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martes, 13 de marzo de 2018

La ofrenda a los santos 2 Corintios 8:1-9



En las últimas décadas se ha instalado un tema de debate entre los cristianos respecto al tema de aportar económicamente en la iglesia. Algunas personas que han sufrido consecuencia por el falso evangelio de la prosperidad han rechazado todo tipo de aporte a las congregaciones argumentando que solo son engaños para sacarles dinero a las personas. Otros que siguen más las tradiciones evangélicas argumentan que todo cristiano debe aportar el diezmo a la iglesia. Porque de lo contrario están pecando contra Dios. Y otros piensan que es más valido dar el dinero a instituciones que ayudan a los pobres en vez de darlo a las congregaciones. Entonces  ¿Se debe aportar a la iglesia? ¿Es bíblico dar? ¿Se debe dar el diezmo? ¿Es mejor dar dinero a otras instituciones?  ¿Por qué y para qué se debe aportar a las iglesias? ¿Cuál es la perspectiva correcta? Todas preguntas nacen en conjunto cuando se trata este tema.

En primer lugar, ¿Es bíblico dar, se debe aportar a la iglesia o a otras instituciones? Todas las personas (incluso los incrédulos) encuentran “virtud” en dar para ayudar y muchas personas dan a diversas instituciones por diversas razones. Incluso todos podemos dar a otras instituciones si queremos, pues eso es “hacer el bien” que nos dice Gálatas 6:10: Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe”. El hacer el bien (o sea dar) se puede hacer a todos pero los cristianos entendemos que el principal instrumento de Dios para extender su reino es la iglesia.

En segundo lugar ¿Es bíblico el diezmo? ¿Se debe aportar el 10 por ciento? Muchos cristianos argumentan que el diezmo sigue vigente porque se dio antes de la ley (Gen 14:20 Abraham; Gen 28:22 Jacob) Allí hay dos problemas. El  primero problema es que si seguimos esa idea diríamos que la ofrenda fue antes de la ley (Gen 4 Abel; Gen 8 Noé) o que los sacrificios fueron antes de la ley por tanto deberían seguir vigentes. Por tanto no se trata si fue antes de la ley sino entender el porqué. El segundo problema es que en los “diezmos” que dio Abraham y Jacob no dice que fueran constantes, sino que solamente se dieron una vez. Por tanto para entender el “diezmo” se debe entender las razones por las cuales se “diezmaba”. Israel era una teocracia donde había leyes religiosas, morales y civiles. Por tanto existían por lo menos “3 diezmos” para mantener esto. El primero era el 10% de los animales y producto agrícolas para los levitas que se dedican al trabajo del templo (Num 18:20-30; Lev 27:30) El segundo diezmo era anual para el apoyo de festividades nacionales (Dt 12:10-11; 17-18) el tercer diezmo es conocido como el diezmo de bienestar para los pobres, extranjeros, huérfanos, viudas (Dt 14:29; Lev 19:9-10) el porcentaje que se calcula a partir de los 3 “diezmos” es de un 23 a 25%, por tanto quienes insisten en el diezmo hoy deberían exigir la misma cantidad.  Es bastante claro que cuando llegamos al Nuevo testamento hay solamente dos menciones del diezmo, las cuales aluden a confrontar la hipocresía de los fariseos más que avalar la práctica para los cristianos. (Mt 23:23; Luc 11:42) Por tanto se puede responder que el diezmo es bíblico, pero no aplica los cristianos en la actualidad.

En tercer lugar, si no hay diezmos y sin embargo debemos dar ¿Cuál es la manera de dar bíblicamente y cuáles son sus propósitos? Pablo escribe en 1 Corintios 16:1.

