Pensar el mundo a través de las Escrituras...

jueves, 25 de enero de 2018

“Yo soy la resurrección y la vida” (Juan 11:17-27)

V10:19-21 Después que Jesús termina su discurso acerca de “Yo soy el buen pastor” las reacciones de los judíos es el rechazo por las palabras que Jesús acababa de expresar. Probablemente porque Jesús se había referido a ellos como los ladrones, salteadores y asalariados. Algunos argumentaban que Jesús tenía un demonio, pero otros recordaban la sanación del hombre ciego de nacimiento (Jn 9:1-12) y se preguntaban ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos? La respuesta era obviamente que no, por tanto, aunque existía incredulidad, también existía duda al respecto de quien era Jesús.

V10:22-23 Después de la “fiesta de los tabernáculos” (Jn 7:2) lo que ahora venia era la “fiesta de la dedicación”, “Janucá” (Hanuka) o fiestas de las luces o luminarias. Era una fiesta que conmemoraba por ocho días la derrota de los griegos y la purificación del templo por parte de Judas Macabeo. Esta purificación se había llevado a cabo debido a que un malvado rey Antioco Epifanes IV había llevado varias ordenanzas contra la religión israelita como suprimir la adoración a Dios, mando que se comieran los alimentos impuros, promovió la helenización de los judíos (como hacer ejercicio desnudo y avergonzarse de la circuncisión). Pero lo que realmente hizo estallar la rebelión y la guerra fue el sacrificio de un cerdo en el altar. Todo esto se relata en los libros apócrifos de los Macabeos. Por lo que esta fiesta atraía a muchos judíos pues incentivan el “orgullo patriótico”. Se le llamaba las fiestas de las luces porque se encendían lámparas y velas en todas las casas judías para recordar aquel acontecimiento.

V10:24-31 Jesús como judío andaba alrededor de estas fiestas por el templo. Como era invierno y era lluvioso era más común andar dentro del templo que alrededor del templo. Por eso que los judíos rodean a Jesús y probablemente resentidos por las palabras que le habían escuchado en el discurso lo rodean con el afán que diga algo por lo cual lo puedan matar. Jesús le vuelve a reiterar que ya les había dicho quien era y ellos no podían escucharlo porque no eran de sus ovejas por tanto no podían oír su voz. Cristo termina con la frase “Yo y el Padre somos uno” lo cual lleva a los judíos a tomar piedras para apedrearlo. (Otras ocasiones donde se quisieron apedrear a Jesús; 5:18; 8:59)

V10:32-39 Jesús responde que por cuál de las buenas obras que ha realizo lo van apedrear y ellos le dice que por ninguna de ellas sino porque el siendo un hombre se hace Dios. Luego el Señor argumenta que si la Escritura llama en ocasiones a jueces injustos “dioses” (Sal 82:6) no hay razón para desaprobar la declaración que él hace que es hijo de Dios. Finalmente le dice que si no creen en las declaración que él hace por lo menos crean por las obras que él hace. Pero ni aun así ellos quisieron escuchar al Señor y quisieron tomarlo pero él se escapo de sus manos.

V10:40-42 Debido a toda persecución que existe acerca de Jesús en Judea, el se mueve a un lugar poco poblado al otro lado del Jordán donde había estado bautizando Juan el Bautista. Estando en este lugar recordaban que Juan el Bautista predico pero no hizo señales tan evidentes como las que Jesús hacia, debido a esto muchos creyeron en Cristo.

El mensaje: Lázaro está enfermo (Jn 11:1-6)

Este capítulo muestra un cambio significativo en el ministerio de Jesús. El había estado enseñando públicamente a través de las festividades judías (Pan de vida; luz del mundo; Puerta y buen pastor) y manifestando sus señales (o milagros) en varias ocasiones: Había convertido el agua en vino (2:1-11) sanidad del hijo de un oficial del rey (4:46-54) sanado a un paralitico (5:1-15) multiplicado los panes y peces (6:1-14) caminado sobre el agua (6.15-21) curación del ciego de nacimiento (9:1-12). Pero ahora iba a cambiar de la esfera pública a la esfera privada, sus enseñanzas se iban a enfocar en sus discípulos. Esto lo vemos desde el capitulo 13 hacia adelante.

