Pensar el mundo a través de las Escrituras...

miércoles, 31 de julio de 2019

Ayunando en secreto Mateo 6:16-18




Richard Baxter fue un conocido pastor puritano el cual escribió un libro llamado el “pastor reformado” o “pastor renovado” en donde señala el cuidado que los pastores deben tener respecto al ministerio pastoral. Una de las primeras cosas que aborda es ver si realmente el pastor o predicador es converso. El escribe[1]:

“Ser inconverso es terrible, pero ser un predicador inconverso es mucho peor. ¿Acaso no tiene miedo de abrir su Biblia y leer acerca de su propia condenación? ¿Cuándo usted predica el evangelio, acaso no se da cuenta que está incrementando su propia culpa, al rechazar al Salvador que proclama? Sin embargo, es común que un predicador inconverso no se percate de su propia condición. Diariamente tiene contacto con verdades preciosas y exteriormente vive una vida santa. El denuncia el pecado en otros y les anima a vivir una vida santa. Cuan trágico es morir de hambre teniendo el pan de vida en las manos y animando a otros para que coman de él.

Esta historia nos revela que incluso una persona que afirma ser pastor o predicador puede ser alguien no convertido. Pero ¿Cómo es posible aparentar de esa manera? ¿Cómo es posible que alguien conozca la Biblia y a la vez no sea salvo? ¿Cómo es posible vivir de manera santa de una forma externa pero no de corazón? La única respuesta es que es posible cuando se es hipócrita. El hipócrita es una figura artística de la época de Jesús que se conocía como el actor. El hipócrita era la persona que se ponía una máscara y actuaba de una determinada forma la cual no era el mismo. Jesús había tomado las 3 prácticas religiosas más importantes del pueblo judío para enseñarles cómo debía hacer todo esto sin hipocresía. Cuando hablo de la limosna cuestiono a aquellos que daban para que otros lo vieran por tanto mando a que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu derecha (Mt 6:1-4) Cuando hablo de la oración cuestiono a aquellos que oraban de pie, haciendo largas oraciones y repetitivas para que otros los vieran. Por tanto llamo a evitar este tipo de prácticas pecaminosas que buscan la aprobación de otros y por eso son hipocresía (Mt 6:5-8) Ahora en esta tercera practica que es el ayuno va a querer cuestionar esta misma actitud hipócrita que se estaba llevando a cabo por medio del pueblo.

El ayuno en la Biblia

Las Escrituras nos habla de forma abundante acerca del ayuno y tenemos muchos ejemplos de personajes bíblicos ayunaron en diversos momentos de su vida. Una primera observación que debemos hacer acerca del ayuno es que él va acompañado generalmente de la oración (1 Sam 7:5-6; 2 Sam 12:16) El Señor había mandado al pueblo en el día de la expiación o Yom Kipur que ayunara para que se arrepintiera sinceramente de sus pecados. Levítico 23:26-29

“El Señor hablo con Moisés y le dijo: “El día diez del mes séptimo será el día de la expiación. Ese día celebraran una convocación santa, y ayunaran y me presentaran una ofrenda encendida. Es el día de la expiación, en que se reconciliaran conmigo, así que ese día no harán ninguno trabajo. Todo aquel que no ayune ese día será eliminado de su pueblo”.

El pueblo de Dios tenía que ayunar ese día porque era un mandato directo de Dios para hacerlo. Pero además de este ayuno vemos muchos otros ayunos relacionados con el arrepentimiento. Como el ayuno de Esdras-Nehemías, Daniel o Jonás. Nehemías 9:1-2; Daniel 9:3; Jonás 3:5

“El día veinticuatro del mismo mes, los israelitas volvieron a reunirse a ayunar, vestidos con ropas ásperas y con la cabeza cubierta de polvo. Para entonces los israelitas ya habían apartado de si a los hijos de extranjeros. Puestos de pie, los israelitas confesaron sus pecados y los de sus padres…”

“Volví entonces mi rostro a mi Dios y Señor, para pedir su ayuda con oración y ruego. Me puse a ayunar, y me cubrí de cilicio y ceniza”

“Todos los habitantes de Nínive creyeron a Dios y decretaron ayuno, y desde el mayor hasta el menor vistieron de cilicio”

También vemos que se ayunaba por luto (1 Sam 31:13) por malas noticias (Neh 1:4) por decisiones importantes (Ester 4:16) por ayudar al necesitado (Isaías 58:6-7) En el Nuevo testamento vemos que Jesús ayuno en el desierto (Mt 4:2) que los discípulos de Juan el Bautista ayunan (Mt 9:14) y que la iglesia ayuna cuando envía misioneros y escoge ancianos. Hechos 13:2; 14:23

“Como ellos servían al Señor y ayunaban siempre, el Espíritu Santo dijo: “Apártenme a Bernabé y a Saulo, porque los he llamado para un importante trabajo”

“También nombraron ancianos en cada iglesia, y luego de orar y ayunar los encomendaron al Señor, en quien habían creído”

Podemos ver que se ayuno en varias ocasiones y por una diversidad de cosas que apuntaban a conocer más a Dios, arrepentirnos del pecado, aprender a depender más de él, tomar decisiones importantes, ayudar a nuestro prójimo. Una de las cosas que podemos ver en nuestra iglesia cristiana actual es la ausencia del ayuno. Si uno se hace la siguiente pregunta podemos ver que esto es cierto. ¿Cuándo fue la última vez que ayunaste? El abandono del ayuno tiene varias razones. Yo pensé en 3 razones del abandono del ayuno. 

