Pensar el mundo a través de las Escrituras...

lunes, 15 de abril de 2019

La disciplina del silencio y el retiro




La disciplina del silencio y el retiro[1]

Hay un cuento corto llamado la “apuesta” escrita por un dramaturgo ruso llamado Antón Chéjov[2] la cual relata la apuesta que hace un joven banquero con un joven abogado. El cuento comienza cuando están discutiendo la validez de la pena de muerte y cuanto era capaz un hombre de capaz privado de libertad. Entonces el joven banquero se altera frente a la opinión del joven abogado y le dice:

Se produjo una animada discusión. El banquero, que entonces era más joven e impulsivo, perdió de pronto la compostura, dio un puñetazo en la mesa y gritó, dirigiéndose al joven abogado:
—¡Mentira! Me apuesto dos millones a que no sería usted capaz de pasar cinco años recluido.
—Si habla usted en serio —respondió el abogado—, apuesto a que aguantaría no solo cinco, sino quince.
 —¿Quince? ¡Está bien! —gritó el banquero—. ¡Señores, pongo dos millones
 —¡De acuerdo! ¡Usted pone dos millones y yo mi libertad! —dijo el abogado.

Entonces el joven banquero encierra al joven abogado en una casa del jardín de él para que pase 15 años solo apartado de todos. Allí queda encerrado con la más estricta vigilancia, solamente él podía comer, beber, leer y escribir. Estando en ese lugar de silencio y soledad el joven abogado comienza a leer, escribir y reflexionar mucho. En los primeros años pidió para leer libros acerca intrigas amorosas, relatos policiacos, comedias y algunos libros clásicos. Luego mientras iban pasando los años comenzó a estudiar distintos idiomas, filosofía e historia. Se dedicó tanto a leer estas obras que pidió unos 600 volúmenes de libros clásicos e incluso hizo valiosas traducciones de ella. Pero pasando el año número 10 algo diferente pasaría.

“Luego, después del décimo año, el abogado se sentaba inmóvil ante el escritorio y solo leía los Evangelios. Al banquero le pareció extraño que un hombre que había devorado en cuatro años seiscientos sesudos ejemplares, empleara cerca de un año en la lectura de un libro no muy grueso y de fácil comprensión”

Cuando quedaba un día para que el joven abogado cumpliera el plazo acordado el joven banquero se encontraba casi en la ruina y esta apuesta lo iba a dejar prácticamente en la calle. Por tanto decidió entrar silenciosamente donde estaba el joven abogado y matarlo. Pero cuando entro a la habitación lo encontró durmiendo y con una nota sobre la mesa que dejaba un último mensaje.

Durante quince años he estudiado con atención la vida terrenal. Es verdad que no he visto el mundo ni a los hombres, pero en vuestros libros bebía vinos aromáticos, entonaba canciones, vagaba por los bosques en pos de ciervos y jabalíes, amaba a las mujeres… Beldades etéreas como nubes, creadas por la magia de vuestros más geniales poetas, me visitaban por la noche y me susurraban cuentos maravillosos que me embriagaban. En vuestros libros escalaba las cimas del Elbruz y del Mont Blanc, y desde ellas veía cómo salía el sol por la mañana y por la tarde inundaba de purpúreo oro el cielo, el océano y las cumbres de las montañas; desde esas alturas veía cómo brillaba el relámpago sobre mi cabeza, desgarrando las nubes; veía verdes bosques, campos, ríos, lagos, ciudades; escuchaba el canto de las sirenas, el tañido del caramillo de los pastores, palpaba las alas de hermosos demonios que volaban hacia mí para hablarme de Dios… En vuestros libros me arrojaba a precipicios insondables, hacía milagros, mataba, incendiaba ciudades, predicaba religiones nuevas, conquistaba reinos enteros…

Vuestros libros me concedieron la sabiduría. Todo lo que el infatigable genio humano ha creado en el transcurso de los siglos se halla comprimido dentro de mi cerebro como una pequeña bola. Sé que soy más inteligente que todos vosotros. Y desprecio vuestros libros, desprecio todos los bienes del mundo y la sabiduría. Todo es insignificante, perecedero, ilusorio y engañoso como un espejismo. Por muy orgullosos, sabios y apuestos que seáis, la muerte os borrará de la faz de la tierra como si fuerais topos y vuestra descendencia, vuestra historia y la inmortalidad de vuestros genios se congelarán o se carbonizarán con el globo terrestre.

