Pensar el mundo a través de las Escrituras...

martes, 16 de enero de 2018

Yo Soy el Pan de Vida (Juan 6:25-35)

El evangelio de Juan muestra constantemente a Jesús moviéndose por medio de las fiestas judías. Por ejemplo cuando Jesús purifica el templo estaba cerca la fiesta de la pascua, la cual conmemoraba la liberación de Egipto (Jn 2:13; Exo 12-14) cuando Jesús estaba en Galilea estaba cerca la fiesta de los tabernáculos, conmemora la vida en el desierto de los judíos (Jn 7:2) cuando los fariseos confrontan a Jesús para que diga quién es, estaba cerca la fiesta de la dedicación. Esta fiesta conmemoraba la independencia judía de las manos de los griegos por medio de los Macabeos (Jn 10:22 o Hanukkáh). Por tanto, el contexto en el cual Jesús se mueve siempre es alrededor de las diversas fiestas judías.

En el capitulo 5:1 vemos que Jesús sube a Jerusalén en una época de fiesta. Este es el único lugar del evangelio de Juan donde la fiesta no se identifica específicamente. Puede haber sido la fiesta de la pascua, de los tabernáculos o del Pentecostés. Pero cualquiera que sea no altera mucho la historia, sino más bien el tiempo que va a trascurrir después (aunque si es la pascua tiene más sentido el Pan del cielo)  En esta historia tenemos la sanidad del Paralitico y la confrontación con los fariseos respecto a sanar en el día de reposo (Jn 5:1-18) luego Jesús da una larga exposición de su intima relación con el Padre para llevar a cabo las obras que está haciendo (Jn 5:19-47) Después de esto Jesús cruza el mar de Galilea y muchas personas lo seguían, por lo que él les da de comer haciendo el milagro de la alimentación. Debido a esto las personas querían hacerlo rey y Jesús se va a orar a un lugar solitario (Jn 6:1-15) por otro lado los discípulos toman una barca en la cual cruzan el mar con rumbo a Capernaum y Jesús se aparece caminando sobre el mar, quienes finalmente después del temor que tienen lo reciben en la barca (Jn 6:16-20). Las personas debido a que habían visto la señal que Jesús había hecho comenzaron a buscarlo, por tanto tomaron barcas y cruzaron el mar también en busca de Jesús (Jn 6:22-24) la motivación por la cual las personas buscaban a Jesús no era la correcta y Jesús aquí iba a dejar claro que el era “El Pan de vida”. Este era el primero “Yo soy” de los 7 que existen en el evangelio de Juan. Cada uno de ellos declara maravillosos atributos de Cristo el Salvador.

La motivación incorrecta por lo cual se busca a Jesús

V25-26 Estas personas consideraban a Jesús un “Rabí”, esto quiere decir un maestro. Ellos les preguntaron que cuando él había llegado allí, mostrando un interés por su persona. Jesús en vez de responder su pregunta inmediatamente va a la raíz del tema diciéndoles que ellos lo buscan  no porque hayan visto las señales sino porque simplemente comieron pan y se saciaron.  ¿Cuáles son las señales? La primera señal que hizo Cristo la encontramos cuando el convierte el agua en vino en las boda de Caná

“Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él” Juan 2:11

La segunda señal fue cuando curo al hijo del oficial del Rey nuevamente en Caná.

“Esta segunda señal volvió Jesús á hacer, cuando vino de Judea á Galilea” Juan 4:54