“En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas”
La manera bíblica de dar es ofrendar en el día del Señor según lo que uno haya prosperado. Pablo había ordenado esto mismo a las iglesias de Galacia. Galacia era la región donde Pablo dirigió su carta a los gálatas: “las iglesias de Galacia” (Gal 1:1) y también a las iglesias Macedonia y Acaya (Rom 15:25-26)
“Mas ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos. Porque Macedonia y Acaya tuvieron bien hacer una ofrenda para los que pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén”
Por tanto vemos que la manera de dar en la iglesia por medio de la ofrenda. En el Antiguo testamento estaba el diezmo y la ofrenda. Los diezmos se usaban para mantener la teocracia y funcionaban como impuestos, hoy en día ya no existe tal teocracia y seguimos pagando impuestos al Estado que nos gobierna (Rom 13:5-7) La ofrenda y las primicias eran mandatos de Dios a dar  voluntariamente debido a un corazón agradecido al Señor, esto se ve varias veces en el Antiguo testamento (Exo 35:4-5; 21-22; 29; 36:5-6;Num 18:12; Dt 16:10; 17; 1 Cro 29:9-10; 16) Esto quiere decir que Dios manda a dar, pero el cuanto dar lo deja al corazón de la persona.
El propósito de la ofrenda 2 Corintios 8:1-9
Esta es la segunda carta que Pablo escribe a los corintios. En ella él explica cómo sus aflicciones han servido para consolar a otros (1:3-12) porque pospuso su segunda visita Corinto (1:12-24) defiende su ministerio de los falsos maestros que en Corinto lo atacaban y como sus enseñanzas habían entrado a la iglesia (3-6) Por tanto hace un llamado a volver arrepentirse de haberles creído (7) Y en este capítulo 8 aborda el tema de la ofrenda. Antes de abordar estos pasajes la pregunta es ¿Cuál es el propósito de la ofrenda? El propósito son los santos en Jerusalén. ¿Por qué? Porque el vendría una gran hambre a la tierra a la región de Judea donde se encontraba Jerusalén como lo había profetizado Agabo en Hechos 11:27-30.

“En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio. Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea; lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo”

Por tanto el propósito de la ofrenda era los pobres de Jerusalén. Pero además de eso, las iglesias ofrendaban para que no hubiera ningún necesitado entre ellos (Hechos 4:34-35) ya sean viudas o Ancianos como Pablo nos dice (1 Timoteo 5:3,4, 9; 17-18)

2 Corintios 8:1-2 La gracia de dar en toda circunstancia
Debido a los diversos problemas que la iglesia de Corinto enfrentaba se habían desviado del propósito de ofrendar como lo había hecho las otras iglesias, por lo que Pablo coloca como ejemplo a las iglesias de Macedonia para animarlos a retomar la tarea de ofrendar para los santos. Las tres iglesias que Pablo fundo en la región de Macedonia eran Filipos, Tesalónica y Berea (Hechos 16:12-40; 17:1-12) habían sido un ejemplo en el dar. Por ejemplo los filipenses enviaban ayuda a Pablo sus necesidades cuando este se mantenía predicando. Filipenses 4:16.
“Pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades”
Por lo que Pablo quiere darles a conocer a los Corintios que los hermanos de las iglesias de Macedonia han dado, pero esto NO se les debe atribuir a ellos simplemente, sino que debe ver como la “gracia de Dios” actuando en ellos. La frase de “gracia de Dios” es el poder sobrenatural del Espíritu Santo actuando en los creyentes y se usa en reiteradas ocasiones en las cartas a los Corintios. (1 Cor 1:4; 3:10; 15:10; 16:23; 2 Cor 1:12; 6:1; 8:1, 9; 9:14; 12:9; 13:13) Por eso Pablo decía “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy y su gracia no ha sido en vano para conmigo; antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo” 1 Corintios 15:10) Por tanto por medio de la gracia que Dios le ha dado ellos han podido dar.
La provincia de Macedonia era la provincia de Roma al norte Grecia y ella era una provincia empobrecida debido a las muchas guerras que habían enfrentado. Pero además de eso ellos estaban enfrentando una “gran prueba de tribulación” ¿A qué tribulación se refiere? No sabemos con exactitud pero es seguro que como en Filipo habían sido encarcelados (Hechos 16) en Tesalónica y Berea perseguidos (Hechos 17) es seguro que estas persecuciones siguieron allí. Por tanto Pablo nos enseña aquí un contraste maravilloso.  Las iglesias a pesar de su  “gran prueba de tribulación” ellos abundan en gozo. A pesar de las difíciles circunstancias ellos estan abundando en el deleite con el Señor. También nos dice que a pesar de su “profunda pobreza” (debajo de los medios de subsistencia)  ellos “abundan en riquezas de generosidad”. Nos está diciendo en la tribulación hay gozo y en la pobreza hay abundancia. ¿Increíble no?
¿Has pensando alguna vez en como en los momentos de pruebas experimentas más cercanía con el Señor? ¿Te has dado cuenta que cuando has estado en la pobreza has dado más a la obra del Señor que cuando estás en abundancia? ¿Por qué sucede eso? Sucede porque cuando vamos tranquilos por la vida, decimos como la iglesia de Laodicea “Yo soy rico y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad” (Apo 3:17) Por tanto el Señor usa los momentos de pruebas para que nosotros dependamos absolutamente de él y nos llenemos de gozo confiando solamente en él. El nos da momentos de pobreza para que veamos que somos hijos de un Padre amoroso que tiene toda la abundancia. El nos ha dado de las “riquezas de su gracia”.
“Las riquezas de su benignidad” (Rom 2:4) “Las riquezas de su gloria” (Rom 9:23) “Las riquezas de la gracia de Dios” (Efe 1:7) “La plena riqueza de un entendimiento completo” (Col 2:2)
Por tanto al tener todas estas riquezas en Cristo, no podemos pensar que lo que tenemos es “nuestro”. Sino que el Santo Espíritu trabaje en nosotros para que en cualquier circunstancia que nos encontremos demos para la obra del Señor.

