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lunes, 8 de abril de 2019

La disciplina del ayuno



La disciplina del ayuno[1]

Henry J. Foster hizo una investigación entre en donde busco libros escritos acerca del ayuno desde 1861 a 1954 y resulto que en casi 100 años no se escribió ningún libro sobre el ayuno. ¿Por qué? Foster nos da dos razones. La primera razón es que la idea de ayuno se hizo una mala reputación debido a las prácticas ascéticas de la Edad media. La mayoría de los cristianos pensaban que el ayuno era simplemente una huelga de hambre o algo externo que quería demostrar la piedad de forma externa. La segunda razón es que debido a que vivimos en una cultura altamente consumista de alimentos, ella nos hace pensar que dejar de comer un sacrificio muy grande y que podemos morirnos de hambre si ayunamos. Sin embargo en los últimos años ha habido un creciente interés por el tema del ayuno y se han comenzado a escribir muchos libros[2].

Alguien podría pensar que las afirmaciones de Henry J. Foster son una exageración pero cuando pensamos en las ideas que se han difundido en el pueblo evangélico respecto al ayuno como que “nos podemos ganar el favor de Dios” “podemos cambiar la voluntad de Dios” “seremos más santos si ayunamos” “el ayunar no es un mandato para hoy” “Existe el ayuno de Daniel” “El ayuno de Moisés” “El ayuno de Jesús”, etc, entonces podemos comprender que si existen cristianos que creen que el ayuno es algo irrelevante para el cristianismo actual mientras que otros lo exageran a tal punto que llegan a afirmaciones contrarias a las Escrituras. Por tanto es importante tener una definición clara acerca de que es realmente el ayuno según las Escrituras.

Definición de ayuno

El ayuno según la Rae es “Abstenerse total o parcialmente de comer o beber. Abstenerse total o parcialmente de tomar alimento o bebida por precepto religioso. Privarse o estar privado de algún gusto o deleite[3]

La definición cristiana de ayuno “es la abstinencia voluntaria de ingerir comida con propósitos espirituales[4]” o “la abstención del alimento con propósitos espirituales[5]”. Esto quiere decir que el ayuno no es una simple huelga de hambre sino que cuando ayunamos debemos hacer con un propósito definido. John Piper escribió sobre el ayuno

“El ayuno cristiano es en su raíz el hambre de la añoranza por Dios… Esta es la esencia del ayuno cristiano: anhelamos, ansiamos y ayunamos para saber más y más de todo lo que es Dios para nosotros en Jesús. Pero solo porque él ya nos sujetó y nos atrae siempre hacia adelante y hacia arriba a toda la plenitud de Dios[6]

También existe una corriente cristiana que piensa en que el ayuno debe verse como mucho más que solo comida y bebida. Por ejemplo Martin Llord Jones afirma al definir el ayuno[7]:

“Para completar el asunto, agregaremos que el ayuno, si lo concebimos bien, no solo debe confinarse a la cuestión de la comida y la bebida; el ayuno debería incluir la abstinencia de cualquier cosa legitima en sí misma y por sí misma, en beneficio de algún propósito espiritual especial. Existen muchas funciones corporales buenas, normales y perfectamente legítimas, pero que, por motivos peculiares y especiales, en determinadas circunstancias deberían ser controladas. Eso es el ayuno. Sugiero que esa es una especie de definición general de lo que se entiende por ayuno”

Los ayunos en la Biblia

En las Escrituras encontramos diversos tipos de ayunos. 1) El ayuno normal que implica abstenerse de todo alimento, pero no de agua. Esto parece verse en el caso del ayuno de Jesús. Mateo 4:2; Lucas 4:2

“Después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre”

“Allí estuvo cuarenta días, y el diablo lo estuvo poniendo a prueba. Como durante esos días no comió nada, pasado ese tiempo tuvo hambre”

2) El ayuno parcial es una limitación de dieta pero no la abstinencia de todo alimento. Esto puede verse en el caso de Daniel y Juan el Bautista. Daniel 1:12; Mateo 3:4

“Yo te ruego que hagas con estos siervos tuyos una prueba de diez días. Ordena que nos den de comer legumbres, y que nos den de beber agua”

“Juan usaba un vestido de pelo de camello, llevaba un cinto de cuero alrededor de la cintura, y se alimentaba de langostas y miel silvestre”

3) El ayuno absoluto es evitar todo alimento y líquido. Esto puede verse en el caso de Esdras y Ester. Esdras 10:6; Ester 4:16

“Luego, salió del templo y se dirigió a la habitación de Johanán hijo de Eliasib, y una vez allí no comió ni bebió nada, pues estaba muy triste por el pecado de los israelitas que habían vuelto del cautiverio”

“Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunen por mi noche y día; no coman ni beban nada durante tres días, que mis doncellas y yo ayunaremos también. Después de eso me presentaré ante el rey, aun cuando eso vaya contra la ley. Y si tengo que morir, ¡pues moriré!

