Pensar el mundo a través de las Escrituras...

martes, 30 de enero de 2018

Yo soy la vid verdadera (Juan 15:1-10)

En el siglo I los rabíes que querían enseñarles a sus discípulos, lo hacían por medio de ilustraciones que ellos pudieran identificar con claridad y sencillez. Esto servía para explicar cosas profundas que no eran fáciles de explicar. Jesús no solamente era un rabí más de la época, él era el Dios encarnado, por lo que en cada ilustración que él uso, lo hizo con tal precisión y perfección que lograba que captara la atención inmediatamente. Podemos recordar algunas como la parábola del sembrador para enseñar los diversos corazones que existen al recibir la palabra (Mt 13:1-9) o el trigo y la cizaña para ilustrar las apariencias de personas que dicen ser creyentes (Mt 13:24-30) todas estas imágenes eran familiares para las personas que oían sus explicaciones.

En el caso del Evangelio de Juan Jesús ha usado 6 afirmaciones que eran familiares para las personas que lo oían. Uso el “Pan de vida” aludiendo a la historia del maná (Jn 6:35), uso la luz del mundo usando como trasfondo la fiesta de los tabernáculos (Jn 8:12) uso la “puerta de las ovejas”(Jn 10:9) y “el buen pastor” usando como trasfondo el trabajo común de la época (Jn 10:11) uso “la resurrección y la vida” usado como trasfondo la resurrección de su amigo Lázaro (Jn 11:25-26) y uso “el camino, verdad y vida” respondiendo a la pregunta de Tomas de cuál era el camino (Jn 14:6) y en esta séptima afirmación de “Yo soy” va usar la “vid” como ilustración para explicar algo profundo a sus discípulos. Podríamos decir que en las primeras 5 afirmaciones Jesús manifestó a todos los hombres, incluyendo los fariseos quien era él y les explico por medio de estas afirmaciones que él era Dios, sin embargo fue rechazado (Jn 6:41-59; 8:13-19; 10:22-42; 11:45-57) pero en estas últimas dos, Jesús se dirigía más específicamente a sus discípulos (Jn 11:54) Por tanto el foco de esta última afirmación es menos evangelistico que las anteriores. Esta enseñanza que Jesús les va a dar a los discípulos no solamente para ellos sino también para nosotros, pues nos va a revelar ¿Qué significa que el sea la vid verdadera? y ¿como nosotros sabemos que realmente estamos permaneciendo en él? Esto es lo que Jesucristo se propone a enseñarnos.

Juan 15:1 Yo soy la vid verdadera
Jesús al igual que en otras ocasiones usa una ilustración que era familiar para las personas que lo escuchaban. Esta era la metáfora de la vid. La vid era una figura que los judíos conocían bien, pues en el Antiguo testamento Dios usaba con frecuencia la vid como símbolo de Israel (Sal 80:9-16; Isa 5:1-7; 27:2-6; Jer 2:21; 12:10; Eze 15.1-8; 17:1-21; 19:10-14; Ose 10:1-2) Por lo general cuando Dios usa la metáfora de la vid es cuando Israel está siendo disciplinado.
“Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña. ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada. Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella. Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor” Isaías 5:3-7

Jesús también la uso como ejemplo en otras ocasiones (Mt 20:1-16; 21:23-41; Mc 12:1-9; Lc 13:6-9; 20:9-16) a la viña que los labradores no habían dado fruto de ella. Por tanto cuando Cristo usaba la metáfora de la vid sabían los discípulos que se estaba refiriendo al pueblo de Dios. Pero aquí Jesús introduce un cambio ya que como Israel era símbolo de la viña ahora Jesús es “Vid verdadera” plantada por el Padre. Que Jesús diga que es la “Vid verdadera” sugiere por lo menos que hay falsas vides, esto sería una referencia a los fariseos y su falsa religión. Como diría Jesús en otra ocasión:
Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada. Mateo 15:13
Pero al ser Jesús la “vid verdadera” se necesitaba un labrador que trabaje esta vid. El trabajo de la vid era un trabajo bastante duro que requería bastante diligencia y obviamente eso coincide con el Padre que hace el trabajo de una forma perfecta (Jn 5:17) Por lo que tenemos aquí es el trabajo unido que existe en el Dios trino en la obra de los creyentes. El Dios trino en la eternidad trazo un plan de salvación por medio del trabajo de enviar a su hijo y el hijo pagar en la cruz del calvario y el Espíritu Santo habitar en nosotros santificándonos cada día más. Esto es aun más significativo si se piensa que Jesús está dando esta enseñanza después de haber dicho que él instituto la Cena del Señor donde el derrama su sangre. (Lucas 22:17-18)

