Pensar el mundo a través de las Escrituras...

jueves, 4 de enero de 2018

Recomiendo: Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Samuel E. Waldron


Debido a que el interés por la Confesión de Fe de 1689 está creciendo dentro de los algunos Bautistas, esta exposición de la Confesión de Fe de 1689 ayudará mucho a quienes quieren comprender mejor su contexto, las fuentes y los distintivos Bautistas Reformados. Samuel E. Waldron es el director de Covenant Baptist Theological Seminary y profesor de Teología Sistemática. Es también uno de los pastores de la iglesia Grace Reformed Baptist Church en Owensboro (Kentucky). Waldron recibió una licenciatura en Letras por parte de la Universidad Cornerstone, una maestría en Teología por parte del Grand Rapids Theological Seminary, y un doctorado en filosofía por parte de Southern Baptist Theological Seminary. Desde 1977 hasta el 2001 fue pastor de la iglesia Reformed Baptist Church of Grand Rapids (Michigan), además el ha escrito diversos libros sobre la teología Bautista Reformada[1].

Este libro es recomendable por tres razones esenciales. En primer lugar, porque argumenta a partir de la legitimidad y el uso de las Confesiones. Algo que sin duda ha desaparecido del escenario de la Iglesia Bautista Chilena. En segundo lugar, porque nos muestra cual fue el contexto histórico y las fuentes que se usaron para esta confesión. Y en tercer lugar,  porque desarrolla punto por punto la Teología Bautista Reformada y muestra cuáles son las diferencias con la teología de los  Congregacionalistas y Presbiterianos.


La legitimidad y el uso de las confesiones

Aunque este punto está en la introducción del libro, es muy importante de analizar si es legítimo o no usar confesiones y cuáles son las razones para hacerlo, especialmente cuando la Iglesia Bautista contemporánea ha abandonado esta práctica histórica. El autor de esta defensa es Robert Paul Martin,[2] el cual es pastor de la iglesia Reformed Baptist Chuch en Seattle. El primer argumento es que la iglesia es “columna y baluarte de la verdad” (1Tim 3.15) por tanto esto quiere decir que la verdad le fue confiada a su iglesia, por lo que ella tiene el propósito de conservar la verdad, defenderla contra sus enemigos y propagarla. Pero si la iglesia no define que es la verdad, entonces ¿Qué va a defender? El dice que “la iglesia ha publicado confesiones de fe, una actividad que históricamente ha considerado como un medio legitimo para el cumplimiento de su deber[3]
El muestra que históricamente la iglesia ha tenido concilios donde se han establecido declaraciones teológicas que son usadas como confesiones de la ortodoxia cristiana. El dice lo siguiente:

“Una confesión de nuestra lealtad a la Biblia no es suficiente. Las negaciones más radicales de la verdad bíblica coexisten frecuentemente con un profesado reconocimiento de la autoridad y el testimonio de la Biblia. Cuando los hombres utilizan las palabras mismas de la Biblia para promover la herejía, cuando la Palabra de verdad es pervertida para servir la error, nada menos que una confesión de fe sirve públicamente para trazar las líneas divisorias entre la verdad y el error”[4]

Esto nos muestra que no es suficiente decir “creo en la Biblia” sino que debemos como iglesia definir qué cosas de la Biblia creemos y una confesión de fe, es el instrumento adecuado para hacerlo. Robert nos dice que la confesión es un instrumento útil para la enseñanza pública de la congregación, además de ser un breve tratado teológico que facilita grandemente el conocimiento de las doctrinas esenciales del cristianismo. 

