Pensar el mundo a través de las Escrituras...

lunes, 1 de abril de 2019

Bienaventurados los misericordiosos Mateo 5:7



El día miércoles de esta semana hubo una noticia que se difundió rápidamente en las redes sociales de Valparaíso y se trataba de un suboficial de la Armada de Valparaíso que ayudo a un hombre que estaba pidiendo dinero a las afueras de un supermercado[1]. El mismo suboficial relato lo sucedido de la siguiente manera:

“Me encontré con este señor que estaba afuera del supermercado pidiendo monedas, a lo cual yo le di una moneda, y me puse a conversar con él. Entablamos una conversación sobre su vida, me contó que vivía con un hijo, que era viudo, que trabajó muchos años en Lan Chile, y dentro de eso me percaté que tenía dentro de la bolsa un pan, un sólo pan”
“Yo le ofrecí comprarle pan en el supermercado, me dijo que no, me hizo el requerimiento si le podía comprar confort, lo cual a mí me llamo la atención, me pidió confort en lugar de pan, así que lo invité al supermercado”

“Esto se hace sin esperar nada y apelando a los valores que uno tiene de crianza, de la niñez y que se han visto acrecentados y fortalecidos a través de estos años en la marina, pero no con la intención de que esto se viralizara”

Esta historia refleja que el suboficial tuvo misericordia de aquel hombre que vivía en la calle y pedía cosas, no podemos saber si el suboficial era cristiano cuando se refiere a “los valores que uno tiene de crianza de la niñez” pero si sabemos que eso valores de los cuales habla existen en esta parte del mundo debido a la influencia del cristianismo en la sociedad occidental. Por tanto podemos decir que este hombre de la armada tuvo “misericordia” de este hombre de la calle y tal vez podamos preguntarnos ¿Es posible que alguien no cristiano tenga misericordia de otras personas? Y la respuesta es que claro que sí, puedes hacerlo debido a que han sido creados a imagen de Dios y por tanto en ocasiones pueden hacer obras de justicia pero que no son válidas para obtener la salvación. Entonces cuando este versículo nos habla de que son “bienaventurados los misericordiosos” no se refiere a alguien no cristiano que muestra misericordia sino que se refiere a un cristiano que pone en práctica lo que la Biblia nos habla acerca de la misericordia.

Debemos volver a recordar que las bienaventuranzas fueron enseñadas a sus discípulos (Mt 5:1) por tanto nadie puede ser bienaventurado por sus propias obras sino que somos bienaventurados debido a la obra perfecta de Jesucristo. Alguien que es realmente bienaventurado es alguien que es pobre es espíritu (Mt 5:3) y se siente quebrantado delante de la presencia de Dios. Alguien que es realmente bienaventurado es alguien que llora delante de la presencia de Dios por su pecado y el pecado de otros y encuentra consuelo solo en Dios (Mt 5:4) Alguien que realmente es bienaventurado es alguien manso que se sorprende como Dios lo trata y por tanto va a heredar la tierra (Mt 5:5) Alguien que es realmente bienaventurado tiene hambre y sed de justicia que solo será saciada en Cristo (Mt 5:6) ahora si observas con cuidado te darás cuenta que las primeras 4 bienaventuranzas tienen que ver con la necesidad interna del pecador (pobre, llorar, manso, hambre y sed) pero las siguientes bienaventuranzas tienen que ver con lo que provoca externamente el ser bienaventurado (misericordia, limpio de corazón, pacificador, padecer persecusion) No tenemos que olvidar que las bienaventuradas están todas conectadas unas con las otras, son como escalera de luz que va descendiendo poco a poco a una profunda vida de piedad.

Definición de misericordia y el Dios misericordioso.

Para entender esta bienaventuranza debemos entender ¿Qué significa “misericordia”? Hay que empezar aclarando que no hay ninguna palabra en español que pueda ser capaz de captar los matices de la palabra hebrea. La palabra hebrea para misericordia es “Jesed” y se repite unas 240 veces en el Antiguo testamento. Se traduce también como bondad, amor, constancia, gracia, fidelidad, devoción. La palabra “Jesed” indica involucramiento y compromiso personal de una relación que sobrepasa la ley.[2]

En el Nuevo testamento hay dos palabras que en griego que se usan para misericordia: Eleos y Oiktirmos. La primera palabra es la que se usa aquí y su significado es la manifestación externa de la compasión; da por sentado la necesidad de aquel que la recibe y recursos adecuados para afrontar la necesidad de parte de aquel que la exhibe.[3]

