Pensar el mundo a través de las Escrituras...

martes, 30 de enero de 2018

Yo soy la vid verdadera (Juan 15:1-10)

En el siglo I los rabíes que querían enseñarles a sus discípulos, lo hacían por medio de ilustraciones que ellos pudieran identificar con claridad y sencillez. Esto servía para explicar cosas profundas que no eran fáciles de explicar. Jesús no solamente era un rabí más de la época, él era el Dios encarnado, por lo que en cada ilustración que él uso, lo hizo con tal precisión y perfección que lograba que captara la atención inmediatamente. Podemos recordar algunas como la parábola del sembrador para enseñar los diversos corazones que existen al recibir la palabra (Mt 13:1-9) o el trigo y la cizaña para ilustrar las apariencias de personas que dicen ser creyentes (Mt 13:24-30) todas estas imágenes eran familiares para las personas que oían sus explicaciones.

En el caso del Evangelio de Juan Jesús ha usado 6 afirmaciones que eran familiares para las personas que lo oían. Uso el “Pan de vida” aludiendo a la historia del maná (Jn 6:35), uso la luz del mundo usando como trasfondo la fiesta de los tabernáculos (Jn 8:12) uso la “puerta de las ovejas”(Jn 10:9) y “el buen pastor” usando como trasfondo el trabajo común de la época (Jn 10:11) uso “la resurrección y la vida” usado como trasfondo la resurrección de su amigo Lázaro (Jn 11:25-26) y uso “el camino, verdad y vida” respondiendo a la pregunta de Tomas de cuál era el camino (Jn 14:6) y en esta séptima afirmación de “Yo soy” va usar la “vid” como ilustración para explicar algo profundo a sus discípulos. Podríamos decir que en las primeras 5 afirmaciones Jesús manifestó a todos los hombres, incluyendo los fariseos quien era él y les explico por medio de estas afirmaciones que él era Dios, sin embargo fue rechazado (Jn 6:41-59; 8:13-19; 10:22-42; 11:45-57) pero en estas últimas dos, Jesús se dirigía más específicamente a sus discípulos (Jn 11:54) Por tanto el foco de esta última afirmación es menos evangelistico que las anteriores. Esta enseñanza que Jesús les va a dar a los discípulos no solamente para ellos sino también para nosotros, pues nos va a revelar ¿Qué significa que el sea la vid verdadera? y ¿como nosotros sabemos que realmente estamos permaneciendo en él? Esto es lo que Jesucristo se propone a enseñarnos.

Juan 15:1 Yo soy la vid verdadera
Jesús al igual que en otras ocasiones usa una ilustración que era familiar para las personas que lo escuchaban. Esta era la metáfora de la vid. La vid era una figura que los judíos conocían bien, pues en el Antiguo testamento Dios usaba con frecuencia la vid como símbolo de Israel (Sal 80:9-16; Isa 5:1-7; 27:2-6; Jer 2:21; 12:10; Eze 15.1-8; 17:1-21; 19:10-14; Ose 10:1-2) Por lo general cuando Dios usa la metáfora de la vid es cuando Israel está siendo disciplinado.
“Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña. ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada. Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella. Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor” Isaías 5:3-7

Jesús también la uso como ejemplo en otras ocasiones (Mt 20:1-16; 21:23-41; Mc 12:1-9; Lc 13:6-9; 20:9-16) a la viña que los labradores no habían dado fruto de ella. Por tanto cuando Cristo usaba la metáfora de la vid sabían los discípulos que se estaba refiriendo al pueblo de Dios. Pero aquí Jesús introduce un cambio ya que como Israel era símbolo de la viña ahora Jesús es “Vid verdadera” plantada por el Padre. Que Jesús diga que es la “Vid verdadera” sugiere por lo menos que hay falsas vides, esto sería una referencia a los fariseos y su falsa religión. Como diría Jesús en otra ocasión:
Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada. Mateo 15:13
Pero al ser Jesús la “vid verdadera” se necesitaba un labrador que trabaje esta vid. El trabajo de la vid era un trabajo bastante duro que requería bastante diligencia y obviamente eso coincide con el Padre que hace el trabajo de una forma perfecta (Jn 5:17) Por lo que tenemos aquí es el trabajo unido que existe en el Dios trino en la obra de los creyentes. El Dios trino en la eternidad trazo un plan de salvación por medio del trabajo de enviar a su hijo y el hijo pagar en la cruz del calvario y el Espíritu Santo habitar en nosotros santificándonos cada día más. Esto es aun más significativo si se piensa que Jesús está dando esta enseñanza después de haber dicho que él instituto la Cena del Señor donde el derrama su sangre. (Lucas 22:17-18)