2 Corintios 8:3-5 El privilegio de darnos a nosotros mismos
Pablo ahora comenta lo que el había observado en los hermanos de las iglesias de Macedonia. Debido a que ellos vivían en la tribulación y en la pobreza se podría esperar que ellos simplemente digieran que no podían dar, pero al contrario el Espíritu Santo había trabajado en ellos y estaban dando más allá de sus fuerzas. Seguramente Pablo había conversado con ellos respecto a la situación que los hermanos de Jerusalén estaban viviendo pero tampoco quería presionarles al respecto. Sin embargo ellos le “pidieron con muchos ruegos” (rogándonos con insistencia NVI) que les concediera participar en este privilegio de dar a los santos. Por tanto aquí tenemos dos ideas que los hermanos de Macedonio tenía el dar es servir a la obra de Cristo, el dar es un privilegio cristiano a la obra de Cristo.
El dar es servir. Para nosotros como cristianos el dar no debiera ser solo un mandamiento (que si lo es) sino que además es parte de la naturaleza del creyente el servir. Jesús nos enseño por medio de su vida y ejemplo que debíamos servirnos unos a otros (Jn 13:14-17) La iglesia primitiva así lo entendió cuando “no había entre ellos ningún necesitado”(Hechos 4:34)  o “cuando buscaba atender la distribución diaria sobre las viudas” (Hechos 6:1) Nadie podría decir que ama a su hermano si no le sirve cuando lo ve en necesidad.
“Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma” Santiago 2:14-17
“Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad”. 1 Juan 3:17-18
El dar es un privilegio. Somos cristianos somos conscientes de que el Padre nos da buenas cosas como sus hijos (Mt 7:11) por tanto ¿Acaso no es hacer la misma labor con lo que Dios nos ha dado? Es realmente un privilegio servir a los santos, poder suplir sus necesidades y dar para la obra del evangelio. ¡Qué privilegio más grande es ser cristiano y a la vez contribuir en la obra de Cristo!
Pero además de esto Pablo nos cuenta que el esperaba que ellos iban a contribuir ¡Pero jamás de esta forma extraordinaria! Ellos dieron mucho más de lo que Pablo esperaba, fueron más allá de las expectativas. ¿Por qué sucedió esto? ¿Cuál es la razón? El versículo 5 nos da la respuesta. Ellos se dieron en a sí mismos al Señor, como una ofrenda agradable ante él y luego a los hermanos.
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” Romanos 12:1
“Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios” Hebreos 13:15-16
“vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo”. 1 Pedro 2:5
Pablo nos enseña por medio de estas exhortaciones que el dar ofrenda es servir a la obra de Dios, que el dar ofrendas es un privilegio al cual deberíamos estar deseosos de partir. Pero más profundo que eso es que el dar ofrenda no tiene que ver necesariamente con la cantidad que uno da, sino con el deseo de darse a sí mismo al Señor. Lo que tu das al Señor puede ser como la actitud del fariseo que se jacta de lo que da a Dios o puede ser como la viuda pobre que da de lo poco que tenia. Porque el tema no tiene que ver necesariamente con cantidades sino con la condición del corazón. ¿Amas a Dios? ¿Amas su reino? ¿Amas su iglesia? ¿Deseas darte más a la reino de Dios? ¿Deseas mostrar más tu fidelidad a Dios? ¿Anhelas cumplir su voluntad? ¿Amas a los hermanos? ¿Te preocupas por ellos? ¿Estarías dispuesto a poner la vida por ellos? Entonces no tendrás problema con ofrendar ellos. Porque entiendes que es una ofrenda al Señor y luego a los hermanos.

