Pensar el mundo a través de las Escrituras...

sábado, 31 de marzo de 2018

Reseña “El Reino de la gracia” Abraham Booth


Abraham Booth fue un Bautista que comenzó su vida cristiana en la iglesia Bautista General, donde fue bautizado.  Años más tarde cuando se haría ministro del evangelio, analizaría y creería las doctrinas de la gracia. Cuando tenía 33 años de edad y para mayor comprensión de esta doctrina escribiría este libro.

El comienza su libro diciendo que no pretende justificar el porqué escribió este libro, y si estas doctrinas son bíblicas entonces no le preocupa el rechazo del público[1]. En la introducción del libro el destaca que la iglesia primitiva “se dirigía al hombre como desdichado, culpable, condenado y muerto ante los ojos de Dios[2]” y que por tanto nosotros debemos predicar lo mismo hoy en día. En el primer capítulo él define lo que es la gracia.

“El favor eterno y absolutamente libre de Dios, favor que el muestra al dar las bendiciones eternas y espirituales a personas culpables de pecado e indignas de misericordia[3] 

Esta es la definición que Booth va a aplicar a varias etapas de la salvación como la elección, justificación, adopción, santificación, etc. En el segundo capítulo escribe que toda la salvación es por gracia y que nuestra seguridad se encuentra en la obra de realizo Cristo.

“En contraste a nuestros esfuerzos, la gracia de Dios está basada en la obediencia perfecta y valerosa de Cristo, la que asegura todo a nuestro favor, y el pecado no puede destruir la eficacia de ella[4]

Esto es asombroso ya que ni siquiera nuestro propio pecado puede quitarnos la seguridad que tenemos en Cristo. El tercer capítulo habla de la elección en donde reflexiona respecto al porque algunos se oponen a esta verdad.

“¿Por qué muchos se oponen tanto a esta verdad? A no ser que me equivoque grandemente, se debe a que ella ataca nuestro orgullo humano. Si la salvación resulta enteramente por la elección de gracia por parte de Dios, entonces no admite distinción entre personas para que una persona sea salva y otra no[5]

El creer en la salvación por gracia deja fuera cualquier capacidad humana para decir que la persona fue más “inteligente” para escoger a Dios, por tanto deja fuera cualquier orgullo humano. Booth en este capítulo responde a las típicas objeciones respecto a la elección. En el capitulo cuatro conecta la gracia con nuestro llamamiento y dice:

“Ser llamado por Dios es un acto de la gracia divina solamente. ¡Qué asombroso! Al pensar que Dios me distinguió y me llamo aunque no era diferente de los demás pecadores, dicho pensamiento tiene que llenarme el corazón de gratitud cristiana. Me llena con el fuerte deseo de obedecer piadosamente a Dios, y de servirle prontamente en Cristo Jesús[6]

Al saber que estoy llamado por un Dios lleno de gracia simplemente me queda adorarle con gratitud durante toda mi vida. En el capítulo cinco Booth habla de que el perdón proviene de la gracia de Dios que es libre, plena y eterna.

“¿Qué condiciones lleno Saulo de Tarso antes que de que Dios le perdonará? ¡Ninguna! El era enemigo de Dios. ¿Qué condiciones cumplió Zaqueo o la mujer samaritana o el carcelero de Filipo para obtener perdón? Ninguna. Ninguna de estas personas merecía el perdón. El perdón es un acto divino solamente[7]

Ningún ser humano puede ganarse el perdón de Dios porque ningún ser humano lo merece. En el capítulo seis trata sobre la justificación y la gracia y lo divide en dos partes. La primera parte son las pruebas de las Escrituras y la segunda los ejemplos de las Escrituras.

“Dios justifica solamente porque Él es el Dios de gracia. Lo vemos en las palabras “Siendo justificados gratuitamente por su gracia” (Rom 3:24) Estas palabras comprueban que la justificación es enteramente gratis sin tener en cuenta en lo más mínimo cualquier bien que hubiera hecho el pecador. Si las palabras no indican esto, no hay manera para expresar aquel pensamiento[8]

Booth argumenta que no hay otro sentido en el cual podamos entender que las palabras de Romanos acerca de la justificación. En el capítulo siete nos muestra como nuestra adopción es por gracia.

“Aquellos que Dios adopta eran sus enemigos. Eran rebeldes culpables. Estaban bajo sentencia de muerte. ¡Qué asombroso que los hijos de la ira llegaran a ser herederos de la gloria! ¡Qué hecho de gracia asombrosa[9]!

Resulta impresionante dimensionar que éramos hijo de tinieblas y ahora por la obra de Cristo hemos sido traslados al reino del amado hijo y coherederos con Cristo. El capitulo ocho nos habla del proceso de la santificación en el cual un creyente va creciendo por la gracia de Dios

“La gracia de Dios hacia los pecadores no es un pretexto para que permanezcan en la impiedad. Aunque la santidad no les da el derecho a la vida eterna, sin embargo los hijos de Dios deben tener muy presente que no hay prueba genuina de su salvación si en su vida hace falta el fruto de la santidad[10]

Una evidencia de una persona realmente escogida por el Señor es que el fruto de su vida es la santificación. El capitulo nueve expone como la gracia de Dios produce buenas obras.

“Observa muy bien, sin embargo, que las buenas obras nunca son la razón por la que Dios nos justifique. La justicia por la cual Dios nos justifica tiene que ser una justicia perfecta para ser aprobada ante el juicio de Dios. Pero aún las obras más buenas que hiciéramos son imperfectas. Ninguna de ellas podría justificarnos”[11]

Las buenas obras son simplemente los frutos de una buena obra perfecta que fue realizada por Cristo en la cruz del calvario. En el capitulo diez nos muestra como la gracia de Dios nos da seguridad.