La primera razón es la distorsión del ayuno. Desde la época de Jesús existían distorsiones de esta práctica para mostrarse como una persona más espiritual. Pero en nuestra época es sabido que existen enseñanzas que distorsionan el sentido del ayuno y se muestra que si yo ayuno voy a poder doblar la mano de Dios o conseguir lo que yo quiero. Por ejemplo si uno es joven y le gusta una chica el ayuno va a conseguir eso o si quiero que mi esposo o esposa cambie algo voy ayunar y eso va a cambiar porque yo ayuno. Pero aunque el ayuno haya sido distorsionado ¿Acaso no es distorsionarlo de igual manera si no lo practicamos nunca? ¿Acaso no crees que Jesús esperaba que los practicaran en alguna ocasión? ¿Acaso no necesitamos buscar más de Dios, arrepentirnos, tomar decisiones importantes o servir al prójimo con ayuno?

La segunda razón es porque el ayuno es algo que practican los hermanos pentecostales. Desde la teología reformada ha surgido una especie de recelo por todo lo que tenga que ver con los hermanos pentecostales como si no pudiéramos aprender nada de ellos. Es sabido que los hermanos pentecostales ayunan y en ocasiones se reúnen como iglesia a orar y ayunar. Pero alguno de nosotros tendemos a ver eso como lejano o extremo. ¿Acaso no podríamos aprender de ellos? ¿Acaso es solamente su responsabilidad hacerlo? ¿Acaso no deberíamos hacer lo mismo con el fin de buscar más a Dios?

La tercera razón es nuestra sociedad consumista. Generalmente tendemos a cuestionar a las personas por consumir muchas cosas que no necesitan lo cual es cierto. Pero ¿Cuántos de nosotros nos cuestionamos por comer más de lo que necesitamos? O ¿Cuántos de nosotros tan solo hemos pensado en eso? Este parece ser un pecado cultural aceptados por nosotros de una forma impresionante. El catecismo Mayor de Westminster en su pregunta 135 afirma que los deberes exigidos por el sexto mandamiento (no mataras) son muchas cosas entre esas están la “sobriedad de la comida y la bebida.[2] Richard Baxter escribió un libro llamado el Directorio cristiano en donde aborda varias cosas de la vida cristiana y ataca la gula como un pecado contra Dios porque es contrario al amor y la misericordia de Dios, es auto asesinato, ya que aunque no te mate de inmediato, eventualmente morirás de una enfermedad dolorosa relaciona con malos hábitos alimenticios, es un enemigo de la mente, la razón y la diligencia porque comer en exceso hace que su mente y su cuerpo se sientan adormecidos, te convierte en un consumidor y hace que te preocupes menos de la personas, desperdicias tu vida, no tiene en cuenta a los pobres.[3]  Generalmente cuando pensamos en ayuno pensamos solamente en la oración y el ayuno, pero el ayuno también es una disciplina espiritual que te puede ayudar a ser moderado en el sentido general de tu vida espiritual.

En un cristianismo actual que rechaza el ayuno ¿No deberíamos practicarlo? ¿No deberíamos buscar juntos la presencia de Dios para disfrutar más a Dios, arrepentirnos más, buscar dirección en nuestras decisiones, combatir pecados culturales como la gula?

El ayuno hipócrita.

El ayuno era una práctica religiosa habitual del pueblo de Dios pero lo que Dios condena aquí era la práctica falsa que ellos estaban haciendo. Esto es condenado no solo aquí sino también en el Antiguo testamento cuando Dios condena el falso ayuno en el cual en vez de hacer justicia con el prójimo se practicaba injusticias Isaías 58: 2-8

“Dicen que me buscan todos los días, y que quieren conocer mis caminos, ¡Como si fueran gente que practicara la justicia y que nunca hubiera abandonado las enseñanzas de su Dios! Me piden emitir juicios justos, dicen que quieren acercarse a mí y me preguntan ¿Qué sentido tiene que ayunemos, si no nos haces caso? ¿Para qué afligir nuestro cuerpo, si tú no te das por enterado? Pero resulta que cuando ayunan solo buscan su propia satisfacción, ¡Y mientras oprimen a todos sus trabajadores! Solo ayunan para estar peleando y discutiendo, y para dar puñetazos impunemente. Si quieren que su voz se escuchada en lo alto, no ayunen como hoy día lo hacen. ¿Acaso lo que yo quiero como ayuno es que un día alguien aflija su cuerpo, que incline la cabeza como un junco y que se acueste sobre el cilicio y la ceniza? ¿A eso le llaman ayuno y día agradable al Señor? Más bien, el ayuno que yo quiero es que desaten las ataduras de la impiedad, que se suelten las cargas de la opresión, que se ponga en libertad a los oprimidos, ¡Y que se rompa todo yugo! Ayunar es que compartas el pan con quien tiene hambre, que recibas en tu casa a los pobres vagabundos, que cubras al que veas desnudo, ¡Y que no le des la espalda a tu hermano! Si actúas así, entonces tu luz brillara como el alba, y muy pronto tus heridas sanaran; la justicia será tu vanguardia, y la gloria del Señor será tu retaguardia”