2 Corintios 8:6-8  El dar nos pone a prueba
Pablo recuerda aquí que Tito había empezado a recaudar las ofrendas de la Iglesia de Corinto anteriormente. Ya que Tito había visitado Corinto antes para informarle a Pablo de las situaciones que allí acontecían (2 Cor 7:6-7) Probablemente las ofrendas se habían detenido debido a que los falsos maestros de aquella iglesia habían atacado la integridad del ministerio de Pablo del cual el tuvo que defenderse (3-4) Por tanto se le había exhortado a Tito que después de haber resuelto el conflicto con los Corintios debería comenzar nuevamente a recaudar las ofrendas para terminar esta “obra de gracia”. La obra de gracia aquí es ofrendar para los santos (4). Por lo que Pablo después de mostrarle como los hermanos de Macedonia han sido ejemplos en su manera de dar pasa a decirles a los hermanos de Corinto.
¿Así que ustedes abundan en fe (1 Cor 12:9)? ¿Así que ustedes abundan en palabra (1 Cor 1:5; 12:8)? ¿Así que ustedes abundan en ciencia (1 Cor 12:8)? ¿Así que ustedes abundan en solicitud (dedicación NVI) (2 Cor 7:11-12)? ¿Así que ustedes abundan en amor para con nosotros (1 Cor 13:1-3)? Pues  entonces si es así, abunden también en esta gracia. O sea si abundan en todos estas cosas también deberían abundar en ofrendas para los santos.
“Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿Es gran cosa si segaremos de vosotros lo material?” 1 Corintios 9:11
Pero Pablo está diciendo “No me malinterpreten, yo no les estoy dando órdenes respecto a este punto”. La NVI traduce con mayor claridad esta frase: “No es que esté dándoles órdenes, sino que quiero probar la sinceridad de su amor en comparación con la dedicación de los demás (2 Corintios 8:8) Lo que Pablo quiere probar es la sinceridad del amor que ellos tienen por los santos de Jerusalén.
Lo interesante de aquí es que el dar nos pone a prueba. El dar pone a prueba nuestros corazones porque nos muestra si realmente creemos que hemos sido bendecidos en Cristo, entonces no tendríamos problemas con dar ofrendas para el reino de Dios. El dar pone a prueba nuestros corazones porque revela cuáles son nuestras prioridades en nuestra vida. No hay nada de malo en sí mismo con viajar, ir al cine, salir a comer o disfrutar de las bendiciones temporales que Dios nos da, pero ¿Cuál es nuestra prioridad de nuestra vida? ¿Qué es lo que nos mueve en nuestra vida? ¿Es el reino de Dios y su justicia o simplemente disfrutar de las bendiciones temporales de este mundo? La respuesta que demos a esa pregunta, es lo que se refleja en las ofrendas dadas a los santos.
2 Corintios 8:9 Jesucristo se dio como ofrenda
Pablo le recuerda a los Corintios “la gracia de las gracias” la gracia de nuestro Señor Jesucristo. Nos recuerda que Jesucristo era “rico”. ¿En qué sentido? ¡En todo el sentido imaginado! El es el dueño de todas las cosas y posee todo el poder, autoridad, soberanía, gloria, honor y majestad (Isa 9:6; Miq 5:2; Jn 1:1; 8:58; 10:30; 17:5; Col 1:15-18; 2:9; Heb 1:3) sin embargo el por amor a sus escogidos se hizo “pobre” esta es una clara referencia a la Encarnación de Cristo (Jn 1:14; Rom 1:3; 8:3; Gal 4:4; 1 Tim 3:16; Heb 2:7) ¿En qué sentido se hizo pobre? En el sentido de dejar todo su poder, gloria, majestad para hacerse ser humano débil e ir a la cruz del calvario para salvarnos y darnos vida eterna. Por eso mismo nosotros hemos sido enriquecidos espiritualmente porque Jesucristo se ha presentado como una ofrenda al Padre.
“Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” Efesios 5:2
Por tanto siguiendo las pisas de nuestro maestro entreguémonos completamente al Señor, en su obra, en su justicia, en su gracia.




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