“Tomando en cuenta todo esto, tenemos buena razón para estar de acuerdo con el apóstol Pablo quien dijo que cuando Dios inicia una obra, la perfeccionará con toda seguridad hasta el fin (Fil 1:6) los creyentes son las ramas de una viña que nunca se marchita. Son miembros de la cabeza quien nunca muere. Ellos viven, no por su propia vida, sino por la vida de Cristo[12]

La salvación que tenemos está segura porque está en las manos seguras de nuestro salvador. En el capitulo once trata sobre como la gracia de Dios es triunfante debido a las naturalezas de Cristo.

“Podemos, por tanto, abrigar la confianza más completa respecto a la excelencia de la obra de Cristo como Redentor, pues que estaba tan grandemente capacitado para dicha obra por ser persona única con dos naturalezas. La salvación dada por aquel Salvador tan excelente y dada por gracia, tiene que ser la mejor que existe. ¡La gracia reina[13]!

Cristo era el único mediador capaz de darnos la salvación debido a sus dos naturalezas perfectas. En el capitulo doce nos explica como Cristo triunfo en la cruz cumpliendo la ley de Dios.

“En otras palabras, la gracia de Dios nos llega, no porque Dios haga caso omiso de nuestra infracción de su santa ley, sino porque Cristo satisfizo plenamente esa ley mediante Sus hechos justos a nuestro favor. De esta manera, Dios sigue honrando su santa ley, y a la vez, puede mostrar Su gracia a los pecadores impíos por quienes Cristo murió[14]

Debido a que Cristo cumplió la ley de Dios es que los escogidos tenemos redención en él. En el capitulo trece nos habla acerca del propósito final de la gracia de Dios y como el creyente se deleitará plenamente de esa gracia después del muerte y resurrección.

“Así que, fue la gracia bondadosa de Dios que al principio designo el camino de la salvación y escogió a los impíos que debían recibirla. Fue la elección bondadosa de Dios que perdonó, justificó, adoptó y santificó a sus hijos. Fue el favor misericordioso de Dios que proveyó todas las bendiciones necesarias para nutrir y perseverar la vida espiritual de sus creyentes. Y finalmente es la voluntad amante de Dios que abre el cielo para el hogar eterno del creyente. La gracia de Dios ha sido central desde el principio hasta el fin[15]

Este libro de Abraham Booth nos recuerda que el Reino del Señor es un Reino de pura gracia y que como cristianos debemos deleitarnos en esa maravillosa gracia. Qué bien nos haría como Bautistas volver a recordar estas doctrinas de la gracia por las cuales muchos pastores bautistas piadosos fundamentaron sus vidas y ministerios.

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[1] Prefacio. Página 1
[2] Introducción. Página 4.
[3] Abraham Booth. El reino de la gracia. Página 7.
[4] Abraham Booth. El reino de la gracia. Página 10.
[5] Abraham Booth. El reino de la gracia. Página 14.
[6] Abraham Booth. El reino de la gracia. Página 31.
[7] Abraham Booth. El reino de la gracia. Página 34.
[8] Abraham Booth. El reino de la gracia. Página 41.
[9] Abraham Booth. El reino de la gracia. Página 52.
[10]  Abraham Booth. El reino de la gracia. Página 58
[11] Abraham Booth. El reino de la gracia. Página 62.
[12] Abraham Booth. El reino de la gracia. Página 68
[13] Abraham Booth. El reino de la gracia. Página 74
[14] Abraham Booth. El reino de la gracia. Página 77
[15] Abraham Booth. El reino de la gracia. Página 82-83

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jueves, 29 de marzo de 2018

Romanos 12:13 Compartiendo y siendo hospitalarios


Las migraciones son desplazamientos geográficos de individuos o grupos los cuales se mueven por un sin números de razones como causas políticas, sociales o económicas[1]. Las migraciones han sido parte de toda la historia humana, es tanto así que podríamos decir que la mayoría de la humanidad ha sido migrante en algún momento de su historia.  Las migraciones más conocidas en la historia de la humanidad  han sido algunas como la migración de griegos y fenicios, los cuales navegaron el mediterráneo y crearon las primeras ciudades y la primera migración de campo a la ciudad. Otra migración importante se dio cuando el imperio romano fue invadido por los pueblos “barbaros” y terminaron tomando a Roma. Después del descubriendo de América (1492) las migraciones siguieron expandiéndose por conquistar el “nuevo mundo”. Unos años después se iba a dar una de las migraciones cristianas más famosas, la migración de los “padres peregrinos” en Estados Unidos[2]. Chile también tiene una larga historia con las migraciones, desde el siglo 19 hacia adelante hemos tenido llegada de Árabes, Palestinos, Ingleses, Italianos, etc. Quizás las más conocidas son las oleadas  migratorias de colones alemanes que llegaron a la ciudad de Valdivia y Llanquihue.[3]
Cuando vamos a las Escrituras nos encontramos que ellas también nos relatan las diversas migraciones que el pueblo de Dios ha tenido que experimentar.  Podemos comenzar pensando en Abraham el cual no tenía tierras y vivió siempre como un “extranjero y forastero” (Gen 23:4) luego podemos recordar las grandes migraciones que se produjeron a Egipto por causa del hambre en tiempos de José (Gen 42) o como el mismo pueblo de Dios hizo que el pueblo de Dios emigrará de Egipto al desierto (Éxodo 15) es por esta razón que Dios cuando le daba los mandatos como 
“Y no angustiaras al extranjero” (Exo 23:9) 
“tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amaras como a ti mismo”, “No lo oprimirás” (Dt 23:16) 
“No torcerás el derecho del extranjero” (Dt 24:17) 
“Maldito el que pervirtiere el derecho del extranjero” (Dt 27:19)
La razón generalmente era “Ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto” (Exo 23:9).
Todos estos movimientos migratorios suponía algo muy valioso para el mundo antiguo y también debería serlo para nosotros: El compartir con los hermanos y la hospitalidad.
Hemos estado analizando lo que el Apóstol Pablo nos escribe respecto a los deberes que como cristianos tenemos. El capítulo 12 de esta carta comienza llamándonos a ser “transformados por medio de la renovación de nuestro entendimiento” y esto significa que nos viviremos como el mundo. En los versos 9-12 hemos visto varias “marcas” que los que realmente nos decimos cristianos deberíamos tener. La primera marca que vimos es que un cristiano debe amar sin fingimiento. Esto significa que cualquier “apariencia de piedad” que no fuera un amor genuino con nuestros hermanos es pecaminosa. La segunda marca que vimos es que un cristiano debe ser diligente y no perezoso. Un cristiano diligente es cuidado en realizar todas las cosas que Dios le ha puesto en el camino con esmero. La tercera marca que vimos es que un cristiano debe servir al Señor con fervor. El fervor significa hacer todo el servicio con pasión por la gloria de Dios. La cuarta marca que vimos es que el cristiano se goza en la esperanza. Sabemos que en Cristo tenemos la esperanza de gloria que es su segunda venida y la transformación de nuestros cuerpos, en cuerpos glorificados. La quinta marca es el cristiano que sufre para la gloria de Dios. La sexta marca es el cristiano que persevera en la oración.
Hay que aclarar que ninguna de estas marcas es realizada por medio de nuestras obras, sino que es el Espíritu Santo el cual va trabajando en nosotros para ir creciendo en su gracia cada día. Ahora vamos a ver otras dos “marcas” más que los cristianos debemos mostrar como creyentes. Pablo pone en este pasaje “compartir con las necesidades de los santos” y “la práctica de la hospitalidad”. Veremos cómo debemos afrontar cada una de ella como cristianos.