Lo que el Señor pone en cuestión en estos pasajes es pensar que tú puedes ayunar por egoísmo y además estar practicando injusticia contra el prójimo. Es como que yo ayunara todo un día para finalmente volver a casa a seguir pecando. ¿Es acaso el ayuno una práctica en la cual al Señor le gusta vernos sufrir o no deberías ser más bien una oportunidad para disfrutar de Dios y amar con más fuerza al prójimo? Thomas Boston dijo[4]

“En vano ayunarán y pretenderán ser humillados por nuestros pecados, y harán confesión sobre ellos, si nuestro amor al pecado no se convierte en odio: nuestra afición por él, en asco; y nuestro aferramiento a él en anhelo por liberarnos de él; con el firme propósito de resistir los mecanismos que tiene nuestro corazón, y de allí, los arranques en nuestra vida; y si nos volvemos a Dios como nuestro legitimo Señor y Maestro, y volvemos a nuestra labor nuevamente”

 Otro ejemplo de la hipocresía en el ayuno lo tenemos en Zacarías 7:4-5

“Y la palabra del Señor de los ejércitos vino a mí, y me dijo: Di a todo el pueblo del país, y a los sacerdotes, lo siguiente: todos estos años, cuando ustedes ayunaron y guardaron luto en los meses quinto y séptimo, ¿Lo hicieron por mí?

Zacarías confronta al pueblo para mostrarle que ellos en realidad no habían ayunado por arrepentimiento genuino ni tristeza por el pecado sino simplemente por ellos mismos. Es como que yo digiera voy ayunar para que Dios vea como yo me sacrifico por él y así me dará lo que yo quiero. Es usar a Dios como una especie de amuleto y no hacerlo sinceramente.

En la época de Jesús se encontraban los Fariseos los cuales no solo ayunaban una vez sino que ayunaban dos veces a la semana (Luc 18:12). Además cuando ayunaban ellos se mostraban “afligidos” “cara triste” (NVI; DHH) “apariencia miserable” (NTV) y “demudaban sus rostros” (RVC; NVI) “Aparentan tristeza” (DHH) “Andan desarreglados” (NTV) Los fariseos se paseaban por las calles desarreglados y con cara de sufrimiento para que los demás vieran como ellos ayunaban. Incluso algunos llegaban al extremo de maquillarse para verse aún más miserables[5]. ¡La hipocresía puede llegar a esos extremos! Pero Jesús dice que aquellos que hacen eso ya han recibido su recompensa que es la admiración de los hombres pero no la aprobación de Dios. El Señor dice que cuando ayunemos “perfumemos la cabeza y lavémonos la cara”. En el mundo antiguo cuando alguien hacia su aseo personal al comenzar el día no empezaba lavándose los dientes y la cara sino que se ungía la cabeza con aceita que solía ser fragante y a la vez se usaba como perfume y luego se lavaba el rostro como lo hacemos nosotros en la actualidad.[6] Por tanto lo que Jesús nos está diciendo es que cuando ayunemos no debemos actuar frente a los demás de una manera particularmente piadosa (desaliñado, cara de sufrimiento) para mostrar a los demás que estamos ayunando. Ahora el engaño de nuestro pecado puede ser sutil cuando determinemos ayunar delante del Señor y querer mostrar nuestra piedad a los demás.

Puedo recordar dos experiencias pecaminosas que he tenido con el ayuno. En una ocasión ayune todo el día con unos hermanos para que al final del ayuno simplemente siguiera pecando de la misma manera que lo venía haciendo y pensaba que el ayuno es una especie de fórmula mágica que me llevaría a abandonar el pecado. En otra ocasión recuerdo que ayunamos en un grupo (de jóvenes parece) en donde estuvimos todo el día ayunando, cantando y orando para que en lo posible pudiéramos olvidar el hambre que teníamos. Además de eso se suponía que en ese momento uno iba a hablar en lenguas porque el Espíritu Santo de fuego nos iba a bautizar. Pero al finalizar ese ayuno lo único que simplemente queríamos hacer era ir a comer y terminamos comiendo unos grandes completos que nos saciara. Si ayunamos de esta manera lo único que estaremos haciendo es “actuando” de forma hipócrita para ser aprobados por los demás y no estaremos ayunando como Dios quiere que realmente lo hagamos.

