palabrería”. Esto no quiere decir que repetir sea malo necesariamente sino que ellos pensaban que al repetir y usar palabras rebuscadas Dios les iba a escuchar más. Esto debe llevar a examinarnos y pensar ¿Cuánto oramos a Dios? ¿Cómo oramos a Dios? ¿Deberíamos crear un sistema de oraciones como los judíos? ¿Estamos orando por los motivos correctos? ¿Cómo sabemos que no estamos cayendo en vanas repeticiones y palabrerías vacías? Esto solamente podemos aprenderlo si dejamos que nuestro Señor Jesucristo nos enseñe por medio de las Escrituras como deberíamos orar nosotros correctamente delante de su presencia.

Lucas 11:1a Mirando el ministerio de Jesús

En este verso tenemos una descripción muy breve pero importante del ministerio de Jesús. Uno de los discípulos observa que Jesús estaba orando en un lugar, se consideraba descortés o impío interrumpir a una persona cuando estaba orando así que solamente podía observarlo hasta que terminará[3]. Esta actitud de Jesús no era algo novedoso en su ministerio ya que el evangelio de Marcos desde el principio nos describe la vida oración del Señor:

“Levantándose muy de mañana, siendo aun muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto y allí oraba” Marcos 1:35

Jesús comenzaba su ministerio y su día con oración, esto no significa que la única manera aceptable para orar es la mañana, pues Jesús oraba en todo tiempo (incluso cuando fue bautizado Lucas 3:21-22) más bien tiene que ver con que Jesús lo hacía de mañana porque era un tiempo tranquilo para estar en la comunión con su Padre. Cada uno conoce los tiempos que Dios les ha provisto en la vida, por tanto cada uno de nosotros somos responsables de cultivar nuestra vida de oración según esos tiempos. Dios diseño la oración para que tengamos comunión con él y dependamos de su poder. ¿No es evidente nuestra poca comunión con el Padre y la dependencia de su poder cuando ya pecamos? Nosotros que siempre luchamos con él pecado creemos que un montón de normas van a impedir el apetito por el pecado, pero no será así. Solamente dejaremos de tener apetito por el pecado cuando nuestra sed y hambre este saciadas en la voluntad de Dios. ¿Buscas la comunión con Dios? ¿Anhelas pasar tiempo en su presencia? ¿Tienes deseos de conocerlo más? La oración es la prueba máxima de nuestra espiritualidad:

“Es la actividad más sublime del alma humana, y por lo tanto es al mismo tiempo la prueba máxima de la verdadera condición espiritual del hombre. No hay nada que diga tanto la verdad sobre nosotros como cristianos que nuestra vida de oración... En última instancia, por lo tanto, el hombre descubre la condición real de su vida espiritual cuando se examina en privado, cuando está a solas con Dios... ¿Y no sabemos todos lo que es descubrir que, de algún modo, tenemos menos que decirle a Dios cuando estamos solos que cuando estamos en la presencia de los demás? No debería ser así; pero lo es a menudo. Así que cuando dejamos la esfera de las actividades y los tratos externos con otras personas, y estamos a solas con Dios, es que realmente sabemos dónde nos encontramos en el sentido espiritual[4]” Martin Llord Jones

El evangelio de Lucas nos da muchos detalles interesantes de esta vida de oración que Jesucristo tenía en su ministerio.

“Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades. Mas él se apartaba a lugares desiertos,  y oraba” Lucas 5:15-16

Jesús había comenzado su ministerio predicando el evangelio (Luc 4:18-19) y haciendo muchos milagros (4:31-5:11) Lo cual hacia que Cristo estuviera muy ocupado respecto a su trabajo de predicar y sanar, sin embargo aun así Cristo se apartaba a lugares desiertos a orar. Vivimos en una cultura hiperocupada en que el tiempo es escaso y donde todos tenemos muchos que hacer, pero la pregunta es si todos lo que hacemos ¿Es igualmente de importante? Nuestras preguntas como creyentes deben ser ¿Tenemos tanto que hacer y el orar no es un hacer importante en nuestra vida? ¿Cómo nuestro Señor Jesucristo el cual estaba muy ocupado encontraba tiempo para orar? Cuando nos presentemos delante de Dios vamos a ver que gran parte de lo que llamamos “estar ocupados” no era tan realmente prioritario como pensábamos.