En español “misericordia” se define como “Virtud que inclina el ánimo a compadecerse de los trabajos y miserias ajenas[4]”. Quizás una pregunta que va surgir es ¿Cuál es la diferencia entre gracia y misericordia? A.W Pink[5] y John Stott explican esto[6]

¿En qué se diferencian la “misericordia” y la “gracia” de Dios? La misericordia nace de la bondad de Dios. La primera consecuencia de la bondad de Dios es su benignidad o merced, por la cual da libremente a sus criaturas como tales; por eso ha dado el ser y la vida a todas las cosas. La segunda consecuencia de la bondad de Dios es su misericordia, la cual denota la pronta inclinación de Dios a aliviar la miseria de las criaturas caídas. Así, pues, la, “misericordia” presupone la existencia del pecado.

El sustantivo eleos (misericordia) siempre tiene que ver con lo que percibimos de dolor, miseria y aflicción, todos ellos resultado del pecado, y charis (gracia) siempre tiene que ver con el pecado y la culpa misma. La una proyecta alivio, la otra perdón; la una cura, sana, ayuda, la otra limpia y restaura a la posición anterior

Por tanto ¿Quién puede ilustrarnos de mejor manera la misericordia sino el mismo Dios? Podemos ver que las Escrituras dan una y otra vez testimonio de como Dios manifiesta su misericordia en todo lo creado. Por ejemplo el Salmo 136 va describiendo todas las obras del Señor a través de sus 26 versículos la frase ¡Su misericordia permanece para siempre! Esto quiere decir que toda su creación manifiesta su misericordia. La creación manifiesta su misericordia. La elección de Dios al pueblo de Israel como su pueblo manifiesta su misericordia. El rescate del pueblo de Israel de Egipto manifiesta su misericordia. El haber amado siempre a un pueblo infiel manifiesta su misericordia. La salvación nuestra manifiesta su misericordia. La bondad cada día en nuestras vidas a pesar del pecado manifiesta su misericordia. Por eso luego que Dios paso por delante de Moisés el exclamó. Éxodo 34:6-7

“¡El SEÑOR! ¡EL SEÑOR! ¡Dios misericordioso y clemente! ¡Lento para la ira y grande en misericordia y verdad! ¡Es misericordioso por mil generaciones! ¡Perdona la maldad, la rebelión y el pecado, pero de ningún modo declara inocente al malvado! ¡Castiga la maldad de los padres en los hijos y en los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación!
Después que Dios se le aparece en sueños a Salomón y le dice que le pide lo que quiera Salomón dice. 1 Reyes 3:6

 “Entonces Salomón dijo: Tu misericordia siempre acompaño a tu siervo, mi padre David, porque se condujo delante de ti con sinceridad, y fue un hombre justo y te entregó su corazón. Tú has sido misericordioso con él porque les has concedido que un hijo ocupe su trono, como hoy podemos verlo”

En el Nuevo testamento tenemos al Apóstol Pablo escribiendo cartas en donde describe la abundante misericordia de Dios para con sus escogidos. 2 Corintios 1:3; Efesios 2:4-5
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación”

“Pero Dios, cuya misericordia es abundante, por el gran amor con que nos amó, nos dio vida junto con Cristo, aun cuando estábamos muertos en delitos y pecados.

Ahora fijémonos que la “misericordia” es mucho más que la justicia. En la bienaventuranza anterior hablamos de lo que tienen hambre y sed de justicia. La justicia es dar a cada uno lo que le corresponde,[7] pero esta bienaventuranza está hablando más allá que justicia. Por ejemplo en Cristo hemos recibido la justificación por la fe pero por la misericordia en Cristo recibimos también todas las bendiciones espirituales en Cristo Jesús (Efe 1:3) Pensemos por un momento en las cosas cotidianas de nuestra vida y preguntémonos ¿Hemos dormido bien esta semana? Probablemente digas “No, no he dormido bien esta semana” pero ¿Has dormido bien este mes? Y digas “No, no dormido este mes” pero ¿Has dormido bien alguna vez en la vida? “Si, he dormido bien alguna vez en la vida” Pues eso es misericordia de Dios (Prov 3:24) ¿Has comido bien esta semana? “No, no he comida bien esta semana” ¿Has comido bien este mes? “No, no he comido bien este mes ¿Has comido bien alguna vez en la vida? “Si, he comido bien alguna vez en la vida” Pues eso es misericordia de Dios. ¿Has tenido buen tiempo en familia esta semana? “No, no he tenido un buen tiempo esta semana” ¿Has tenido un bien tiempo en familia este último mes? “No, no he tenido buen tiempo en familia este mes” ¿Has tenido algún bien tiempo en familia en tu vida? “Si, he tenido un buen tiempo en familia alguna vez en la vida” Pues eso es misericordia de Dios. ¿Has tenido un buen tiempo de comunión con Dios esta semana? “No, no he tenido un buen tiempo con Dios esta semana” ¿Has tenido un buen tiempo de comunión con Dios este mes? “No, no he tenido buen tiempo con Dios este mes” ¿Has tenido un maravilloso tiempo de comunión con Dios alguna vez en la vida? “Sí, he tenido un maravilloso tiempo de comunión con Dios alguna vez en la vida. Pues eso es misericordia de Dios. ¿Puedes ver como todas estas cosas básicas son parte de la misericordia de Dios? ¿Te unes con el salmista a decir porque para siempre es su misericordia?