Juan 15:2a “Todo pámpano que en mi no lleva fruto, lo quitara”
Se define el pámpano como aquel “brote verde de la vid”, pero creo que es mejor entenderlo como lo traduce NVI “ramas”. Los pámpanos son las ramas del árbol de la vid. Por tanto el labrador (Dios Padre) se va a preocupar de trabajar en su vid. En la vid tenemos dos clases de pámpanos o ramas, las que no dan frutos (incrédulos) y los que dan frutos (creyentes). Esta ilustración nos ayuda para auto examinarnos a nosotros.  
En primer lugar veremos el pámpano o la rama que no da fruto. ¿Qué hace el labrador con ella?
El labrador comienza su trabajo quitando lo que no sirve en la vid, toda rama seca o muerta que no contribuya con el crecimiento de la vid debe ser eliminada.  En el verso 6 tenemos una descripción más detallada de lo que el labrador hace con aquel pámpano o rama que no da fruto. En este verso podemos mirar 5 características de aquellos que no dan frutos. En primer lugar ellos no permanecen en Cristo. La palabra permanecer significa quedarse o persistir, pero exactamente esto es lo que no hacen aquellos que no dan frutos. Tomemos el ejemplo de Judas, el estuvo con el Señor todo el tiempo, camino, escucho, comió y escucho sus enseñanzas, sin embargo no permaneció con él sino que lo traicionó (Jn 13:21-30)
“Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros” 1 Juan 2:19
En segundo lugar aquel que no permanece en Cristo es echado fuera. ¿Fuera donde? A la condenación. Jesús dice que aquel viene a él no le echa fuera (Jn 6:37) pero aquel que no viene a él entonces si es echado afuera, es echado a condenación. Porque el que no cree en Cristo ya ha sido condenado (Jn 3:19).  En tercer lugar aquel que no permanece en Cristo se seca. Por supuesto puede seguir en esta vida, pero sin verdadera paz y sin verdadero gozo. Son como los falsos maestros descritos por Judas 12
“arboles otoñales, sin frutos, dos veces muertos y desarraigados”
En cuarto lugar son recogidos y echados al fuego. Las ramas secas no sirven para nada más que ser quemadas en el fuego. Jesús explico que así seria al final de siglo.
“Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes” Mateo 13:41-42
Y en quinto lugar, las ramas que no llevan frutos van a arder eternamente (Mt 7:19)
“E irán éstos al castigo eterno” Mateo 25:46 “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” Apocalipsis 20:15
Este es el destino de todo pámpano o rama que permanezca en Cristo y que por tanto no dé fruto. Me gustaría poder rogarte a que consideraras seriamente en tu corazón si tú estás permaneciendo en Cristo. En el infierno no habrá solo prostitutas, rameras y vagabundos sino que también habrá religiosos, habrá gente que predico, habrá gente que viene todos los domingos a la iglesia, habrá que gente que conoce la Biblia, habrá gente memoriza la Biblia, habrá gente criada en hogar cristiano, habrá gente que defiende la moral y las buenas costumbres, habrá gente respetable, habrá gente que hace bien su trabajo, habrá ricos y pobres, habrá fracasos y exitosos. El infierno estará lleno de gente de buenas intenciones y que pensaron que las “creencias” no eran importantes, que tomar en serio la santidad es una cuestión de fanáticos, que dedicar toda mi vida al Señor es cuestión de unos pocos. Te ruego que consideres la seriedad del asunto, tu eternidad depende de si crees o no en el Señor de corazón.
Juan 15:2b-5 “Y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto”
Después de haber visto los pámpanos o ramas que no dan fruto, ahora pasamos a los pámpanos o ramas que si dan fruto. Aquí vemos una especie de contradicción cuando dice que aquel que lleve más fruto lo limpiara sin embargo en el verso 3 dice que “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado” ¿Qué significa eso? Jesús aquí está usando la misma palabra pero en diferentes sentidos.  El primer sentido es que los discípulos han sido limpiados por la palabra de Dios y que por tanto dan frutos de eso.
“Jesús le dijo: El que esta lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues esta todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos” Juan 13:10
Esto quiere decir que los discípulos han sido justificados por la fe (Rom 5:1) por tanto para ellos no hay ninguna condenación (Rom 8:1) Esta es la condición de los creyentes cuando creen en Cristo, delante de Dios somos vistos como justos. Por naturaleza los creyentes damos frutos (Mt 13:23) ¿Cuáles son los frutos? Pablo nos enumera los frutos que un creyente produce por su naturaleza:
“Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gal 5:22-23) Arrepentimiento (Mt 3:8-10)
Por tanto es imposible que un cristiano no dé fruto de su naturaleza. Algunos pueden ser más rápidos que otros, pero todo creyente debe dar frutos. Por lo que debemos examinar en nuestros corazones con algunas preguntas ¿Estoy dando frutos? ¿Anhelo más su palabra? ¿Anhelo más el estar en oración con el Señor? ¿Anhelo mas servir en su iglesia? ¿Anhelo más la santidad? ¿Anhelo pasar en comunión con los hermanos? ¿Anhelo compartir con ellos como familia de Dios? Estos serian algunos frutos de alguien que realmente es creyente.
El segundo sentido es que los discípulos son constantemente limpiados por  el labrador. Una de las primeras cosas que hace el pámpano o rama para llevar el fruto es permanecer en la vid. Como dijimos la palabra “permanecer” significa quedarse o permanecer. La forma verbal de esta palabra significa “morada[1]”. Por tanto esta palabra tiene conexión con los pasajes que hablan que el Señor esta morando con el hijo.
¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. (Jn 14:10)
Que el Espíritu Santo esta morando en nosotros
“El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros” (Jn 14:17)
El Dios trino hará morada en nosotros.
“Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él” (Jn 14:23)
Por tanto el Dios trino es quien en primer lugar viene a nosotros y mora en nosotros y a través de ello es que permanecemos en él. Permanecemos en Cristo porque él nos sostiene con su gracia infalible. Pero esto no anula la responsabilidad que nosotros como creyentes tenemos de perseverar por la gracia de Dios. Pablo le escribe a Timoteo (2 Timoteo 2:1)
“Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús”
“Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” Filipenses 2:12-13
Como creyentes debemos esforzarnos en la gracia de Dios, ocupándonos en nuestra salvación. En la lectura de las Escrituras, la oración, el evangelizar, el tener comunión ¡No podemos excusarnos con la soberanía de Dios! ¡La soberanía de Dios no es una excusa para no trabajar en nuestra vida espiritual! Pero por otro lado no podemos pensar que las cosas que hacemos es por nuestra fuerza, porque somos pámpanos que dependemos de la vid, somos ramas que dependen del tronco de su savia que brota de la vida en Cristo. Por eso el Señor nos dice que no podemos hacer nada espiritualmente agradable a él sino dependemos de su presencia. Juan 15:4b
“No puede llevar fruto por sí mismo, sino permanece en la vid, así tampoco vosotros, sino permanecéis en mi”.
El Señor finalmente explica que él es la vid verdadera y nosotros como sus discípulos los pámpanos, que no podemos llevar frutos espirituales sin estar unidos a la vid verdadera que es Cristo. Juan 15:5
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer”
El versículo dos nos dice que “el labrador va a limpiarnos para que llevemos más fruto”. Siguiendo esta ilustración es mejor tomar la traducción que no hace NVI respecto a este pasaje.
“Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda  para que dé más fruto todavía” Juan 15:2
Como ustedes saben podar es “cortar o quitar las ramas superfluas de los arboles, vides y otras plantas para que fructifiquen con más vigor[2]” ¿Han visto esas enredaderas que comienzan pequeñas pero de pronto cubren todas las paredes y no dejan ver nada? Así mismo es nuestra vida cristiana y el Padre que es el labrador debe podar todas las ramas malas que nos sirvan para nada. ¿Cómo el Señor nos poda? En ocasiones por medio de la disciplina.
“Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado; y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos” Hebreos 12:4-8
En otras ocasiones por medio de pruebas
“En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas” 1 Pedro 1:6-9
En otras ocasiones por medio de nuestros propios pecados
“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” 1 Corintios 10:13
Hermanos ¿Alguno de ustedes está siendo disciplinado por el Señor? Dios te ama porque él esta tratándote como un hijo para que seas formado conforme a la imagen de su hijo. ¿Alguno está sufriendo una dura prueba? ¡No desmayes tu fe está siendo probada como el oro! Y al final de la prueba encontraras un gozo inefable. ¿Alguno está sufriendo una tentación porque su engañoso pecado lo ciega? No te desesperes porque el Señor te dará la salida a esa tentación malvada. No decaiga nuestro ánimo hermanos, somos los pámpanos o ramas del Señor y el está haciendo un trabajo perfecto, el aun no ha terminado, el está trabajando en nosotros.
“estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” Filipenses 1:6