“En aquellos días él fue al monte a orar, y paso la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamo apóstoles” Lucas 6:12-13

Como vimos Jesús pasaba muy ocupado en su ministerio (Lucas 5:17-6:11) pero cuando tenía que tomar una decisión tan importante como escoger a los doce discípulos que serian los apóstoles el paso la “noche orando a Dios”. Aunque él era el Dios encarnado siempre buscaba la dirección de su padre en cada decisión que tomaba. La oración para nosotros como creyentes tiene el propósito de depender de Dios y a la vez de buscar su dirección cuando tomamos decisiones importantes en la vida.  Hay un sin número de decisiones importantes en la vida en las cuales debemos decidir, pero antes de decidir debemos buscar la dirección de Dios en oración. ¿Realmente oras en cada decisión importante que vas tomar o simplemente confías en tu propio criterio? ¿Realmente buscas la voluntad de Dios cuando te enfrentas a una decisión difícil o simplemente se basas en tu propia opinión? Los discípulos al haber observado como Jesús iba a su Padre en cada momento importante de su ministerio, ellos quería aprender a ser como el maestro en la vida de oración. Si queremos aprender de la oración debemos observar en las Escrituras como nuestro Señor Jesucristo vivía su vida de oración ¿Quieres ser como Cristo? Entonces debes depender totalmente de la oración para cada situación en tu vida.

Lucas 11:1b Enséñanos a orar

Una de las primeras peticiones de este discípulo que observaba a Jesús después de orar fue pedirle al Señor que les enseñará a orar. Al igual como todo maestro de la época Juan el bautista había tenido discípulos (1 Juan 1:35; Luc 7:18) y a ellos le había enseñado muchas cosas entre las cuales estaba el orar. Por tanto los discípulos del Señor querían ser enseñados de la misma manera. Una de las cosas que los cristianos suponemos en muchas ocasiones es que ya sabemos orar. Pero ¿acaso no es cierto que cuando escuchamos nuestras oraciones y vemos el modelo de la oración de Jesús no se parecen mucho? ¿Acaso no es cierto que cuando escuchamos nuestras oraciones y vemos las oraciones del Apóstol Pablo no se parecen mucho? El problema es que la mayoría de nuestras peticiones están basadas en la búsqueda de nuestra propia satisfacción y no en la gloria de Dios. En palabras de Santiago 4:3

“Pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”

El foco principal en nuestras oraciones son nuestras propias necesidades, por supuesto Dios no es que no se interese en nuestras necesidades pero no es lo prioritario, lo prioritario es la gloria de Dios y cuando descansamos en la gloria de Dios entonces nuestras necesidades son satisfechas porque están en la voluntad perfecta de Dios. Es por esto mismo que necesitamos ser enseñados por el Señor a orar conforme a su voluntad, tal como nos enseña 1 Juan 5:14.

“Y esa es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, el nos oye” 

El Señor es quien nos va a enseñar a orar conforme a su voluntad. Pero ¿Cómo lo hará si Jesucristo físicamente ya no está? ¿Cómo es que los discípulos del Señor actualmente son enseñados? Por medio del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es quien está con nosotros (Jn 14:16) es quien nos enseña y recuerda todas las cosas (Jn 14:26) Él es quien da testimonio de Cristo (Jn 15:26) Él es quien nos convence de pecado, justicia y juicio (Jn 16:7-11) Él es quien nos guía a toda verdad (Jn 16:13-15) y también es él quien nos enseña a orar. Esto nos dice Pablo en Romanos 8:26

“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues que hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”

Las otras traducciones dicen “con gemidos que no puede expresarse en palabras” (NVI y NTV) ¿A qué se refiere esto? Se refiere a la experiencia que todo creyente a tenido alguna vez en su vida de oración. Cuando algún creyente está pasando por alguna prueba o alguna tentación y va al Señor a orar para pedirle que Dios le ayude con esto pero resulta que finalmente termina solamente alabando al Señor por lo que es. ¿Cómo podemos explicar esto? Podemos explicarlo diciendo que el Espíritu Santo es quien está obrando en nuestros corazones y cada vez que vamos al Señor en oración el Espíritu Santo esta guiando nuestras oraciones a su voluntad de una manera que ni siquiera comprendemos.