Entonces ¿Cómo debemos ayunar ante el Señor? En primer lugar debemos ayunar de forma sincera. Esto quiere decir que no pueden haber dos intenciones por lo cual uno va a ayunar. Uno ayuna delante del Señor no para obtener cosas de Dios sino simplemente para conocer más de su presencia. El apóstol Pablo escribió en Romanos 12: 9 que “nuestro amor debe ser sincero” por tanto cuando ayunemos delante del Señor debe hacerse con la motivación correcta que es buscar conocer más de Dios. John Piper escribió sobre esto:

“El ayuno cristiano es en su raíz el hambre de la añoranza por Dios… Esta es la esencia del ayuno cristiano: anhelamos, ansiamos y ayunamos para saber más y más de todo lo que es Dios para nosotros en Jesús[7]

¿Ayunas porque deseas conocer más de Dios? ¿Por qué anhelas arrepentirte más de tu pecado? ¿Por qué necesitas pasar más tiempo con Dios?

En segundo lugar debemos ayunar secretamente. Hemos visto que el problema de ayunar públicamente era la hipocresía pero eso no quiere decir que no podemos ayunar públicamente como iglesia. Vemos muchos ejemplos de ayunos nacionales en el Antiguo testamento y ayunos de iglesia en el Nuevo testamento. Entonces ¿Cómo oramos secretamente? Significa que debemos orar sin mostrar intencionalmente a otros que estamos ayunando. Obviamente nuestra esposa e hijos sabrán que estamos ayunando (si es que no hacemos un ayuno familiar) pero no es necesario que otras personas sepan de la práctica del ayuno porque eso puede llevar al corazón pecaminoso a querer mostrarse como más espiritual. Simplemente hazlo para buscar más al Señor y glorificarlo.

En tercer lugar debemos orar gozosamente. Una de las cosas que me llaman la atención de la pregunta que le hacen los discípulos de Juan el Bautista a Jesús es que el responde diciendo que no puede ayunar cuando el esposo esta con ellos pero que llegara el momento de hacerlo (Mateo 9:14-17; Marcos 2:18-22; Lucas 5:33-39) y luego de eso cuenta una ilustración de que no se puede poner una tela nueva en un vestido viejo ni el vino nuevo en los odres viejos ¿Por qué? Porque se rompen. Con esto Jesucristo está haciendo un contraste entre lo viejo y lo nuevo. Lo viejo estaba pasando y ahora venía lo nuevo que era el evangelio. Con esto estaba diciendo que el evangelio lo afecta todo. Cuando nosotros ayunamos no lo hacemos para sufrir, hacer huelga hambre, hacer sufrir el cuerpo, o cualquier otra extraña idea. Sino que lo hacemos queremos más de ese gozo que Cristo produce en nosotros. Queremos experimentar más tiempo comiendo y bebiendo de Cristo. Anhelamos abandonar nuestras obras y confiar solo en su obra. Necesitamos buscar de su justicia y abandonar nuestra justicia.

Al igual que el dar, y el orar el ayunar es una disciplina espiritual que puede ser usado con fines hipócritas que se usan para pecar. Y como pecadores todos en algún momento lo hemos usado de esa manera. Es por eso que si has sido un hipócrita respecto a esto, arrepiéntete y confiesa tu pecado, pues Cristo también recibe a los hipócritas cuando confiesan su maldad y creen en él.



[1] http://www.iglesiareformada.com/Baxter_el_pastor_reformado.pdf. Página 4.
[2] http://www.iglesiareformada.com/Catecismo_Mayor_Westminster.html
[3] https://www.historicaltheology.org/articles/2019/1/31/baxter-on-gluttony-choosing-selflessness-over-selfishness-this-christmas
[4] Donald S. Whitney. Disciplinas espirituales para la vida cristiana. Página 228.
[5] William Barclay. Comentario a Mateo. Página 123.
[6] John Macarthur. Comentario a Mateo. Página 513.
[7] Donald S. Whitney. Disciplinas espirituales para la vida cristiana. Página 215, 219.

Share:

miércoles, 17 de julio de 2019

Orando en secreto Mateo 6:5-15



Edgard Mckendree Bounds fue un reconocido predicador metodista que escribió muchos libros acerca de la oración y que muchos de ellos solo fueron publicados luego de su muerte.[1] En uno de ellos el escribió:

“La oración es, por consiguiente, uno de los principios cardinales de la piedad en cada dispensación y para cada hijo de Dios. Y el propósito del Señor es reforzar, recuperar y espiritualizar aquellos deberes que son cardinales e indispensables dentro de la conducta y actitud de cada uno de sus hijos. De ahí que la falta de oración signifique rebelión, discordia y anarquía. Porque la oración, dentro del gobierno moral, es tan fuerte como la ley de la gravedad en el mundo material, y tan necesaria como esta para sostener las cosas de su propia esfera de la vida[2]

Como cristianos creemos que la oración es algo fundamental y esencial en la vida cristiana. Creemos que la oración es poderosa para transformar nuestras vidas y obrar en nuestros corazones y en otros corazones conforme a su voluntad. Podemos ver a través de las Escrituras que varios personajes bíblicos oraron en momentos de su vida y Dios actuó conforme a sus propósitos. Hoy en día no es diferente, Dios usa nuestras oraciones para llevar a cabo sus planes en el mundo. Sin embargo, debido al pecado que habita en nosotros tendemos a usar las cosas santas para el pecado y a transformarnos en hipócritas. Martin Llord Jones escribió:[3]

“Vemos a un borracho, el pobre, y decimos: He ahí el pecado; esto es pecado. Pero eso no es la esencia del pecado. Para formarnos una idea exacta del mismo y comprenderlo, debemos ver a algún santo, a algún hombre fuera de lo corriente de su devoción y dedicación a Dios. Mirémoslo ahí de rodillas, en la presencia misma de Dios. Incluso en esas circunstancias el “yo” lo está asediando, y la tentación para el consiste en pensar acerca de si mismo, pensar en forma placentera acerca de si mismo, y en realidad adorarse a sí mismo en vez de adorar a Dios. Esa, y no la otra, es la verdadera imagen del pecado. Lo otro es pecado, desde luego, pero no es el pecado en su forma más aguda; no se ve en ello el pecado en su esencia misma.”

