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sábado, 17 de marzo de 2018

Los ancianos de la iglesia 1 Timoteo 5:17-20


El liderazgo en el pueblo de Dios siempre ha sido importante, ya que ellos son quienes Dios han escogido para guiar al pueblo y enseñarles la ley.  En el Antiguo Testamento Dios escogió a Noé, Abraham, Isaac, Jacob, Moisés y Josué que sin duda no fueron perfectos pero fueron hombres ejemplares en varios sentidos para el pueblo de Dios. Luego establecería sacerdotes levitas (Exo 28-29; Num 3) los cuales debían cumplir el requisito de ser “santo” (apartado). Por ejemplo Levítico 21 nos describe algunas cosas “santas” de aquel momento como no contraminarse con los muertos (21:1) no hacerse nada extraño en su cuerpo y en su barba (21:5) no tomar como esposa a cualquier mujer sino a una virgen (21:13-14) no tener ningún defecto físico para administrar los sacrificios (21:18)  Por otro lado el pueblo debía sustentar con uno de los diezmos a estos ministros que administraban los sacrificios y la enseñanza en el pueblo (Num 18: 20-30). Ciertamente, al igual que hoy en día, habían sacerdotes que habían pervertido la ley (Mal 2:1-8) también el pueblo había dejado de dar sus diezmos para sostener la teocracia, las fiestas, los pobres y los levitas (Mal 3:6-12)

Cuando llegamos al Nuevo testamento encontramos que los requisitos para los líderes espirituales del pueblo son diferentes en un sentido a los del Antiguo testamento, pero mantienen la misma exigencia espiritual delante de Dios (1 Tim 3:1-7; Tito 1:5-9) Por tanto no cualquier hombre puede ser parte de este liderazgo de la iglesia del Señor porque al igual como en el Antiguo testamento el está administrando la cosas santas que son la predicación de la palabra de Dios y las ordenanzas dada por el que son el Bautista y la Cena del Señor.  Por otro lado el pueblo de Dios que reconoce el llamado de un ministro lo debe sustentar como veremos hoy. Ciertamente hay “ministros” que “por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas” (2 Pedro 2:3) también el pueblo de Dios puede ser engañado a no sustentar a sus ancianos por falsas doctrinas que han creído. Pero ¿Qué nos dice las Escrituras respecto a esto? ¿A quienes debe sustentar la iglesia? ¿Cómo debería sustentarlos? Veremos a continuación.

1 Timoteo 5:17A “Los ancianos que gobiernan bien”

La carta escrita por Pablo a Timoteo es una carta sobre instrucciones, da instrucciones respecto a la sana doctrina (1) a la iglesia (2) a la los requisitos de Ancianos y Diáconos (3) a ser un buen ministro de Jesucristo (4) y como vimos la semana pasada da instrucciones en como relacionarse con los adultos en la iglesia y a que viudas la iglesia debe sustentar (5) Hay 3 viudas. Las viudas que deben ser sostenidas por sus hijos o nietos. Las viudas jóvenes que deben casarse y las viudas que deben ser sustentadas por la iglesia (1 Tim 5:3-16) Por lo que ahora aborda el tema de los Ancianos.

Debido a que la iglesia Bautista contemporánea ha perdido su base en la Escritura es importante recordar que los “Ancianos” son los pastores de la iglesia. Los diáconos son importantes en la iglesia, pero los “Ancianos” son quienes deben enseñar las Escrituras, enseñar con el ejemplo y guiar a la iglesia del Señor.  Desde el principio de los viajes de Pablo se establecieron Ancianos en las iglesias nacientes y fueron exhortados por él a cumplir con su labor de pastores.

 “Y constituyeron ancianos en cada iglesia y habiendo orado con ayunos, le encomendaron al Señor en quien habían creído” Hechos 14:23

“Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por Obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él gano por su propia sangre” Hecho 20:28

La palabra “Obispo” “Anciano” “Pastor” “Presbítero” son sinónimos para el mismo ministerio pastoral. Cuando Pablo deja a Tito en Creta es para que establezca ancianos en cada ciudad.