El segundo argumento que él propone es que las confesiones sirven como norma publica de comunión y disciplina. Si la iglesia va guardar la unidad del Espíritu (Efe 4:3) debe tener una unidad doctrinal en la cual basarse. Ningún miembro de una iglesia que no tiene confesión podría ser acusado de “falta de unidad” si enseña alguna cosa contraria a lo que se cree, pues no hay definición de cuáles son sus creencias. Robert dice lo siguiente:
“Y todo hombre sabio, antes de unirse a una iglesia, deseara saber cuál es su credo. Tiene derecho a saber lo que cree la iglesia, y la iglesia tiene derecho a saber lo que cree él. Ahora bien, tener un credo no publicado como prueba de comunión es un desorden, por no decir que es deshonesto”

Una iglesia sin confesión, no tendrá un filtro teológico para los aspirantes a la membresia, como tampoco tendrá una base teológica de comunión entre los miembros. En cambio el tener confesión ayuda en la comunión de la congregación, pues habrá una fe común en la cual se puede promover la comunión. Además, en el caso de diferencias teológicas, la confesión es un instrumento que ayuda a resolverlas, o en el caso de falsas doctrinas es un instrumento para aplicar disciplina.

El tercer argumento es propone Robert es que la confesiones de fe sirven como norma para evaluar a los ministros de la palabra. Los ministros de la palabra de Dios deben ser hombres fieles (2 Tim 2:2) “retenedores de la palabra fiel como ha sido enseñada para que también puedan exhortar con sana enseñanza” (Tito 1:9) En estos tiempos donde la “sana doctrina” escasea entre los Bautistas en muy importante tener algún elemento de prueba para los predicadores. Roberto dice:

“Una confesión de fe hace relativamente fácil para la iglesia inquirir acerca de la ortodoxia doctrinal de una persona en el amplio campo de la verdad bíblica. Sin una confesión de fe, la evaluación que hace una iglesia de sus ministros es fortuita y superficial en el mejor de los casos; y la iglesia estará en gran peligro de imponer las manos a neófitos y herejes, todo porque no mide los candidatos al ministerio con una norma amplia y profunda”[5]

Si queremos que las iglesias Bautistas no sean engañadas y guiadas por lobos vestidos de ovejas, lo que ella deben hacer es evaluar a los candidatos a pastores por medio de una confesión de fe. La iglesia que no tiene una confesión de fe, está expuesta cualquier engaño doctrinal de una manera más fácil que una que la tiene.

Y el cuarto argumento que propone Robert es las confesiones contribuyen a un sentido de continuidad histórica. Una de las cosas más perdidas en el pueblo Bautista es la “identidad” y esto se debe que no conocen su historia confesional. Por ejemplo muy pocos Bautistas saben que la práctica de las confesiones fue algo muy común en la historia. Tan solo por nombrar  algunas como la Confesión de Fe de 1644[6], la Confesión de New Hampshire[7] y la Confesión de Filadelfia[8] es más que suficiente para darnos cuenta que esta práctica fue común entre los Bautistas y hoy casi no existe. B.H Carroll decía:

“Una iglesia con poco credo es una iglesia con poca vida. Cuantas más doctrinas divinas puedan acordar una iglesia, tanto mayor será su poder y más amplia su utilidad. Cuanto menos sean sus artículos de fe, tanto menos serán sus vínculos de unión y cohesión. El clamor moderno “menos credo, mas libertad” es una degeneración para pasar de los vertebrados a las medusas, que implica menos unidad y menos moralidad, y significa más herejía: solamente la denuncia y la corrige. Si se deja fuera el credo, el mundo cristiano se llenara de herejía indetectable y sin corregir, pero sin duda, mortal”[9]