Esto es lo que había pasado con los fariseos los cuales habían transformado la oración en un algo pecaminoso debido a su hipocresía. Vemos que el principio fundamental que Jesús enseña aquí en que no debemos hacer nuestras prácticas religiosas algo para que los demás nos vean sino solo para que Dios lo vea (Mt 6:1)

La oración pública y privada Mateo 6:5-6

Jesucristo condena aquí a aquellos que oran “de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para que las gente los vea”. Esta es una clara referencia a los fariseos los cuales hacían todas las cosas para que los demás lo vean y es por eso que eran considerados “hipócritas” personas que actúan, que usan máscaras, que son ellos mismos, que no son sinceros. Jesús no está condenando aquí el orar públicamente o de pie pues eso se ve a través de las Escrituras. Por ejemplo Salomón ora públicamente y de pie delante de la presencia de Dios. 2 Crónicas 6:3; 13. También Nehemías y el pueblo oraron públicamente y de pie confesaron sus pecados Nehemías 9:2-3

“Luego se volvió hacia toda la congregación de Israel que estaba allí de pie y la bendijo.
“Cuando Salomón había hecho un estrado cuadrado de bronce que media poco más de dos metros por lado y casi un metro y medio de alto y lo había puesto en medio del atrio, se subió a este, se arrodillo delante de toda la congregación de Israel, y con los brazos extendidos al cielo dijo”

“Para entonces los israelitas ya habían apartado de si a los hijos de extranjeros. Puestos de pie, los israelitas confesaron sus pecados y los de sus padres. Y así de pie durante tres horas escucharon la lectura del libro de la ley del Señor su Dios, y durante las siguientes tres horas el pueblo confeso sus pecados y adoro al Señor”

Podemos ver que el pueblo oro públicamente y de pie por tanto ¿Qué es lo que realmente Dios condena en estos pasajes? Jesús está condenando el exhibicionismo hipócrita de los fariseos y la actitud de piedad que ellos querían mostrar a las personas para que pensaran que eran muy espirituales. Un ejemplo de esto lo podemos ver en la parábola que Jesús conto sobre las dos personas que van al templo a orar el cual uno era fariseo y el otro publicano. La actitud de los fariseos siempre era creer que eran más espirituales que los demás porque ellos hacían más cosas religiosas que los demás (Luc 18:9-14) La solución para evitar esta exhibición pública es orar de forma privada y en secreto. Con esto no Jesús no está diciendo que nunca debemos orar públicamente pues el mismo oro en público (Mt 14:19; 15:36) y la iglesia practico las reuniones de oraciones públicas (Hch 1:24; 3:1; 4:24) lo que está diciendo es que si oras en públicamente tengas cuidado de la apariencia de piedad frente a otros. Lo que más debe destacar es tu oración privada con el Señor. Si eres realmente una persona de oración serás una persona de oración privada antes que publica. Charles Spurgeon escribió un libro llamado “discurso a mis estudiantes[4]” las cuales son unas charlas dadas a pastores que preparada el preparaba para el ministerio. Hay un capitulo que se llama “nuestra oración pública” en donde nos advierte dos cosas importantes. Primero no intentemos impresionar con retorica en nuestra oraciones públicas.

“Que únicamente el Señor sea el objeto de nuestras oraciones. Cuidaos de dirigir de alguno modo la vista a los oyentes; cuidaos de haceros retóricos para agradar a los que escuchan. La oración no debe transformarse en un sermón oblicuo. Hay algo de blasfemo en hacer de la piedad un motivo de ostentación. Las oraciones pulidas son por lo general malas oraciones. En la presencia del Señor de los Ejércitos, cuadra muy mal a un pecador hacer gala de las plumas de oropeles de un sermón chabacano, con la mira de ganarse los aplausos de sus semejantes” 

Durante mi vida cristiana he conocido a hermanos que sus oraciones públicas son una perfecta exposición retorica o son una especie de sermón orado que aunque puede hacerse parecer piadoso finalmente solo logran traer la atención sobre sí mismo y no sobre Cristo. Me ha resultado aún más interesante que personas que hacen eso generalmente son quienes no tienen una verdadera vida de oración privada y solamente utilizan la oración pública como un momento para mostrar el conocimiento y la retórica que tienen. ¿Utilizas tú la oración pública para ello? ¿Cuánto oras lo estás haciendo de forma sincera, sin máscaras, sin apariencia, sin buscar la aprobación de los demás? ¿Estas interesado en glorificar a Cristo o en que las personas hablen de lo “bien que oras”?