“Por esta causa te deje en Creta, para que corrigieses lo deficiente y establecieras ancianos en cada ciudad así como te mandé” Tito 1:5

Algo importante a considerar es que es una pluralidad de ancianos, o sea no es un solo anciano quien debe estar guiando la iglesia, sino que Dios levanta a varios de ellos para que trabajen juntos por la obra de Dios. Pablo habla aquí que los “Ancianos que gobiernan bien” la traducción literal seria los que gobiernan “excelentes”. Esto quiere decir que pueden haber ancianos que gobiernan no tan bien y otros de forma excelente.

¿Cómo sabemos que un anciano gobierna de forma excelente? En primer lugar, un anciano que gobierna de forma excelente es quien enseña con claridad la palabra de Dios. Esto quiere decir que el “Usa bien la palabra de verdad” (2 Tim 2:15) o sea que él interpreta correctamente las Escrituras y las aplica a las realidades de las ovejas, él las alimenta de forma constante con un alimento sólido y práctico para que las ovejas puedan comer y crecer.  En segundo lugar, el anciano no solamente enseña con claridad la palabra de Dios sino que la ejemplifica con su vida. Él está siendo el pastor en su vida familiar con sus hijos y luego en la iglesia, es el primero mostrar servicio, humildad y pasión por la obra de Dios. Por eso Pedro escribe:

“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” 1 Pedro 5:2-3

Por tanto este anciano debe ser santo en todas las áreas de su vida para mostrar el ejemplo a la grey del Señor. En tercer lugar el anciano debe guiar a las ovejas a las verdades del evangelio. Por tanto debe estar predicando a tiempo y fuera de tiempo (2 Tim 4:2) y en ocasiones debe amonestar (1 Tes 5:12) o exhortar con sana doctrina convenciendo a quienes contradicen (Tito 1:9). Por tanto un anciano que gobierna de forma excelente tiene varias cualidades que solo Dios por gracia puede haberles otorgado. Un anciano piadoso tiene la santa ambición de agradar a Dios, es soldado que pelea la buena batalla de la fe, es un atleta que se disciplina en la piedad, es labrador que trabaja incansablemente por ver los frutos del reino y por ello sufre, ora y avanza mirando al único capitán de la salvación a nuestro Señor Jesucristo.  El clama en secreto al Señor “Aviva tu obra” “levanta obreros” “glorifica tu nombre”

1 Timoteo 5:17B “Los ancianos, el doble honor y el trabajo de enseñar y predicar ”

Después que Pablo habla de los ancianos que gobiernan bien dice que ellos deben ser tenidos por dignos de “doble honor”. Hay que recordar que vimos que la palabra “Honor” en el contexto de las viudas significa más que el apoyo moral, significaba “honrarlas con apoyo económico” (1 Tim 5:16) Esto está claramente en el contexto. Entonces ¿Qué significa el doble honor? Hay existido diversas interpretaciones[1] como “significa un honor espiritual (o moral) entre los hermanos” “significa: una paga doble calculando desde lo que se le pasa a las viudas”;  “significa amplia paga, mayor remuneración, el doble del salario” “significa que reciben reconocimiento entre los hermanos y además un buen sustento por su trabajo”. Yo pienso que la última interpretación es la más adecuada, porque reúne tanto el reconocimiento espiritual entre los hermanos y el sustento adecuado para el ministro que realiza bien su trabajo en la obra de Dios. Por tanto un anciano que gobierna bien debe ser ampliamente respetado entre la comunidad de fe y sustentado de una forma adecuada por la congregación.

Además de eso Pablo nos dice que los Ancianos que deben recibir más claramente este “doble honor” son “mayormente los que trabajan en predicar y enseñar”. Es debido a este pasaje que en las diversas denominaciones cristianas existen se categorizado dos tipos de ancianos. Por ejemplo entre los presbiterianos existen los “ancianos gobernantes y los ancianos docentes”, en otros casos se usa “anciano consagrado y anciano laico” y entre otros usan los “ancianos y el pastor principal”. Estos nombren surgen de entender en este pasaje que ya en la época habían ancianos que se dedicaban a supervisar la grey del Señor más que enseñar y predicar (aunque todos deben ser capaz de predicar) y habían ancianos que se dedicaban más exclusivamente a la tarea de la enseñanza y predicación.
Por tanto la idea es que aunque todos los ancianos deben ser honrados por el trabajo que realizan para la iglesia del Señor, al algunos de ellos que deben ser mucho más honrados que otros porque el trabajo que hacen es un trabajo de gran calidad en la enseñanza y predicación.

