Pensar el mundo a través de las Escrituras...

jueves, 29 de marzo de 2018

Romanos 12:13 Compartiendo y siendo hospitalarios


Las migraciones son desplazamientos geográficos de individuos o grupos los cuales se mueven por un sin números de razones como causas políticas, sociales o económicas[1]. Las migraciones han sido parte de toda la historia humana, es tanto así que podríamos decir que la mayoría de la humanidad ha sido migrante en algún momento de su historia.  Las migraciones más conocidas en la historia de la humanidad  han sido algunas como la migración de griegos y fenicios, los cuales navegaron el mediterráneo y crearon las primeras ciudades y la primera migración de campo a la ciudad. Otra migración importante se dio cuando el imperio romano fue invadido por los pueblos “barbaros” y terminaron tomando a Roma. Después del descubriendo de América (1492) las migraciones siguieron expandiéndose por conquistar el “nuevo mundo”. Unos años después se iba a dar una de las migraciones cristianas más famosas, la migración de los “padres peregrinos” en Estados Unidos[2]. Chile también tiene una larga historia con las migraciones, desde el siglo 19 hacia adelante hemos tenido llegada de Árabes, Palestinos, Ingleses, Italianos, etc. Quizás las más conocidas son las oleadas  migratorias de colones alemanes que llegaron a la ciudad de Valdivia y Llanquihue.[3]
Cuando vamos a las Escrituras nos encontramos que ellas también nos relatan las diversas migraciones que el pueblo de Dios ha tenido que experimentar.  Podemos comenzar pensando en Abraham el cual no tenía tierras y vivió siempre como un “extranjero y forastero” (Gen 23:4) luego podemos recordar las grandes migraciones que se produjeron a Egipto por causa del hambre en tiempos de José (Gen 42) o como el mismo pueblo de Dios hizo que el pueblo de Dios emigrará de Egipto al desierto (Éxodo 15) es por esta razón que Dios cuando le daba los mandatos como 
“Y no angustiaras al extranjero” (Exo 23:9) 
“tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amaras como a ti mismo”, “No lo oprimirás” (Dt 23:16) 
“No torcerás el derecho del extranjero” (Dt 24:17) 
“Maldito el que pervirtiere el derecho del extranjero” (Dt 27:19)
La razón generalmente era “Ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto” (Exo 23:9).
Todos estos movimientos migratorios suponía algo muy valioso para el mundo antiguo y también debería serlo para nosotros: El compartir con los hermanos y la hospitalidad.
Hemos estado analizando lo que el Apóstol Pablo nos escribe respecto a los deberes que como cristianos tenemos. El capítulo 12 de esta carta comienza llamándonos a ser “transformados por medio de la renovación de nuestro entendimiento” y esto significa que nos viviremos como el mundo. En los versos 9-12 hemos visto varias “marcas” que los que realmente nos decimos cristianos deberíamos tener. La primera marca que vimos es que un cristiano debe amar sin fingimiento. Esto significa que cualquier “apariencia de piedad” que no fuera un amor genuino con nuestros hermanos es pecaminosa. La segunda marca que vimos es que un cristiano debe ser diligente y no perezoso. Un cristiano diligente es cuidado en realizar todas las cosas que Dios le ha puesto en el camino con esmero. La tercera marca que vimos es que un cristiano debe servir al Señor con fervor. El fervor significa hacer todo el servicio con pasión por la gloria de Dios. La cuarta marca que vimos es que el cristiano se goza en la esperanza. Sabemos que en Cristo tenemos la esperanza de gloria que es su segunda venida y la transformación de nuestros cuerpos, en cuerpos glorificados. La quinta marca es el cristiano que sufre para la gloria de Dios. La sexta marca es el cristiano que persevera en la oración.
Hay que aclarar que ninguna de estas marcas es realizada por medio de nuestras obras, sino que es el Espíritu Santo el cual va trabajando en nosotros para ir creciendo en su gracia cada día. Ahora vamos a ver otras dos “marcas” más que los cristianos debemos mostrar como creyentes. Pablo pone en este pasaje “compartir con las necesidades de los santos” y “la práctica de la hospitalidad”. Veremos cómo debemos afrontar cada una de ella como cristianos.