Lucas 11: 2 Padre Nuestro que estás en los cielos

Jesús después de escuchar la petición de este discípulo le comienza a enseñar como un creyente debe orar. Cuando él le dice que deben decir esta oración cuando se dirigen al Padre no les está diciendo que repitan literalmente cada palabra pues si no estaría contradiciendo la idea de repeticiones vanas. Más bien les está enseñando un modelo con los elementos esenciales cuando dirigirse a Dios en oración. La primera frase de estos elementos es el “Padre nuestro que estás en los cielos”. Esta era un frase con la cual el mismo Jesús se refería a Dios como “Padre” (Mt 11:25; Luc 22:42; 23:46) Esto inmediatamente nos habla de una relación de Padre con un hijo. Un hijo sin duda se va a referir a su Padre con esa cercanía. Una de las enseñanzas más malvadas respecto a Dios Padre es la idea de la paternidad universal de Dios, como que Dios es Padre de todas las personas en el mundo, aun es enseñada por herejías como el universalismo (que todo el mundo será salvo) Charles Spurgeon ya advertía sobre esta doctrina demoniaca[5]:

“Tal como les he advertido antes, han de aborrecer la doctrina de la paternidad universal de Dios, pues es una mentira y un profundo engaño. Primero, asesta puñaladas al corazón de la doctrina de la adopción enseñada en la Escritura, pues ¿cómo puede Dios adoptar a los hombres, si ya todos son Sus hijos? En segundo lugar, asesta puñaladas al corazón de la doctrina de la regeneración, que es ciertamente enseñada en la Palabra de Dios. Ahora, es por la regeneración y por la fe que nos convertimos en hijos de Dios, pero ¿cómo podría ser eso si ya fuéramos hijos de Dios? ¿Cómo podría Dios dar a los hombres el poder de convertirse en Sus hijos si ya tuvieran ese poder? No crean en esa mentira del diablo, antes bien, crean en esta verdad de Dios: que Cristo y todos los que están en Cristo mediante una fe viva, pueden regocijarse en la Paternidad de Dios”

Las Escrituras nos dicen con claridad que aunque Dios es el creador de toda la humanidad, el no es el Padre de toda la humanidad, pues hay hijos de Dios e hijos del Diablo (Jn 8:44; 1 Juan 3:1) Por otro lado el Pueblo de Israel igual sabia que el Dios que escogió a Abraham y su descendencia era su Padre

“Ahora pues, Jehová, tu eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros” Isaías 64:8

El pueblo de Israel sabía que Jehová era su Padre y reconocían que él los había escogido y los estaba formando por medio de todos los procesos y pruebas que el pueblo iba a experimentar ¿No es acaso lo mismo con nosotros que fuimos escogidos y estamos siendo formados por su mano amorosa? por tanto lo veían como el Padre de la nación (2 Cro 29:10). Dios Padre es muy contrario a lo que se cree comúnmente (que Dios es airado y vengativo en el AT) pues en las Escrituras es presentado como un padre compasivo

 “Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen” Salmos 103:13

¿No es acaso esta la misma visión de Jesús cuando dice que hombre hay entre vosotros que si su hijo le pide pan le va a dar una piedra (Mt 7:9)? Dios Padre es alguien compasivo para con nosotros siendo paciente al vernos muchas veces revelándonos ante su voluntad y no siguiendo sus pasos. Además Dios se muestra cercano al estar preocupado por los débiles de la sociedad a tal punto que se muestra como Padre protector de ellos.

“Padre de huérfanos y defensores de viudas es Dios en su santa morada” Salmos 68:5

Por supuesto este no es único versículo en el cual se muestra a Dios preocupado por los débiles de las sociedad ya que da un sin número de versículos respecto a esto (Dt 26:12-13) El Dios Padre no solamente es compasivo y cercano sino que además es un Padre guiador.