“Compartiendo para las necesidades de los santos” Romanos 12:13
Una de las cosas que las migraciones crean son necesidades y cuando los creyentes experimentan necesidades son los mismos creyentes quienes deben estar dispuesto a ayudar a otros creyentes.  La palabra que aquí se traduce como “compartir” (koinonéo) proviene de la palabra Koinonia y quiere decir “hacer partícipe”, “compartir con otros”, “ayudar”[4]. Es por eso que las otras versiones traducen este verso como “Estén listos para ayudar” (NTV) “Ayuden a los hermanos” (NVI). La idea es simplemente que los cristianos debemos ayudar a otros hermanos en la fe en sus necesidades. ¿Cuáles eran las razones por la que los cristianos necesidades? En general tenían que ver con la migración obligada, o sea la persecución. Jesús les dijo:
 “Entonces os entregaran a tribulación, y os mataran, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre” Mateo 24:9
Al igual como Jesucristo fue perseguido por los romanos y los judíos, los cristianos iban a experimentar esta misma persecución. Solo al mirar rápidamente el libro de Hechos nos encontramos con que Pedro y Juan son perseguidos por predicar el evangelio (Hechos 4:21-22; 5:17-42) Esteban es perseguido (Hechos 6-7) y todos los cristianos por causa de la persecución realizada por Saulo son esparcidos por todos los lugares predicando el evangelio de Dios.  Podríamos pensar que esto es algo alejado de nosotros pero podemos pensar en un ejemplo muy cercano, como lo que está pasando en Bolivia con el nuevo código penal[5]. Resulta que el artículo 88 del nuevo código penal es ambiguo y se puede interpretar como que quien predica el evangelio puede irse a la cárcel de 7 a 12 años.  Si esto llega a pesar es evidente que habrá “migraciones de ese país por persecución” pues no se podrá predicar libremente el evangelio y nuevas personas llegaran a nuestro país.
Entonces ¿Qué debemos hacer los creyentes? Las Escrituras nos dice que debemos “compartir para las necesidades de los santos”. Si llegan hermanos de otros países y tenemos las bendiciones materiales dadas por Dios para ayudar debemos hacerlo. Esta fue la práctica de la iglesia primitiva:
“Todos los que habían creído estaban juntos y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno”  Hechos 2:44-45
“Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad” Hechos 4:34-35.
Después de leer estos versos siempre hay que aclarar que esto no tiene que ver con comunismo. Y esto se puede ver porque el pasaje contradice varias creencias comunistas. Por ejemplo ellos tenían propiedad privada, por eso vendían “sus propiedades y sus bienes”. El cristianismo jamás ha prohibido la propiedad privada. También podríamos preguntarnos ¿Qué hacían ricos en su sistema comunista? Pues eso no tiene sentido, pues en el comunismo todos deben ser iguales. Pero como sea lo que nos está diciendo el pasaje es que ellos VOLUNTARIAMENTE vendían sus propiedades y bienes para cumplir con el mandamiento de compartir con los hermanos necesitados. Uno de los hermanos necesitados del primer siglo era los “misioneros”. Ellos eran los predicadores itinerantes de los cuales Jesús dijo que aquellos que los ayuden iban a recibir recompensas.
“El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá. Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa” Mateo 10:40-42
Por tanto era muy importante para los creyentes estar dispuestos ayudar a los hermanos. Hoy en día aunque las circunstancias han cambiado los problemas de de las migraciones por causas de las persecuciones han disminuido (aunque seguramente existen en lugares alejados) quizás podríamos decir que algunos hermanos escapan por otras razones como sistemas totalitarios o miseria económica y también necesitan ser ayudados. Los cristianos en el primer siglo estuvieron dispuestos a reunir una ofrenda para los pobres (Romanos 15:18-25) y de la misma manera nosotros como creyentes los cuales disfrutamos de una cierta “estabilidad” debemos correr el riesgo de ayudar a quienes necesitan de nuestra ayuda. Porque así se manifiesta el amor cristiano en nuestras vidas. ¿Cómo podrías decir que mora el Espíritu Santo en ti sino estas dispuesto a ayudar a los hermanos en dificultad?
“Practicando la hospitalidad” Romanos 12:13
Generalmente las migraciones enfrentan varios peligros, pero en el mundo antiguo esos peligros eran mucho mayores que los de ahora ya que al no existir “hoteles” “residenciales” o lugares donde quedarse la persona que se movía de un lugar a otro sin tener donde llegar simplemente tenía varias opciones para morir como ser comido por las bestias,  ser asaltado y asesinado o morir por frio y hambre. Por tanto la cultura del medio oriente dependía mucho de la “hospitalidad”. La palabra hospitalidad (Gr. Filonexia) es literalmente “amor por los extraños” o “amor por los extranjeros[6]. Las otras versiones de la Biblia traducen “Estén siempre dispuestos a brindar hospitalidad” (NTV) “Practiquen la hospitalidad” (NVI) Por tanto al igual como los cristianos debemos “compartir en las necesidades de los santos” también debemos ser hospitalarios con ellos. Pero ¿Con quienes debemos ser hospitalarios los cristianos? En primer lugar debemos ser hospitalarios con nuestros hermanos en la fe.
“Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones” 1 Pedro 4:9
Muchos creyentes experimentaban persecución y recurrían a la hospitalidad de los hermanos, pero somos pecadores algunos de los podrían estar “murmurando” contra ellos. El apóstol nos exhorta a hacerlo sin murmuración, sino hacerlo para la gloria de Dios. Hay varios ejemplos en los hermanos fueron hospitalarios:
“Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó. Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope”. Hechos 10:23
