Pensar el mundo a través de las Escrituras...

jueves, 1 de marzo de 2018

El cuerpo de Cristo.


1 Corintios 12:12-27

El teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer escribió un libro llamado “vida en comunidad” en donde reflexiona acerca de la importancia de la comunión cristiana como hermanos. En sus primeras páginas él escribe esto[1]:

“El que desea obtener más de lo que Cristo ha fundado entre nosotros no anhela la hermandad cristiana sino que va en busca de cualquier experiencia extraordinaria de comunidad que le fue negada en otra parte; aporta deseos confusos e impuros a la hermandad cristiana. Es precisamente en este aspecto donde la hermandad cristiana se ve amenazada, casi siempre ya desde sus principios mismos, por el más grave peligro, por el envenenamiento más intimo, a saber; por la confusión de la hermandad cristiana con el ideal de comunión piadosa; por la amalgama del deseo natural del corazón religioso por la comunión con la realidad espiritual de la hermanad cristiana. Innumerables veces, la comunión cristiana se ha quebrado por vivir de acuerdo con un ideal. Precisamente el cristianismo serio que por primera vez se ve colocado dentro de una convivencia cristiana, traerá a la misma con frecuencia una imagen muy determinada de su modo de concebirla y hará cuanto esté en su poder para convertir esa imagen en realidad. Pero la gracia de Dios hace fracasar rápidamente todos los sueños de esta índole. La gran desilusión que nos depara el otro, los cristianos en general, y en el mejor de los casos, también nosotros mismos, no dejará de subyugarnos con tanta certeza como Dios quiere conducirnos hacia la autentica comunidad cristiana.

La advertencia de Bonhoeffer radica en que los creyentes podemos tener un “ideal de comunión cristiana” que nos va a impulsar a forzar la “comunión ideal” que nosotros tenemos en nuestras mentes y no llegar a comprender que la comunión cristiana ya existe en el cuerpo de Cristo. En el fondo nuestras buenas intenciones podrían terminar creando mayor división que unión debido a que buscamos concretar nuestro ideal de comunión y no estamos aceptándonos como hermanos.

1 Corintios 12:12-13 La unión del cuerpo

Esto lo podemos ver en la comunidad de Corinto donde ellos estaban “santificados en Cristo Jesús” (1:2)  Y Pablo insistía que no había nada que les faltara “De tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo” (1:7)  Sin embargo, esto no significa que ellos no tuvieran que arrepentirse y corregir muchas actitudes carnales que tenían como por ejemplo las divisiones entre ellos (1:11-13) las contiendas y disensiones (3:3) las acusaciones de unos contra otros delante de los incrédulos (6:6) el tropezadero que eran para los hermanos débiles (8:9) o la superioridad espiritual que algunos creían tener sobre otros por ciertos dones. Todas estas cosas debían ser corregidas y Pablo escribió esta metáfora del cuerpo para mostrarnos la comunión que tenemos como cristianos en Cristo y como debemos corregir las actitudes carnales que tenemos sobre ella.

Después de enumerar las 9 “kharisma” (dones) dadas a los Corintios Pablo termina afirmando que Dios da como él quiere estos dones (9) y la conclusión es que así como el cuerpo es uno y tiene una diversidad de miembros así mismo es el cuerpo de Cristo. Este cuerpo tiene una cabeza que es Cristo (Efe 5:23; Col 1:18) Y el cuerpo tiene diferentes funciones de las cuales hablo anteriormente cuando dijo que habían diversidad de dones, ministerios y operaciones (4-6). Ahora, quiero que nos fijemos por un momento no solo en la diversidad de dones que ya se nombraron, sino en la diversidad de trasfondo que componían la iglesia de Corinto. En primer lugar tenemos al judío. Los judíos eran celosos de la ley e incluso muchos de ellos pensaban que para ser salvo era necesario circuncidarse (Hechos 15:1) seguramente en un principio muchos judíos creyentes siguieron esa idea pero después de dieron cuenta de ese error. En segundo lugar tenemos al griego. A los griegos les interesaba mucho la “sabiduría” (1 Cor 1:22) por eso les intereso cuando Pablo andaba en Atenas y lo invitaron al areópago a escuchar sus nuevas ideas (Hechos 17:19). Una de las principales ideas griegas era el dualismo entre el cuerpo y el alma, Pablo combatió esta idea que estaba en Corinto (1 Cor 6:12-16) En tercer lugar tenemos al libre y esclavo. Para entender estos dos tipos de personas debemos comprender que en el primer siglo la esclavitud era algo normal que sustentaba la economía de Roma. Incluso Pablo razono bajo esta lógica

“¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé cuidado; pero también, si puedes hacerte libre procúralo más. Porque el que en el Señor fue llamado esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo” 1 Corintios 7:21-22

Los hombres libres fácilmente podían menospreciar a los esclavos de la congregación. Pero en Cristo las cosas eran diferentes, no existían diferencias raciales, sociales, culturales y sexuales.  

“Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” Gálatas 3:28.

¿Se pueden imaginar una iglesia compuesta por esta diversidad de personas? ¿Se pueden imaginar las diferencias y discusiones que pueden haber surgido? Esto era algo revolucionario para la época, pero en Cristo somos todos iguales espiritualmente. El versículo 13 nos dice exactamente esto. En primer lugar nos dice que “Por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo”. Este bautismo de acá no debe confundirse con el bautista de agua, pues a lo que se refiere es a la unión espiritual con Cristo en su cuerpo (Rom 6:3-4). El bautismo se usa en las Escrituras de manera literal (Para ver los dos usos Mateo 3:11) como metafórica (Mc 10:38) En segundo lugar nos dice que “a todos se nos dio de beber de un mismo Espíritu”. Esto quiere decir que los creyentes han bebido de esta fuente inagotable que es Cristo Jesús y que ellos ahora brotan ríos de agua viva (Jn 4:10; 7:37-38) Por tanto, estos creyentes de diversos trasfondos (judíos, griego, libre y esclavo) todos ellos han sido bautizados por el Espíritu Santo y todos ellos han bebido del Espíritu Santo.

Esto indicaría que desde el momento en que el creyente creyó ya tiene comunión con los demás hermanos porque esa comunión es creada por el Espíritu Santo. Han pensado alguna vez ¿Cómo sería posible reunir a un judío, un griego, un libre y un esclavo por un objetivo en común? La única respuesta a esto es que es una obra hecha por el Santo Espíritu.  Así como nosotros no pudimos adquirir la salvación por nosotros mismos, así tampoco podemos tener comunión porque sea algo natural en nosotros, sino que es algo que el Santo Espíritu hace en nosotros. Todos los creyentes ya somos un cuerpo en Cristo, por tanto ya tenemos comunión en Cristo.

1 Corintios 12:14-19 Los problemas de la comunión cristiana

Que tengamos comunión en Cristo no significa que no existan problemas en la comunión cristiana. Esto es bastante evidente si hacemos una lectura de toda la carta a los Corintios. Pablo vuelve a enfatizar que el cuerpo es uno pero que los miembros son muchos (14,20), aludiendo claramente a la diversidad de dones, ministerios y operaciones que antes había nombrado (12:4.6)

Entonces pasa a usar ilustraciones hipotéticas en donde dos miembros del cuerpo (el pie y la oreja) expresan sus pensamientos. El pie piensa debido a que no es mano no es del cuerpo y la oreja piensa que debido a que no es ojo no es del cuerpo. Ante estos dos pensamientos la pregunta que se formula es ¿Por eso no será del cuerpo? La respuesta obviamente es no, porque ambos son miembros del cuerpo y ambos tienen diferentes funciones.  Luego Pablo ejemplifica diciendo que si todos fueran ojos u oídos entonces lo que tendríamos en verdad no sería un cuerpo sino algo deforme. En el verso 19 pregunta si todos fueran un solo miembro ¿Dónde estaría el cuerpo? Por lo que termina diciendo que Dios ha puesto a cada miembro en el cuerpo como él quiso (18)

¿Qué es lo Pablo está diciendo? Lo que está diciendo es que algunos hermanos estaban llegando a la conclusión a que debido a que no tenían ciertos dones entonces ellos no eran parte del cuerpo. Vamos a ejemplicarlo con los mismos dones que nombra anteriormente (8-10). Supongamos que muchos en Corinto tenían el don de “sabiduría y ciencia” entonces los demás comenzaron a pensar que debido a que no tenía ese mismo don entonces ellos no tenían ninguna función en el cuerpo. Por eso Pablo pregunta que si acaso yo no soy una parte del cuerpo ¿Eso hace que yo no sea del cuerpo? Claro que no, simplemente tienes otra función que cumplir en el cuerpo. Ahora si todos tuvieran el don de sabiduría, ciencia, fe, sanidades, milagros, profecías, discernimiento de espíritus o interpretación de lenguas ¿Dónde estaría el cuerpo? ¡El cuerpo no existiría! Esta visión de las cosas por medio de algunos miembros de la iglesia estaba trayendo problemas de comunión dentro de la iglesia.