Juan 15:7-8 La permanencia en su voluntad lo glorifica
Hay veces que la frase “pedid todo lo que queréis y os será hecho” es sacado de su contexto y usado como una prueba de que Dios te puede dar lo que tú quieras. Nada más satánico que distorsionar esta frase en ese sentido, pues antes de que el Señor pronuncie esta frase hay dos cosas previas. En primer lugar “Si permanecéis en mi”, ya hemos visto que permanecer en Cristo significa permanecer en comunión intima y profunda con el Dios trino. Esta relación solo es posible en un hijo de Dios. En segundo lugar Jesús dice “Y mis palabras permanecen en vosotros”. Esto se refiere, en el contexto inmediato a permanecer en las palabras orales expresadas por el Señor y que los discípulos habían oído. Pero además puede aplicarse a permanecer en las palabras de Dios reveladas en las Escrituras. Entonces después de haber visto con claridad estas dos cosas previas podemos decir que la frase “Pedid todo lo que queréis y os será hecho” se refiere a que al Señor le agrada que sus hijos le pidan. 
“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” Mateo 7:7-11
A veces los creyentes pensamos que es malo pedir pero el Señor nos manda que pidamos, busquemos y llamemos porque él es un Padre amoroso. Pues si nosotros permanecemos en Cristo y en su palabra ¡Lo que pediremos será conforme a su voluntad! Esto es sabido entre los creyentes de todas las épocas que ellos pedían al Señor. El famoso George Muller vivió toda la vida pidiendo la provisión de Dios ¡Y El respondía! El misionero William Carrey vivió dependiendo de Dios ¡Y Dios obro! ¿Por qué no nos acercamos al trono de Dios y pedimos cosas conforme a su voluntad para que lo glorifiquen a él? Tu puedes llevar mucho fruto en el Señor si le pides a él y el será glorificado. Por tanto perseverar en su voluntad lo glorifica a Dios.
Juan 15:9-10 Permanecer en el amor
Por último aquí vemos la conexión trinitaria del amor, así como el Padre amo al Hijo, el Padre y el Hijo nos aman en su amor eterno. Pero para estar en ese amor trino debemos permanecer en el amor en Cristo. ¿Cómo se permanece en ese amor trino? Nos dice el verso 10 “Si guardáis mis mandamientos”. El amor de Dios no es algo que abstracto sino que manifiesta practicando guardar los mandamientos de Dios.
En el mundo evangélico tenemos dos extremos respecto a los mandamientos de Dios. Por un lado tenemos el grupo que nos dirá “Pero si ya paso el tiempo de la ley ahora estamos en la época de la gracia, por tanto no debemos guardar los mandamientos de Dios” Es lamentable que esta idea prevalece en muchos lugares y es porque no han entendido nada sobre la ley ni sobre la gracia. El otro extremo afirmará que guarda celosamente los mandatos de Dios, se atreverá a decir como el joven rico “Todo esto lo he guardado desde mi juventud, ¿Qué más me falta?” (Mt 19:20) ignorando por completo su incapacidad de poder guardar los mandatos de Dios.  ¿Cuál es entonces el sentido de esta frase de Jesús? El sentido es mostrarnos nuestra incapacidad de obedecer lo mandatos de Dios ¿Para qué? Para que cada vez que veamos nuestra miserable condición corramos  hacia el único que puede decir “Así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre” ustedes guárdenlo estando en mi, permaneciendo en mi. Debes permanecer en el único que fue capaz de habernos justificado, debemos permanecer el vid verdadera, el cual nos da su vida cada día cuando nos acercamos a la cruz del calvario a depender absolutamente de él.





[1] Craig S. Keener. Comentario del Contexto Cultural de la Biblia. Página 298.
[2] http://lema.rae.es/drae2001/srv/search?id=FFjvbExU6DXX2aOKbtZf 
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sábado, 27 de enero de 2018

“Yo soy el camino, la verdad y la vida” Juan 14:6

En 1882 el filosofo alemán Friedrich Nietzsche escribe un libro de poesía llamado (o traducido) la “la Gaya ciencia” en la cuenta lo siguiente:

¿No habéis oído de aquel hombre loco que una luminosa mañana encendió un farol, corrió al mercado y se puso a gritar incesantemente: «¡Estoy buscando a Dios!, ¡estoy buscando a Dios!»? Justo allí se habían juntado muchos de los que no creían en Dios, por lo que levantó grandes carcajadas. ¿Acaso se te ha extraviado?, dijo uno. ¿Se ha perdido como un niño?, dijo otro. ¿O es que se ha escondido? ¿Tiene miedo de nosotros? ¿Se ha embarcado?, ¿habrá emigrado?: así gritaban y se reían todos a la vez. El hombre loco se puso de un salto en medio de ellos y los taladró con sus miradas. «¿Adónde se ha marchado Dios?», exclamó, «¡os lo voy a decir! Lo hemos matado, ¡vosotros y yo! ¡Todos nosotros somos sus asesinos! ¡Dios ha muerto! ¡Dios seguirá muerto! ¡Y nosotros lo hemos matado![1]

Estas palabras del Filósofo eran poesía de una realidad que estaba aconteciendo en Europa. El loco era el cristiano que buscaba a Dios y los que se reían eran los ateos de la Época. Dios realmente había muerto para los europeos y el ateísmo iba a emerger como su sustituto. Con esto llegaría un problema mucho mayor, el problema de la verdad. Pero ¿A quién le importa la verdad en estos tiempos? ¿No es acaso la verdad solamente un instrumento de opresión para las personas? ¿No es acaso la verdad una simple construcción social de las culturas? ¿Cuál es la importancia de que exista algo como la verdad? Esto parece simple y divertido al principio, pero tiene profundas implicancias. Por ejemplo si la verdad no existe, el cuestionamiento sobre la “discriminación” no tiene sentido. Porque decimos que la discriminación es “mala”, pero sin embargo sostenemos que lo malo es relativo entonces la discriminación puede ser mala en Chile, pero buena en Perú. ¡Esto no tiene sentido!. Podemos pensar que esto es solo una práctica del mundo, pero lamentablemente también ha llegado hasta nosotros con “teólogos progresistas” que sostienen que “Jesús no es el único camino”.