“Compartiendo para las necesidades de los santos” Romanos 12:13
Una de las cosas que las migraciones crean son necesidades y cuando los creyentes experimentan necesidades son los mismos creyentes quienes deben estar dispuesto a ayudar a otros creyentes.  La palabra que aquí se traduce como “compartir” (koinonéo) proviene de la palabra Koinonia y quiere decir “hacer partícipe”, “compartir con otros”, “ayudar”[4]. Es por eso que las otras versiones traducen este verso como “Estén listos para ayudar” (NTV) “Ayuden a los hermanos” (NVI). La idea es simplemente que los cristianos debemos ayudar a otros hermanos en la fe en sus necesidades. ¿Cuáles eran las razones por la que los cristianos necesidades? En general tenían que ver con la migración obligada, o sea la persecución. Jesús les dijo:
 “Entonces os entregaran a tribulación, y os mataran, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre” Mateo 24:9
Al igual como Jesucristo fue perseguido por los romanos y los judíos, los cristianos iban a experimentar esta misma persecución. Solo al mirar rápidamente el libro de Hechos nos encontramos con que Pedro y Juan son perseguidos por predicar el evangelio (Hechos 4:21-22; 5:17-42) Esteban es perseguido (Hechos 6-7) y todos los cristianos por causa de la persecución realizada por Saulo son esparcidos por todos los lugares predicando el evangelio de Dios.  Podríamos pensar que esto es algo alejado de nosotros pero podemos pensar en un ejemplo muy cercano, como lo que está pasando en Bolivia con el nuevo código penal[5]. Resulta que el artículo 88 del nuevo código penal es ambiguo y se puede interpretar como que quien predica el evangelio puede irse a la cárcel de 7 a 12 años.  Si esto llega a pesar es evidente que habrá “migraciones de ese país por persecución” pues no se podrá predicar libremente el evangelio y nuevas personas llegaran a nuestro país.
Entonces ¿Qué debemos hacer los creyentes? Las Escrituras nos dice que debemos “compartir para las necesidades de los santos”. Si llegan hermanos de otros países y tenemos las bendiciones materiales dadas por Dios para ayudar debemos hacerlo. Esta fue la práctica de la iglesia primitiva:
“Todos los que habían creído estaban juntos y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno”  Hechos 2:44-45
“Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad” Hechos 4:34-35.
Después de leer estos versos siempre hay que aclarar que esto no tiene que ver con comunismo. Y esto se puede ver porque el pasaje contradice varias creencias comunistas. Por ejemplo ellos tenían propiedad privada, por eso vendían “sus propiedades y sus bienes”. El cristianismo jamás ha prohibido la propiedad privada. También podríamos preguntarnos ¿Qué hacían ricos en su sistema comunista? Pues eso no tiene sentido, pues en el comunismo todos deben ser iguales. Pero como sea lo que nos está diciendo el pasaje es que ellos VOLUNTARIAMENTE vendían sus propiedades y bienes para cumplir con el mandamiento de compartir con los hermanos necesitados. Uno de los hermanos necesitados del primer siglo era los “misioneros”. Ellos eran los predicadores itinerantes de los cuales Jesús dijo que aquellos que los ayuden iban a recibir recompensas.
“El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá. Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa” Mateo 10:40-42
Por tanto era muy importante para los creyentes estar dispuestos ayudar a los hermanos. Hoy en día aunque las circunstancias han cambiado los problemas de de las migraciones por causas de las persecuciones han disminuido (aunque seguramente existen en lugares alejados) quizás podríamos decir que algunos hermanos escapan por otras razones como sistemas totalitarios o miseria económica y también necesitan ser ayudados. Los cristianos en el primer siglo estuvieron dispuestos a reunir una ofrenda para los pobres (Romanos 15:18-25) y de la misma manera nosotros como creyentes los cuales disfrutamos de una cierta “estabilidad” debemos correr el riesgo de ayudar a quienes necesitan de nuestra ayuda. Porque así se manifiesta el amor cristiano en nuestras vidas. ¿Cómo podrías decir que mora el Espíritu Santo en ti sino estas dispuesto a ayudar a los hermanos en dificultad?
“Practicando la hospitalidad” Romanos 12:13
Generalmente las migraciones enfrentan varios peligros, pero en el mundo antiguo esos peligros eran mucho mayores que los de ahora ya que al no existir “hoteles” “residenciales” o lugares donde quedarse la persona que se movía de un lugar a otro sin tener donde llegar simplemente tenía varias opciones para morir como ser comido por las bestias,  ser asaltado y asesinado o morir por frio y hambre. Por tanto la cultura del medio oriente dependía mucho de la “hospitalidad”. La palabra hospitalidad (Gr. Filonexia) es literalmente “amor por los extraños” o “amor por los extranjeros[6]. Las otras versiones de la Biblia traducen “Estén siempre dispuestos a brindar hospitalidad” (NTV) “Practiquen la hospitalidad” (NVI) Por tanto al igual como los cristianos debemos “compartir en las necesidades de los santos” también debemos ser hospitalarios con ellos. Pero ¿Con quienes debemos ser hospitalarios los cristianos? En primer lugar debemos ser hospitalarios con nuestros hermanos en la fe.
“Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones” 1 Pedro 4:9
Muchos creyentes experimentaban persecución y recurrían a la hospitalidad de los hermanos, pero somos pecadores algunos de los podrían estar “murmurando” contra ellos. El apóstol nos exhorta a hacerlo sin murmuración, sino hacerlo para la gloria de Dios. Hay varios ejemplos en los hermanos fueron hospitalarios:
“Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó. Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope”. Hechos 10:23