4) El ayuno sobrenatural es el cual humanamente no es posible realizarlo pero Dios proveyó de una forma inexplicable que pudieran vivir[8]. Esto lo vemos en el caso de Moisés y Elías. Deuteronomio 9:9; 1 Reyes 19:8

“Cuando yo subí al monte para recibir las tablas de piedra, es decir, las tablas del pacto que el Señor hizo con ustedes, estuve en el monte cuarenta días y cuarenta noches sin comer ni beber agua”

“Elías comió y bebió y recupero sus fuerzas, y con aquella comida pudo caminar durante cuarenta días y con sus noches, hasta llegar a Horeb, el monte de Dios”

5) El ayuno de la congregación son el que se hace como juntos como iglesia. Joel 2:15-16; Hechos 13:2-3

“¡Toquen la trompeta en Sión! ¡Proclamen ayuno! ¡Convoquen a una asamblea! ¡Reúnan al pueblo y santifiquen esta reunión! ¡Junten a los ancianos y a los niños de pecho! ¡Que salgan de la cámara nupcial el novio y la novia!”

“Como ellos servían al Señor y ayunaban siempre, el Espíritu Santo dijo: “Aparten a Bernabé y a Saulo, porque los he llamado para un importante trabajo. Y así, después de que todos ayunaron y oraron, les impusieron las manos y los despidieron”

6) El ayuno nacional es que se hace junto como pueblo. 2 Crónicas 20:3; Nehemías 9:1; Jonás 3:5-8.

“Lleno de miedo, Josafat se dispuesto a consultar al Señor y ordenó que todos en Judá ayunarán”

“El día veinticuatro del mismo mes, los israelitas volvieron a reunirse para ayunar, vestidos con ropas ásperas y con la cabeza cubierta de polvo”

“Todos los habitantes de Nínive creyeron a Dios y decretaron ayuno, y desde el mayor hasta el menor se vistieron de cilicio. Cuando la noticia llego hasta el rey de Nínive, este se levantó de su trono, se despojó de sus vestidos, se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza; luego ordeno que, por mandato suyo y de sus altos personajes, se proclamará en Nínive este decreto: “Ningún hombre ni animal, ni tampoco ningún buey ni oveja, debe probar bocado ni alimento alguno, ni beber agua”

7) El ayuno regular mandado por Dios en el día del perdón. En Babilonia se instituyeron otros 4 ayunos anuales. Levítico 16:29-31; Zacarías 8:19

“Este será un estatuto perpetuo para ustedes y para los extranjeros que viven entre ustedes: El día diez del mes séptimo deberán ayunar, y no podrán realizar ningún trabajo. Este día se hará expiación por ustedes, y así delante del Señor quedarán limpios de todos sus pecados. Este día será para ustedes un día de reposo y de ayuno. Es un estatuto perpetuo”.

“Así ha dicho el Señor de los ejércitos: “Los ayunos del cuarto mes, y de los meses quinto, séptimo y decimos, serán para la casa de Judá motivo de gozo y alegría, y de gran celebración. Así que amen la verdad y la paz”.

El mandato del Ayuno

Esto nos lleva a la pregunta ¿Es un mandato ayunar el día de hoy? Jesús espera que ayunemos. Mateo 6:16-18; 9:14.15.

“Cuando ustedes ayunen, no se muestren afligidos, como los hipócritas, porque ellos demudan su rostro para mostrar a la gente que están ayunando; de cierto les digo se han ganado su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara para no mostrar a los demás que estas ayunando, sino a tu Padre que ve en lo secreto, y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”

“Los discípulos de Juan se le acercaron entonces, y le preguntaron: “¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no? Jesús les respondió: ¿Acaso los invitados  una boda pueden estar de luto mientras el esposo esta con ellos? ¡Claro que no! Pero vendrán días, cuando el esposo les será quitado. Entonces ayunarán” 

También podemos ver que la iglesia primitiva se practicaba el ayuno Hechos 9:9; 13:2-3; 14:23.