Juan 15:2a “Todo pámpano que en mi no lleva fruto, lo quitara”
Se define el pámpano como aquel “brote verde de la vid”, pero creo que es mejor entenderlo como lo traduce NVI “ramas”. Los pámpanos son las ramas del árbol de la vid. Por tanto el labrador (Dios Padre) se va a preocupar de trabajar en su vid. En la vid tenemos dos clases de pámpanos o ramas, las que no dan frutos (incrédulos) y los que dan frutos (creyentes). Esta ilustración nos ayuda para auto examinarnos a nosotros.  
En primer lugar veremos el pámpano o la rama que no da fruto. ¿Qué hace el labrador con ella?
El labrador comienza su trabajo quitando lo que no sirve en la vid, toda rama seca o muerta que no contribuya con el crecimiento de la vid debe ser eliminada.  En el verso 6 tenemos una descripción más detallada de lo que el labrador hace con aquel pámpano o rama que no da fruto. En este verso podemos mirar 5 características de aquellos que no dan frutos. En primer lugar ellos no permanecen en Cristo. La palabra permanecer significa quedarse o persistir, pero exactamente esto es lo que no hacen aquellos que no dan frutos. Tomemos el ejemplo de Judas, el estuvo con el Señor todo el tiempo, camino, escucho, comió y escucho sus enseñanzas, sin embargo no permaneció con él sino que lo traicionó (Jn 13:21-30)
“Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros” 1 Juan 2:19
En segundo lugar aquel que no permanece en Cristo es echado fuera. ¿Fuera donde? A la condenación. Jesús dice que aquel viene a él no le echa fuera (Jn 6:37) pero aquel que no viene a él entonces si es echado afuera, es echado a condenación. Porque el que no cree en Cristo ya ha sido condenado (Jn 3:19).  En tercer lugar aquel que no permanece en Cristo se seca. Por supuesto puede seguir en esta vida, pero sin verdadera paz y sin verdadero gozo. Son como los falsos maestros descritos por Judas 12
“arboles otoñales, sin frutos, dos veces muertos y desarraigados”
En cuarto lugar son recogidos y echados al fuego. Las ramas secas no sirven para nada más que ser quemadas en el fuego. Jesús explico que así seria al final de siglo.
“Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes” Mateo 13:41-42
Y en quinto lugar, las ramas que no llevan frutos van a arder eternamente (Mt 7:19)
“E irán éstos al castigo eterno” Mateo 25:46 “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” Apocalipsis 20:15
Este es el destino de todo pámpano o rama que permanezca en Cristo y que por tanto no dé fruto. Me gustaría poder rogarte a que consideraras seriamente en tu corazón si tú estás permaneciendo en Cristo. En el infierno no habrá solo prostitutas, rameras y vagabundos sino que también habrá religiosos, habrá gente que predico, habrá gente que viene todos los domingos a la iglesia, habrá que gente que conoce la Biblia, habrá gente memoriza la Biblia, habrá gente criada en hogar cristiano, habrá gente que defiende la moral y las buenas costumbres, habrá gente respetable, habrá gente que hace bien su trabajo, habrá ricos y pobres, habrá fracasos y exitosos. El infierno estará lleno de gente de buenas intenciones y que pensaron que las “creencias” no eran importantes, que tomar en serio la santidad es una cuestión de fanáticos, que dedicar toda mi vida al Señor es cuestión de unos pocos. Te ruego que consideres la seriedad del asunto, tu eternidad depende de si crees o no en el Señor de corazón.
Juan 15:2b-5 “Y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto”
Después de haber visto los pámpanos o ramas que no dan fruto, ahora pasamos a los pámpanos o ramas que si dan fruto. Aquí vemos una especie de contradicción cuando dice que aquel que lleve más fruto lo limpiara sin embargo en el verso 3 dice que “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado” ¿Qué significa eso? Jesús aquí está usando la misma palabra pero en diferentes sentidos.  El primer sentido es que los discípulos han sido limpiados por la palabra de Dios y que por tanto dan frutos de eso.
“Jesús le dijo: El que esta lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues esta todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos” Juan 13:10
Esto quiere decir que los discípulos han sido justificados por la fe (Rom 5:1) por tanto para ellos no hay ninguna condenación (Rom 8:1) Esta es la condición de los creyentes cuando creen en Cristo, delante de Dios somos vistos como justos. Por naturaleza los creyentes damos frutos (Mt 13:23) ¿Cuáles son los frutos? Pablo nos enumera los frutos que un creyente produce por su naturaleza:
“Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gal 5:22-23) Arrepentimiento (Mt 3:8-10)