Los cristianos misericordiosos

Si los cristianos tenemos un Dios misericordioso ¿Acaso no deberíamos los cristianos ser misericordiosos? Jesucristo nos enseñó sobre esto con una parábola en Lucas 10:25-37

En ese momento, un intérprete de la ley se levantó y, para poner a prueba a Jesús, dijo: «Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?»  Jesús le dijo: «¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees allí?» El intérprete de la ley respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo.» Jesús le dijo: «Has contestado correctamente. Haz esto, y vivirás.» Pero aquél, queriendo justificarse a sí mismo, le preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?» Jesús le respondió: «Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de unos ladrones, que le robaron todo lo que tenía y lo hirieron, dejándolo casi muerto. Por el camino descendía un sacerdote, y aunque lo vio, siguió de largo. Cerca de aquel lugar pasó también un levita, y aunque lo vio, siguió de largo. Pero un samaritano, que iba de camino, se acercó al hombre y, al verlo, se compadeció de él y le curó las heridas con aceite y vino, y se las vendó; luego lo puso sobre su cabalgadura y lo llevó a una posada, y cuidó de él. Al otro día, antes de partir, sacó dos monedas, se las dio al dueño de la posada, y le dijo: “Cuídalo. Cuando yo regrese, te pagaré todo lo que hayas gastado de más.” De estos tres, ¿cuál crees que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?» Aquél respondió: «El que tuvo compasión de él.» Entonces Jesús le dijo: «Pues ve y haz tú lo mismo.»
No entraremos en todos los detalles acerca de la parábola ahora pero solo diremos que el camino por Jericó era empinado y peligro, tan peligroso que era conocido como la “ruta sangrienta” que en términos modernos seria como un “callejón oscuro.[8]” Las dos personas que pasaron de largo eran el sacerdote y el levita ellos pasaron de largo no solamente por razones religiosas sino también por razones de seguridad. ¿Quién de nosotros iría ayudar a alguien cuando hay alrededor un montón de gente peligrosa? ¿Acaso no seguirías de largo porque es más seguro? De todas maneras la razón más fuerte la razón religioso de alejarse de lo que era ceremonialmente impuro (Num 19:11-16) Pero el Samaritano que era el más odiado y más pecador para los judíos puros fue quien se puso en riesgo, ayudando al hombre y pagándole todo lo que necesitaba. Con esta parábola Jesús nos enseña que hacer misericordia es ensuciarse nuestras manos, ponernos en riesgo y salir de nuestra comodidad. ¿Acaso no es eso lo que más queremos en esta época? Pues el cristianismo ataca estos ídolos directamente con esta parábola.
Los apóstoles entendieron muy bien esta enseñanza de Jesucristo y la enseñaron ilustrándola en sus cartas. Por ejemplo el Apóstol Santiago nos puso un ejemplo que evidencia una fe verdadera, una fe que muestra misericordia. Santiago 2:14-17
 Hermanos míos, ¿de qué sirve decir que se tiene fe, si no se tienen obras? ¿Acaso esa fe puede salvar?  Si un hermano o una hermana están desnudos, y no tienen el alimento necesario para cada día, y alguno de ustedes les dice: «Vayan tranquilos; abríguense y coman hasta quedar satisfechos», pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve eso? Lo mismo sucede con la fe: si no tiene obras, está muerta.
Por otro lado el Apóstol Juan hablo acerca del amor cristiano con el prójimo que tiene necesidad. 1 Juan 3:17-18
Pero ¿cómo puede habitar el amor de Dios en aquel que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano pasar necesidad, y le cierra su corazón? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.
Viendo estas enseñanzas de Jesucristo y los apóstoles es evidente que los cristianos estamos obligados a ser misericordiosos con el prójimo pero las preguntas normales que traen el ser misericordiosos como nuestro Padre celestial que está en los cielos (Luc 6:36) son ¿Hasta qué punto se debe aplicar esta enseñanza? ¿Debemos ayudar a cualquiera y que pasa con empezar desde casa? ¿Acaso no es eso la responsabilidad del gobierno? ¿Pero si soy pobre y apenas tengo dinero para mí como ayudo a otros? ¿No existen los pobres por su propia irresponsabilidad?