Juan 14:1-5

Después de la resurrección de Lázaro, los principales sacerdotes y los fariseos están desesperados por las señales que Jesús había hecho por tanto determinaron matarlo (Jn 11:45-53)
“Por tanto, Jesús ya no andaba abiertamente entre los judíos, sino que se alejó de allí a la región contigua al desierto, a una ciudad llamada Efraín; y se quedó allí con sus discípulos” Juan 11:54
La ira de los sacerdotes y los fariseos era tanta que no solo querían matar a Jesús sino también a Lázaro (Jn 12:9-11) Luego Jesús entra a Jerusalén donde es recibido por una multitud y esto enfurece aun más a los fariseos (Jn 12:12-19) Entonces Jesús anuncia su que su muerte esta próxima.
“Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez. Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz, decía que había sido un trueno. Otros decían: Un ángel le ha hablado. Respondió Jesús y dijo: No ha venido esta voz por causa mía, sino por causa de vosotros.  Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir” Juan 13:27-33
Se acercaba el momento de la muerte de Jesús y el Señor iba a preparar a sus discípulos para estos momentos que ellos iban a enfrentar. El capitulo 13 nos muestra como Jesús lava los pies de sus apóstoles y anuncia quien lo va a traicionar (Jn 13:1-30) cuando Judas sale Jesús comienza su discurso de despedida de los discípulos les da el “nuevo mandamiento”  a sus discípulos que es amarse unos a otros. Jesús les dice que donde va no lo pueden seguir ahora, pero lo seguirán después, entonces Pedro dice que puede dar su vida por él. Jesús le dice que lo va a negar tres veces (Jn 13:31-38) En este contexto oscuro que como discípulos van enfrentar Jesús les anima con estas palabras:

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí”

La incertidumbre entre los discípulos se nota debido a las preguntas y afirmaciones de Pedro (Jn 13:37) Tomas (Jn 14:5) Felipe (Jn 14:8) Judas (Jn 14:22) ellos estaban llenos en sus corazones llenos de diversas emociones. Los discípulos estaban tristes debido a la partida de su maestro, confundidos debido a la afirmación de que uno de ellos iba a traicionar al maestro y quizás vacilantes en la fe debido a las preguntas que ellos hacían para saber qué es lo que sucedería. Ese mismo temor en ocasiones invade a creyentes de todo el mundo cuando por ejemplo creyentes norteamericanos se ven enfrentados 3 huracanes que destruyen todo. O cuando creyentes venezolanos se ven enfrentados a la miseria y al hambre en su país. O peor aún, cuando un continente entero se ve destruido por medio de su profeta Nietzsche el cual profetizo su destrucción sin Dios. O es tan simple como mirar alrededor de nuestra cultura y preguntarse ¿Hacia dónde va? ¿Dónde está Dios? O simplemente mirar nuestro propio corazón frio ante la realidad del pecado de nuestro mundo, nuestras oraciones se encuentran en un eterno invierno y nueva vida espiritual parece que ya no florece. ¿Qué más nos queda en este mundo? ¿Qué haremos ante este mundo ante muerto en delitos y pecados?
Debemos recordar que Jesús se sintió de esta misma manera en este mundo, el se “estremeció en espíritu y se conmovió” con su amigo Lázaro (Jn 11:33) se turbo su alma ante la muerte (Jn 12:27) y se conmovió en espíritu frente a la traición de Judas (Jn 13:21) debemos enviar pensar que Jesús fue una especie de “estoico” que no sintió nada ante la miseria de este mundo, la muerte y la traición. Pero aun ante toda realidad Jesús les dice a sus discípulos “Dejen de estar turbados” “No se turben en sus corazones”. ¡No permitan que sus corazones estén distraídos hasta el punto de perder la mirada en lo importante! Luego le dice dos imperativos ¡Creen en Dios, Crean también en mi! Jesús aquí como en otras ocasiones se pone al mismo nivel del Padre. Si ustedes creen en Dios Padre bien hacen, pero si creen en El ¡deben creer también en mi! “Porque el Padre y yo un somos” (Jn 10:31) Jesús nos anima a seguir confiando en Dios Padre y en él, en el fondo nos anima a seguir confiando en su obra. Es un mandato a la absoluta confianza en Cristo. Porque no hay nada que pueda vencer nuestra fe.
“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” 1 Juan 5:4
“En la casa de mi Padre muchas moradas hay, si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy pues, a preparar lugar para vosotros”
La razón para creer y confiar en Jesucristo es que él sabe que en la casa del Padre hay muchas moradas y el iría a prepararlas. La mayoría de los comentaristas se inclina por pensar que el lugar que Jesús fue a preparar es el cielo.[2] Pero en mi caso, seguiré la interpretación de la minoría, pues me parece más acorde al contexto cultural judío[3]. Para sostener esta idea, estos son los principales argumentos. 1) La casa del Padre era el templo. Cuando Jesús llega a Jerusalén y ven que los judíos están vendiendo en el templo él dice: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado (Jn 2:16) esto es porque es sabido que para los judíos la casa del Padre es el templo donde Dios moraría para siempre con su pueblo (Eze 43:7,9; 48:35; Jn 8.35) algunos pueden objetar aquí que se habla de “moradas” pero esto es sencillo cuando entendemos que el templo de Dios tenia diferentes aposentos o habitaciones (Jer 35:2) 2) El templo físico es un tipo de lo celestial (Hebreos 8:5) como nos dice este pasaje las cosas terrenales son sombra y figura de las cosas celestiales. El templo es una representación de la presencia de Dios en la tierra. Por eso no es correcto sostener que “el cielo hay moradas” como algunos comentaristas especulan. 3) La repetición de morada en el Evangelio de Juan. La dos veces que se usa la palabra “morada” se está refiriendo al Espíritu Santo morando en nosotros (Jn 14:17) y al Padre y al hijo morando en el creyente (Jn 14:23) Esto podemos conectarlo con otros pasajes que hablan que el cuerpo del creyente es “templo del Espíritu Santo” (1 Cor 6:19)
“Vendré otra vez y os tomaré a mi mismo para que donde yo estoy, vosotros también estéis”
Jesús había dicho que se iría a preparar un lugar y que volvería luego donde sus discípulos para tomarlo para sí mismo. Los comentaristas que siguen la interpretación de que el cielo es el lugar que Jesús fue a preparar creen que entonces Jesús se refiere aquí a la “segunda venida” o algunos al “arrebatamiento de la iglesia”. El arrebatamiento secreto no es algo que enseñe las Escrituras por lo que no diremos nada sobre él, pero ¿Qué de la segunda venida? ¿Está hablando aquí sobre eso? Aunque en otras partes de las Escrituras habla con claridad de la segunda venida (Mt 24:30; Hechos 1:11) en este contexto no creo que esté hablando de la segunda venida.  
Entonces ¿Qué es lo Jesús está diciendo en estos dos pasajes? Jesús esta consolando a los discípulos por su partida. Les está diciendo que irá a “la casa de su Padre que tiene muchas moradas y que así no fuera les hubiera dicho”. La referencia es aquí claramente al templo. Pero como dijimos el templo simboliza lo celestial, el no solamente está hablando del templo terrenal sino espiritual. Jesús está usando el templo como símbolo de estar en la presencia de Dios. Jesús se va a ir porque va a morir (Jn 12:27) y volverá después que preparé el lugar para ellos. Entonces la pregunta es ¿Cuándo volverá Jesús? Yo creo por el contexto que Jesús ya regreso ¿En qué sentido? Jesús moraba en el Padre
¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. (Jn 14:10)
Cuando Jesús se fue envió al consolador el cual mora en el creyente
“El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros” (Jn 14:17)
Pero ¿Por qué mora en el creyente? Porque Cristo se fue y volvió por medio de la resurrección. Y ahora no solo el Espíritu Santo mora en el creyente, sino que ahora  moran el Padre y el Hijo en el creyente.
“Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él” (Jn 14:23)
Es por eso que Cristo dice que cuando el vuelva va a tomarlo para sí mismo y donde el este, ellos (los discípulos) estarán porque ellos estarán morando en él y él en ellos. ¡Impresionante! Pero aun sabiendo esto, la escatología cristiana no termina allí, sino que termina en la resurrección o glorificación del cuerpo (1 Cor 15:51-54) y el lugar de permanencia total es la Nueva Jerusalén que desciende del cielo a la tierra.
“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios” (Apo 21:1-3)
Aunque el cielo tiene su importancia es un error centrar todo nuestro pensamiento en el cielo. Lo maravilloso es pensar que el Dios trino mora en nosotros ¡Que misterio más sublime!. Luego podemos asombrarnos y pensar en la resurrección o glorificación del cuerpo que vamos a experimentar. No más dolor, no más enfermedad, no más muerte, será algo que no podemos comprender ahora. Luego podemos pensar en cómo la viviremos en la nueva Jerusalén. Estaremos morando para siempre con nuestro salvador, sin la necedad de luna ni sol porque la gloria de Dios va a iluminar todo. Todos los escogidos estaremos adorando al cordero por la inmensa salvación que nos dio.
V4 Jesús les dice a los discípulos que ellos sabían a donde él iba (a la muerte) y que además ya sabían cuál era el camino (8:19; 10:1, 7, 9, 37, 38; 12:26, 44, 45, 49, 50; cf. Mt. 11:27, 28), pero entonces el discípulo Tomas le dice que no sabe a donde va ni tampoco cual es el camino. Entonces Jesús responde su sexta “Yo soy”.