Esta visión limitada del cristianismo aun está viva entre los cristianos, y tenemos dos extremos. El primer extremo son aquellos que se desaniman porque piensan que debido a que no tienen un lugar “relevante” o “visible” para servir entonces no sirvo para nada en el cuerpo. Están son las personas que razonan que si hay ancianos que prediquen y enseñen ya no hay nada que hacer en la iglesia. El segundo extremo son aquellos que piensan que porque ellos cumplen una función en el cuerpo, entonces todo debería hacer lo mismo. Estas son las personas que creen que  “todos debían visitar o evangelizar igual que yo”. Ambos extremos son malos porque radican en el “orgullo espiritual”, en la idea de creerse superior espiritualmente al otro. Pero ambos lados deben comprender que Dios ha colocado a los miembros como él quiso (18) Las preguntas retoricas que Pablo hace al final de este capítulo son bien importantes. 

1 Corintios 12:29-30
“¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?

Todas estas preguntas se responden con un no, y aluden a la importancia de comprender que el cuerpo es uno y los miembros son muchos, por lo tanto nadie puede sentirse inferior porque no ha recibido un don que anhela ni nadie puede sentirse superior (o jactarse espiritualmente) por pensar que todos deben actuar como el actúa con su don. Cada cual responderá al Señor en el día del juicio respecto a cómo uso el “talento” que el Señor le otorgo. Tenemos que dejar ese juicio en las manos del Señor. Pero el tener estas actitudes va minando poco a poco la comunión cristiana debido al orgullo espiritual que hay. Lo que como creyentes debemos cultivar es la mutua dependencia y la unidad como cristianos, que nos apoyamos unos a otros en el peregrinaje de esta vida.

1 Corintios 12:20-24 La necesidad de los miembros débiles

Pablo comienza esta sección recordando una vez más que los miembros son varios pero que el cuerpo es uno (20) Nuevamente Pablo sigue esta ilustración hipotética en donde la el ojo le dice a la mano que no la necesita y la cabeza le dice a los pies que no la necesita. Entonces el nos dice que los miembros “más débiles” son los más necesarios y los que parecen “menos digno” son lo que más dignamente debemos tratar.

Lo que Pablo nos está diciendo por medio de estas ilustraciones del cuerpo es que algunos miembros de la iglesia de Corinto quieren independizarse de las demás parte del cuerpo. Ellos tienen la arrogancia de decir “No te necesito” “Ni tengo necesidad de vosotros”. ¿Cuál era la razón? La razón es que ellos creían que podían funcionar en el cuerpo sin la necesidad del otro hermano. Siguiendo el contexto del libro es probable que los que Pablo se refiere aquí sean a los que tenían el don de lenguas y se jactaban de tener “revelaciones” de Dios por tanto pensaban no necesitar al resto del cuerpo. Por lo que Pablo anima a que si quieren dones espirituales que sean los que más edifiquen a la iglesia.

“Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia”. (1 Cor 14:12)

Lamentablemente esto se da en el cristianismo actual de igual manera por los hermanos carismáticos que enfatizan y miden la espiritualidad por si uno habla en lenguas o no. ¿No es acaso lo mismo que Pablo está corrigiendo aquí que por creerse superiormente digas al hermano no te necesito? Una de las cosas más terribles que podemos llegar a pensar es que no necesitamos a nuestros hermanos en el peregrinaje cristiano. Esa es una actitud farisaica pensar que apartándome de los demás seré mejor espiritualmente. En otros círculos cristianos se enfatiza la frase “la salvación es personal” y claro que lo es, pero la vida cristiana es en comunidad.

Ahora fijémonos como esta actitud hace daño ya que considera que los hermanos “débiles” no son necesarios. Los miembros fuertes son la son el ojo y la mano, pero los miembros débiles no dice cuales son. Algunos piensan que se refiere a los pies y el vientre[2] ya que los “vestimos más dignamente” puede aludir a los zapatos o a la ropa de la época. Mientras que otros piensan que la referencia es a  los órganos sexuales, ya que “vestimos más dignamente” son “menos decorosos”.[3]  Pero como sea, el punto de Pablo es que a los miembros débiles del cuerpo son los más necesarios, que debemos vestir más dignamente y tratar con más decoro.