Habéis perdido la razón y no seguís el buen camino. Tomáis la mentira por verdad y la fealdad por belleza. Cómo os sorprenderíais si, por un concurso de circunstancias, los manzanos y los naranjos, en lugar de rendir sus frutos, produjeran de pronto ranas y lagartos, o las rosas dieran a sudor de caballo; del mismo modo me sorprendo yo de que hayáis trocado el cielo por la tierra. No quiero comprenderos.

Para demostraros con un hecho el desprecio que siento por vuestra vida, renuncio a los dos millones, con los que antaño soñé como si fueran el paraíso y que ahora desdeño. Para privarme de todo derecho a ellos, saldré de aquí cinco horas antes del plazo establecido, rompiendo de ese modo nuestro convenio…

Tras leer esas líneas, el banquero dejó la hoja en la mesa, besó la cabeza de ese hombre estrafalario, se echó a llorar y salió del pabellón. Nunca en su vida, ni siquiera después de haber perdido fuertes sumas en la bolsa, había sentido tanto desprecio de sí mismo como en aquel instante. De vuelta en su habitación, se tumbó en la cama, pero durante largo rato la emoción y las lágrimas le impidieron dormir…

Este cuento ilustra lo que el silencio y el retiro de la personas puede producir la reflexión profunda acerca sí mismo. Debido a que vivimos en una cultura ruidosa donde grandes ciudades y la música es algo cotidiano para nosotros no tendemos a valorar el sentido del silencio y el retiro.

Definición del silencio y retiro

Ahora la pregunta que surge que es ¿A que nos referimos con el silencio y el retiro? Donald Whitney lo explica[3]:

“La disciplina del silencio es la abstención voluntaria y temporal de hablar para poder buscar determinados objetivos espirituales. A veces se guarda silencio para leer la Biblia, meditar en las Escrituras, orar, escribir un diario, etc.

“El retiro es la Disciplina Espiritual de apartarse voluntariamente y temporalmente al aislamiento con propósitos espirituales”

Como podemos ver el silencio y el apartarse tiene como un propósito espiritual y no egoísta de “no me gusta estar con otros” “prefiero estar solo”, etc. La vida cristiana se trata de estar solo con Dios como de estar en comunidad con otros. Dietrich Bonhoeffer en su libro “Vida en comunidad” advierte sobre estos extremos[4]:

“El que no sepa estar solo, tenga cuidado con la vida en comunidad… El que no sepa vivir en comunidad que tenga cuidado con la soledad… Lo comprendemos: solo dentro de la comunidad podremos estar solos, y solo aquel que sabe estar solo puede vivir en comunidad. Ambas cosas van unidas. Solo en la comunidad aprendemos la verdadera soledad, y únicamente en la soledad adquirimos realmente el sentido de la comunidad; sin embargo, no se trata de dos experiencias sucesivas, ambas comienzan al mismo tiempo; con la llamada de Jesucristo”

La Biblia y el silencio y retiro

En las Escrituras no tenemos un mandato directo que nos mande a un retiro espiritual, pero si tenemos ejemplos de personajes bíblicos que forzosamente como Elías (1 Rey 17:1-7) o voluntariamente como Juan el Bautista estuvieron retirados de las demás personas (Mt 3:1-7) Pero es nuestro Señor Jesucristo quien ilustra en varias ocasiones el apartarse de las personas al silencio y al retiro en oración.

1) Jesús fue apartado para enfrentar una prueba. Mateo 4:1;

 “Luego Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo”

2) Jesús se apartó para estar solo y descansar  Mateo 14:13; Marcos 6:31-32

“Cuando Jesús se enteró, se fue de allí en una barca, a un lugar apartado. Cuando la gente lo supo, lo siguió a pie desde las ciudades”

“Jesús les dijo: Vengan conmigo ustedes solos, a un lugar apartado, y descansen un poco. Y es que tanta gente iba y venía, que ellos no tenían tiempo ni para comer. Así que se fueron solos en una barca a un lugar apartado.

3) Jesús se apartó para orar Mateo 14:23; Marcos 1:35; Lucas 4:42; 6:12

“Luego de despedir a la gente, subió al monte a orar aparte. Cuando llego la noche, Jesús estaba allí solo”

“Muy de mañana, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó y se fue a un lugar apartado para orar”

“Al llegar el día, Jesús salió y se fue a un lugar apartado. La gente lo buscaba, y cuando lo encontraron intentaron retenerlo para que no se alejara de ellos”

“Por esos días Jesús fue al monte a orar, y paso la noche orando a Dios”

4) Jesús se apartó junto a sus discípulos. Mateo 17:1-2; 26:36-37

“Seis días después Jesús se llevó aparte a Pedro, a Jacobo, y a su hermano Juan. Los llevo a un monte alto, y allí se transfiguró delante de ellos”