Juan 14:6 Yo soy el camino

Ante la pregunta de Tomas Jesús responde directamente el sexto “Yo soy” lo cual alude a que él es Dios. Algo que constantemente se demuestra por medio del evangelio de Juan. En el Antiguo testamento “El camino” aludía a un vida de rectitud (Dt 5:32-33; Isa 35:8) Para los romanos la idea de los caminos era algo importante porque esto llevo a Roma a avanzar tecnológicamente. Por eso es que la frase “todos los caminos llegan a Roma” era real. Una de las características del mundo romana era su “tolerancia religiosa” respecto a los lugares que ellos conquistaban. Por tanto la diversidad de creencias y escuelas filosóficas era algo muy común dentro del Imperio Romano. Por ejemplo si uno observa a veces que los discípulos predicaron diciendo que lo que anunciaban era la verdad, les pareció algo ofensivo. El anuncio a los judíos (Hechos 4:12-13) el anuncio a los griegos (Hechos 17:31-32) el anuncio a Agripa (Hechos 26:23-28)
La claridad de anunciar que Jesucristo es el camino llego hasta el punto que fueron conocidos como los “del camino” (Hechos 9:2; 19:9; 23; 22:4; 24:14) esa misma claridad debemos tener nosotros en esta época que nos toco vivir. Los hombres desde la caída en pecado han intentado construir sus propios caminos para llegar a Dios.
“Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte”. Proverbios 14:12

Jesús no solamente nos guía hacia el camino, no solamente nos muestra el camino, no solamente nos indica el camino, EL ES EL CAMINO. Esto va a sonar bastante arrogante para nuestra cultura la cual sostiene que todos los puntos de vista son igualmente validos. Nuestro mundo que al mejor estilo Romano propone una diversidad de caminos, pero que todos ellos sin Cristo llevan al infierno. Nuestra cultura que habla de “tolerancia” y “diversidad” a la mentira y al pecado, simplemente no conoce la única puerta que llevará a las personas a la salvación de la condenación eterna.

Juan 14:6 Yo soy la verdad

Pero Jesús responde que no solamente es el camino, sino que es la verdad. Esta palabra de repite 26 veces en el Evangelio de Juan y con esto muestra lo importante que es.  Algunas de las afirmaciones más conocidas acerca de la verdad en el evangelio son que Jesús es el verbo lleno de gracia y verdad (Jn 1:14) el que practica la “verdad” viene a la luz (Jn 3:21) se debe adorar en espíritu y “verdad” (Jn 4:23) conocéis la “verdad” y la “verdad” hará libres (Jn 8:32) Una de las cosas interesantes es que la palabra verdad significa “aletheia” lo cual significa la realidad ideal o la verdadera realidad. Esto quiere decir que hay una aparente realidad que es falsa.
Los filósofos buscaban la verdad y adoraban al “Dios no conocido”, los maestros de Israel proponían sus propios caminos por medio de la interpretación de los ancianos. Las religiones de misterio proponían que la verdad era algo secreto solamente para algunos elegidos y todas las demás religiones proponen un sistema de obras para salvarse. Pero ningún hombre por medio de su propia búsqueda a podido encontrar a Dios al menos que el Señor se les revele primero. Por eso las cosas espirituales para ellos son locura (1 Cor 2:14) Por el mundo vive en un aparente estado de felicidad, hablando de “pasarlo bien” “vivir la vida” “disfrutar el momento” todo tipo de frases. Por eso el mundo vive aparentemente en éxito con sus títulos en la universidad, sus muchos reconocimientos, sus casas, sus autos, etc. Por eso las personas viven en aparente paz, buscando por medio de “espiritualidades” o escapando por medio de drogas de la realidad. Todo esto simplemente la apariencia de este mundo. Por eso Pablo dice:
“y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa”. 1 Corintios 7:31
Esta es la apariencia ¿Cuál es la realidad? La realidad es que hay un Dios santo, airado contra el pecado. La realidad es que las consecuencias del sufrimiento es el pecado. La realidad es que tu corazón es engañoso y malvado, la verdad es que eres un pecador amante del pecado y que necesitas desesperadamente la redención de Cristo. La verdad es que si no te arrepientes te irás al infierno eterno. La verdad es que el Mesías salvador vino a dar su vida por pueblo en la cruz del calvario y resucito al tercer día. El es la verdad.