El contexto y las fuentes de la confesión

Esta sección se encuentra en el “APENDICE A”[10] del libro, pero es de suma importancia comprender un poco del contexto en la cual se desarrollo esta confesión y cuáles son las fuentes de esta confesión. Esta confesión nos enseña el origen reformado y puritano de los Bautistas Particulares o Reformados. Waldron nos dice que es sabido que las Iglesia Bautistas Particulares surgieron en Inglaterra y que fueron iglesias puritanas separatistas conocidas como congregacionalistas e independientes. Los puritanos eran un grupo muy diverso entre los cuales estaban los Presbiterianos los cuales se identificaban doctrinalmente con la Confesión de Westminster[11] y defendían el gobierno Presbiteriano y el bautismo infantil. Los Congregacionalistas  que se identificaban doctrinalmente con la Confesión de Saboya, e insistían en la independencia de cada iglesia local, rechazando así el sistema de gobierno Presbiteriano, pero a la vez aceptando el bautismo infantil. Y finalmente los Bautistas Particulares, los cuales se identificaban doctrinalmente con la Confesión de 1689 y defendían la independencia de cada iglesia local y el bautismo de creyentes (o adultos). Aun así hay algunos grupos que intentan negar la validez de que los Bautistas Particulares sean reformados. Waldron dice lo siguiente:

“Es simplemente la ignorancia histórica o el prejuicio teológico lo que hace que algunos nieguen que los Bautistas puedan ser reformados. Tanto si esa objeción procede de los que están en las denominaciones reformadas tradicionales o de los que están en círculos Bautistas, no pueden soportar la luz del examen histórico”[12]

Esto quiere decir que hay muchas personas que parecen ignorar el contexto histórico donde los Bautistas Particulares nacieron, pues su propia teología revela su unidad con la doctrina reformada. Pero la verdad es que el rechazo de reconocer a los Bautistas Particulares como reformados proviene generalmente del prejuicio teológico, debido a que los Bautistas no aceptan el paidobautismo (Bautismo infantil) 

Habiendo explicado brevemente el contexto histórico en el cual se desarrollo la confesión, Waldron nos dice cuales fueron las fuentes de la Confesión de Fe de 1689. El enumera cuatro. 1) La Confesión de Westminster 2) La Confesión de Saboya 3) La Confesión de fe Bautista de 1644 (o Primera Confesión de Fe) 4) Los trabajos del anciano William Collins (y otras contribuciones de la reunión general de 1677)

Hay muchas personas que argumentan pensando que la Confesión de Fe de 1689 es una “copia” de la Confesión de Westminster, pero Waldron dice que eso es un error ya que esta Confesión tuvo una combinación de estos 4 documentos. Ahora, hay varios puntos importantes a considerar que generalmente también son muy ignorados. En primer lugar, los Bautistas Particulares ya eran confesionales antes que los Presbiterianos, pues la Confesión de Westminster fue publicada en 1646 y los Bautistas Particulares ya tenían una confesión en 1644. En segundo lugar, la idea de que la fuente principal de la Confesión Bautista fue la Confesión de Westminster es falsa, pues Waldron demuestra que su fuente principal fue la Confesion de Saboya, probablemente por su cercanía teológica en puntos como la independencia de la iglesia. Y en tercer lugar, los Bautistas Particulares, no buscaban la “novedad teológica” así que siguieron a Saboya y Westminster en sus declaraciones teológicas correctas y editaron lo que pensaron que eran errores. Finalmente Waldron nos recuerda el admirable trabajo del anciano William Collins, el cual fue el principal responsable de combinar y crear la Confesión de Fe Bautista de 1677 que fue publicada en 1689.  Waldron saca lecciones importantes después de analizar este enorme trabajo de nuestros padres Bautistas. Podemos ver que aunque ellos no buscaban la “novedad teológica” y respetaban el trabajo de otros hermanos en la fe, ellos no eran simples “copistas” sino que tenían un propio juicio respecto a lo que las Escrituras revelan. Podemos destacar en ellos el inmenso trabajo teológico que realizaron para dejarnos con una rica herencia Bautista  Reformada de cual ahora podemos disfrutar, y de la cual lamentablemente muy pocos Bautistas conocen.


Los distintivos teológicos de los Bautistas y sus diferencias con  Presbiterianos y Congregacionalistas.