“Y vinieron también con nosotros de Cesarea algunos de los discípulos, trayendo consigo a uno llamado Masón, de Chipre, discípulo antiguo, con quien nos hospedaríamos” Hechos 21:16
“En aquellos lugares había propiedades del hombre principal de la isla, llamado Publio, quien nos recibió y hospedó solícitamente tres días” Hechos 28:7
Durante los viajes misioneros de Pablo él fue muchas veces hospedado por los hermanos, es por eso que el siempre que podía le agradecía a los hermanos (2 Timoteo 1:16-18) Es probable que tu pienses que entonces vas a esperar que algún misionero o predicador venga a tu casa para que puedas ser hospitalario. Pero no es así, el ser hospitalario es con nuestros hermanos. Esto es algo tan simple como cuando conoces a nuevo hermano en la fe y comienzas a conversar con él y tu deseo de conocer al hermano y mostrarle el amor de Dios es tan grande que le invitas a tu casa para compartir con él y mostrarle hospitalidad. ¿Cuántas veces has hecho algo así? ¿No es cierto que el cristianismo actual ha perdido esa cercanía de lo cotidiano? La hospitalidad cristiana revela también cuanto estamos preocupándonos de nuestros hermanos y no simplemente de nuestros propios asuntos.
En segundo lugar los ancianos de la iglesia deben ser hospitalarios.
“Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, HOSPEDADOR, apto para enseñar” 1 Timoteo 3:2
“sino HOSPEDADOR, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo” Tito 1:8
Dentro de los requisitos de ancianos esta el ser hospedador (gr Xenizo) Esta palabra significa el “recibir como huésped u simplemente hospedador[7]”. Esto debe ser así por dos razones fundamentales. La primera razón es que el anciano o pastor siempre está enseñando, si uno va a la casa del pastor él podrá ver como en su vida en lo cotidiano, podrá ver cómo se relaciona con su esposa, como cría a sus hijos y como incentiva la vida piadosa en su hogar. Esto se va dar a través de la hospitalidad, donde se puede ver como es la vida del anciano. La segundo razón es la cercanía que tenga con las personas. No sé cuantas veces he escuchado que el anciano o pastor es una especie de persona intocable con la cual no se pueden cruzar muchas palabras. Esto me parece asombroso pensando que los ancianos son siervos del Señor y no arcángeles intocables. Nuestro Señor Jesucristo y los apóstoles estaban cercanos a las personas. La hospitalidad logra esa cercanía de hogar que en un contexto de culto a veces no se encuentra. Por esto es importante que el anciano sea hospitalario.
En tercer lugar, debemos ser hospitalarios no solamente con nuestros hermanos sino con los extraños y desconocidos. Como vimos esto es lo que literalmente significa la palabra hospitalidad “amor por los extraños”.
“Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje. Porque ellos salieron por amor del nombre de Él, sin aceptar nada de los gentiles. Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad” 3 Juan 5-8
Juan elogia la práctica de la hospitalidad en el anciano Gayo ya que él ha prestado servicio a los hermanos, pero especialmente a los desconocidos. Y todos los hermanos daban testimonio de este amor que el había demostrada a cada uno de los predicadores o misioneros itinerantes que eran acogidos en su hogar. Generalmente cuando se habla de esto se pregunta si acaso no es arriesgado acoger en tu hogar a un total desconocido. Mi respuesta ante eso es que si lo es, pero además agrego la pregunta si ¿No es acaso arriesgado vivir en este mundo como cristiano? ¿No es acaso arriesgado seguir a Cristo? ¿No es acaso arriesgado tomar la cruz y seguirlo? ¿No es acaso arriesgado “poner la otra mejilla”? ¿No es arriesgado  “no vengarnos nosotros mismos”? ¿No es arriesgado vivir por la fe? Cuál es mi punto entonces; que la vida cristiana es arriesgada, que mostrar amor es arriesgado. Por tanto el argumentar que una cosa que Dios ha mandado sea arriesgada es no confiar en la guía soberana del Señor.
En cuarto lugar, la hospitalidad es un instrumento de Dios para cumplir sus propósitos.
“No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles” Hebreos 13:2
Lo que nos dice el autor de hebreos es que debemos siempre practicar la hospitalidad, pues nunca sabemos a quién estamos hospedando. En otras palabras, cuando hospedamos a alguien, estamos participando del propósito de Dios por el cual el nos dió un hogar, recursos y bienes para compartirlos. La referencia hace alusión a los personajes del antiguo testamento que sin saberlo hospedaron ángeles. Entre ellos tenemos a Abraham y Sara (Gen 18:1-3) Lot (Gen 19.1,2) Gedeón (Jueces 6:11-24) y Manoa (Jueces 13:6-20). Si tomamos solamente el ejemplo de hospitalidad en Abraham podemos aprender varios principios (Gen 18).  
En primer lugar, Abraham recibe a los tres varones con entusiasmo (Gen 18:1-5) ¿Hay en nuestros corazones un deseo por servir a los hermanos o a desconocidos para mostrarle el amor de Dios? ¿Puede ver acaso un “método” más claro de evangelización en donde se muestra el amor de Dios? 
En segundo lugar Abraham y Sara preparan la comida y Abraham come con ellos (Gen 18:6-8) vemos que Sara hace los panes y Abraham hace el asado y les trae la comida y comen Abraham come junto con los varones. Ambos participan de la preparación de la comida para sus invitados. 
En tercer lugar Abraham conversa con ellos (Gen 18:9-16) mientras ellos comen los que Abraham y Sara le han traído ellos le dan un mensaje a Abraham. Fijémonos que esta son las dinámicas que se dan cuando personas son hospedadas por otras.
Una de las cosas que no debemos olvidar que es que Sodoma y Gomorra no solamente fueron destruidos por las prácticas sexuales de fornicación heterosexual y homosexual (Judas 7) sino que además por su falta de hospitalidad.
“He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso. Y se llenaron de soberbia, e hicieron abominación delante de mí, y cuando lo vi las quité” Ezequiel 16:49-50