La tercera señal fue la sanación del Paralitico (Jn 5:1-18) en donde probablemente mucha gente vio el poder de Cristo y la cuarta señal fue la alimentación de los cinco mil (Jn 6:1-15) en donde después de alimentarlo quisieron hacerlo rey. Entonces todas estas personas habían visto, oído y experimentado las señales que Cristo había hecho.  Sin embargo ellos estaban enfocados en otra cosa, ellos buscaban simplemente saciar su estomago y no entendían que ese no es el propósito de Dios. Un comentarista dice que la idea de “saciarse” aquí alude a saciarse como un animal.  O simplemente como un animal están pensando en comida y nada más. Ahora, no es que comer sea algo malo, Jesús mismo incluyo en la oración modelo “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy” (Mt 6:11) pero a la vez nos enseño que “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4:4) Por tanto ¿Cuál es el punto entonces? El punto es que podemos preocuparnos por tener el sustento en nuestro hogar (el pan) pero hasta el punto de afanarnos a eso. Porque el evangelio no se trata de eso. Una vez predicando me encontré con un hombre que afirmaba que la iglesia se preocupaba muy poco por los pobres y le dice que en ocasiones así es, pero el ponía todo el énfasis en pensar que la iglesia solo existe para la beneficencia a lo cual le decía que en parte el cristianismo existe para ayudar, pero no su principal fin. El fin de la iglesia es anunciar el evangelio y porque anunciamos el evangelio es que ayudamos a las personas en sus necesidades, porque es parte de predicar el evangelio.

El problema que tenemos es que el anuncio de falsos evangelios atrae a seguidores que solo buscan “el pan”. Por ejemplo el famoso evangelio de la prosperidad está basado en esto. Pero no solamente él, sino que también el “evangelio” de “Dios va a solucionar todos los problemas”. La verdad es que probablemente Dios va a aumentar tus problemas para que veas cuál es tu necesidad real y que solamente lo necesitas a él. Este era el problema de estas personas que buscaban a Jesús por lo que él le puede dar y no por lo que el anuncia en verdad. Por tanto la pregunta para incrédulos y creyentes es ¿Por qué buscamos a Jesús? ¿Cuál es nuestra intención de ir ante su presencia? ¿Qué es lo por lo que más pedimos a Dios? Eso mostrará nuestra motivación por la cual lo buscamos.


Trabajando por la comida eterna

V27 Después que Jesús reprende a estas personas, les aclara que lo que ellos necesitan hacer es “trabajar”. El trabajar es algo que Dios creó desde el jardín del Edén como algo bueno (Gen 2:15) sin embargo por causa del pecado el trabajo se ha convertido en algo difícil y que con el “sudor de tu frente debes obtener el pan” (Gen 3:19) El trabajar es una forma en la cual se honra a Dios y se trae el sustento al hogar, por tanto en algún sentido todos trabajamos por traer la comida al hogar. Pero Jesús les aclara que ellos deben trabajar por algo mucho más profundo que la comida física, ellos deben trabajar por la “comida que a vida eterna permanece” la cual solamente la puede dar Jesús porque este es el que Padre envió al mundo para salvarlo. La comida de vida eterna solo puede estar en Jesús, porque solamente Jesucristo es eterno, es aquel que ha estado desde la eternidad. Es aquel que se ha encarnado, ha cumplido la ley de Dios y ha venido en obediencia al Padre a humillarse para cumplir el propósito eterno de salvar a su pueblo. ¡Es una comida única!

V28-29 Al parecer las personas habían entendido de forma literal la frase de Jesús cuando dijo “trabajad”. Por tanto entendieron que ellos tenían que hacer obras para poder justificarse ante Dios. Esta era la idea general de época que uno podía en prácticas las obras de Dios por lo que hacía por tanto era justificado delante de Dios. Esto es bastante claro en la idea de que los fariseos se sentían superiores a los otros “pecadores” como lo ilustra de forma perfecta la parábola del fariseo y el publicano (Luc 18:9-14).

Esto no es algo exclusivo de aquella época. En el siglo 16 cuando se daría comienzo a la reforma, el debate seria el mismo. Las personas creían que las obras más la fe era la que nos justificaba delante de Dios. Aun hoy en día, se mantiene esa postura entre todas las religiones falsas donde yo soy aceptado por Dios medio de lo que yo hago.  Jesús responde que la obra de Dios es creer en quien él ha enviado. El evangelio de Juan declara que el propósito es que las personas crean en Cristo.

“Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” Juan 20:30-31
En énfasis en creer en Cristo a través del evangelio de Juan es evidente. Nos llama a creer en luz que es Cristo (Jn 1:7) creer en su nombre (Jn 1:12; 2:23) creer en las Escrituras (Jn 2:22) creer para no perderse (Jn 3:15-16) creer para no ser condenado (Jn 3:18) creer para ver la vida y no recibir la ira de Dios (3:36) creer en la palabra de Jesús (Jn 4:50) creer que fue enviado (Jn 5:24) etc. Se debe creer que Cristo es la obra de Dios perfecta de Dios. No podemos creer que nuestras pecaminosas e impuras obras nos puedan justificar delante de Dios. Necesitamos a alguien perfecto, puro, sin mancha que habla cumplido toda la ley para que nos sustituya y pague el precio delante de Dios padre. El creer es simplemente como el mendigo que estira la mano para recibir el pan. No es que sea una obra en sí misma sino que simplemente es la recepción de esa gracia bendita de Dios.

La historia del maná
V30-31 La respuesta de Jesús provoca en la multitud pedirle a Cristo que mostrará una señal que certifique que el realmente era la “Obra de Dios”. Esto podría entenderse en el sentido positivo de como Deuteronomio 18: 20-22 nos dice que aquel viene en el nombre de Dios, lo que él dice se va a cumplir.  Por otro lado esto nos muestra de forma impresionante la torpeza y ceguera espiritual que las personas tenían, pues Cristo había manifestado varias señales que confirmarían sin duda de que él era enviado por el Padre. Para darle más fuerza a su argumento ellos citan Salmos 78. Conveniente solo citan un versículo, pues el salmo completo demuestra la infidelidad del pueblo ante la fidelidad de Dios.
“E hizo llover sobre ellos maná para que comiesen, Y les dio trigo de los cielos” Salmos 78: 24

Al parecer la lógica de las personas era que los milagros de Cristo eran nada en comparación con el milagro que Moisés realizo dándoles de comer a todo un pueblo durante la peregrinación de 40 años (Éxodo 16:11-36) Es interesante como la multitud olvida detalles muy importantes, como  que ellos aunque recibieron el mana desobedecieron constantemente los mandatos que dio acerca del maná y hasta lo despreciaron en algún momento (Num 21:5) Entonces la idea era ¿Eres realmente un profeta de Dios? Muéstranos tu poder, muéstranos de que eres capaz, muéstranos tus credenciales de profeta de Dios. “Moisés a quien consideramos nuestro máximo profeta hizo este milagro” ¿Qué haces tú?

Las personas que están ciegas espiritualmente argumentan de la misma manera contra Cristo diciendo “Si Jesús murió cualquiera puede hacerlo”  pero no comprenden la magnitud espiritual detrás de esto, creen que solo se trata de la vida  y muerte de Jesús. Esto pueden aceptarlo sin problemas, pero si hablas del nacimiento virginal, resurrección, ascensión, glorificación y de la deidad de Cristo entonces inmediatamente van a querer rechazarlo porque supuestamente no ven ninguna prueba de él en que sea Dios encarnado. No le es suficiente la palabra de Dios.


Jesús el verdadero pan del cielo

V32-34 Jesús se propone a corregir algunas ideas que había en sus palabras cuando usan la historia del Maná. En primer lugar Cristo les dice que no fue Moisés en si mismo quien les dio del maná del cielo, sino que fue su Padre el que le da el verdadero pan del cielo.

“Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo” Éxodo 16:4

“Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer” Éxodo 16:15

Por tanto la idea de poner a Moisés como aquel que había provisto su alimentación en el desierto era equivocada. En segundo lugar el pan que Dios le había dado al pueblo en el desierto era un pan físico, temporal y perecedero.  O sea que con este pan uno podía comer y luego volvería a tener hambre nuevamente.  Jesús lo explico dos veces esta misma idea:

“Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron” Juan 6:49

“Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente” Juan 6:58

Esto es sin duda la misma experiencia que todos nosotros tenemos hoy en día. Comemos pan  y luego de unas ciertas horas tenemos hambre nuevamente. ¿Por qué? Porque este pan es físico, temporal y perecedero. Esto por supuesto una realidad que todos nosotros sabemos en este mundo todo esto es perecedero.