Juan 14:6 Yo soy la vida

Jesús no solamente es el camino y la verdad sino que además es la vida. Esta palabra se repite 46 veces en el evangelio de Juan.  En él estaba la “vida” (Jn 1:4) el cree en el tiene “vida eterna” (Jn 3:15-16) él cree que Dios Padre lo envió tiene “vida” (Jn 5:24) El ha venido para que tengan “vida en abundancia” (Jn 10:10) anteriormente Jesús había dicho que era la “resurrección y la vida” (Jn 11:25). La razón de porque Jesús se presenta como la vida es porque estamos constantemente rodeados de la muerte física. Las personas de Estados unidos no pensaban que iban a enfrentar la muerte en estos días por medio de los Huracanes, sin embargo la muerte llego. Las personas de México no pensaban que morirían sin embargo la muerte llego. Nosotros tampoco pensamos que al salir de aquí nos enfrentaremos a la muerte sin embargo podemos encontrarla en nuestro camino.
Pero más terrible que la muerte física es la muerte espiritual. La Biblia habla que todos nosotros estamos muertos en delitos y pecados (Efe 2:1) y que por lo tanto vamos a recibir la ira eterna de Dios en la condenación si no nos arrepentimos. ¿Has considerado lo serio de este asunto? Pero esa ira divina que debía caer sobre nosotros cayó sobre Jesucristo, por eso que Jesús se sentía turbado en naturaleza humana porque iba a beber de la copa del a ira de Dios. Si tu bebes de la ira de Dios serás eternamente destruido, si Cristo bebe esa copa por ti, entonces tu serás salvo, no solamente de la muerte física, sino también de la muerte espiritual. Quien cree en Cristo ha pasado de pasado de muerte a vida como nos dice Juan.
“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” 1 Juan 5:24
Por esta razón es que Jesús sostiene que “nadie puede ir al Padre sino es por él” porque solamente El es el Dios hombre que por su muerte ha establecido el camino, el es el Dios hombre que por su sacrificio ha revelado la verdad, El es el Dios hombre que por su muerte se transformado en la vida. El no está muerto como dice el mundo, el está vivo porque ha resucitado de los muertos y tenemos vida eterna en él.




[1] Friedrich Nietzsche. La gaya ciencia
[2] Calvino habla del “Reino Celestial”. John Gill; Mathew Henry; William Barclay; William Hendrksen; John Macarthur; Comentario Mundo hispano.
[3] Aquí sigo a Craig S. Keener y a N.T Wright. 
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jueves, 25 de enero de 2018

“Yo soy la resurrección y la vida” (Juan 11:17-27)

V10:19-21 Después que Jesús termina su discurso acerca de “Yo soy el buen pastor” las reacciones de los judíos es el rechazo por las palabras que Jesús acababa de expresar. Probablemente porque Jesús se había referido a ellos como los ladrones, salteadores y asalariados. Algunos argumentaban que Jesús tenía un demonio, pero otros recordaban la sanación del hombre ciego de nacimiento (Jn 9:1-12) y se preguntaban ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos? La respuesta era obviamente que no, por tanto, aunque existía incredulidad, también existía duda al respecto de quien era Jesús.

V10:22-23 Después de la “fiesta de los tabernáculos” (Jn 7:2) lo que ahora venia era la “fiesta de la dedicación”, “Janucá” (Hanuka) o fiestas de las luces o luminarias. Era una fiesta que conmemoraba por ocho días la derrota de los griegos y la purificación del templo por parte de Judas Macabeo. Esta purificación se había llevado a cabo debido a que un malvado rey Antioco Epifanes IV había llevado varias ordenanzas contra la religión israelita como suprimir la adoración a Dios, mando que se comieran los alimentos impuros, promovió la helenización de los judíos (como hacer ejercicio desnudo y avergonzarse de la circuncisión). Pero lo que realmente hizo estallar la rebelión y la guerra fue el sacrificio de un cerdo en el altar. Todo esto se relata en los libros apócrifos de los Macabeos. Por lo que esta fiesta atraía a muchos judíos pues incentivan el “orgullo patriótico”. Se le llamaba las fiestas de las luces porque se encendían lámparas y velas en todas las casas judías para recordar aquel acontecimiento.

V10:24-31 Jesús como judío andaba alrededor de estas fiestas por el templo. Como era invierno y era lluvioso era más común andar dentro del templo que alrededor del templo. Por eso que los judíos rodean a Jesús y probablemente resentidos por las palabras que le habían escuchado en el discurso lo rodean con el afán que diga algo por lo cual lo puedan matar. Jesús le vuelve a reiterar que ya les había dicho quien era y ellos no podían escucharlo porque no eran de sus ovejas por tanto no podían oír su voz. Cristo termina con la frase “Yo y el Padre somos uno” lo cual lleva a los judíos a tomar piedras para apedrearlo. (Otras ocasiones donde se quisieron apedrear a Jesús; 5:18; 8:59)

V10:32-39 Jesús responde que por cuál de las buenas obras que ha realizo lo van apedrear y ellos le dice que por ninguna de ellas sino porque el siendo un hombre se hace Dios. Luego el Señor argumenta que si la Escritura llama en ocasiones a jueces injustos “dioses” (Sal 82:6) no hay razón para desaprobar la declaración que él hace que es hijo de Dios. Finalmente le dice que si no creen en las declaración que él hace por lo menos crean por las obras que él hace. Pero ni aun así ellos quisieron escuchar al Señor y quisieron tomarlo pero él se escapo de sus manos.

V10:40-42 Debido a toda persecución que existe acerca de Jesús en Judea, el se mueve a un lugar poco poblado al otro lado del Jordán donde había estado bautizando Juan el Bautista. Estando en este lugar recordaban que Juan el Bautista predico pero no hizo señales tan evidentes como las que Jesús hacia, debido a esto muchos creyeron en Cristo.