En primer lugar comencemos diciendo que no es posible cumplir este mandato de ser misericordiosos con otros sino lo somos con los de nuestra propia casa. La Escritura es clara al decirnos “porque si alguno no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, niega la fe y es peor que un incrédulo, niega la fe y es peor que un incrédulo” (1 Tim 5:8) Por tanto el mandato de ser misericordioso en ninguna manera quiere decir que debemos descuidar nuestra familia que es el primer lugar donde manifestamos nuestra fe. Pero si lo que debemos pensar es que todas las familias requieren de tiempo y dinero para disfrutar juntos de paseos, cines, caminatas o cualquier sana diversión. Esto por supuesto no tiene nada de pecaminoso pero la pregunta como familia allí seria ¿Acaso no podríamos en alguna ocasión donde disfrutamos juntos con el tiempo y dinero bendecir a otros hermanos que están en necesidad? ¿No deberíamos evaluar nuestros algunas de nuestras sanas diversiones familias para mostrar la misericordia otros o invitarnos a participar con nosotros?
En segundo lugar el mostrar misericordia no es responsabilidad del gobierno sino de la iglesia. La responsabilidad del gobierno es proteger la propiedad, dar seguridad y castigar a aquellos que hacen el mal (Rom 13:3.4) dejando que las personas vivan libremente en un país de acuerdo a sus creencias (1 Tim 2:2) La perspectiva Bautista siempre ha mantenido este punto de vista y es por eso que has sido creados de escuelas, universidades, hospitales, hogares de niños, ancianos, etc. rechazando el financiamiento estatal y mantenidos por el trabajo y las ofrendas voluntarias de los hermanos. Por tanto la pregunta es ¿Cómo puedo yo mostrar misericordia al mundo desde el lugar donde vivo? ¿Desde el trabajo que ejerzo, desde la profesión que estudio? ¿Cómo puedo mostrar esa compasión al necesitado, al hambriento, al débil?
En tercer lugar nadie es tan pobre como para no mostrar misericordia. Los términos riqueza y pobreza generalmente cambian con el tiempo y la cultura. Por ejemplo lo que era riqueza en el mundo antiguo para nosotros es pobreza ya que no tenían duchas, agua caliente ni refrigeradores y lo que ellos llaman pobreza para nosotros es “pobreza extrema”. De igual manera para el gringo que vive en clase media en su país para nosotros es riqueza y para él la clase media chilena es pobreza. Por tanto la pregunta es ¿Qué tan pobre eres que no puedes mostrar misericordia? ¿No tienes una cama donde dormir? ¿Una ducha donde bañarte? ¿Un poco de alimento que compartir? No creo haber vivido en la pobreza extrema pero si en la pobreza cuando niño y una de las cosas curiosas que sucede en la humanidad es que cuando uno menos tiene da más. Nuestra naturaleza pecaminosa sumada con la filosofía mundana de la “estabilidad, seguridad, prosperidad” nos convierte en personas menos dadivosas. Debemos luchar contra esos ídolos de la época y recordar lo que Pablo escribía desde la cárcel como cristiano “Así que, si tenemos sustento y abrigo, contentémonos con eso” (1 Tim 6:8)
En cuarto lugar la Biblia si habla de personas que se empobrecen por su irresponsabilidad así que debemos evaluar cada caso en particular al mostrar misericordia (Prov 10:4; 20:13; 21:25) Lo que yo hago en mi caso es que quien me pide por primera vez siempre le doy dinero, comida o lo que tenga en el momento para ayudarle. Si es que me cuenta una historia trágica generalmente le predico sobre Cristo y le advierto de que Dios ve todas las cosas. Luego todas las veces que venga le ayudo con lo que tenga para ayudarle y voy conociéndolo. Si por ejemplo me entero de que lo que le doy lo usa para cualquier vicio dejo de darle y nuevamente le digo a donde lo llevará todo eso y le predico. Pero como principio general siempre le doy a quien me pide con lo que tengo y solamente dejo de dar a quienes evidentemente están usando lo que les doy para pecado.
Creo que debemos tomar muy en serio las palabras de Jesucristo en Mateo 25:31-46 en donde Jesucristo enseña que quieren le dieron de comer, beber, lo recibieron en su casa y lo visitaron en la cárcel eran realmente sus escogidos y quienes no lo hacían no lo eran. El comentario del predicador Robert Murray M Cheyne sobre este pasaje es digno de tomar en consideración[9]:
“Me temo que hay algunos cristianos entre ustedes a quienes Cristo les puede decir tal cosa [“Vengan ustedes… reciban su herencia” Mt 25:34] Construyen una gran viviendo en medio de miles que apenas tienen fuego para calendarse, y cuya ropa es insuficiente para estar afuera en el frío; sin embargo, ustedes nunca se aparecieron por sus casas. Puede que suspiren, de lejos, pero no los visitan. ¡Ah! ¡Mis queridos amigos! Me preocupo por los pobres, pero más por ustedes. No sé qué les dirá Cristo en el gran día […] Me temo que muchos de los que me escuchan saben bien que no son cristianos porque no aman dar. Dar generosamente, y no a regañadientes, requiere de un nuevo corazón; un corazón no regenerado preferiría antes separarse de su alma que de su dinero. ¡Oh amigos míos! Disfruten su dinero; sáquenle el mayor provecho; no den nada; disfrútenlo rápido, porque desde ya les digo que van a ser mendigos por toda la eternidad”
Porque ellos serán tratados con misericordia Mateo 5:7