“Irán con lloro, más con misericordia los haré volver, y los haré andar juntos a arrojos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán; porque soy a Israel por Padre, y Efraín es mi primogénito” Jeremías 31:9

Como hijos amados del Padre necesitamos la guía y el pastoreo continuo de un Padre amoroso. Pero esto supone que los hijos deben buscar honrar a su Padre. El Padre confronta a su pueblo cuando ellos no le obedecen

“El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si pues, soy yo padre ¿Dónde está mi honra? Y si soy señor ¿Dónde está mi temor? Dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menosprecias mi nombre. Malaquías 1:6

Por lo tanto el pueblo de Israel sabia de un Dios cercano, compasivo, guiador y que exigía obediencia a sus hijos, pero aunque ellos sabían todo esto jamás se imaginaban que ese Padre iba a enviar a su hijo, el cual era “el resplandor de su gloria, la imagen misma de su sustancia y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder” (Hebreos 1:3) y en palabras de Juan 1:1

“Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida”

Ese Padre que estaba en los cielos se había manifestado por medio de su hijo en la tierra ¿Puede existir algo más glorioso para los discípulos del Señor? Ciertamente los discípulos de la época y los apóstoles experimentaron al Señor en su presencia física. ¿Eso significa que Dios es alguien lejano porque no los experimentamos físicamente nosotros? Por supuesto que no. Por medio de la obra de Cristo y el poder del Espíritu Santo nosotros podemos acércanos y experimentar una cercanía muy intima con Dios.

“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción por el cual clamamos: ¡Abba Padre! Romanos 8:15
“Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba Padre! Gálatas 4:6

Ahora no solamente vemos a un Padre compasivo, cercano, guiador de un pueblo sino que ahora vemos a un Padre compasivo que envió a su hijo a morir en la cruz del calvario, a un Padre cercano que sacrifico a su escogido y aun Padre que nos guía por medio del Espíritu Santo en nuestros corazones. Ya no solo le decimos “Padre” sino que ahora con toda confianza venimos ante su presencia y le decimos “Papito” ¡Es una cercanía increíble! ¿Por qué entonces querremos pasar lejos de nuestro Padre celestial? ¿Por qué no nos acercamos y disfrutamos de su presencia llena de amor y de misericordia? ¿No es asombroso que podemos acércanos a un Dios soberano, todopoderoso y santo solo al arrodillarnos y buscar su presencia?

Esto es lo primero y más esencial que debemos aprender cuando oramos y es que nos estamos dirigiendo a nuestro Padre por medio de la obra de nuestro Señor Jesucristo. ¿Tienes tú ese privilegio de acercarte a él? ¿Ya eres hijo de Dios y no del diablo? ¿Puedes acercarte y sentirte amado? ¿Puedes acercarte y confiar en sus promesas? Si es así ¿Por qué no pasas más tiempo en su gracia?







[1] http://www.mesilot.org/esp/sidur/sidurspanish.pdf
[2] Ibíd. Página 6.
[3] Craig Keener. Comentario Cultural de Lucas. Página 215.
[4] Citado por John MacArthur. A solas con Dios. Página 6.
[5] http://www.spurgeon.com.mx/sermon2311.pdf

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martes, 5 de junio de 2018

Predicándoles a los protestantes o evangélicos


Durante los últimos 10 años los evangélicos hemos crecido de un 12% a un 16% (Censo 2012) Esto podría sonar alentador al principio, pero pensando en todos los movimientos de falsa doctrina no es para nada alentador pensarlo. Hace unas semanas atrás salió una noticia respecto a una banda de ex evangélicos que llamados “mandolina mía”, todos ellos ahora son homosexuales y afirman que hay muchos más en las iglesias. Ellos dicen que esto significa ser evangélico[1]

“Los evangélicos ven a un niño recién llegado y al tiro lo suben al coro. Tú podís no tener idea de lo que están cantando pero estái ahí metido en el coro de niños. Me tocaba ir mucho, estaba enganchadísimo con la música”

“Yo tocaba bien, era cool, era aprobado gracias a la música. Creo que ese es el punto de enganche de esta fe para capturar sensibilidades, porque la ceremonia, que es lo más importante, es muy musical”

 “Si tú vai desde los 10 años a sentarte a tocar mandolina como loco a cambio de recibir un sermón de 40 minutos sobre cómo tienes qué ser y qué normas morales seguir, se produce un sentimiento de culpa muy profundo. Y sobre todo porque existe la posibilidad de la segunda venida de Cristo en cualquier minuto”

se derrumbaron las estructuras morales. Mi mamá se fue de la casa y ahí empecé a relajarme con mi homosexualidad. También empecé a darme cuenta de que mi relación con la sexualidad es previa a cualquier conciencia religiosa”