El mensaje: Lázaro está enfermo (Jn 11:1-6)

Este capítulo muestra un cambio significativo en el ministerio de Jesús. El había estado enseñando públicamente a través de las festividades judías (Pan de vida; luz del mundo; Puerta y buen pastor) y manifestando sus señales (o milagros) en varias ocasiones: Había convertido el agua en vino (2:1-11) sanidad del hijo de un oficial del rey (4:46-54) sanado a un paralitico (5:1-15) multiplicado los panes y peces (6:1-14) caminado sobre el agua (6.15-21) curación del ciego de nacimiento (9:1-12). Pero ahora iba a cambiar de la esfera pública a la esfera privada, sus enseñanzas se iban a enfocar en sus discípulos. Esto lo vemos desde el capitulo 13 hacia adelante.

V1-6 Esta historia comienza hablando sobre la enfermedad de “Lázaro de Betania” la cual era la aldea de Marta y María. El nombre Lázaro era común en el primer siglo y es seguro que este Lázaro no tiene relación con el de la historia del rico y Lázaro (Lc 16:19-31) como algunos comentaristas han querido establecer. La aldea de Betania era una aldea situada a 2 kilómetros al Este de Jerusalén. El texto da por sentado que los oyen este evangelio conocen a las hermanas Marta y María, las cuales fueron enseñadas por Jesús (Lc 10:38-42) María seria conocida debido a que ella ungiría los pies del maestro (Jn 12:3). Las hermanas estaban preocupadas por la condición de su hermano Lázaro por lo cual envían un mensaje al Señor diciéndole: “He aquí el que amas está enfermo”. Es interesante que Marta y María ni siquiera le pidan a Jesús que vaya a sanarlo (aunque probablemente es la intención) sino que aluden a que aquel que el ama está enfermo.

La respuesta de Jesús es que la enfermedad de Lázaro no para muerte sino para la gloria de Dios y para que él sea glorificado. Es semejante a la respuesta que dio respecto al ciego de nacimiento. Juan 9:2-3

“Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él”

Seguramente los mensajeros no entendieron a que se refería Jesús con esto, pero les llevaron estas palabras a Marta y María. Jesús realmente amaba a Marta, María y Lázaro, pero la actitud que el tomaba era extraña, pues se quedaría dos días más en ese lugar. ¿Qué lógica tiene esto?

La soberanía de Dios y la enfermedad

Me imagino que para todos nosotros no hay duda de que Dios tiene el control pleno de todas las cosas. Jesús muestra esto en el evangelio de Juan, era Dios (Jn 1:1) conocía a los hombres (Jn 2:24-25) sabia el momento que lo iba a matar y crucificar (Jn 2:4; 7:6) sabía que era su muerte era el propósito de Dios (Jn 12:24-27) y en esa misma Soberanía, Dios  permite la enfermedad, el dolor, la injusticia y el sufrimiento. Generalmente se categoría el mal en dos maneras. El mal natural y el mal moral, estos dos males provienen de la caída del hombre. El mal natural es que debido al pecado la muerte espiritual y física están en el hombre. Los desastres naturales y el deterioro del mundo ocurren cada día en este planeta (Gen 3:17-19) El mal moral es el pecado del hombre contra Dios y el hombre quebrantando así los 10 mandamientos. Aunque los creyentes hemos sido salvados de la muerte espiritual, no por eso no nos vemos enfrentados al mal natural o físico. Es por eso que podemos decir que las enfermedades son parte de la voluntad de Dios ¿Para qué? Para que la gloria de Dios se manifieste. Entendemos que al igual que como Jesús “glorifico al Padre por medio de su muerte” (Jn 13:31) los creyentes glorificados a Dios cuando en nuestras enfermedades dependemos de él. Como creyentes podemos estar experimentando una dolorosa enfermedad en nuestra vida, pero nunca debemos olvidar que esta “enfermedad” es para gloria de Dios.  

Los discípulos no entienden a Jesús (Jn 11:7-16)

Los discípulos acababan de escuchar las palabras de Jesús pero al parecer no las entienden. Por lo que después de enviar este mensaje a Marta y María ahora procede a decirles a ellos que regresen a Judea. Ellos se sorprenden que Cristo estuviera dispuesto a volver al lugar donde intentaron matarlo en varias ocasiones (Jn 8:59; 10:31) Sin embargo Jesús responde tomando una ilustración de la vida cotidiana pues mientras haya luz las personas pueden trabajar sin problemas, pero cuando llega la noche nadie puede trabajar. Debido a que no existía la luz eléctrica en aquella época. Por supuesto este dicho se refería más profundamente al tiempo de su ministerio, el podría seguir con su ministerio (día) hasta que llegara el momento de oscuridad (muerte) donde se acabaría en la crucifixión.
Después de esto Jesús les  dice a sus discípulos que su amigo Lázaro duerme y que el va a despertarlo. Jesús estaba diciendo que Lázaro había muerto, pues sabemos que las Escrituras la muerte se compara con el dormir en otras ocasiones.
“Más cuando duerma con mis padres, me llevarás de Egipto y me sepultarás en el sepulcro de ellos” Génesis 47:30
Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. 2 Samuel 7:12
“ y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron” Mateo 27:52
Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió. Hechos 7:60
Pero ellos pensaban que Jesús se refería a dormir literalmente, es por eso que los discípulos pensaron que si “duerme sanará”. ¡El sin duda tendrá un reparador sueño! A propósito el dormir en la Biblia no tiene que ver con un estado intermedio donde el hombre está en su sueño inconsciente como enseñan los testigos de Jehová. Entonces Jesús les dice directamente que Lázaro está muerto y que él se alegra porque ellos no hayan estado allá, pues lo que hará es para que crean en él. La reacción de “Dídimo” o “Tomas” fue que vayamos y muramos con él. Esta frase esta discutida entre los comentaristas, pues no se sabe bien qué quiso decir Tomas con esto, si se refería a ir y morir con Jesús o ir morir con Lázaro. Yo opto por el contexto que se refiere a Lázaro, pero no sé porque.