V1-6 Esta historia comienza hablando sobre la enfermedad de “Lázaro de Betania” la cual era la aldea de Marta y María. El nombre Lázaro era común en el primer siglo y es seguro que este Lázaro no tiene relación con el de la historia del rico y Lázaro (Lc 16:19-31) como algunos comentaristas han querido establecer. La aldea de Betania era una aldea situada a 2 kilómetros al Este de Jerusalén. El texto da por sentado que los oyen este evangelio conocen a las hermanas Marta y María, las cuales fueron enseñadas por Jesús (Lc 10:38-42) María seria conocida debido a que ella ungiría los pies del maestro (Jn 12:3). Las hermanas estaban preocupadas por la condición de su hermano Lázaro por lo cual envían un mensaje al Señor diciéndole: “He aquí el que amas está enfermo”. Es interesante que Marta y María ni siquiera le pidan a Jesús que vaya a sanarlo (aunque probablemente es la intención) sino que aluden a que aquel que el ama está enfermo.

La respuesta de Jesús es que la enfermedad de Lázaro no para muerte sino para la gloria de Dios y para que él sea glorificado. Es semejante a la respuesta que dio respecto al ciego de nacimiento. Juan 9:2-3

“Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él”

Seguramente los mensajeros no entendieron a que se refería Jesús con esto, pero les llevaron estas palabras a Marta y María. Jesús realmente amaba a Marta, María y Lázaro, pero la actitud que el tomaba era extraña, pues se quedaría dos días más en ese lugar. ¿Qué lógica tiene esto?

La soberanía de Dios y la enfermedad

Me imagino que para todos nosotros no hay duda de que Dios tiene el control pleno de todas las cosas. Jesús muestra esto en el evangelio de Juan, era Dios (Jn 1:1) conocía a los hombres (Jn 2:24-25) sabia el momento que lo iba a matar y crucificar (Jn 2:4; 7:6) sabía que era su muerte era el propósito de Dios (Jn 12:24-27) y en esa misma Soberanía, Dios  permite la enfermedad, el dolor, la injusticia y el sufrimiento. Generalmente se categoría el mal en dos maneras. El mal natural y el mal moral, estos dos males provienen de la caída del hombre. El mal natural es que debido al pecado la muerte espiritual y física están en el hombre. Los desastres naturales y el deterioro del mundo ocurren cada día en este planeta (Gen 3:17-19) El mal moral es el pecado del hombre contra Dios y el hombre quebrantando así los 10 mandamientos. Aunque los creyentes hemos sido salvados de la muerte espiritual, no por eso no nos vemos enfrentados al mal natural o físico. Es por eso que podemos decir que las enfermedades son parte de la voluntad de Dios ¿Para qué? Para que la gloria de Dios se manifieste. Entendemos que al igual que como Jesús “glorifico al Padre por medio de su muerte” (Jn 13:31) los creyentes glorificados a Dios cuando en nuestras enfermedades dependemos de él. Como creyentes podemos estar experimentando una dolorosa enfermedad en nuestra vida, pero nunca debemos olvidar que esta “enfermedad” es para gloria de Dios.  

Los discípulos no entienden a Jesús (Jn 11:7-16)