Segundo no intentemos ser fervorosos si nuestro corazón esta frio. Spurgeon dice:
“Evitad como a una víbora, todos los esfuerzos para excitar un fervor espurio en la devoción pública. No os esforcéis en parecer fervientes. Rogad como vuestro corazón os dicte, bajo la dirección del Espíritu de Dios, y si os sentís torpes e inactivos, decidlo al Señor. No será una cosa mala confesar vuestra frialdad y lamentarla; y pedir las influencias vivificadoras del Espíritu Santo; por el contrario, será una oración verdadera y aceptable; pero un ardor fingido es la forma más vergonzosa de la mentira. Nunca imitéis a los que son fervientes. Conocéis a un hombre piadoso que gime, y a otro cuya voz se hace aguda luego que lo excita el celo, pero no por eso gimáis ni chilléis a fin de parecer tan celosos como son ellos. Sed solo naturales siempre y pedir a Dios su dirección en todo”

Seguramente también han conocido hermanos que cuando conocen a otro hermano que son más fervorosos y que son admirados por ello luego los demás comienza a imitar su forma de hablar, orar o predicar. Una vez conocí a un hermano ¡Que hasta imitaba los gestos de otro predicador al punto de no saber distinguir quien es quien! ¿No es acaso eso ser alguien mentiroso? ¿No acaso desconocer que Dios me creo como alguien único y distinto a los demás? No estoy hablando de la influencia que recibimos de los hermanos, hablo de la imitación directa que resulta en la mentira. ¿Son así tus oraciones públicas? ¿Eres tú mismo cuando oras o te pones un disfraz cuando lo haces?

El verso 7 nos habla del aposento con la puerta cerrada para orar en secreto a Dios. Este “aposento”, “habitación”, “cámara” era un lugar usado como bodega para guardar alimentos o cosas de valor. La mayoría de las personas no tenían habitaciones privadas en sus casas y esa habitación era la única que tenía una puerta.[5] Si ponemos esto en términos prácticos era difícil mantener la privacidad en el mundo antiguo pues la casas no tenían puerta, vivían muchas personas en ellas y la mayoría del tiempo había ruido por todos lados. En cambio nosotros tenemos en general más habitaciones con puertas las cuales podemos cerrar cuando queremos pasar el tiempo en oración o en extremo tenemos el baño para pasar tiempo en oración. Recuerdo que en mi casa donde éramos 6 hermanos era difícil pasar a solas en casa mucho menos sin ruido pero cuando me convertí en cristiano el baño pasó a ser un lugar donde podía ir a orar cuando lo necesitaba. Luego en mis trabajos también el baño fue un lugar para orar pues necesitaba pasar tiempo con Dios. Charles Spurgeon escribe sobre la oración privada:

“La gloriosa bendición que la oración privada atrae sobre el ministerio es algo indescriptible e inimitable que mejor se entiende que se explica; es un rocío que viene del Señor, una presencia divina que reconoceréis en el acto cuando os digo que es “una unción del santísimo” ¿Y esto que es? No se cuento tiempo tendríamos para devanarnos los sesos antes de expresar por medio de palabras, con la conveniente claridad, lo que se significa con la frase predicar con unción; con todo; el que predica conoce la presencia de ella; y el que oye advierte pronto su ausencia”

Lo que nos dice Spurgeon es la experiencia que uno tiene cuando ha pasado harto tiempo con Dios. Voy a suponer que todos los que nos encontramos aquí hemos experimentando en algún momento de nuestra vida el deseo de orar intensamente y entonces lo hacemos y de repente Dios nos pone a alguien en nuestro camino y le hablamos de una manera que jamás pensamos y entonces nos damos cuenta que el haber pasado tiempo en oración produjo algo en nosotros que no sabemos cómo explicarlo pero solamente sabemos que fue Dios quien obro en nosotros. La oración privada logra hacer en nosotros cosas maravillosas y que cuando lo hacemos de forma constante esto es algo que se notara públicamente. Nunca he podido explicar esto con suficiente claridad pero cuando alguien pasa tiempo en la presencia de Dios es algo que se nota de alguna manera en su rostro. Es como si hubiéramos subido con Moisés al monte Sinaí y nuestro corazón y rostro fueran cambiados. ¿Qué tanto disfrutas de la presencia de Dios? ¿Qué tan seguido visitas su trono? ¿Es un deleite para ti pasar tiempo con Dios? ¿Es una prioridad en tu vida? Jesús enfatiza aquí el tiempo donde solo Dios ve y tiende bajar el énfasis en donde las personas pueden ver porque pueden aparentar cosas.

Orando de forma pagana Mateo 6:7-8

Los pueblos paganos siempre han orado también a sus dioses. Eso no es solamente algo antiguo sino que en la actualidad los budistas oran, los musulmanes oran, los católicos romanos oran y una de las características de todas falsas religiones que ellas tienen oraciones repetitivas. En la época de Jesús los griegos oraban nombrando cada uno de los muchos títulos que tenían sus deidades por tanto eran repetitivos.[6] Podemos recordar el ejemplo en donde Elías se enfrente a los profetas de Baal y donde invocaban el nombre de su dios y no pasaba nada. 2 Reyes 18:26, 28-29

“Los profetas tomaron el toro que se les dio y lo prepararon, y luego invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía. Decían: “Baal, respóndenos!” Pero aunque saltaban alrededor del altar el silencio era total.