Por tanto es imposible que un cristiano no dé fruto de su naturaleza. Algunos pueden ser más rápidos que otros, pero todo creyente debe dar frutos. Por lo que debemos examinar en nuestros corazones con algunas preguntas ¿Estoy dando frutos? ¿Anhelo más su palabra? ¿Anhelo más el estar en oración con el Señor? ¿Anhelo mas servir en su iglesia? ¿Anhelo más la santidad? ¿Anhelo pasar en comunión con los hermanos? ¿Anhelo compartir con ellos como familia de Dios? Estos serian algunos frutos de alguien que realmente es creyente.
El segundo sentido es que los discípulos son constantemente limpiados por  el labrador. Una de las primeras cosas que hace el pámpano o rama para llevar el fruto es permanecer en la vid. Como dijimos la palabra “permanecer” significa quedarse o permanecer. La forma verbal de esta palabra significa “morada[1]”. Por tanto esta palabra tiene conexión con los pasajes que hablan que el Señor esta morando con el hijo.
¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. (Jn 14:10)
Que el Espíritu Santo esta morando en nosotros
“El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros” (Jn 14:17)
El Dios trino hará morada en nosotros.
“Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él” (Jn 14:23)
Por tanto el Dios trino es quien en primer lugar viene a nosotros y mora en nosotros y a través de ello es que permanecemos en él. Permanecemos en Cristo porque él nos sostiene con su gracia infalible. Pero esto no anula la responsabilidad que nosotros como creyentes tenemos de perseverar por la gracia de Dios. Pablo le escribe a Timoteo (2 Timoteo 2:1)
“Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús”
“Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” Filipenses 2:12-13
Como creyentes debemos esforzarnos en la gracia de Dios, ocupándonos en nuestra salvación. En la lectura de las Escrituras, la oración, el evangelizar, el tener comunión ¡No podemos excusarnos con la soberanía de Dios! ¡La soberanía de Dios no es una excusa para no trabajar en nuestra vida espiritual! Pero por otro lado no podemos pensar que las cosas que hacemos es por nuestra fuerza, porque somos pámpanos que dependemos de la vid, somos ramas que dependen del tronco de su savia que brota de la vida en Cristo. Por eso el Señor nos dice que no podemos hacer nada espiritualmente agradable a él sino dependemos de su presencia. Juan 15:4b
“No puede llevar fruto por sí mismo, sino permanece en la vid, así tampoco vosotros, sino permanecéis en mi”.
El Señor finalmente explica que él es la vid verdadera y nosotros como sus discípulos los pámpanos, que no podemos llevar frutos espirituales sin estar unidos a la vid verdadera que es Cristo. Juan 15:5
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer”
El versículo dos nos dice que “el labrador va a limpiarnos para que llevemos más fruto”. Siguiendo esta ilustración es mejor tomar la traducción que no hace NVI respecto a este pasaje.
“Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda  para que dé más fruto todavía” Juan 15:2
Como ustedes saben podar es “cortar o quitar las ramas superfluas de los arboles, vides y otras plantas para que fructifiquen con más vigor[2]” ¿Han visto esas enredaderas que comienzan pequeñas pero de pronto cubren todas las paredes y no dejan ver nada? Así mismo es nuestra vida cristiana y el Padre que es el labrador debe podar todas las ramas malas que nos sirvan para nada. ¿Cómo el Señor nos poda? En ocasiones por medio de la disciplina.
“Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado; y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos” Hebreos 12:4-8
En otras ocasiones por medio de pruebas
“En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas” 1 Pedro 1:6-9
En otras ocasiones por medio de nuestros propios pecados
“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” 1 Corintios 10:13
Hermanos ¿Alguno de ustedes está siendo disciplinado por el Señor? Dios te ama porque él esta tratándote como un hijo para que seas formado conforme a la imagen de su hijo. ¿Alguno está sufriendo una dura prueba? ¡No desmayes tu fe está siendo probada como el oro! Y al final de la prueba encontraras un gozo inefable. ¿Alguno está sufriendo una tentación porque su engañoso pecado lo ciega? No te desesperes porque el Señor te dará la salida a esa tentación malvada. No decaiga nuestro ánimo hermanos, somos los pámpanos o ramas del Señor y el está haciendo un trabajo perfecto, el aun no ha terminado, el está trabajando en nosotros.
“estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” Filipenses 1:6