Si miramos con atención todas las frases de estos supuestos “ex evangélicos” podemos encontrar que 1) una persona entra inmediatamente a formar parte de la iglesia. 2) La fe consiste en capturar sensibilidades,  o sea la música es lo más importante en la ceremonia. 3) El supuesto mensaje del evangelio que ellos recibieron fue “como tienes que ser y que reglas seguir”. 4) Los padres no fueron ejemplares para él. La pregunta es ¿Es esto ser evangélico? Creo que es muy importante recuperar el sentido bíblico e histórico de lo que significa ser  protestante evangélico. ¿Por qué? Porque tenemos un 16% de la población chilena que cree ser protestante evangélico y es bastante probable que muchos de ellos no sean realmente salvos. Por tanto antes de decir que es ser evangélico tenemos que aclarar que no es ser  protestante evangélico.

1) Ser protestante evangélico no es “portarse bien y seguir normas morales[2]”. Yo creo que nos asombraríamos si hiciéramos una encuesta en la cual preguntemos como sabes que eres salvo y muchas personas responderían que “se han portado bien y siguen las normas de Jesús”. La interpretación legalista de las Escrituras viene desde la época de los fariseos y sigue vigente hoy en día. Creer que lo hemos hecho nos justifica (Luc 18:9-14) pensar que no es suficiente ser salvo por la fe sino que necesitamos algo más (Hechos 15:1) Generalmente estas iglesias son legalistas[3] donde se pone énfasis en lo externo como vestir cierta ropa, hablar cierto lenguaje, comportarse bien en el templo (“en la casa del Señor”) y asistir a todas las reuniones de se realizan en el templo pues eso probaría la espiritualidad de la persona (Mt 23:25) Ser protestante evangélico no es lo que este grupo de “ex evangélicos” eran.

2) Ser protestante evangélico no es ser del movimiento apostólico y profético[4]. Este es un movimiento restauracioncita que puede trazar sus orígenes mezclados entre el movimiento pentecostal (Solo pentecostales), carismático y neo-pentecostal (Todas las denominaciones) afirma que hay una “Nueva Reforma Apostólica” y que por tanto hay “Apóstoles”.  El argumento de ellos está basado en Efesios 4:11 en donde habla de que hay 5 ministerios y por tanto esos ministerios deben estar un vigentes en la iglesia. Es por eso que ellos dicen que el oficio apostólico debe ser restaurado en esta época. Además este movimiento posee las ideas de “declarar, decretar y atar en el nombre de Jesús” basado malas interpretaciones de pasajes bíblicos (Mt 18:18; Rom 4:17) También muchos de ellos promueven el evangelio de sanidades y prosperidad con frases como “Jesús sana, salva y libera”. Dentro de todo este “movimiento” se encuentra una diversidad lideres como Guillermo Maldonado, Ana Méndez, Benny Him y Cash Luna. El problema con esto es que los protestantes evangélicos creemos que los apóstoles cesaron con el canon de las Escrituras (Efe 2:20) ¿Por qué? Porque un Apóstol tenía que ser un testigo ocular de Jesús (Hch 1:21-22; 1 Cor 15:8) haber recibido la doctrina directamente de Cristo (Gal 1:11-12) escribir cartas inspiraras (2 Pedro 3:16) y que por tanto la única perseverancia apostólica que debemos tener es en las Escrituras (Hechos 2:42) Por tanto esto dejaría fuera cualquier supuesto “apóstol moderno”.

3) Ser protestante evangélico no es ser de la teología liberal[5]. La teología liberal nace en el siglo 19 y  se fundamenta en la razón y en lo científico. Por tanto todo lo que no puede explicar racionalmente y científicamente queda descartado como algo “imposible”. Por ejemplo las doctrinas como la encarnación y la resurrección de Cristo deben entenderse “metafóricamente”, al igual que todos los milagros de la Biblia. Los teólogos liberales ven la Biblia como un importante documento histórico, pero no como la palabra de Dios (2 Tim 3:16) Según ellos en la Biblia pueden encontrarse mitos, contradicciones y errores. Un movimiento que deriva del liberalismo teológico es la neortodoxia que afirma que la Biblia es palabra de Dios cuando la experimento en mi vida.  Por tanto cuando yo no experimento la palabra de Dios ella no es palabra de Dios (2 Pedro 1:16-21)