“Y allí estuvo tres días sin poder ver y tampoco comió ni bebió nada”

“Como ellos servían al Señor y ayunaban siempre, el Espíritu Santo dijo: “Aparten a Bernabé y a Saulo, porque los he llamado para un importante trabajo. Y así, después de que todos ayunaron y oraron, les impusieron las manos y los despidieron”

“También nombraron ancianos en cada iglesia, y luego de orar y ayunar los encomendaron al Señor, en quien habían creído”

Un documento de la iglesia primitiva llamada la “Didaché” o enseñanza de los apóstoles que fue escrita antes del año 70 (de la destrucción del templo) muestra que el ayuno era una práctica extendida en el la iglesia cristiana. 

8.  El ayuno
No ayunen juntamente con los hipócritas, que ayunan el segundo y el quinto día de la semana. Ayunen el día cuarto y el de la preparación que es el sexto[9].

Por tanto podemos concluir sin lugar a dudas que el ayunar es un mandato que Jesucristo dio y que los apóstoles llevaron a cabo en la iglesia primitiva.

Los propósitos del ayuno

Luego de haber comprendido que el ayuno es un mandato del Señor las siguientes preguntas que surgen son ¿Cómo ayunar? ¿Cuándo ayunar?

“Yo ayune en varias oportunidades y no pasó nada. Solo pasé hambre… Hace varios años escuche a un par de pastores hablando sobre el ayuno. Por recomendación de ellos, intente mi primer ayuno. Dijeron que era un mandamiento que estaba en la Biblia y que debía ser practicado por todos los cristianos. Como yo era cristiano, decidí intentarlo. Después de posponerlo durante varios días, me arme de valor suficiente como para empezar. No pude sentarme con mi familia a la hora del desayuno porque no creía tener la voluntad suficientemente fuerte como para abstenerme de comer, así que me fui a trabajar. El descanso para el café fue casi insoportable, y dije una mentirita para explicar porque no salía con los demás. Lo único en lo que podía pensar era en cuanta hambre tenia. Me dije a mi mismo. “Si logro sobrevivir a este día, nunca intentaré esto de nuevo”. La tarde fue todavía peor. Trataba de concentrarme en mi trabajo, pero lo único que podía escuchar era el rugido de mi estómago. Mi esposa cocino para ella y nuestro hijo, y apenas podía soportar el aroma de la comida. Supuse que si llegaba hasta la medianoche, habría ayunado todo el día. Lo hice, pero inmediatamente después de que dieran las doce, ataque la comida. No que ese día de ayuno me haya ayudado ni un poco[10]

¿Es esta una experiencia similar a lo que hemos experimentado sobre el ayuno? Si es así quiere decir que no hemos comprendido cuales son los propósitos del ayuno. En las Escrituras podemos ver varios propósitos de porque se ayunaba.

1) El ayuno con el propósito de buscar al Señor en oración y arrepentimiento. Nehemías 1:4; Daniel 9:3

“Cuando escuche esto, me senté a llorar y durante varios días me puse en duele; y ayune y ore al Dios de los cielos”

“Volví entonces mi rostro a mi Dios y Señor, para pedir su ayuda con oración y ruego. Me puse ayunar y me cubrí de cilicio y de ceniza”

“Cada vez que los hombres van a orar a Dios con respecto a cualquier asunto importante, sería conveniente aplicar el ayuno junto con la oración” Juan Calvino[11]

“El ayuno fue planeado para aportar un tono de urgencia e insistencia a nuestra oración, y para darle fuerza a nuestra súplica ante el tribunal celestial. EL hombre que ora y ayuna le avisa al cielo que está hablando seriamente… No solo eso, sino que también está expresando su seriedad de una manera designada por Dios. Está usando un instrumento que Dios ha escogido para hacer que su voz sea escuchada en el cielo[12]:”

2) El ayuno con el propósito de discernir su voluntad. Jueces 20:26; Hechos 14:23

“Volvieron entonces los israelitas y todo el pueblo a la casa de Dios, y llorando se sentaron delante del Señor y ayunaron todo el día y hasta la noche, y le ofrecieron al Señor holocaustos y ofrendas de paz”

“También nombraron ancianos en cada iglesia, y luego de orar y ayunar los encomendaron al Señor, en quien habían creído”

David Brainerd solía orar y ayunar por decisiones importantes en su vida. Por ejemplo cuando entró al ministerio de la predicación dedico ese día al ayuno y la oración[13].