“Entonces Jesús fue con ellos a un lugar que se llama “Getsemaní”, y dijo a sus discípulos: “Siéntense aquí, mientras yo voy a orar en aquel lugar”. Jesús llevo consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y comenzó a ponerse triste y muy angustiado”

Por tanto resumiendo las razones por las cuales Jesús se apartó fueron para enfrentar una prueba, descansar, orar, pasar tiempo con sus discípulos. Estas mismas razones que vemos en Jesús pueden aplicarse a nosotros mismos de porque necesitamos también apartarnos de vez en cuando de todas nuestras actividades y buscar al Señor.

Los propósitos del silencio y el retiro

1) Para minimizar las distracciones al orar. Hay personas que dicen que no pueden orar porque les cuesta mucho concentrarse y no distraerse con cualquier cosa por tanto el mejor camino para librarse de eso es el silencio. Jonathan Edwards decía que una de las cosas que lo atrajo de su esposa Sarah Pierpont es que ella le gustaba estar solas meditando en el Señor[5]:

“Ella difícilmente se preocupaba por algo excepto por meditar en el […] Le encanta estar sola, caminar por los campos y los bosquecillos, y siempre parecer tener a alguien invisible que va conversando con ella”

2) Para expresar adoración a Dios. La adoración a Dios no siempre requiere de música o palabras sino que en ocasiones de silencio. Habacuc 2:20; Sofonías 1:7; Zacarías 2:13

“Pero el Señor está en su santo templo. ¡Qué calle delante de él toda la tierra!”

“Guardemos silencio en presencia de nuestro Señor y Dios. Ya está cerca el día del Señor. Ya el Señor ha preparado el sacrificio, y ha purificado a sus convidados”

“¡Que la humanidad entera guarde silencio delante del Señor, por él se ha levantado ya de su santa mansión”!

George Whitefield escribe como la presencia de Dios lo llevo a un silencio delante de él[6]:

“A Dios le agradó derramar en mi alma un gran espíritu de súplica, y el sentir de sus bondades distintivas gratuitas me llenó tanto de amor, humildad, y gozo y una santa confusión, que finalmente solo pude abrir mi corazón delante de él con un silencio terrible. Estaba tan lleno que no podía hablar bien. Ah, la felicidades de la comunión con Dios”

3) Para expresar fe en Dios. David expresa en el salmo 62:1-2 su fe en Dios en el silencio.
“En Dios solamente esta acallada mi alma; de él viene mi salvación. El solamente es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré mucho” (RV60)

El misionero David Brainerd escribió como el silencio delante de Dios aumento su fe en él[7]:

“Me retiré a mi lugar habitual de aislamiento, con una paz y una tranquilidad muy grandes, y pase casi dos horas en mis deberes secretos. Me sentía muy parecido a lo que sentí ayer en la mañana, solo que un poco más débil y agobiado. Parecía depender y estar completamente aferrado a mi querido Señor; totalmente desenganchado de todas las demás dependencias. No sabía que decirle a mi Dios, sino solo apoyarme en su el, por así decirlo, y dejar salir mis deseos por estar en perfecta conformidad a él en todas las cosas… Creo que mi fe y dependencia en Dios rara vez habían llegado a tal nivel. Lo vi como una fuente de bondad, tal que me parecía imposible volver a desconfiar de él o volver a ponerme ansioso por cualquier cosa que pudiera sucederme”

4) Para ser restaurado física y espiritualmente. Los tiempos de retiro y silencio son tiempos para restaurarse física y espiritualmente de la rutina de la vida. La biografía del conocido misionero Adoniram Hudson cuenta lo que él hacia cuando estaba muy cansado:[8]

“Una vez, cuando estaba agotado por las traducciones y realmente necesitaba descansar, se fue por las colinas a la selva espesa, mucho más allá de todo asentamiento humano […] A este lugar llevó su biblia y se sentó a leer bajo los árboles de la selva agreste, y medito, y oro, y por la noche regreso a la ermita (una casa de bambú que había construido al borde de la selva)

5) Para recuperar la perspectiva espiritual. Cuando el ángel Gabriel se le apareció a Zacarías y le milagro que haría Dios él no le creyó por tanto lo dejo mudo hasta que naciera su hijo Juan el Bautista (Lucas 1:20,60-66) Sin duda en todo ese tiempo Zacarías tuvo que meditar acerca del mensaje y aprender a creer en la palabra de Dios. De la misma manera hay momento en la vida en que el silencio y el retiro nos ayudan a confiar más en la palabra de Dios. Uno de los acontecimientos más difíciles en la vida de Billy Graham fue cuando su amigo y Chuck Templeton después de ser un conocido evangelista comenzó a tener dudas respecto a la fe y finalmente se convirtió en un agnóstico. Chuck Templeton le había compartido todo su nuevo conocimiento y le había dicho que creer en la Biblia como palabra de Dios era suicidarse intelectualmente. Esto traía una confusión terrible a Billy Graham así un día para poder tener más claridad decidió apartarse de todo e ir al silencio de la oración y la reflexión[9].