Juan 15:7-8 La permanencia en su voluntad lo glorifica
Hay veces que la frase “pedid todo lo que queréis y os será hecho” es sacado de su contexto y usado como una prueba de que Dios te puede dar lo que tú quieras. Nada más satánico que distorsionar esta frase en ese sentido, pues antes de que el Señor pronuncie esta frase hay dos cosas previas. En primer lugar “Si permanecéis en mi”, ya hemos visto que permanecer en Cristo significa permanecer en comunión intima y profunda con el Dios trino. Esta relación solo es posible en un hijo de Dios. En segundo lugar Jesús dice “Y mis palabras permanecen en vosotros”. Esto se refiere, en el contexto inmediato a permanecer en las palabras orales expresadas por el Señor y que los discípulos habían oído. Pero además puede aplicarse a permanecer en las palabras de Dios reveladas en las Escrituras. Entonces después de haber visto con claridad estas dos cosas previas podemos decir que la frase “Pedid todo lo que queréis y os será hecho” se refiere a que al Señor le agrada que sus hijos le pidan. 
“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” Mateo 7:7-11
A veces los creyentes pensamos que es malo pedir pero el Señor nos manda que pidamos, busquemos y llamemos porque él es un Padre amoroso. Pues si nosotros permanecemos en Cristo y en su palabra ¡Lo que pediremos será conforme a su voluntad! Esto es sabido entre los creyentes de todas las épocas que ellos pedían al Señor. El famoso George Muller vivió toda la vida pidiendo la provisión de Dios ¡Y El respondía! El misionero William Carrey vivió dependiendo de Dios ¡Y Dios obro! ¿Por qué no nos acercamos al trono de Dios y pedimos cosas conforme a su voluntad para que lo glorifiquen a él? Tu puedes llevar mucho fruto en el Señor si le pides a él y el será glorificado. Por tanto perseverar en su voluntad lo glorifica a Dios.
Juan 15:9-10 Permanecer en el amor
Por último aquí vemos la conexión trinitaria del amor, así como el Padre amo al Hijo, el Padre y el Hijo nos aman en su amor eterno. Pero para estar en ese amor trino debemos permanecer en el amor en Cristo. ¿Cómo se permanece en ese amor trino? Nos dice el verso 10 “Si guardáis mis mandamientos”. El amor de Dios no es algo que abstracto sino que manifiesta practicando guardar los mandamientos de Dios.
En el mundo evangélico tenemos dos extremos respecto a los mandamientos de Dios. Por un lado tenemos el grupo que nos dirá “Pero si ya paso el tiempo de la ley ahora estamos en la época de la gracia, por tanto no debemos guardar los mandamientos de Dios” Es lamentable que esta idea prevalece en muchos lugares y es porque no han entendido nada sobre la ley ni sobre la gracia. El otro extremo afirmará que guarda celosamente los mandatos de Dios, se atreverá a decir como el joven rico “Todo esto lo he guardado desde mi juventud, ¿Qué más me falta?” (Mt 19:20) ignorando por completo su incapacidad de poder guardar los mandatos de Dios.  ¿Cuál es entonces el sentido de esta frase de Jesús? El sentido es mostrarnos nuestra incapacidad de obedecer lo mandatos de Dios ¿Para qué? Para que cada vez que veamos nuestra miserable condición corramos  hacia el único que puede decir “Así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre” ustedes guárdenlo estando en mi, permaneciendo en mi. Debes permanecer en el único que fue capaz de habernos justificado, debemos permanecer el vid verdadera, el cual nos da su vida cada día cuando nos acercamos a la cruz del calvario a depender absolutamente de él.





[1] Craig S. Keener. Comentario del Contexto Cultural de la Biblia. Página 298.
[2] http://lema.rae.es/drae2001/srv/search?id=FFjvbExU6DXX2aOKbtZf 
Share:

0 comentarios:

Publicar un comentario

Podcast

Archivo del Blog

Con tecnología de Blogger.

Blog Archive