“Y vinieron también con nosotros de Cesarea algunos de los discípulos, trayendo consigo a uno llamado Masón, de Chipre, discípulo antiguo, con quien nos hospedaríamos” Hechos 21:16
“En aquellos lugares había propiedades del hombre principal de la isla, llamado Publio, quien nos recibió y hospedó solícitamente tres días” Hechos 28:7
Durante los viajes misioneros de Pablo él fue muchas veces hospedado por los hermanos, es por eso que el siempre que podía le agradecía a los hermanos (2 Timoteo 1:16-18) Es probable que tu pienses que entonces vas a esperar que algún misionero o predicador venga a tu casa para que puedas ser hospitalario. Pero no es así, el ser hospitalario es con nuestros hermanos. Esto es algo tan simple como cuando conoces a nuevo hermano en la fe y comienzas a conversar con él y tu deseo de conocer al hermano y mostrarle el amor de Dios es tan grande que le invitas a tu casa para compartir con él y mostrarle hospitalidad. ¿Cuántas veces has hecho algo así? ¿No es cierto que el cristianismo actual ha perdido esa cercanía de lo cotidiano? La hospitalidad cristiana revela también cuanto estamos preocupándonos de nuestros hermanos y no simplemente de nuestros propios asuntos.
En segundo lugar los ancianos de la iglesia deben ser hospitalarios.
“Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, HOSPEDADOR, apto para enseñar” 1 Timoteo 3:2
“sino HOSPEDADOR, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo” Tito 1:8
Dentro de los requisitos de ancianos esta el ser hospedador (gr Xenizo) Esta palabra significa el “recibir como huésped u simplemente hospedador[7]”. Esto debe ser así por dos razones fundamentales. La primera razón es que el anciano o pastor siempre está enseñando, si uno va a la casa del pastor él podrá ver como en su vida en lo cotidiano, podrá ver cómo se relaciona con su esposa, como cría a sus hijos y como incentiva la vida piadosa en su hogar. Esto se va dar a través de la hospitalidad, donde se puede ver como es la vida del anciano. La segundo razón es la cercanía que tenga con las personas. No sé cuantas veces he escuchado que el anciano o pastor es una especie de persona intocable con la cual no se pueden cruzar muchas palabras. Esto me parece asombroso pensando que los ancianos son siervos del Señor y no arcángeles intocables. Nuestro Señor Jesucristo y los apóstoles estaban cercanos a las personas. La hospitalidad logra esa cercanía de hogar que en un contexto de culto a veces no se encuentra. Por esto es importante que el anciano sea hospitalario.
En tercer lugar, debemos ser hospitalarios no solamente con nuestros hermanos sino con los extraños y desconocidos. Como vimos esto es lo que literalmente significa la palabra hospitalidad “amor por los extraños”.
“Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje. Porque ellos salieron por amor del nombre de Él, sin aceptar nada de los gentiles. Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad” 3 Juan 5-8
Juan elogia la práctica de la hospitalidad en el anciano Gayo ya que él ha prestado servicio a los hermanos, pero especialmente a los desconocidos. Y todos los hermanos daban testimonio de este amor que el había demostrada a cada uno de los predicadores o misioneros itinerantes que eran acogidos en su hogar. Generalmente cuando se habla de esto se pregunta si acaso no es arriesgado acoger en tu hogar a un total desconocido. Mi respuesta ante eso es que si lo es, pero además agrego la pregunta si ¿No es acaso arriesgado vivir en este mundo como cristiano? ¿No es acaso arriesgado seguir a Cristo? ¿No es acaso arriesgado tomar la cruz y seguirlo? ¿No es acaso arriesgado “poner la otra mejilla”? ¿No es arriesgado  “no vengarnos nosotros mismos”? ¿No es arriesgado vivir por la fe? Cuál es mi punto entonces; que la vida cristiana es arriesgada, que mostrar amor es arriesgado. Por tanto el argumentar que una cosa que Dios ha mandado sea arriesgada es no confiar en la guía soberana del Señor.
En cuarto lugar, la hospitalidad es un instrumento de Dios para cumplir sus propósitos.
“No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles” Hebreos 13:2
Lo que nos dice el autor de hebreos es que debemos siempre practicar la hospitalidad, pues nunca sabemos a quién estamos hospedando. En otras palabras, cuando hospedamos a alguien, estamos participando del propósito de Dios por el cual el nos dió un hogar, recursos y bienes para compartirlos. La referencia hace alusión a los personajes del antiguo testamento que sin saberlo hospedaron ángeles. Entre ellos tenemos a Abraham y Sara (Gen 18:1-3) Lot (Gen 19.1,2) Gedeón (Jueces 6:11-24) y Manoa (Jueces 13:6-20). Si tomamos solamente el ejemplo de hospitalidad en Abraham podemos aprender varios principios (Gen 18).  
En primer lugar, Abraham recibe a los tres varones con entusiasmo (Gen 18:1-5) ¿Hay en nuestros corazones un deseo por servir a los hermanos o a desconocidos para mostrarle el amor de Dios? ¿Puede ver acaso un “método” más claro de evangelización en donde se muestra el amor de Dios? 
En segundo lugar Abraham y Sara preparan la comida y Abraham come con ellos (Gen 18:6-8) vemos que Sara hace los panes y Abraham hace el asado y les trae la comida y comen Abraham come junto con los varones. Ambos participan de la preparación de la comida para sus invitados. 
En tercer lugar Abraham conversa con ellos (Gen 18:9-16) mientras ellos comen los que Abraham y Sara le han traído ellos le dan un mensaje a Abraham. Fijémonos que esta son las dinámicas que se dan cuando personas son hospedadas por otras.
Una de las cosas que no debemos olvidar que es que Sodoma y Gomorra no solamente fueron destruidos por las prácticas sexuales de fornicación heterosexual y homosexual (Judas 7) sino que además por su falta de hospitalidad.
“He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso. Y se llenaron de soberbia, e hicieron abominación delante de mí, y cuando lo vi las quité” Ezequiel 16:49-50