Esta es una clara advertencia que para aquellos que se consideran más espirituales y fuertes deben ser cuidadosos con los hermanos débiles. Fijémonos en una exhortación previa que Pablo había enseñado a los Corintios (1 Cor 8:1)  Pablo está enseñando que todos sabemos que los ídolos no son nada y que la comida que se sacrifica a los ídolos es simplemente comida. Sin embargo hay hermanos que tienen “conciencia débil” y que si ven a un cristiano comiendo se esa carne se puede dañar por lo que Pablo concluye:

“Pero procurad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles, porque si alguien te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar dedicado a los ídolos, la conciencia de aquél, que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos?  Y así, por tu conocimiento, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió. De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. 13 Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano” 1 Corintios 8:9-13

¿Te crees realmente fuerte espiritualmente? ¿Crees que has crecido espiritualmente? ¿Qué tal tu relación con los hermanos débiles en la fe? ¿Te preocupas por ello? ¿Te acercas a ellos, convives con ellos, te relacionas con ellos? La actitud que tenemos hacia nuestros hermanos revela nuestra espiritualidad.

Por tanto los miembros del cuerpo que parecen más débiles o “despreciables” según mí punto de vista “espiritual” son tan importantes para Dios como alguien que tiene “grandes dones”.
1 Corintios 12:25-26 La preocupación unos con otros

Si no actuamos como nos dice la Escritura en nuestra vida en comunidad, esto inevitablemente va a traer “desavenencia” (o división como dice NVI) lo que debemos hacer como cristianos es preocuparnos unos por otros. Esta preocupación de unos por otros debe ser tan normal y cotidiana que se pueden acompañar juntos en el dolor y se pueden acompañar juntos en las alegrías. Cuando vemos el libro de Hechos podemos ver claramente esto los creyentes perseveraban juntos en oración (1:14) perseveraban juntos en la doctrina, en la comunión, en el partimiento del pan y en la oraciones (2:42) compartían juntos en el templo y fuera del templo comiendo (2:46) compartían las necesidades (4:32-33) cuando tuvieron que escoger varones para que sirvieran a las mesas lo hicieron sin problemas porque se conocían (6:3)

“El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.  Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.  En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad” Romanos 12:9-13
De este versículo podemos sacar claramente algunas cosas prácticas. Amar sinceramente al hermano. Lo cual significa conocerle y relacionarse con él. Trabajar juntos en la obra con diligencia, fervor y gozo. Sufrir juntos, perseverar juntos en oración. Ser hospitalarios unos a otros (lo cual supone que se visitan)
“Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro; porque cada uno llevará su propia carga. El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye” Gálatas 6:1-6
De aquí podemos extraer exhortación mutua. Apoyarse mutuamente (llevar las cargas) aprender juntos de la palabra. La pregunta es ¿Cómo podemos decir que nos preocupamos unos con otros sinceramente si ninguna de estas cosas hacemos? Si realmente tenemos comunión unos con otros, entonces en verdad vamos a sufrir juntos y alegrarnos juntos porque:
 !Mirad cuán bueno y cuán delicioso es  Habitar los hermanos juntos en armonía! Salmos 133:1
¿Cuánto fue la última vez que oraste por tu hermano? ¿Cuánto fue la última vez que compartiste con él? ¿Cuándo fuiste hospitalario con él? ¿Cuándo fue la última vez que compartieron una conversación juntos? ¿Cuándo se acompañaron en el dolor? ¿Cuánto le ayudaste en algo? ¿Cuándo lo apoyaste en algo? ¿Cuándo fue la última vez que hablaron de su vida espiritual, de sus luchas, de sus dolores, de sus dificultades? ¿No es acaso tu hermano? ¿No creen que el mundo también está en nuestras vidas en esa área? ¿Somos acaso un club de socios? ¿Somos un club de amigos o somos realmente hermanos?

1 Corintios 12:27 El cuerpo de Cristo

Pablo termina esta exposición con esta declaración de que nosotros somos cuerpos de Cristo y cada uno es un miembro de ese cuerpo. Pero ¿Por qué debemos amarnos? ¿Cuál debe ser nuestra motivación? La motivación es obedecer los mandatos de Dios y glorificarle mostrando al mundo su amor ¿Cómo?

Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” Juan 13:34-35

Debemos amarnos porque Jesús nos amó, nos amo dándose en la cruz del calvario por cada uno de nosotros y por el hermano que tenemos a nuestro lado.










[1] Dietrich Bonhoeffer. Vida en Comunidad. Página 17.
[2] Comentario exegético y explicativo de la Biblia. Volumen II. Página 434.
[3] Comentario Bíblico con aplicación NVI. 1 Corintios Craig Blomerg. Página 295.

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