“Sécase la hierba, marchitase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” Isaías 40:8

Cuando Pablo enseña sobre las ventajas de ser soltero el argumenta que “La apariencia de este mundo es pasajero” (1 Cor 7:31). Juan por otro lado nos dice que “El mundo pasa, y sus deseos; pero que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (Jn 1:17) Debido a que este mundo está bajo el pecado, todo está expuesto al deterioro, a perecer, a morir, pero algo estable, fijo, real, eterno que no cambia y ese es el verdadero pan que viene del cielo. Este es el único pan que en verdad Dios lo ha dado al mundo para que dé vida al mundo.

Sin embargo las personas aun no entendieron el sentido espiritual que tenían las palabras de Cristo, por lo que le pidieron que le diera de ese pan material. Al parecer ellos entendieron que el pan material se le iba a proveer siempre en vez de entender que Cristo se estaba refiriendo al Pan Espiritual que él se refería. Por que Cristo tuvo que explicar directamente que se estaba refriendo a él mismo.

V35 Jesús comienza esta oración declarando “Yo soy”. El “Yo soy” se repite 7 veces en el evangelio de Juan (Pan de vida; Luz del mundo; Puerta de las ovejas; buen pastor; resurrección y vida; camino verdad y vida; Vid verdadera) aunque hay otras ocasiones que igual se usa el término “Yo soy” (Jn 6:20; 8:58) Con esta afirmaciones Cristo quiere afirmar que él es Dios. Esta idea de “Yo soy” viene del Antiguo testamento donde se atribuía solamente a Dios (Exo 3:14; Dt 32:39; Isa 41:4) por tanto Cristo afirmaba inmediatamente quien era. Y luego agrega “Yo soy el Pan de vida” ¿Por qué el pan de vida? Porque ya vimos que los panes físicos, son pasajeros y temporales, sin embargo como Cristo es eterno él puede dar vida:

“Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” Juan 6:50-51
El es el pan que descendió del cielo para hacer la voluntad del Padre. Se podría decir que todos los panes que comemos en este mundo son panes de muerte, no tienen la capacidad de dar vida. Sin embargo el Pan que es Cristo tiene la capacidad de dar vida. El mundo vive bajo la muerte y Cristo trae la vida. Así es como abre el evangelio.

“En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” Juan 1:4

El es el pan de vida porque ¡En el está la vida! El es la vida en sí mismo. Profundo e impresionante a la vez.


El pan de vida satisface el hambre y la sed espirituales

Las personas se habían estado escuchando a Jesús se habían estado enfocando en el pan físico y por tanto Jesús toma dos ejemplos cotidianos como el hambre y la sed para mostrarle la profundidad de su enseñanza. En primer lugar le dice que “el que a mi viene, nunca tendrá hambre” probablemente ellos se preguntaban cómo era posible eso, todos necesitamos comer una y otra vez para no tener hambre. En segundo lugar les dice que “El que en mi cree, no tendrá sed jamás”  fíjense en lo categórico de Jesús al usar “nunca” y “jamás”. El venir a Cristo hace que nunca más tengas hambre, el creer en Cristo hace que jamás vuelvas a tener sed.

¿Por qué? Porque todo lo de demás es Pan de mentira (Prov 20:17) todo lo demás son como cisternas de aguas rotas (Jer 2:13) Todo el pan y el agua del mundo no van a poder saciar tu hambre y sed espiritual. Ellos pensaban que el maná era un pan suficiente pero murieron comiendo el mana, la mujer del pozo pensaba que el agua del pozo iba a poder satisfacer su sed pero Jesús le dijo que

“Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna ” (Jn 4:13-14)

Tú puedes tratar de comer y beber de todas las religiones del mundo y tratar de salvarte y saciarte con sus sistemas de obras pero seguirás teniendo hambre y sed espirituales. Tu puedes tratar de comer y beber de la riqueza, fama, aceptación, dinero, poder pero seguiras teniendo hambre y sed espirituales. Allí solamente encontraras eterna hambre y sed. Solamente en Cristo no tendrás hambre nunca ni sed jamás. ¿Por qué? El nos dice porque en Juan 6:53-56

Jesús les dijo: “De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.  El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.  Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él”

Porque solamente su cuerpo fue partido y su sangre fue derramada para que creyendo, arrepintiéndonos y confiando en él seamos salvos. Vengamos a comer y a beber de este maravilloso festín espiritual de Gracia que Cristo nos ha dado.


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