“Ellos gritaban más fuerte, mientras se hacían cortaduras en cuerpo con cuchillos y con puntas de lanzas, hasta que la sangre les bañaba el cuerpo. Pero paso el mediodía y los profetas seguían gritando, como en trance, hasta la hora que se tenía que ofrecer el sacrificio, y no se escuchaba una sola voz; ¡El silencio era total!

Por tanto esto es lo que Jesús condenaba que las oraciones de ellos se hayan infectado tanto que se volvieran repetitivas como la de los paganos que piensan que por más que repiten más sus dioses los escuchan. En cambio Jesús les dice en verdad cuando nosotros oramos no lo hacemos porque Dios no sepa lo que vamos a pedir sino que lo hacemos más bien para depender de Dios. Juan Calvino comentando este pasaje escribió[7]

“Los creyentes no oran con la perspectiva de informar a Dios de cosas que le son desconocidas, o de entusiasmarlo para que cumpla con su deber, o de instarlo como si él estuviera renuente. Por el contrario; oran para que sean movidos a buscarlo, para que puedan ejercitar su fe al meditar en sus promesas, para que sean aliviados de sus ansiedades al arrojarlas en su seno; en una palabra, para que puedan declarar lo que solo de él esperan y creen, para sí mismos y para los demás, todas las cosas buenas”

Cuando oramos al Señor podemos hacerlo de forma sencilla, simple y directa. Con esto el Señor no condena necesariamente cualquier repetición sino las repeticiones que creen que por eso el Señor los escuchara o que son innecesarias en un contexto de oraciones públicas. Charles Spurgeon escribe:

“Puede también objetarse enérgicamente contra la constante repetición “Señor”, que ocurre en las primeras oraciones que pronuncian los jóvenes convertidos y aun en las de los estudiantes. Los vocativos “¡Oh Señor!” “¡Oh Señor!” “¡Oh Señor!”, nos cargan cuando los oímos tan constantemente repetidos. “No tomaras el nombre del Señor tu Dios en vano”, es un gran mandamiento, y aunque la ley puede ser transgredida inadvertidamente, es con todo, su transgresión un pecado, y muy grave por cierto. El nombre del Señor no es un suplefaltas de que debemos echar mano cuando nos faltan palabras. Cuidad, pues, de usar con la mayor reverencia el santo nombre del infinito Jehová”

Podemos entender que eso pase en personas “neófitas” que han conocido al Señor pero con los años y con la práctica de la oración privada no podemos simplemente utilizar de “muletillas” la palabra “Señor” en todo tiempo. La oración con el Señor es un conversación santa que se tiene con el pero si esa conversación santa no se desarrolla en lo privado en lo público eso quedara en evidencia cuando no tenemos palabras claras para expresarnos ante él. Otro riesgo que tienen las oraciones repetitivas son las muchas palabras que se emplean y finalmente se vuelven largas oraciones. Charles Spurgeon escribe:

“Las oraciones largas consisten en repeticiones o en explicaciones superfluas que Dios no requiere, o degeneren en puras predicaciones, de suerte que no hay diferencia alguna entre la oración y la predicación, excepto que en aquella el ministro tiene los ojos cerrados y en esta los mantiene abiertos. No es necesario repasar en nuestras oraciones el catecismo de Westminster, ni repetir la experiencia de todo el pueblo presente, ni aun la vuestra. No se nos exige que nuestras oraciones consistan en una serie de textos bíblicos, ni que citemos a David y Daniel y Job y Pablo y Pedro y todos los demás bajo el título de “tu siervo antiguo”. Es necesario que en vuestras oraciones os acerquéis a Dios, pero no se os exige que multipliquéis vuestras palabras hasta que todos los oyentes deseen oír el “Amen”

Jesús aquí no está condenando todas las oraciones largas, pues podemos ver algunas de ellas en las Escrituras, pero la mayoría de las oraciones largas que muchos hermanos hacen son innecesarias y repetitivas. También he tenido la oportunidad de conocer a hermanos que cuando oran pareciera que en vez de orar están predicando o que están dando una clase pues hacen un repaso por todas las Escrituras. Hay que tener cuidado cuando hacemos pues podemos cansar a los hermanos que nos están escuchando al orar así. Por tanto debemos preguntarnos ¿Estamos orando como los paganos de forma repetitiva? ¿Estamos orando al Señor con oraciones tan largas que parecen sermones? ¿Estamos orando con palabras exageradas que nadie entiende? ¿Estamos usando términos con los cuales muy pocos están familiarizados? ¿Cuál es la motivación de orar de esa manera? ¿Es sinceridad delante de Dios o hipocresía farisaica?