Después de pensar porque es legitimo el uso de confesiones y poner esta confesión en el contexto histórico y revelar cuáles son sus fuentes, podemos examinar su teología. Lo primero que se puede decir respecto a la Teología de esta Confesión  Bautista es que difiere de varias teologías en sus numerosas afirmaciones. Waldron nos recuerda sobre el capitulo 1 lo siguiente:

“Necesitamos recordarnos a nosotros mismos que sus aseveraciones se forjaron en el fuego de las controversias históricas. Esto es particularmente cierto tocante al capítulo 1. Cada una de sus siete aseveraciones principales (Su necesidad, identidad, autoridad, suficiencia, claridad, disponibilidad, finalidad) contradice el dogma Católico Romano correspondiente.  Además, en dos casos al menos se niegan las pretensiones radicales Anabaptistas en cuanto a revelaciones directas y el don de profecía[13]

Entonces el capitulo 1 lo que hace es desechar la idea Católico Romana que la Iglesia es la autoridad y pone a las Escrituras como la máxima autoridad. Como también se aleja de las doctrinas de algunos Anabaptistas que sostenían poseer revelación directa y profecías. Esto muestra cual ha sido la posición histórica de la Iglesia Bautista ante este tipo practicas carismáticas que lamentablemente abundan en la iglesia Bautista. También si las iglesias Bautistas estudiaran con mayor profundidad este capítulo evitarían que muchos liberales y neo-ortodoxos estuvieran en sus filas.

El capitulo 2 no hay mucho que agregar pues toda la cristiandad, incluido la Iglesia Católico Romana ha estado de acuerdo con la trinidad. En el capítulo 3 es el capitulo base para la Teología Reformada. A diferencia de los Bautistas Generales, donde Dios no es absolutamente soberano ni ha decretado todo acontecimiento, los Bautistas Particulares o Reformados, creemos que Dios es Soberano y ha decretado todo lo que pasa y a escogido a su pueblo antes de la fundación del mundo (Efe 1:4) Waldron va respondiendo una a una las objeciones comunes que existen respecto al decreto de Dios[14]

El capitulo 4, 5 y 6 tratan sobre la creación, la providencia y la caída del hombre y siguen la interpretación histórica sobre estos puntos.  En el caso del capítulo 4 se discute particularmente la interpretación de que si los días son de 24 horas o grandes etapas de tiempo. En el caso del capítulo 6, se introduce la Teología del Pacto Bautista Reformada y Waldron explica la relevancia que ella ha tenido. Además, se enfatiza el primer punto soteriológico de la teología reformada “la depravación total del hombre”. En estos puntos los Bautistas Reformados estamos de acuerdo con los Congregacionalistas y Presbiterianos.

El capítulo 7  de esta confesión es particularmente importante, ya que este punto es la que nos divide con los Presbiterianos y Congregacionalistas. La confesión de Westminster tiene en este punto 6 afirmaciones[15], mientras que la Bautista solo tiene 3[16]. Waldron comienza tratando la pertinencia teológica del “pacto de gracia”. El muestra que tanto los Presbiterianos como los Bautistas Particulares creen en el pacto de gracia, que en términos sistemáticos quiere decir que ambos creen en la teología del pacto. Pero algo muy importante de recordar, es que la formulación de la teología del pacto Bautista es distinta a la formulación Presbiteriana. Ambos creen en el pacto de obras, pero difieren en su entendimiento del pacto de gracia. Para los Presbiterianos es simplemente dos administraciones del pacto de Gracia en donde la sustancia (gracia) es la misma. Pero para los Bautistas el pacto de Gracia es un pacto que se va revelando progresivamente en los otros pactos históricos a través de las Escrituras. Esto quiere decir que para los Presbiterianos hay plena continuidad, pero para los Bautistas hay continuidad y discontinuidad. Waldron observa[17]:

“El párrafo 3 de la confesión Bautista es una declaración admirable. El enfoque de la confesión de Westminster está en la unidad del Pacto de gracia. Solo sus ordenanzas o sacramentos externos cambian bajo el evangelio. La Confesión Bautista no limita artificialmente el desarrollo del Pacto de gracia a meros cambios en su administración o sacramentos externos. Más aun, no limita su consideración de la revelación del Pacto de gracia a una presentación doble (y algo limitada) de las administraciones que hacen el antiguo y Nuevo pacto sobre el Pacto de gracia. Por el contrario introduce la idea de revelación progresiva, comenzando con Adán, avanzando mediante “pasos adicionales  hasta completarse” la “plena revelación” del Pacto de gracia en el Nuevo testamento. La presentación de la Confesión de Fe Westminster tiende a minimizar la diversidad del proceder de Dios en los pactos y pierde de vista el progreso en las características de la comunidad del pacto.  La presentación de la Confesión Bautista, con su uso de la idea de revelación progresiva, proporciona un equilibrio entre la unidad y la diversidad y una perspectiva más amplia del proceder de Dios en los pactos”

Las implicancias teológicas de esta diferente forma de ver el Pacto de gracia son claramente eclesiológicas, especialmente en el tema del Bautismo. Los Bautistas Reformados argumentaban contra el paidobautismo a partir del Pacto de Gracia.

El capitulo 8 es casi idéntico a la Confesión de Westminster, pero añade los últimos donde párrafos “aplica los oficios de Cristo”. Este capítulo es una exposición sobre Cristo como mediador, en donde se tratan sus oficios como Profeta, Rey y Sacerdote. Además se analiza la naturaleza de Cristo tanto divina como humana.

Del capítulo 9 al 18 se expone la perspectiva reformada respecto al libre albedrio y al orden de la salvación (Ordus Salutis). En el capítulo 10 llamado el llamamiento eficaz, se expone el tema de la salvación de los niños. En el párrafo 3 la confesión afirma que solo los “niños escogidos serán salvos”. Esta frase ha tenido diferentes interpretaciones entre los Bautistas Particulares.

En el capítulo 19 se expone la ley de Dios. Muchos bautistas actuales son antinomianos, pero los Bautistas Particulares tenían claro que la ley moral de Dios sigue estando vigente en sus 10 mandamientos para todo el mundo. El capitulo 20  fue tomado por los Bautista de la confesión de Saboya, ya que este no aparece en la confesión de Westminster. Según Waldron[18] la razón de este capítulo era:

“El contenido del capítulo indica el error que se contempla menospreciaba la necesidad de la revelación especial contenida en las Escrituras para la salvación”

El capitulo 21 es fue muy importante para los Congregacionalistas y los Bautistas, ya que ambos suprimieron el cuarto párrafo de la confesión de Westminster que atabaca la libertad de conciencia[19]. Waldron explica[20]:

“Los bautistas en la confesión de 1689 y los congregacionalistas antes que ellos en la declaración de Fe de Saboya, suprimieron este párrafo porque en sus declaraciones posteriores, la confesión de Fe de Westminster enseñaba que debía haber una sola iglesia estatal presbiteriana y que el gobierno civil tiene el deber de suprimir la herejía. La herejía se definía como cualquier publicación o mantenimiento de opiniones que el gobierno (presbiteriano) creyeran contrarias de la naturaleza o a los principios conocidos del cristianismo”

Es por esta razón que los Bautistas serian conocidos como los “campeones de la libertad de conciencia” porque ellos no creían en “iglesias estatales” que regularan la conciencia de las personas, cada cual era libre para creer o rechaza el evangelio.