“Aparte ese día para ayunar y orar a Dios para pedirle su gracia, especialmente para que me preparará para el trabajo del ministerio, para que me diera su ayuda y dirección divina en mis preparativos para esa gran obra, y para que, en su tiempo, me enviará la cosecha”

3) El ayuno con el propósito de expresar el duelo. 1 Samuel 31:13; 2 Samuel 1:11-12
Allí también enterraron sus huesos debajo de un árbol, y ayunaron siete días”

“Entonces David se rasgó la ropa, y lo mismo hicieron los hombres que lo acompañaban. Y todos lloraron y lamentaron lo sucedido a Saúl y Jonatán, y ayunaron hasta el anochecer por ellos y por la derrota de Israel, pueblo de Dios”

Generalmente cuando las personas experimentan la pérdida de un ser querido ellas no tienen deseos de comer.

4) El ayuno con el propósito de buscar liberación o protección. 2 Crónicas 20:3-4; Ester 4:16

“Lleno de miedo, Josafat se dispuso a consultar al Señor, y ordeno que todos en Judá ayunaran. En todas las ciudades de Judá la gente se reunió para pedir la ayuda del Señor”
“Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunen por mi noche y día; no coman ni beban nada durante tres días, que mis doncellas y yo ayunaremos también. Después de eso me presentaré ante el rey, aun cuando eso vaya contra la ley. Y si tengo que morir, ¡pues moriré!

“Puedo pensar en un tiempo más largo de ayuno que he experimentado en mi vida fue un ayuno de nueve a diez días en que no comí nada. Ese fue un tiempo cuando estuve muy preocupado y orando sobre el hecho que mi hijo Mark había sido diagnosticado con un tumor en el cerebro que podía ser fatal. E inmediatamente, por supuesto, estaba en su último año de la universidad en esa época, creo que era su último año, y por supuesto, fue una tremenda de preocupación. Y había solo un muy…casi una respuesta inmediata al ayuno y la oración de parte de esa clase de situación seria y venir al Señor y Dios fue tan…tan tremendamente misericordioso durante ese tiempo. Recuerdo cuando el doctor me dijo, el neurocirujano de Cedar Sinai, que podría ser fatal, fue casi de inmediato que quería estar en la presencia del Señor y rogarle. Primero que todo, naturalmente, oras por el bienestar de tu hijo, le pides al Señor ¿Estás seguro que escogiste al chico correcto? Este es bueno, ¿sabes? Él puede…Tú lo puedes usar, ¿sabes?, en el futuro. Y oré y ayuné y, por supuesto, Patricia sabía y Mark no conocía de la seriedad de la situación del tumor. Pero durante ese tiempo honestamente podía decir que pasé nueve días llevándolo y trayéndolo a la clínica mientras estaban haciendo técnicas no invasivas para determinar lo que este tumor era antes que hicieran un agujero en su cráneo y entraran y actualmente ingresaran ya que las implicaciones eran tan severas porque estaba cerca de su nervio óptico y la glándula pia mater, y cosas así. No querían hacer cosas invasivas, entonces esos eran tiempos de oración intensa. Y podías ver un flujo yendo de…Señor, Tú sabes, ten misericordia de su vida…y así sucesivamente, hasta llegar a un lugar medio en unos días cuando estás diciendo…Señor, cualquiera que sea Tu voluntad, cualquiera que sea Tu voluntad. Y ya para el tiempo que llegue al final de todo estuve diciendo, -Tú sabes, este mundo no es lugar apropiado para nadie, pertenece a Tí, llévatelo-. Tú sabes, vas por el proceso completo. Y, tú sabes, conduje su funeral como cien veces, tú sabes, sólo yendo por el proceso de entregar este joven al Señor. Y recuerdo estando en mi oficina un miércoles por la noche, fue el noveno día, el siguiente día el doctor me iba a dar los resultados de los análisis y fueron hechos en la clínica de Frank Norris en el Centro médico de USC por el mejor especialista de cáncer y especialistas de tumores pediátricos y todo eso. Y estuve esperando por la siguiente mañana. Por primera vez estuve hambriento. Fue la primera vez que actualmente sentí punzadas de hambre. Y actualmente tuve hambre sentado allí, fue un miércoles por la noche, entre el final de la clase de día y la oficina está cerrada y los servicios de miércoles por la noche iban a comenzar en cómo una hora. Y estuve allá arriba y todo estaba cerrado y estuve orando y dándole gracias al Señor por la perfecta paz, que si se lo iba a llevar al cielo, maravilloso y glorioso por él y nosotros nos regocijaríamos en eso[14].