Orando en secreto y conforme a la voluntad de Dios Mateo 6:9-15

El Señor ya nos ha enseñado a que no debemos orar buscando que nosotros seamos el centro de atención sino solamente Cristo y que debemos orar en lo secreto y Dios nos va recompensar en público. Pero ¿Qué es lo deben contener nuestras oraciones? Aquí nos muestra brevemente que nuestras oraciones deben contener una relación de Padre a Hijo, un Dios Santo a cual adoramos, un anhelo de que su reino venga y se haga su voluntad. Además nos muestra que somos cristianos que dependemos de Dios cada día, que perdonamos a los demás como él nos perdonó y que rogamos que él nos libre de tentación. La oración modelo del Padre nuestro nos muestra que en primer lugar debemos orar por el avance del reino de Dios y luego por nuestras necesidades. Veamos brevemente las 3 primeras peticiones y luego las 3 últimas.

Padre nuestro que estas en los cielos. Esta declaración nos muestra que nos acercamos como hijos de Dios ante su presencia. Todo esto es posible porque hemos sido adoptados por el Padre por medio de Jesucristo. Romanos 8:15

“Pues ustedes no han recibido un espíritu que los esclavice nuevamente al miedo, sino que han recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

Santificado sea tu nombre. El nombre en el medio oriente significa todo lo que la persona es. Por tanto podemos decir que todo el ser de Dios (el nombre) es santo. Apartado del pecado y es por eso que su nombre es “Santo, Santo, Santo” (Isa 6:3)

Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. El reino de Dios ya llegado por medio del evangelio (Mt 4:17) pero aún no se ha llegado de forma plena hasta que vuelva el Señor (Lc 23:42) Y allí es cuando su reino se manifieste completamente en este mundo y así sea suceda por eso oramos por ello en todo tiempo.

Estas 3 primeras peticiones muestran cuales deben ser nuestras prioridades en nuestras oraciones ¿No acercamos al Señor recordando cuando él nos ama? ¿Nos acercamos a Dios sabiendo que el Santo? ¿Nos acercamos a Dios anhelando que su reino venga a la tierra? ¿Oramos pidiendo en cada momento porque se haga su voluntad en nuestras vidas aunque eso signifique sufrimiento?

El pan nuestro de cada día dánoslo hoy. Esta petición muestra la dependencia que tenemos de Dios cada de nuestra vida. El hogar, el vestido y el alimento provienen de la mano amorosa de nuestro Dios y es por eso que damos gracias en cada ocasión por lo que tenemos (1 Tes 5:18)

Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Jesucristo pago saldo en la cruz del calvario nuestro pecado. Por tanto nosotros no podemos no perdonar a quienes nos hacen mal porque no estaríamos actuando como nuestro salvador (Mt 18:23-35)

No nos metas en tentación, sino líbranos del mal. Esta petición es una súplica para que Dios cuide todo nuestro ser de nuestro propio corazón pecaminoso que se ve tentado constantemente (Stgo 1:13-15) Sabemos que el pecado es destructivo pues la paga del pecado es la muerte (Rom 6:23)

Estas tres peticiones manifiestan nuestra dependencia en la gracia de Dios cuando oramos. ¿Creemos que es Dios quien sustenta nuestra vida, oramos agradecidos por eso? ¿Oramos para que Dios nos de gracia para perdonar a quienes nos dañan, a quienes nos rompen el corazón, a quien nos odian? ¿Seriamos capaces de no perdonarlos si Cristo los perdono? ¿Oramos a Dios para que él nos libre de nuestro malvado corazón? ¿Clamamos por el poder de su gracia?

Todos estos motivos de oración deberían estar en nuestras peticiones de oraciones pero nuestra condición pecaminosa no pone en primer lugar las peticiones que Dios nos manda aquí sino que generalmente pone en primer lugar nuestras necesidades y luego nos enfocamos en lo que Dios exige. Pero no solo eso sino que además muchas veces nuestras oraciones contienen hipocresía para ser aceptados ante los demás, contienen palabrería para mostrar lo piadoso que somos pero Dios puede ver lo hipócrita que somos. Es por eso que como egoístas e hipócritas que somos Cristo vino a este mundo, no a salvar a justos sino a pecadores. En la cruz del calvario clavo nuestro pecado egoísta e hipócrita y en cada momento que confiamos en su gracia podemos encontrar el perdón de nuestros pecados. El llamado al arrepentimiento es para egoístas e hipócritas como nosotros. ¿Te unes a experimentar el gran perdón de su misericordia en Cristo?




[1] https://www.clie.es/autor/edward-mckendree-bounds
[2] https://lasfulltimers.files.wordpress.com/2013/04/e-m-bounds-lo-mejor-de-729-p-9-libros-en-1.pdf. Página 20.
[3] Martin Llord Jones. El sermón del monte. Página 10 (Pdf)
[4] https://clcchile.com/product/discursos-a-mis-estudiantes-tapa-rustica-suave-charles-haddon-spurgeon-autor-9788415951094-23983. Platica 6.
[5] Craig Keener. Comentario cultural del Nuevo testamento. Página 54.
[6] Craig Keener. Comentario cultural del Nuevo testamento. Pagina 54.
[7] John Stott. El sermón del monte. Páginas 166-167.

Share:

Podcast

Con tecnología de Blogger.