La falta de hospitalidad es un pecado aborrecible a Dios porque no muestra la misericordia, amor y gracia de Dios, sino que el egoísmo, la mezquindad y la indiferencia con el prójimo y esto ofende al Señor. El evangelio de Juan 1:10-11 nos dice que Jesucristo vino al mundo que fue creado por él. Jesus es quien te da la vida, el aire, el alimento, las relaciones familiares, el trabajo, la casa, las amistades, etc. Y sin embargo el hombre en vez de recibirlo y ser hospitalario con él, ellos lo rechazan, ignorando sus enseñanzas, burlándose de sus palabras, escupiéndole en su rostro y finalmente llevándole a la cruz. Esa es la hospitalidad que el mundo le ofrece, esa la hospitalidad que tu y yo le debamos a nuestro Señor,  pero el amo al mundo de tal forma que murió, resucito y venció a la muerte y al pecado y ahora todo aquel que cree, todo aquel que confiesa su nombre es salvo.









[1] http://dle.rae.es/?id=PE38JXc
[2] https://www.muyhistoria.es/contemporanea/articulo/grandes-migraciones-de-la-historia-hacia-la-tierra-prometida
[3] http://www.dibam.cl/Recursos/Contenidos/Museo%20Hist%C3%B3rico%20Nacional/archivos/Migrantes.doc3.pdf
[4] Diccionario Vine. Página 174
[5] https://www.anajure.org.br/nota-publica-sobre-el-nuevo-codigo-de-sistema-penal-de-bolivia/
[6] Diccionario Vine. Página 435.
[7] Diccionario Vine. Página 434.

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martes, 27 de marzo de 2018

De la teología a la misión: La vida de Andrew Fuller



En Abril del 2016 el Presidente del Seminario Bautista del Sur Albert Mohler escribió en su sitio web un artículo llamado “El pastor como teólogo”[2] en donde reflexionó como la tarea pastoral tiene una total conexión con la teología.

“Cada pastor está llamado a ser un teólogo. Esto puede sorprender a algunos pastores, que ven la teología como una disciplina académica adoptada durante el seminario y no como una parte central y continua de la vocación pastoral. Sin embargo, la salud de la iglesia depende de que sus pastores funcionen como teólogos fieles: enseñen, prediquen, defiendan y apliquen las grandes doctrinas de la fe.

La transformación de la teología en una disciplina académica más asociada a la universidad que la iglesia ha sido uno de los desarrollos más lamentables de los últimos siglos. En las primeras épocas de la iglesia, y a través de los anales de la historia cristiana, los teólogos centrales de la iglesia eran sus pastores. Esto también fue cierto para la gran Reforma del siglo dieciséis. Desde la era patrística, asociamos la disciplina y la mayordomía de la teología con nombres como Atanasio, Ireneo y Agustín. De manera similar, los grandes teólogos de la Reforma fueron, en general, pastores como Juan Calvino y Martín Lutero. Por supuesto, sus responsabilidades a menudo iban más allá de las del pastor común, pero no podían haber concebido el rol pastoral sin la mayordomía esencial de la teología”

Mohler nos hace reflexionar sobre lo trágico que es entender la teología como algo “universitario” y como pastoral. Durante mi vida como cristiano he visto que este es el entendimiento que tienen los hermanos respecto de la teología, personas que están muertas espiritualmente y que les gusta complicarse la existencia. Pero cuando se habla de las misiones el rechazo a la teología para ser más fuerte. Los hermanos relacionados en las “misiones” generalmente dicen que lo más importante es predicar el evangelio y no preocuparse tanto de lo teológico, pues las misiones es “acción” y no tanto “discurso”.  Esto podría sonar muy piadoso, pero en realidad es un error pensar que “las misiones” no deben interesarse o fundarse teológicamente. Históricamente los Bautistas no pensaron así, pues los dos bautistas que fueron los padres de las misiones modernas enfatizaron la importancia que tiene la teología para la misión. Generalmente cuando se habla de las “misiones modernas” se piensa en William Carrey pero la mente maestra detrás de Wiliam Carrey fue Andrew Fuller, pues él es quien fue el teólogo que fundamento la misión en aquella época.

Breve biografía de Andrew Fuller[3].

Andrew Fuller nació el 06 de febrero de 1754 en la aldea de Wicken en Cambridgeshire, Inglaterra. Su padre Robert Fuller y su madre Philippa tuvieron 3 hijos y Fuller fue el menor. Robert Fuller mantuvo algunas pequeñas tierras ancestrales, pero se vio obligado a ganarse la vida arrendando y trabajando diariamente en la granja. Los tres niños crecieron trabajando con sus padres en la granja y ninguno de ellos recibió mucha educación. Sin embargo, Andrew era por naturaleza un hombre con una mente muy ágil.