“Así que volví y tome mi biblia, y salí a la luz de la luna. Llegue a un tocón y puse la Biblia sobre él, y me arrodille y dije: “Oh, Dios, yo no puedo demostrar ciertas cosas. No puedo responder algunas de las preguntas que Chuck plantea y que algunos otros plantean, pero acepto este libro por fe como la Palabra de Dios”

6) Para buscar la voluntad de Dios. A veces en la vida hay momentos difíciles que requieren decisiones difíciles en esos casos lo mejor es ir en busca de la voluntad de Dios. Hudson Taylor era un misionero que estaba apoyando diversas misiones en China pero el sentía que Dios lo estaba llamando a algo más radical y tenía miedo. Así que un día decidió dedicar el día al retiro y la reflexión para poder saber qué rumbo tomar[10].

“Pues, si estamos obedeciendo al Señor, ¡La responsabilidad recae en él, no en nosotros! ¡Tú, Señor, tú, tendrás toda la carga! Bajo tus órdenes, como siervo tuyo, sigo adelante, y dejo en ti los resultados. El conflicto había terminado, todo era gozo y paz. Me sentía como si pudiera volar colina arriba hasta la casa del señor Pearse ¡Y cómo dormí esa noche! Mi amada esposa creyó que Brighton me había sentado de maravilla y así fue”

7) Para dominar la lengua. Las Escrituras nos advierten del cuidado que debemos tener con nuestra lengua (Prov 17:27-28; Stgo 3:1-12) Por lo que el silencio y el retiro puede ser un momento para escuchar más a Dios ante de hablar mucho y evaluar seriamente mis palabras. La carta de Santiago 1:19-20 nos dice:

“Por eso, amados hermanos míos, todos ustedes deben estar dispuestos a oír, pero ser lentos para hablar y para enojarse, porque quien se enoja no promueve la justicia de Dios”

8) Para enfrentar momentos de crisis. En la vida va haber momentos de dudas o crisis y esos momentos es importante buscar al Señor con más fuerza y para ellos el silencio y el retiro son muy importantes. Francis Shaeffer en algún momento de su vida enfrento una crisis que tuvo que resolver con silencio y retiro[11].

“Primero me parecía que entre muchos de los que sostienen la postura ortodoxa, uno veía poca realidad de las cosas que la Biblia decía muy claramente que debían ser el resultado del cristianismo. Segundo, gradualmente maduró en mí que mi propia realidad era menos de lo que había sido durante los primeros días después de que me convertí en cristiano. Me di cuenta de que con sinceridad, debía retroceder y reconsiderar mi postura”

“Caminaba en las montañas cuando estaba despejado y, cuando esta lluvioso, caminaba de un lado a otro dentro del granero del viejo chalet donde vivíamos. Caminaba, oraba y analizaba detenidamente lo que enseñaban las Escrituras, a la que vez que revisaba mis propias razones para ser cristiano”

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[1] La mayoría del material es extraído del libro de Donald Whitney. Disciplinas espirituales para la vida cristiana.
[2] https://www.literatura.us/idiomas/ac_laa.html
[3] Donald S. Whitney. Disciplinas espirituales para la vida cristiana. Página 245.
[4] Dietrich Bonhoeffer. Vida en Comunidad. Páginas 70-71
[5] Donald S. Whitney. Disciplinas espirituales para la vida cristiana. Página 249.
[6] Donald S. Whitney. Disciplinas espirituales para la vida cristiana. Página 250.
[7] Donald S. Whitney. Disciplinas espirituales para la vida cristiana. Página 251
[8] Donald S. Whitney. Disciplinas espirituales para la vida cristiana. Página 268
[9] Donald S. Whitney. Disciplinas espirituales para la vida cristiana. Páginas 255-256
[10] Donald S. Whitney. Disciplinas espirituales para la vida cristiana. Página 257
[11] Donald S. Whitney. Disciplinas espirituales para la vida cristiana. Páginas 267-268

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