5) El ayuno con el propósito de preocuparse de las necesidades de los demás. Isaías 58:3-8

“Y me preguntan ¿Qué sentido tiene que ayunemos, si no nos haces caso? ¿Para qué afligir nuestro cuerpo, si tú no te das por enterado? Pero resulta que cuando ayunan solo buscan su propia satisfacción, ¡y mientras tanto oprimen a todos sus trabajadores! Solo ayunan para estar peleando y discutiendo. Si quieren que su voz sea escuchada en lo alto, no ayunen como hoy día lo hacen. ¿Acaso lo que yo quiero como ayuno es que un día alguien aflija su cuerpo, que incline la cabeza como un junco, y que se acueste sobre el cilicio y ceniza? ¿A eso le llaman ayuno, y día agradable al Señor? Más bien, el ayuno que yo quiero es que se desaten las ataduras de la impiedad, que se suelten las cargas de la opresión, que se ponga en libertad a los oprimidos, ¡y que se rompa todo yugo! Ayunar es que compartas tu pan con quien tiene hambre, que recibas en tu casa a los pobres vagabundos, que cubras al que veas desnudo, ¡y que no les la espalda a tu hermano! Si actúas así, entonces brillará como el alba, y muy pronto tus heridas sanarán; la justicia será tu vanguardia, y la gloria del Señor será tu retaguardia”

6) El ayuno con el propósito de expresar amor a Dios y adorarle. Lucas 2:37

“Y ahora era una viuda de ochenta y cuatro años. Nunca se apartaba del templo, sino que de día y de noche rendía culto a Dios con ayunos y oraciones”

Consejos prácticos

1) Determine ayunar y arrepiéntase de no practicar el ayuno.

2) Cuídese del legalismo. Thomas Boston escribio[15]

“En vano ayunarán y pretenderán ser humillados por nuestros pecados, y harán confesión sobre ellos, si nuestro amor al pecado no se convierte en odio: nuestra afición por él, en asco; y nuestro aferramiento a él en anhelo por liberarnos de él; con el firme propósito de resistir los mecanismos que tiene nuestro corazón, y de allí, los arranques en nuestra vida; y si nos volvemos a Dios como nuestro legitimo Señor y Maestro, y volvemos a nuestra labor nuevamente”

3) Planifique el ayuno.

4) Comience de a poco

5) Asegure que no sea dañino para su salud.






[1] El bosquejo sacado de aquí fue sacado mayormente de Donald S. Whitney. Disciplinas espirituales para la vida cristiana. Páginas 209-240.
[2] Richard. J Foster. Celebración de la disciplina. Página 63
[3] https://dle.rae.es/?id=4cYY5ZV
[4] Donald S. Whitney. Disciplinas espirituales para la vida cristiana. Página 210
[5] Richard J. Foster. Celebración de la disciplina. Página 64
[6] Donald S. Whitney. Disciplinas espirituales para la vida cristiana. Página 215, 219.
[7] Donald S. Whitney. Disciplinas espirituales para la vida cristiana. Página 211
[8] No hay cifras decisivas sobre cuanto una persona puede vivir sin agua ni comida, pero el consenso parece ser que un hombre no puede pasar más de 3 días sin agua y 30 o 40 días sin comer.
[9] https://es.aleteia.org/2016/07/07/texto-completo-de-la-didache/
[10] Donald S. Whitney. Disciplinas espirituales para la vida cristiana. Páginas 217-218
[11] Donald S. Whitney. Disciplinas espirituales para la vida cristiana. Página 219
[12] Donald S. Whitney. Disciplinas espirituales para la vida cristiana. Página 220
[13] Donald S. Whitney. Disciplinas espirituales para la vida cristiana. Página 222.
[14] https://www.gracia.org/library/articles/GAV-A106/el-ayuno
[15] Donald S. Whitney. Disciplinas espirituales para la vida cristiana. Página 228.

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