Fuller nació en un momento en que los bautistas particulares de Inglaterra enfrentaban profundos problemas doctrinales. Por un lado el racionalismo secular de David Hume (1711-1776)  y Jean Jacques Rousseau (1712- 1778) había entrado en la teología Bautista y estaba destruyendo a las iglesias Bautistas de Inglaterra. Y por el otro lado había una fuerte influencia del hipercalvinismo. El hipercalvinismo no es lo mismo que el calvinismo. El calvinismo sostiene que la elección de los escogidos y la responsabilidad de ellos en anunciar el evangelio. En cambio el hipercalvinismo sostiene que como los elegidos están predestinados, entonces no es necesaria la proclamación pública del evangelio.

Además de estos dos peligros, los bautistas particulares veían con sospecha el “avivamiento” que estaba ocurriendo en Inglaterra, liderado por George Whitefield (1714-1770) y John Wesley (1703-1791) pues sospechaban del  “calvinismo” de  George Whitefield y sabían que Wesley era arminiano.

En 1761, cuando Fuller tenía 7 años de edad la familia se muda de Wicken a Soham. Estando en Soham la familia se congregaba en una iglesia Bautista que sostenía el Hipercalvinismo. El pastor de esa iglesia se llamaba John Eve y era hipercalvinista, Fuller recordaría que Eve “tenía poco o nada de qué decir a los inconversos. Por lo tanto, nunca me consideré de ninguna manera preocupado por lo que escuche desde el pulpito” Estas experiencias tempranas de Fuller lo llevaron a preguntas posteriores con respecto al deber del pecador de creer en Cristo. Esa enseñanza llevo a Fuller a debilitarse por muchos años sin confianza para acercarse a Cristo por misericordia. Aunque Fuller leyó “El progreso del peregrino” de John Bunyan y muchas otras obras que hablaban de la suficiencia de Cristo para salvar, aun carecía de la confianza de que tenía derecho de creer en Cristo.

Finalmente Fuller encontró lo que estaba buscando tan desesperadamente en la Palabra de Dios y en 1769 con 15 años de edad se convirtió. En 1770, Fuller fue bautizado y se convirtió en miembro de la iglesia bautista local de Soham. Luego de ser miembro de esa iglesia por 5 años, el 3 de mayo de 1775 Andrew Fuller fue ordenado pastor en esa iglesia. En el año 1776 Fuller se casaría con Sarah Gardiner con quien tendría 11 hijos de los cuales 8 hijos murieron en la infancia. Esto haría que Fuller viviera momentos de intenso sufrimiento. En el año 1782 dejaría de ser pastor de la iglesia de Soham para ir a pastorear otra iglesia Bautista en Kettering, la cual pastorearía hasta su muerte en 1815. Estando en esta iglesia Fuller predicaría expositivamente Salmos, Isaías, Joel, Amós, Oseas, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Jeremías, Lamentaciones, Daniel, Hageo, Zacarías, Malaquías, Génesis, Mateo, Lucas, Juan, Apocalipsis, Hechos, Romanos y Primera Corintios hasta 4: 5.7. Los miembros de la iglesia admiraban a Fuller por su exposición constante trabajo de exposición bíblica. De Andrew Fuller se decía:

"Si la vida del Sr. Fuller hubiera sido tan prolongada, nunca hubiera podido poner en ejecución todos los planes que hubiera tenido para alcanzar su fin definitivo, ya que tan rápido como algunos de sus trabajos se habían llevado a cabo, su mente activa estaba ideando nuevas medidas para avanzar en la gloria divina y extender el reino de Cristo. Tal como fue, ciertamente hizo más por Dios de lo que la mayoría de los hombres buenos podrían haber efectuado en una vida más larga en veinte años[4]

Pero además de su trabajo pastoral, Fuller estaba reflexionando y pensando teológicamente los problemas de su época para proveer alguna respuesta bíblica. Durante estos años de intenso trabajo pastoral Fuller se dedicaría a estudiar a los grandes pensadores de la Iglesia. El lee a San Agustín, Martin Lutero, Juan Calvino, John Owen, John Bunyan, y toda la diversidad de los puritanos. Después de este denso estudio el concluiría:

“Ni Agustín ni Calvino, los cuales defendieron la predestinación en su época y otras doctrinas relacionadas con ella, pensaron en negar el deber de todo a escuchar el evangelio para arrepentirse y creer en Jesucristo. Tampoco lo hicieron los otros reformadores, ni los puritanos del siglo 16 ni los teólogos en el Sínodo de Dort (que se opusieron al Arminianismo)”

Andrew Fuller y el hipercalvinismo

El calvinismo había sido muy común entre los Bautistas, pero el hipercalvinsimo iba aparecer por medio de la doctrina de John Gill llamada “la doctrina de la justificación eterna[5]”. Antes de ir directamente a esta doctrina, hay que aclarar que John Gill no fue un hipercalvinista[6] sino que sus seguidores tomando esta doctrina de la justificación eterna son quienes eran los hipercalvinistas. John Gill se pregunta ¿Cuándo los escogidos son justificados? Según él hay 5 puntos de vista sobre esto: 1) La justificación terminada en el día del juicio 2) La justificación comienza en cuando una persona cree 3) La justificación que tuvo lugar en la resurrección. 4) La justificación en la promesa del mesías después de la caída 5) La justificación en el pacto eterno entre Padre y el hijo en la eternidad.

Gill como calvinista cree que el momento es que los escogidos fueron justificados es en la eternidad. ¿Por qué cree eso? Porque él ve todos los actos de Dios como actos eternos y soberanos. Por tanto Dios ha decretado todo en la eternidad y cuando se hacen “visibles” o “evidentes” en el tiempo, son simples reafirmaciones de lo que en la eternidad ya estaba establecido.