El capitulo 22 sostiene lo que se conoce en la teología reformada como el “principio regulador del culto cristiano”. Los Bautistas Particulares sostuvieron junto con los Presbiterianos y los congregacionalistas, este principio de hacer en el culto solamente lo que Dios había mandado. Por tanto, en el culto cristiano no se podía introducir ningún elemento que estuviera explícitamente mandado en las Escrituras. Este capítulo rechaza el catolicismo romano y todas sus prácticas idolátricas del culto, como el principio normativo sostenido por los anglicanos. También sostiene el “día de reposo cristiano” en cual debe ser observado con toda la preparación del corazón y dedicado al Señor en adoración plena. Los actuales cultos Bautistas son generalmente centrados en el hombre o en lo que “sirve” porque desconocen este fundamental principio bíblico.

Los capitulo 23 y 24 rechazan algunas creencias Anabaptistas. Por ejemplo el capitulo 23 trata sobre los juramentos legítimos. La mayoría de anabaptistas sostenían que no se debía jurar en ningún ocasión, interpretando de manera errada algunas Escrituras (Mt 5:34-37; Stgo 5:12) Pero la confesión no da la argumentación bíblica para rechazar tal idea. Por otro lado el capitulo 24  trata de las autoridades civiles y rechaza la noción de los anabaptistas de ver al gobierno civil como Satanás, sino que las ve como instituida por Dios. También rechaza las ideas anabaptistas  del pacifismo y de que un cristiano no puede tener un cargo en el gobierno civil. Sin embargo no solo tuvieron que rechazan a los anabaptistas en este punto, sino también la interpretación que la confesión de Westminster hacia respecto al gobierno civil[21].  Waldron observa[22]:

“Los bautistas fueron los primeros cristianos reformados que sostuvieron la libertad religiosa. Casi todas las demás denominaciones reformadas en los Estados Unidos han llegado a sostener la libertad religiosa, pero han tenido que cambiar las confesiones de Westminster y Belga para hacerlo. Los Bautistas no tuvieron que cambiar sus ideas para sostener este gran punto. Siempre lo han sostenido”.

Los Bautistas Particulares desde el principio rechazaron la idea de que el gobierno civil dictará las creencias o regulará la adoración religiosa. Por tanto, el gobierno civil tiene su esfera en la cual trabajar y la iglesia tiene su esfera en la cual trabajar, esto es el esbozo de lo que llevo a ser después la doctrina Bautista de la “separación de iglesia-Estado”.

El capitulo 25 desarrolla el tema del matrimonio. Argumenta de que el matrimonio es entre un hombre y una mujer y que sus propósitos son la ayuda mutua, la multiplicación y el evitar la impureza. Además dice que solamente los cristianos deben casarse en el Señor, esto es con creyentes, y termina hablando de que el matrimonio no debe llevarse a cabo dentro de grados de consanguinidad. Lo curioso de este punto es no tenga una referencia acerca del divorcio y el nuevo matrimonio. En este punto me parece sorprendente que Waldron sostenga acríticamente la posición de Westminster[23] y no de ningún indicio de que dentro de la teología Bautista han existido diversas perspectivas respecto al divorcio y nuevo matrimonio[24].  Yo creo que la principal razón de porque los Bautistas no adoptaron una posición oficial respecto al divorcio es porque no existía acuerdo entre ellos.

En el capítulo 26 se desarrolla la eclesiología Bautista, este es el punto en el que con mayor fuerza diferimos de las demás tradiciones cristianas, ya sean católicas romanas, presbiterianas, anglicanas, luteranas, etc. El capitulo comienza explicando la diferencia entre la iglesia invisible y visible. Hay que advertir que en este punto hay bautistas que no están de acuerdo con la clasificación reformada de “invisible y visible[25]”. Luego nos dice que toda iglesia local puede caer en impurezas y error y que la cabeza de la iglesia es Cristo. Del párrafo 5 al 7 se sostiene el congregacionalismo afirmando que en cada miembro esta el “poder” dado por Cristo. Del párrafo 8 al 11 se sostiene que cada iglesia debe tener ancianos y diáconos y que es responsabilidad de la congregación sostener adecuadamente a los ancianos que se dedican a tiempo completo a la enseñanza y predicación. Del párrafo 12 al 14 se habla de la obligación de los creyentes e congregarse y estar juntos. Este capítulo termina de forma magistral afirmando la comunión, fraternidad, consejo y trabajo juntos. Aunque este capítulo es “muy bautista”  Waldron advierte[26]:

“El capítulo 26 de la Confesión de 1689 es uno de los capítulos en que esta difiere más abiertamente de la Confesión de Westminster. El capítulo titulado “De la Iglesia” en la Confesión de Fe de Westminster tiene 6 párrafos, mientras que en la Confesión de 1689 tiene quince párrafos. La doctrina de la iglesia separa a los puritanos bautistas de los puritanos presbiterianos. Los bautistas sin embargo no eran los únicos que difirieron de la Confesión de Fe de Westminster sobre esta cuestión. Muchos de los párrafos en este capítulo se derivan de declaraciones  parecidas en una plataforma de política eclesiástica publicada por la declaración de Fe de Saboya  por los puritanos congregacionalistas en 1658. Las ideas que se hallan en este capítulo no son, por tanto, exclusivamente de los Bautistas sino ideas propugnadas por tales puritanos congregacionalistas como Thomas Goodwin, John Owen, John Cotton y Jonathan Edwards. Solo la idea de colocarlas en la Confesión es particular a los bautistas”.

El capitulo 30 trata acerca de la comunión de los santos y argumenta que al estar unidos a Cristo como cabeza entonces también deberíamos estar unidos a los miembros de la iglesia que son el cuerpo de Cristo.  Cada uno de los santos están obligados a mantener el compañerismo, la comunión y ayudar al prójimo según sus necesidades. Este capítulo termina haciendo una observación interesante respecto a que compartir con los demás no anula el derecho de propiedad privada. Esta parece ser una referencia a los anabaptistas que habían negado la posibilidad de tener propiedad privada.

Del capítulo 27 al 30 se tratan las dos ordenanzas establecidas por Cristo. El catolicismo Romano habla de 7 sacramentos y la tradición reformada habla de dos sacramentos. Respecto a que si se le debería llamar “sacramento” u “ordenanza”  Waldron opina que se trata solamente de discusiones meramente de palabras que la Biblia condena. [27] Yo no estoy de acuerdo con su opinión, pues creo que la palabra “sacramento” trae confusión y no le hace justicia a la clara “ordenanza que Dios mando”. La primera ordenanza es el Bautismo. El capitulo argumenta que solamente una persona que se arrepiente y tiene fe en el Señor puede recibir esta ordenanza. La persona que  ha profesado a Cristo debe ser bautizada en inmersión. En este punto nos distanciamos de Congregacionalistas, Presbiterianos y Anglicanos que creen en el Bautismo de infantes. La segunda ordenanza es la Cena del Señor. El capitulo 30 comienza definiendo que fue una ordenanza mandada por el Señor y luego rechaza todos los errores introducidos por el catolicismo Romano. Dentro de los círculos Bautistas hay debates sobre si la Cena significa un simple memorial o tiene alguna relación espiritual[28].  Leyendo el párrafo 1 y 7 me parece que el capitulo se inclina por la segunda opinión. También existe debate sobre si la cena del Señor debería ser “abierta, cerrada o semi cerrada”. A mí me parece que en el párrafo 8 argumenta “Semi cerrada[29]”.

Finalmente los capítulos 31 y 32 tratan sobre la escatología cristiana. En el capítulo 31 se argumenta que después que uno muere las almas de los justos van inmediatamente a la presencia de Dios y las almas de los malvados van al infierno. Nos dice que solamente existen esos dos “lugares” y ningún otro lugar. Esto lo hace atacando la creencia católica Romana de algún otro lugar. Luego argumenta que cuando el Señor regrese nuestros almas se unieran a nuestros cuerpos y seremos transformados en cuerpos glorificados, mientras que los impíos serán resucitamos para condenación eterna. En el capítulo 32 se argumenta que Dios ha establecido un día para juzgar al mundo y que la salvación de sus escogidos es para la alabanza de su gloria y la condenación de los réprobos es para la alabanza de su justicia.