Los discípulos acababan de escuchar las palabras de Jesús pero al parecer no las entienden. Por lo que después de enviar este mensaje a Marta y María ahora procede a decirles a ellos que regresen a Judea. Ellos se sorprenden que Cristo estuviera dispuesto a volver al lugar donde intentaron matarlo en varias ocasiones (Jn 8:59; 10:31) Sin embargo Jesús responde tomando una ilustración de la vida cotidiana pues mientras haya luz las personas pueden trabajar sin problemas, pero cuando llega la noche nadie puede trabajar. Debido a que no existía la luz eléctrica en aquella época. Por supuesto este dicho se refería más profundamente al tiempo de su ministerio, el podría seguir con su ministerio (día) hasta que llegara el momento de oscuridad (muerte) donde se acabaría en la crucifixión.
Después de esto Jesús les  dice a sus discípulos que su amigo Lázaro duerme y que el va a despertarlo. Jesús estaba diciendo que Lázaro había muerto, pues sabemos que las Escrituras la muerte se compara con el dormir en otras ocasiones.
“Más cuando duerma con mis padres, me llevarás de Egipto y me sepultarás en el sepulcro de ellos” Génesis 47:30
Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. 2 Samuel 7:12
“ y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron” Mateo 27:52
Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió. Hechos 7:60
Pero ellos pensaban que Jesús se refería a dormir literalmente, es por eso que los discípulos pensaron que si “duerme sanará”. ¡El sin duda tendrá un reparador sueño! A propósito el dormir en la Biblia no tiene que ver con un estado intermedio donde el hombre está en su sueño inconsciente como enseñan los testigos de Jehová. Entonces Jesús les dice directamente que Lázaro está muerto y que él se alegra porque ellos no hayan estado allá, pues lo que hará es para que crean en él. La reacción de “Dídimo” o “Tomas” fue que vayamos y muramos con él. Esta frase esta discutida entre los comentaristas, pues no se sabe bien qué quiso decir Tomas con esto, si se refería a ir y morir con Jesús o ir morir con Lázaro. Yo opto por el contexto que se refiere a Lázaro, pero no sé porque.

La llegada de Jesús (Jn 11:17-19)

Jesús llega al fin a Betania donde se encuentra Lázaro su querido amigo Lázaro muerto. Ya habían pasado 4 días desde que Lázaro había muerto y se encontraba en el sepulcro. ¿Por qué? Algunos creen que se debe a la creencia que el alma de la persona se mantenía alrededor del cuerpo tres días y al cuarto día se iba. Las tumbas de aquella época eran tumbas de piedra, se utilizaban cuevas o se abrían huecos en las elevaciones rocosas donde se cavaban las tumbas para una o más personas. Generalmente se podía una piedra pesada en la entrada para impedir la entrada de animales salvajes o profanadores de tumbas.
En la piedad judía era un deber visitar y consolar a los dolientes en los días inmediatamente después de la perdida de familiar cercano. Los vecinos proveían la primera comida después del funeral. En el funeral era común que la muchedumbre incluyera dolientes profesionales  como lloronas, flautistas o cualquier gente que hiciera alboroto (Mt 9:23; Mc 5:38; Hechos 8:2) Entonces cuando llega Jesús habían muchas personas  en aquel lugar.  Por tanto cuando Jesús llega Marta sale a encontrarlo inmediatamente y María se queda en casa. Este era un lugar lejos de la aldea (Jn 11:30)  En este encuentro Marta manifiesta su total confianza en Jesús al expresarle que
“Si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto” (Jn 11:21)
Marta manifiesta su esperanza en Cristo, pues seguramente ya lo había visto manifestar su poder en otras ocasiones Seguramente ella se había pregunta ¿Acaso el Maestro no podría haber hecho algo por su hermano a quien el más amada? María por otro lado cuando sale al encuentro con él también le dice una afirmación similar
“Señor, si hubieras estado aquí, no hubiera muerto mi hermano” (Jn 11:32)
Jesús no presenta delante de su amigo de forma indiferente sino que se siente tan conmovido al ver las lágrimas de María y de los demás que estaban allí “llora” (Jn 11:35) y las personas que están allí se asombran al decir “Miren como lo amaba”, por lo cual algunos se preguntan si acaso este que había dado vista a un ciego no hubiera podido impedir que Lázaro muriera. (Jn 11:36-37) Jesús estaba “profundamente conmovido” por la muerte Lázaro (Jn 11:38) pero aun ante este dolor Jesús le afirma a Marta que Lázaro va a resucitar. Marta pensando que se refiere la creencia común de aquella de la resurrección final de los muertos, las cuales los saduceos negaban (Mt 22:23) Jesús iba a revelar algo impresionante en aquella ocasión.