Más allá que si compartamos esta visión de la justificación que mantenía Gill, esto hizo que los seguidores de Gill sostuvieran el hipercalvinismo. De hecho, la doctrina de la justificación eterna de John Gill fue usada como excusa para no invitar abiertamente a todos los hombres a creer en el evangelio. ¿Por qué? Porque ellos pensaban que los que han sido justificados en la eternidad no se les debía predicar sino que vendrían cuando Dios quisiera al reino de Dios y los que no estaban justificados en la eternidad jamás creerían. Por tanto no se debe llamar a creer, arrepentirse, ni abandonar el pecado.  

Pero cuando  Fuller estudio las obras de los calvinistas en la historia se dio cuenta que la teología “hipercalvinista” no es lo que ellos sostenían. Entonces en el año 1785 Fuller iba a publicar su libro más importante contra el hipercalvinismo que se llama “El Evangelio de Cristo digno de toda aceptación: o las obligaciones de los hombres para ser plenamente acreditadas y cordialmente aprobadas, lo que sea que Dios conozca. Donde se considera la naturaleza de la fe en Cristo, y el deber de aquellos donde el Evangelio viene en eso”. O más brevemente conocido como “El evangelio digno de toda aceptación”.

En este libro el tiene un capitulo que se llama “Argumentos para demostrar que la fe en Cristo es el deber de todos los hombres que escuchan o tienen la oportunidad de escuchar el Evangelio[7]  donde desarrolla su defensa de que se le debe anunciar y ordenar a todo pecador que crea y se arrepienta. Fuller argumenta a partir de varios versículos bíblicos que muestran que se llama a obedecer (Sal 2:11-12 con Hechos 4:27) una invitación a dejar el mal camino (Isa 55:1-7) a caminar por el buen camino (Jer 6:16-19) un llamado a creer (Jn 6:29; 11:36) a todas las personas. Y luego el razona que si los hombres no estuvieran llamados la obediencia y arrepentimiento ¿De qué se les culparía después? Pues si no hay ley tampoco hay transgresión.

Este libro recibió muchas respuestas[8], pero sin embargo se iba a transformar en la base teológica para la futura sociedad misionera que iba a formar junto a William Carrey.  En los años que siguieron Andrew Fuller comenzó a publicar varias cartas circulares en donde exponía temas teológicos como “Causas de la declinación en la religión y medios de avivamiento” (1785) “Los usos prácticos del Bautismo Cristiano” (1802) Y también libros como “El Evangelio es su propio testigo” (1790) en respuesta a libro de Thomas Paine “La era de la razón” en donde abogaba por el deísmo[9]. Estructuras del Sandemaneanismo[10](1810) escrito en respuesta de Robert Sanderman (1718-1781) el cual afirmaba que la salvación era un mero asentamiento intelectual. Así también como muchos debates[11] y sermones influyentes[12]. Fuller sabía que “cada generación tiene su trabajo peculiar[13], por tanto se esforzó en dar respuesta a todas las desviaciones teológicas de su época para predicar el evangelio con fidelidad.

De la teología a la misión

En el año 1792 Andrew Fuller iba a enfrentar dos cosas, una negativa y una positiva. El 23 de Agosto de ese año el iba enfrentar la triste perdida de su esposa Sarah Gardiner. El 2 de octubre se formaría la “Sociedad Bautista Particular para la propagación del evangelio” que luego se llamaría “Sociedad misionera Bautista”. Andrew Fuller fue nombrado como el primer secretario. Uno de los que pastores que estuvieron presentes llamado John Ryland inmortaliza las palabras que se dijeron cuando se fundó la sociedad:

“Nuestra empresa a la India realmente me pareció en un comienzo como un grupo de hombres que estaban deliberando sobre la importancia de penetrar en una mina profunda, que nunca antes había sido explorada, y que no teníamos a nadie que no guiara y mientras deliberando y mientras estábamos deliberando así, Carrey: "Bueno, yo bajaré, si ustedes sostienen la cuerda, mientras vivan, nunca deben soltar la cuerda”

Andrew Fuller como el secretario de esta sociedad tomo estas palabras muy en serio y jamás soltó la cuerda. Fuller fue el principal promotor, pensador, recaudador de fondos, y escritor de cartas de la sociedad por más de veintiún años. Él sostuvo esa cuerda más firmemente y con mayor escrupulosidad que ningún otro. Entonces él viajó, hablando continuamente a aumentar el apoyo para la misión. Escribió a los periódicos, a las revistas evangélicas, a las revistas bautistas. Él tomó el papel principal en la selección de nuevos misioneros. Escribió regularmente a los misioneros en el campo y a personas en casa. En el año 1794 Fuller volvió a casarse con Ann Coles. Fuller sin jamás tener educación teológica formal recibió en el año 1798 un Doctorado honoris causa de la Universidad de Princeton y en el año 1805 un Doctorario honorario de la Divinidad de Yale. Y llego a convertirse en el teólogo de la época. Fuller siguió escribiendo, promocionando a la sociedad, debatiendo con doctrinas erradas hasta su muerte  que llego el 7 de Mayo del año 1815 en Kettering.

La teología de Andrew Fuller

Cuando se analiza la teología de Andrew Fuller se puede concluir que el tenia una doctrina ortodoxa sobre el Dios trino[14] y que llego hacer un calvinista histórico abandonando el hipercalvinismo y refutando el arminianismo[15]. Con esta teología como base el llego a debatir contra el deísmo, universalismo, secularismo, sandemaneanismo, etc. Andrew Fuller fue un teólogo con corazón pastoral que era apasionado por las misiones. El sabía que la teología era muy relevante a la hora de hacer misiones porque el tener un mal entendimiento teológico de cualquier doctrina ortodoxo de las Escrituras podría minar la misión de la iglesia y por ende las misiones. Es por eso que Fuller tuvo muchos adversarios teológicos a los cuales enfrentar, pero el principal de ellos fue el hipercalvinismo.