Como hemos podido ver la exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689 de Samuel E. Waldron es un comentario que nos ayudará a redescubrir las maravillosas doctrinas bíblicas que los Bautistas Particulares sostuvieron y enseñaron en cada una de las iglesias. En estos tiempos donde las iglesias Bautistas han caído en la superficialidad, pragmatismo y relativismo doctrinal es importarte volver a nuestras raíces teológicas. En este sentido este es un libro que aporta mucho a la reflexión teológica histórica que nuestros antepasados Bautistas desarrollaron.





[1] http://www.theopedia.com/samuel-e-waldron
[2] https://banneroftruth.org/us/about/banner-authors/robert-p-martin/
[3] Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689. Samuel E. Waldron. Página 17
[4] Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689. Samuel E. Waldron. Página 19
[5]  Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689. Samuel E. Waldron. Página 30.
[6] http://www.reformedreader.org/ccc/1644spanish.htm
[7] http://www.riquezasdegracia.com/node/24
[8] https://iglesiando.com/2012/07/14/una-confesion-olvidada/
[9] Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689. Samuel E. Waldron. Página 25
[10] Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689. Samuel E. Waldron. Página 583-593.
[11] http://www.iglesiareformada.com/Confesion_Westminster.html
[12] Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689. Samuel E. Waldron. Página 591
[13] Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689. Samuel E. Waldron. Página 43
[14] Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689. Samuel E. Waldron. Página 99-102
[15] http://www.presbiterianoreformado.org/estandares/cfw.php#head7
[16] http://www.chapellibrary.org/files/archive/pdf-spanish/lbcos.pdf
[17] Samuel E. Waldron. Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689. Página 157.
[18] Samuel E. Waldron. Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689. Página 337.
[19] http://www.presbiterianoreformado.org/estandares/cfw.php#head1
[20] Samuel E. Waldron. Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689. Página 351.
[21] http://www.presbiterianoreformado.org/estandares/cfw.php#head1 “Los gobernantes civiles no pueden tomar para él la administración de la Palabra y de los sacramentos, o el poder de las llaves del Reino de los Cielos, y sin embargo tienen autoridad y es su deber hacer lo necesario para que la paz y la unidad sean mantenidas en la iglesia, para que la verdad de Dios se mantenga pura y entera, para que todas las blasfemias y herejías sean suprimidas, todas las corrupciones y abusos en la adoración y la disciplina sean impedidas o sean reformadas, y todas las ordenanzas de Dios sean debidamente establecidas, administradas y cumplidas. Y para el mejor cumplimiento de todo ello tienen la potestad de convocar Sínodos, estar presentes en ellos y asegurar que cuanto en ellos se decida sea de acuerdo con la mente de Dios”
[22]  Samuel E. Waldron. Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689. Página 403.
[23] Samuel E. Waldron. Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689. Página 414.
[24] John Piper en su libro “Pacto matrimonial” defiende que nunca es válido el divorcio y las segundas nupcias. W.E Best en su libro “Hombre y Mujer, una verdad bíblica” defiende algo similar a Piper.
[25] Por ejemplo La iglesia Neotestamentaria W. R. Downing. Capitulo 3.
[26] Samuel E. Waldron. Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689. Página 426-427.
[27] Samuel E. Waldron. Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689. Página 465.
[28] Un libro para explorar este debate http://www.zondervan.com/cuatro-puntos-de-vista-sobre-la-santa-cena
[29] Esto fue debate entre importantes Bautistas Particulares. http://imagenbautista.cl/historiabautista/john-bunyan-1628-1688/ 
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