Como hemos visto las semanas anteriores la iglesia debe ofrenda para los pobres (2 Cor 8) para las viudas (1 Tim 5:3-16) y también para los ancianos (1 Tim 5:17-20) es muy interesante que aunque el diezmo no es algo vigente con la ofrenda deben cubrirse casi la mismas cosas que con los diezmos se cubrían en el Antiguo testamento como los que trabajaban para el templo y los necesitados del pueblo. Por tanto cada iglesia debe considerar que las ofrendas que reúnen son para ayudar a las pobres, viudas y sustentar a los ancianos. Si hay pobres hay que ayudar a los pobres, si hay viudas hay que ayudar a las viudas, si hay ancianos hay que sustentar al anciano. En el caso que estén los 3 allí había que orar y pedir la dirección del Señor en quien poner su énfasis.

1 Timoteo 5:18 “La Escritura dice”

Entonces Pablo después de presentar quienes son los Ancianos que gobiernan bien y los que se dedican a la enseñanza y la predicación cita la Escritura para probar su punto. El cita dos versículos. El primer versículo que cita es Deuteronomio 25:4.

“No pondrás bozal al buey que trilla” (RV 60) “No le pondrás bozal al buey cuando este trillando” (NVI)

El trillar era el trabajo de separar el trigo de la paja por medio de un palo o una vara. Pero para que este trabajo se hiciera más rápido y efectivo se usaban animales, especialmente un buey. Había dos maneras de hacerlo. La primera era que los bueyes daban vueltas sobre el trigo con el fin de separar el trigo de la paja. La segunda era que arrastraran carros colocados encima. Por tanto había algunos dueños que les ponían bozal a los animales y los animales se morían de hambre mientras trabajaban incansablemente. Pablo cita este mismo pasaje en 1 Corintios 9:9-10 y hace unas preguntas interesantes al respecto:

“Porque en la ley de Moisés está escrito: “No pondrás bozal al buey que trilla ¿tiene Dios cuidado de los bueyes o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con la esperanza de recibir del fruto”

Lo que Pablo está diciendo es que sería pecaminoso no darle esperanzas al buey que trilla, pues lo mismo aplica para alguien que trabaja pero no recibe recompensa por su trabajo. Si revisamos el contexto de esta carta Pablo está combatiendo contra las falsas enseñanzas contra el ministerio de Pablo. Lo están acusando de no ser apóstol y de enseñar por dinero. Por lo que él escribe en su defensa.

“Contra los que me acusan, esta es mi defensa: ¿Acaso no tenemos derecho de comer y beber? ¿No tenemos derecho de traer con nosotros a una hermana por mujer como también los otros apóstoles y los hermanos del Señor y Cefas? ¿O solo yo y Bernabé tenemos derecho a no trabajar? ¿Quién fue soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quien apacienta el rebaño y no toma leche del rebaño?. 1 Corintios 9:4-7

La respuesta a todas estas preguntas de Pablo son claramente retoricas, pues la respuesta es “nadie”. Todo aquel que trabaja en una viña o en un rebaño saca de comer de ese mismo trabajo. En el caso del Buey es lo mismo, sería una maldad impedir que el buey no coma mientras trabaja arduamente.