Aquellos que han manifestado la misericordia de Dios a otros muestran con eso que han comprendido la misericordia que Dios ha mostrado con ellos. Los judíos de la época despreciaban a los pobres, viudas, leprosos, ciegos, sordos, mudos, paralíticos, endemoniados, prostitutas, recaudadores de impuestos de la época. Sin embargo Jesús mostraba su misericordia sanando a  leprosos, endemoniados, paralíticos, mudos, ciegos, etc. (Mt 8-9) pero además él se relacionaba con ellos. Mateo 9:10-13

Estando Jesús en la casa, sentado a la mesa, muchos cobradores de impuestos y pecadores que habían venido se sentaron también a la mesa, con Jesús y sus discípulos. Cuando los fariseos vieron esto, dijeron a los discípulos: «¿Por qué come su Maestro con cobradores de impuestos y con pecadores?» Al oír esto, Jesús les dijo: «No son los sanos los que necesitan de un médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan lo que significa “Misericordia quiero, y no sacrificio”. Porque no he venido a llamar a los justos al arrepentimiento, sino a los pecadores.»

Nosotros como cristianos no podemos despreciar a quienes la sociedad considera a los más viles pecadores sin remedio, sino debemos manifestar la misericordia de Dios porque ese puede ser un medio para que vean que su miseria es más profunda que la ausencia de cosas físicas, sino que necesitan la gracia de Dios para ser salvos. Sin duda el ejemplo supremo de misericordia es Dios quien envió a su hijo Jesucristo ¿Por qué? Porque el vio un mundo en miseria, dolor y necesidad y envió a su hijo a sufrir la miseria, el dolor de la humanidad viviendo perfectamente y siendo condenado y tratado sin misericordia para morir en la cruz y resucitar al tercer día venciendo todo pecado.


[1] https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/region-de-valparaiso/2019/03/27/noble-gesto-marino-compra-alimentos-a-hombre-que-pedia-dinero-afuera-de-supermercado-en-valparaiso.shtml
[2] Diccionario Vine. Página 198.
[3] Diccionario Vine. Página 559.
[4] http://lema.rae.es/drae2001/srv/search?id=lDCzMbSvaDXX2l8iNX9x
[5] A. W. Pink. Los atributos de Dios. Página 37.
[6] John Stott. El sermón del monte. Pagina 49
[7] http://www.wordreference.com/definicion/justicia
[8] Timothy Keller. Ministerios de Misericordia. Página 7.
[9] Timothy Keller. Ministerios de Misericordia. Página 27

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