4) Ser protestante evangélico no es ser de la teología de la liberación[6]. Se podría decir que la teología de la liberación comienza en Estados Unidos con el “Evangelio social” del Bautista Walter Rauschenbush, pero en general se considera que nació en el catolicismo con el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez entre otros. La propuesta de este movimiento es que no solamente hay pecados individuales sino que hay pecados sociales (Rom 5:12) Esto pecados sociales producen sistemas opresores de injusticias de los cuales Jesucristo vino a liberarlos (Luc 4:16- 19) Por tanto para la teología de la liberación el foco no es la salvación del pecado y la condenación, sino que la salvación es la liberación del sistema opresor que el pecado social ha permitido (Mt 26:11)

Es importante reconocer estos 4 movimientos que existen en Chile porque en algún momento de nuestra vida espiritual vamos a encontrarnos con uno de ellos y vamos a tener que argumentar contra sus malas interpretaciones de las Escrituras.

¿Qué es ser protestante evangélico?

Después de ver todos falsos movimientos que se dicen llamar protestante o evangélico la pregunta que no queda es ¿Qué es ser protestante y evangélico? Ser protestante evangélico es creer en el evangelio como único medio de salvación (Hechos 4:12; 1 Tim 2:5) es solamente a partir de los meritos de Jesús de que somos salvos y no partir de ninguna de nuestras obras (1 Cor 15:3-4). Sabemos que el evangelio es poderoso para transformar las vidas (Rom 1:16-17)  Por tanto queda descartada cualquier practica “legalista” que pretenda decir que necesitas hacer para ser salvo.

Ser protestante evangélico es creer que la palabra de Dios es inspirada y verdadera en todo lo que afirma (2 Tim 3:16; Hebreos 4:12) Dejarse llevar por lo que dicen “supuestos apóstoles”, teólogos liberales o neortodoxos que dicen que hay errores en la Biblia es caer en el engaño Satánico de poner en duda la palabra de Dios (Gen 3:1) Por supuesto han existido algunos movimientos en la historia de la historia, pero en general los protestantes evangélicos podemos toda nuestra confianza en la Escritura.

Ser protestante evangélico es creer en las doctrinas esenciales del cristianismo expresadas en confesiones históricas[7]. El protestantismo tiene una larga tradición de confesiones cristianas en las cuales adhieren a las creencias fundamentales del cristianismo como la trinidad, la providencia, el arrepentimiento, la iglesia, etc. Por tanto quienes niegan la encarnación de Cristo (1 Juan 4:2-3) la resurrección (1 Cor 15:12) la trinidad (Mt 28:19) o el pecado (Rom 5:12) simplemente no son protestantes, evangélicos ni cristianos.

Ser protestante evangélico es alguien que evidencia serlo por sus frutos. Jesús advirtió que no todo lo que le digan Señor son creyentes (Mt 7:15-23) Por tanto todo cristiano genuino debe manifestar su fe por medio de las buenas obras (Stgo 2:14-26) Ser cristiano no es afirmar ciertas cosas intelectualmente, sino que es amar al Señor con todo lo que somos (Mt 22:37)














[1] http://www.theclinic.cl/2018/04/25/mandolina-mia-banda-evangelicos-gay-interpreta-repertorio-pop-queremos-irnos-gira-las-plazas-chile/
[2] Libros que hablan de la gracia: Charles Spurgeon. Solamente por gracia. Charles Stanley. El despertar de la gracia.
[3] http://dle.rae.es/srv/search?m=30&w=legalista
[4] Libros para entender este movimiento: Hank Hanegraaff. Cristianismo en crisis. David W. Jones y Russell S Woodbridge. ¿Salud riquezas y felicidad? Martin Ocaña Flores. Los banqueros de Dios. Bernando Campos Visión de reino. El movimiento apostólico y profético en Perú.
[5] Rosino Gillini. Teología del Siglo XX. Paul Enns. Compendio de teología Portavoz. Capitulo 39 y 40  Teología liberal y Neortodoxa. También este libro es un resumen de la teología contemporánea http://www.ntslibrary.com/PDF%20Books/TEOLOGIA%20CONTEMPORANEA.pdf
[6] Paul Enns. Compendio de teología Portavoz. Capitulo 43 Teologías socialistas.
[7] https://www.seminarioreformado.org/cursos/credos-confesiones-y-catecismos/

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