La segunda cita son palabras de Jesús “Digno es el obrero de su salario” registradas en Mateo 10:10 y Lucas 10:7. En el contexto de Mateo estas palabras se dan después de la elección de los 12 apóstoles y los envía a predicar el evangelio sin proveerse de nada porque “el obrero es digno de su salario” y Dios les iba a proveer por medio de las personas. En el contexto de Lucas Jesús a enviado a 70 “predicadores” a anunciar la buena nueva y ellos debían comer y beber los que les den “porque el obrero es digno de su salario”. Esta cita alude que el Señor va a proveer de sus ministros para que prediquen el evangelio. Pero ¿Por dónde provee el Señor hoy en día a sus ministros? Por medio de las iglesias locales. Las iglesias locales tienen la responsabilidad de mantener a sus ministros para que ellos puedan dedicarse a tiempo completo a enseñar, predicar, exhortar, aconsejar, discipular, guiar por medio de la palabra de Dios.
“Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?  Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” 1 Corintios 9:11-14
Los ancianos de la iglesia tienen el deber de enseñar constantemente la palabra de Dios y “adornarlas con sus vidas ejemplares”, pero la iglesia tiene el deber reconocer a quienes trabajan en la predicación y en la enseñanza sustentándoles para que los ancianos vivan predicando el evangelio.
1 Timoteo 5:19-20 “Los ancianos y la disciplina”

Pablo nos enseña que a los Ancianos se les honra reconociendo su trabajo en reino de Dios y sustentándoles adecuadamente, pero además de eso, una de las formas de “honrar a los ancianos” es no aceptar una acusación contra un anciano al menos que esté basada en dos o tres personas. Este proceso no es nuevo, sino que viene desde el Antiguo testamento donde para juzgar un caso se necesitaba dos o tres testigos (Dt 17:6; Num 35:30) y es el mismo proceso que la iglesia debe practicar (Mt 18:16).

Jesucristo fue acusado de ser “comilón y bebedor y amigo de pecadores” (Mt 11:9)  Pablo fue acusado de falso apóstol y de enseñar por dinero (1 Cor 9) ¿Qué podemos esperar de los Ancianos de esta épocas? Las falsas acusaciones, las mentiras, las distorsiones de palabras, las malas intenciones y el ataque directo de Satanás es pan de cada día entre los ancianos y si la iglesia local no los protege de ellos con el proceso que las Escrituras establecen pueden fácilmente terminar con un ministerio.

Por tanto si hay algo que consideras que un anciano está haciendo mal (o consideras pecado), es un pecado que murmures contra él contra otros hermanos. La murmuración en sí es pecaminosa (Stgo 4:11) contra cualquier hermano, pero contra un guía espiritual aun mucho más destructiva. ¿Cómo lo sé? Pues mira la vida Moisés donde la murmuración se transformo en una continúa.

La iglesia debe entrenarse en la práctica de seguir el proceso que las Escrituras nos muestran para tratar a los ancianos. Esto significa que si hay algo que ves mal en un anciano debes acercarte a él y decirle (Mt 18:15) si consideras que realmente esta pecando el anciano entonces llevas dos o tres testigos para tratar el asunto (Mt 18:16) llegando a esta ese punto ya reconoceríamos si realmente es algo pecaminoso en él.

1 Timoteo 5:20 “A los que persisten en pecar”

Pablo nos dice algo sorprende aquí sobre los ancianos, hay algunos que después de pasar por los dos pasos de la disciplina pueden “persistir en pecar” ¿Qué debemos hacer con ellos? Debemos reprenderlos delante de todos para que los demás teman. Esto quiere decir que debe comunicarse a la iglesia y reprenderlo delante de todos para que también los demás teman. ¡Qué humillación más grande es para un anciano el cual debe ser ejemplo en la enseñanza que sea reprendido delante de todo! ¿Recuerdas un ejemplo de la Escritura? Pablo confronta a Pedro por seguir la hipocresía de los judaizantes (Gal 2:11-13) Pablo fue movido por el amor del evangelio al reprender a Pedro en su pecado. Eso mismo es lo que nos debe mover a nosotros al reprender el pecado de algún hermano, especialmente de los ancianos. 

La razón es clara, todos somos pecadores delante de Dios. Pablo les escribe constantemente a Timoteo “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina” ¡Porque conoce el corazón humano. El anciano puede pecar contra Dios, como el pueblo puede pecar contra Dios no dándole el honor debido al anciano, ambos y todos debemos ir a la cruz del calvario. Nuestro Señor es quien merece todo el honor y la gloria por su eterna salvación eterna que nos ha dado.


[1] William Hendriksen. Comentario a las cartas Pastorales. Página 144.

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