La llegada de Jesús (Jn 11:17-19)

Jesús llega al fin a Betania donde se encuentra Lázaro su querido amigo Lázaro muerto. Ya habían pasado 4 días desde que Lázaro había muerto y se encontraba en el sepulcro. ¿Por qué? Algunos creen que se debe a la creencia que el alma de la persona se mantenía alrededor del cuerpo tres días y al cuarto día se iba. Las tumbas de aquella época eran tumbas de piedra, se utilizaban cuevas o se abrían huecos en las elevaciones rocosas donde se cavaban las tumbas para una o más personas. Generalmente se podía una piedra pesada en la entrada para impedir la entrada de animales salvajes o profanadores de tumbas.
En la piedad judía era un deber visitar y consolar a los dolientes en los días inmediatamente después de la perdida de familiar cercano. Los vecinos proveían la primera comida después del funeral. En el funeral era común que la muchedumbre incluyera dolientes profesionales  como lloronas, flautistas o cualquier gente que hiciera alboroto (Mt 9:23; Mc 5:38; Hechos 8:2) Entonces cuando llega Jesús habían muchas personas  en aquel lugar.  Por tanto cuando Jesús llega Marta sale a encontrarlo inmediatamente y María se queda en casa. Este era un lugar lejos de la aldea (Jn 11:30)  En este encuentro Marta manifiesta su total confianza en Jesús al expresarle que
“Si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto” (Jn 11:21)
Marta manifiesta su esperanza en Cristo, pues seguramente ya lo había visto manifestar su poder en otras ocasiones Seguramente ella se había pregunta ¿Acaso el Maestro no podría haber hecho algo por su hermano a quien el más amada? María por otro lado cuando sale al encuentro con él también le dice una afirmación similar
“Señor, si hubieras estado aquí, no hubiera muerto mi hermano” (Jn 11:32)
Jesús no presenta delante de su amigo de forma indiferente sino que se siente tan conmovido al ver las lágrimas de María y de los demás que estaban allí “llora” (Jn 11:35) y las personas que están allí se asombran al decir “Miren como lo amaba”, por lo cual algunos se preguntan si acaso este que había dado vista a un ciego no hubiera podido impedir que Lázaro muriera. (Jn 11:36-37) Jesús estaba “profundamente conmovido” por la muerte Lázaro (Jn 11:38) pero aun ante este dolor Jesús le afirma a Marta que Lázaro va a resucitar. Marta pensando que se refiere la creencia común de aquella de la resurrección final de los muertos, las cuales los saduceos negaban (Mt 22:23) Jesús iba a revelar algo impresionante en aquella ocasión.

La pregunta por el sufrimiento

Tanto Marta como María y los judíos hacen una pregunta que todos nosotros hacemos ¿Acaso Jesús que es Dios encarnado no podría hacer contra la muerte, el sufrimiento y el dolor? En nuestra angustia pregunta el ¿Por qué? El libro de Habacuc 1:2-4 lo muestra de manera clara
“¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia”
Señor vemos muerte, miseria y dolor cada día. ¿Acaso el Dios todopoderoso no puede hacer algo respecto a esto? La respuesta es obviamente sí. Pero lo que jamás queremos comprender como seres humanos es que el problema del mal no es resuelto según nuestras propias expectativas u opiniones. Es común tratar el “problema del mal” como ajeno de nosotros, hablamos de la miseria, el sufrimiento, el dolor, la miseria, la injusticia como si nosotros no fuéramos responsables de tales cosas. Pero la Biblia nos habla que la muerte entro por el hombre (Rom 5:12) y debido a eso tenemos, todos estos sufrimientos en el mundo.
Esto debería hacernos “llorar” como Jesús lo hizo. El es puro, perfecto, justo, bueno, sin embargo se siente conmovido e indignado por la muerte y el pecado del mundo. ¿Acaso no deberíamos sentir lo mismo nosotros? Como creyentes nos debe indignar en primer lugar nuestro propio pecado, debemos odiar nuestras intenciones pecaminosas. Pero solamente eso, sino que debemos mortificarla por medio del ejercicio santo. En segundo lugar debemos indignarnos con el pecado de nuestro hermano, mostrándole y llorando por como destruye su vida. En tercer lugar deberíamos indignarnos ante la práctica pecaminosa de los hombres que explotan a pobres, viudas o extranjeros, pues esa es la manifestación del pecado. Y en cuarto lugar debemos actuar contra estos pecados. Como Cristo deberíamos llorar por todo esto y sentir conmovidos.

La resurrección de Lázaro (Jn 11:39-44)

Después del dolor y la indignación del Señor frente a la muerte, actúa diciéndoles que muevan la piedra. Marta se sorprende ante aquel mandato del Señor y le dice que hiede ya. Los judíos no tenían la costumbre de embalsamar los cuerpo, sino que más utilizar especies aromáticas para contrarrestar el hedor de un cuerpo en descomposición. Esto quería decir que lo que el Señor estaba haciendo no tenía ningún sentido. Llevaba 4 días allí en la tumba, pues era suficiente tiempo para la descomposición. Es muy probable que las personas que están presenciando ese acto quedaran pasmadas ante tal actitud de Jesús. Ante la oposición de Marta Jesús le pregunta ¿No te he dicho que si crees veras la gloria de Dios? Y entonces quitan la piedra y en una escena memorable, Jesús alza sus ojos a lo alto y ora a su Padre. El propósito de esa oración era para que las personas creyeran en él (11:41-42) Después de esta oración Jesús grita ¡Lázaro ven fuera! Y Lázaro sale con las manos y pies atados y en vuelto en un sudario porque así era como cubrían a las personas que morían.

La enfermedad, la muerte y Jesús la resurrección y la vida (Jn 11:25-26)


Las enfermedades son algo que experimentamos contantemente en esta vida ya sean creyentes o no, todos lo experimentan. Y la muerte es el clímax de toda enfermedad. Todo esto porque desde la caída en adelante vamos a experimentar esto debido a que la “muerte entro en el mundo” (Rom 5:12) pero no solamente la muerte física fue la que entro al mundo, sino también la muerte espiritual. La muerte espiritual nos mantiene esclavos, ciegos y muertos y solamente quien haya vencido a la muerte puede liberarnos, darnos la vista y la vida. Jesús afirma que el es la “resurrección” porque él puede darle vida a los muertos. Porque el mismo resucito de la tumba al tercer día y venció a la muerte en la cruz del calvario:  “pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” 2 Timoteo 1:10 Jesús afirma que el es la vida porque él que vive y cree en el no morirá eternamente. Todos nosotros merecemos la muerte eterna porque “la paga del pecado es muerte” (Rom 6.23) sin embargo en Cristo tenemos vida. Impresionante lo que íbamos a la muerte eterna se nos da resurrección en Cristo, aquellos que íbamos a condenación eterna se nos da vida. Tal como Jesús le pregunta a Marta ¿Crees esto? Es la misma pregunta que debemos hacernos nosotros ¿Realmente crees esto? ¿No te dicho que si crees veras la gloria de Dios? Ve la resurrección, ve la vida en la cruz del calvario. Cree en él, arrepiéntete. 
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