Conclusiones finales

La vida de Andrew Fuller nos enseña que una correcta teología nos a llevar a una correcta manera de llevar a cabo la misión. El tuvo que oponerse varios movimientos teológicos que estaban terminando por menguar a las iglesias Bautistas debido a su incorrecta interpretación de las Escrituras. Esto mismo es lo que debemos observar hoy en día en nuestras iglesias Bautistas. ¿Por qué nuestras iglesias carecen de identidad? Les falta teología. ¿Por qué nuestras iglesias son tan débiles en evangelismo? Les falta teología. ¿Por qué nuestras iglesias no están viviendo apasionadamente para la gloria de Dios? Les falta teología. ¿Por qué nuestras iglesias parecen confundido respecto a cuál es la misión de Dios en la tierra? Les falta teología. Y así podríamos seguir. La base teológica es muy elemental para la misión de la iglesia en el mundo.
¿Cuáles son los movimientos teológicos que ponen en peligro a las iglesias Bautistas actuales? Primero, el analfabetismo bíblico.

“Los investigadores George Gallup y Jim Castelli ponen el problema directamente: “Los estadounidenses veneran la Biblia, pero, en general, no la leen. Y debido a que no la leen, se han convertido en una nación de analfabetos bíblicos[16].”

A través de la historia de los Bautistas, las iglesias que estaban más saturadas de las Escrituras eran quienes con más ahínco apoyaban las misiones. Esto es así porque el Espíritu Santo por medio de las Escrituras nos impulsa a las misiones. Es por eso que nuestras comunidades Bautistas están tan debilitadas doctrinalmente. Estamos llenos de mensajes motivacionales, pero lo que necesitamos es estudiar más seriamente las Escrituras.

Segundo, el liberalismo teológico[17] Desde la época de Fuller, pasando por la época de Spurgeon y siguiendo por los Bautistas del Sur es que la teología liberal ha estado atacando a los seminarios e iglesias Bautistas. Fuller se opuso a los deístas de su época. Spurgeon se opuso a la Unión Bautista de su época porque habían aceptado a las enseñanzas de los liberales[18]. Los Bautistas del Sur se opusieron a las enseñanzas liberales de sus profesores, primero contra Crawford Howell Toy[19] y luego contra toda una generación de profesores liberales que tenían el control teológico del seminario [20] Hoy en día no es la excepción por tanto lo que necesitamos combatir esa teológica con una férrea convicción en las Escrituras. Así lo hizo Fuller, Spurgeon, Mohler y así debemos hacernos nosotros.

Tercero, el pragmatismo teológico. El pragmatismo es la filosofía que argumenta que el único criterio valido para juzgar la verdad de toda doctrina se debe fundar en sus efectos prácticos[21]. En otras palabras “si funciona debe ser verdad”. Las iglesias Bautistas que se basan en esta doctrina generalmente siguen cualquier movimiento teológico sin ningún juicio crítico sino simplemente se preguntan si funciona. Por ejemplo, las iglesias pragmáticas han seguido la época de las “liberaciones de demonios”, “la pastoral juvenil” “las iglesias en casa” (G12), “La iglesia con propósito”, “La iglesia emergente”. Esto quiere decir que estas iglesias siempre están esperando la receta que funcione para la iglesia. El problema con ello es que se pierde la formación teológica profunda por la obsesión con los números.


[1] Para esta presentación use estos libros:  Robert W. Oliver History of the English Calvinistic Baptists. John Piper. Andrew Fuller, Holy Faith, Worthy Gospel, World Vision. Paul Brewster. Andrew Fuller: Model Pastor- Theologian Hay muchas otras Fuentes que se pueden consultar:. Peter J Morden. Offering Christ to the World: Andrew Fuller 1754-1815.  Michael A. G. Haykin. The Armies of the Lamb: The Spirituality of the Andrew Fuller. The Works of the Andrew Fuller.
[2] https://albertmohler.com/2006/04/17/the-pastor-as-theologian-part-one/
[3] http://imagenbautista.cl/historiabautista/andrew-fuller-1754-1815/
[4] https://founders.org/2015/06/15/two-hundred-years-ago-the-world-lost-a-good-friend/
[5] Articulo original: Gloryring in Christ: John Gill and Justificacion from Eternity for Jonny White.
[6] Thomas Nettes. By His Grace and for His Glory. Timothy George's essay on Gill in Baptist Theologians. Para una breve biografía en español ver https://www.ibrnj.org/apuntes-sobre-la-vida-y-la-obra-de-john-gill-1697-1771/
[7] Andrew Fuller. The Gospel Worthy of the all accepts. Chapter 2.
[8] https://founders.org/2015/06/09/an-analysis-of-andrew-fullers-reply-to-philanthropos/
[9] https://founders.org/2015/06/13/an-analysis-of-andrew-fullers-the-gospel-its-own-witness/
[10] https://founders.org/2015/06/10/an-analysis-of-andrew-fullers-strictures-on-sandemanianism/
[11] https://founders.org/2015/06/12/analysis-of-andrew-fullers-letters-to-mr-vidler/
[12] https://founders.org/2015/06/13/an-unsung-but-influential-sermon/
[13] https://founders.org/2015/06/07/andrew-fullers-doctrine-of-god/
[14] https://founders.org/2015/06/07/andrew-fullers-doctrine-of-god/
[15] https://founders.org/2013/07/02/a-non-calvinist-challenges-a-calvinist-andrew-fullers-defense-of-calvinism/
[16] https://evangelio.blog/2016/01/21/el-escndalo-del-analfabetismo-bblico-es-nuestro-problema/
[17] Aquí incluyo también la neortodoxia.
[18] http://www.romans45.org/spurgeon/downgrd.htm
[19] http://archives.sbts.edu/the-history-of-the-sbts/our-professors/crawford-howell-toy/
[20] http://archives.sbts.edu/the-history-of-the-sbts/our-story/polarization-1981-1993/
[21] https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/pragmatismo-religioso/

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