La pregunta por el sufrimiento

Tanto Marta como María y los judíos hacen una pregunta que todos nosotros hacemos ¿Acaso Jesús que es Dios encarnado no podría hacer contra la muerte, el sufrimiento y el dolor? En nuestra angustia pregunta el ¿Por qué? El libro de Habacuc 1:2-4 lo muestra de manera clara
“¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia”
Señor vemos muerte, miseria y dolor cada día. ¿Acaso el Dios todopoderoso no puede hacer algo respecto a esto? La respuesta es obviamente sí. Pero lo que jamás queremos comprender como seres humanos es que el problema del mal no es resuelto según nuestras propias expectativas u opiniones. Es común tratar el “problema del mal” como ajeno de nosotros, hablamos de la miseria, el sufrimiento, el dolor, la miseria, la injusticia como si nosotros no fuéramos responsables de tales cosas. Pero la Biblia nos habla que la muerte entro por el hombre (Rom 5:12) y debido a eso tenemos, todos estos sufrimientos en el mundo.
Esto debería hacernos “llorar” como Jesús lo hizo. El es puro, perfecto, justo, bueno, sin embargo se siente conmovido e indignado por la muerte y el pecado del mundo. ¿Acaso no deberíamos sentir lo mismo nosotros? Como creyentes nos debe indignar en primer lugar nuestro propio pecado, debemos odiar nuestras intenciones pecaminosas. Pero solamente eso, sino que debemos mortificarla por medio del ejercicio santo. En segundo lugar debemos indignarnos con el pecado de nuestro hermano, mostrándole y llorando por como destruye su vida. En tercer lugar deberíamos indignarnos ante la práctica pecaminosa de los hombres que explotan a pobres, viudas o extranjeros, pues esa es la manifestación del pecado. Y en cuarto lugar debemos actuar contra estos pecados. Como Cristo deberíamos llorar por todo esto y sentir conmovidos.

La resurrección de Lázaro (Jn 11:39-44)

Después del dolor y la indignación del Señor frente a la muerte, actúa diciéndoles que muevan la piedra. Marta se sorprende ante aquel mandato del Señor y le dice que hiede ya. Los judíos no tenían la costumbre de embalsamar los cuerpo, sino que más utilizar especies aromáticas para contrarrestar el hedor de un cuerpo en descomposición. Esto quería decir que lo que el Señor estaba haciendo no tenía ningún sentido. Llevaba 4 días allí en la tumba, pues era suficiente tiempo para la descomposición. Es muy probable que las personas que están presenciando ese acto quedaran pasmadas ante tal actitud de Jesús. Ante la oposición de Marta Jesús le pregunta ¿No te he dicho que si crees veras la gloria de Dios? Y entonces quitan la piedra y en una escena memorable, Jesús alza sus ojos a lo alto y ora a su Padre. El propósito de esa oración era para que las personas creyeran en él (11:41-42) Después de esta oración Jesús grita ¡Lázaro ven fuera! Y Lázaro sale con las manos y pies atados y en vuelto en un sudario porque así era como cubrían a las personas que morían.

La enfermedad, la muerte y Jesús la resurrección y la vida (Jn 11:25-26)


Las enfermedades son algo que experimentamos contantemente en esta vida ya sean creyentes o no, todos lo experimentan. Y la muerte es el clímax de toda enfermedad. Todo esto porque desde la caída en adelante vamos a experimentar esto debido a que la “muerte entro en el mundo” (Rom 5:12) pero no solamente la muerte física fue la que entro al mundo, sino también la muerte espiritual. La muerte espiritual nos mantiene esclavos, ciegos y muertos y solamente quien haya vencido a la muerte puede liberarnos, darnos la vista y la vida. Jesús afirma que el es la “resurrección” porque él puede darle vida a los muertos. Porque el mismo resucito de la tumba al tercer día y venció a la muerte en la cruz del calvario:  “pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” 2 Timoteo 1:10 Jesús afirma que el es la vida porque él que vive y cree en el no morirá eternamente. Todos nosotros merecemos la muerte eterna porque “la paga del pecado es muerte” (Rom 6.23) sin embargo en Cristo tenemos vida. Impresionante lo que íbamos a la muerte eterna se nos da resurrección en Cristo, aquellos que íbamos a condenación eterna se nos da vida. Tal como Jesús le pregunta a Marta ¿Crees esto? Es la misma pregunta que debemos hacernos nosotros ¿Realmente crees esto? ¿No te dicho que si crees veras la gloria de Dios? Ve la resurrección, ve la vida en la cruz del calvario. Cree en él, arrepiéntete. 
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