La falta de hospitalidad es un pecado aborrecible a Dios porque no muestra la misericordia, amor y gracia de Dios, sino que el egoísmo, la mezquindad y la indiferencia con el prójimo y esto ofende al Señor. El evangelio de Juan 1:10-11 nos dice que Jesucristo vino al mundo que fue creado por él. Jesus es quien te da la vida, el aire, el alimento, las relaciones familiares, el trabajo, la casa, las amistades, etc. Y sin embargo el hombre en vez de recibirlo y ser hospitalario con él, ellos lo rechazan, ignorando sus enseñanzas, burlándose de sus palabras, escupiéndole en su rostro y finalmente llevándole a la cruz. Esa es la hospitalidad que el mundo le ofrece, esa la hospitalidad que tu y yo le debamos a nuestro Señor,  pero el amo al mundo de tal forma que murió, resucito y venció a la muerte y al pecado y ahora todo aquel que cree, todo aquel que confiesa su nombre es salvo.









[1] http://dle.rae.es/?id=PE38JXc
[2] https://www.muyhistoria.es/contemporanea/articulo/grandes-migraciones-de-la-historia-hacia-la-tierra-prometida
[3] http://www.dibam.cl/Recursos/Contenidos/Museo%20Hist%C3%B3rico%20Nacional/archivos/Migrantes.doc3.pdf
[4] Diccionario Vine. Página 174
[5] https://www.anajure.org.br/nota-publica-sobre-el-nuevo-codigo-de-sistema-penal-de-bolivia/
[6] Diccionario Vine. Página 435.
[7] Diccionario Vine. Página 434.

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