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miércoles, 9 de enero de 2019

Recomiendo Axiomas de la religión de Edgar Mullins



El segundo libro traducido y publicado por la Casa Bautista de Publicaciones en 1948 de Edgar Mullins fue “Axiomas de la religión. Una nueva interpretación de la fe Bautista[1]”. Este libro es una serie de discursos dados en la Sociedad Americana de Publicaciones Bautistas en San Luis en 1905[2]. El libro está dividido en 17 capítulos y en varios de ellos trata principios bautistas y como se aplican en el contexto actual.

El primer capítulo se llama “Una nueva prueba para el Denominacionalismo” en donde Mullins reflexiona y se pregunta respecto a los desafíos que las denominaciones se enfrentan en aquella época.  Él dice que el primer desafío en la división que se ha producido por los “ultra conservadores”  y los “ultra progresistas” ya que ambos se ven mutuamente como enemigos. El segundo desafío es preguntarse respecto a la unidad entre las denominaciones, él se pregunta ¿Cuál será nuestra actitud con respecto a la gran cuestión de la unidad cristiana? ¿Son libres las denominaciones para eludir ese problema? El tercer desafío es “el cristianismo y la labor social” para algunos preocuparse de estas cosas es “liberalismo teológico” y para otros es un “deber de la iglesia”. El cuarto desafío son las misiones al extranjero en donde se pregunta ¿Qué forma de cristianismo se adapta mejor al oriente? ¿Es prudente procurar imponer nuestras formas occidentales a organizaciones eclesiásticas del oriente o de cualquier otra cultura? El quinto desafío es el que como bautistas enfrentamos ¿Cómo vamos a poder enfrentar todos estos problemas y mantener la independencia entre nosotros? ¿Cómo los bautistas vamos a responder al cristianismo anti-institucional que está creciendo? ¿Cómo los “principios bautistas” van a responder a las nuevas problemáticas culturales que enfrentamos? Mullins explica el propósito de su libro[3]:

El propósito de este libro es declarar esto desde el punto de vista de los Bautistas. ¿Cuál es el mensaje distintivo de los Bautistas para el mundo? ¿Hasta qué punto comprende nuestro sencillo gobierno congregacional las cosas que son esenciales en el cristianismo del Nuevo Testamento, y hasta dónde está adaptado al progreso presente y futuro del evangelio en la tierra? La cuestión aquí no versa primariamente acerca del bautismo ni de la Cena del Señor, ni aun acerca del gobierno eclesiástico, tal como todos estos puntos han sido discutidos en el pasado. El objeto es, más bien, presentar nuestro caso a la luz de principios primarios y universales y mostrar la relación de las ordenanzas y del gobierno con estos principios. Estos principios; por supuesto, están tomados del Nuevo Testamento. La base de nuestra apología  descansa en la autoridad de las Escrituras. Creemos que cualquier forma que rompe con las Escrituras como palabra revelada y autoritativa de Dios, no puede, servir mucho tiempo a los intereses del reino divino en la tierra de un modo satisfactorio. Por lo tanto, toda posición que adoptamos en las páginas siguientes, está directa o indirectamente basada en la revelación de Dios en Cristo, como consta en las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento.

El segundo capítulo se llama “El denominacionalismo en términos del reino de Dios” en donde Mullins examina el denominacionalismo a la luz del reino de Dios. El afirma  que el reino de Dios tiene varios puntos distintivos. El reino de Dios es un reino de una relación personal con Dios, un reino de relaciones personales con otros, un reino de revelación de Dios para con el hombre, un reino donde Cristo es el centro de la redención. Por tanto Cristo siendo la palabra misma se encarnó y vino al mundo a anunciar las buenas nuevas. La respuesta del hombre a este anuncio es la fe. Todos los hombres que responden en fe ven la necesidad de tener comunión unos con otros y esto es finalmente la iglesia.

El tercer capítulo se llama “La significación histórica de los Bautistas” y trata de responder a la pregunta de ¿Cómo contribuyen particularmente a la vida y al pensamiento religioso la doctrina bautista? Mullins argumenta que a diferencia de las demás denominaciones los bautistas tienen una historia consecuente pues fueron los únicos que siempre defendieron a cualquier precio la separación de la iglesia y el Estado y la libertad de cultos. Además señala que la doctrina distintiva de los bautistas es la competencia del alma:

“El lector observará que lo que estamos sustentando es, que la doctrina de la competencia del alma en religión bajo Dios es la significación histórica de los Bautistas. Podemos reafirmar la posición bautista en sus varias relaciones como sigue: La significación bíblica de los Bautistas es el derecho de  interpretación y obediencia privadas a las Escrituras. Su significación en relación con el individuo es la libertad del alma. Su significación eclesiástica es una comunión de miembros regenerados y la igualdad y el sacerdocio de los creyentes. Su_ significación política es la separación de la Iglesia y -el Estado. Pero cómo comprendiendo todos los puntos arriba expuestos, como una potencia exorbitante y agresiva en la historia cristiana, como distinta de todas las demás y. separada enteramente asimismo de todas, la doctrina de la competencia del alma en religión bajo Dios es la significación histórica que caracteriza a los Bautistas[4]

El cuarto capítulo se llama “La competencia del alma en religión” en el cual busca explicar y justificar esta doctrina que según él es distintivamente bautista. Mullins argumenta que los católicos romanos no tienen este principio pues ellos dependen en todo sentido de la iglesia, fuera de la iglesia no hay salvación. Los protestantes por otro lado, aunque más cercanos, son inconsecuentes de mantener este principio debido a las jerarquías eclesiásticas o al bautismo de niños. Luego analiza la filosofía progreso humano y muestra que sin la competencia del alma ningún progreso será suficiente para el hombre pues excluye a Dios.

El quinto capítulo se llama “Axioma de religión” en el cual comienza a exponer las principales doctrinas bautistas. Mullins comienza diciendo que a los bautistas se nos mal interpreta como creyentes que buscan poner cosas como el bautismo o el sistema congregacional como algo esencial del cristianismo y por ende crear división innecesario en el cuerpo de Cristo. Por tanto Mullins quiere mostrar que los principios bautistas no provocan eso sino son “axiomas” algo evidente por sí mismo y que cualquier creyente puede aceptar.

El sexto capítulo se llama “Axioma teológico: El Dios santo y amoroso tiene derecho a ser soberano”. En este capítulo explica como del carácter santo y amoroso de Dios nos ayuda a entender correctamente lo que significa que Dios sea soberano. Mullins afirma que la plenitud del entendimiento de la soberanía se ve reflejada en la encarnación de Cristo y rechaza algunas ideas de soberanía que existían en el pasado:

“Ahora bien, la elección divina de los hombres para la salvación no es la cosa arbitraria y caprichosa que enseñaban algunas de las más antiguas y extremas formas de la doctrina de la soberanía. Es la sabiduría, la gracia y la habilidad infinitas procurando salvar al mundo por el método que alcance al número mayor en el tiempo más corto[5]

El séptimo capítulo se llama “Axioma religioso: todos los hombres tienen igual derecho de acceso a Dios”. Mullins argumenta que este es un principio fundamental para el protestantismo pero que no siempre se ha sido consecuente con él. Él afirma que la religión cristiana es individualista (no en el sentido despectivo) en relación con Dios y a la vez comunitaria en la relación con los hermanos. Luego hace una crítica a las doctrinas del luteranismo, presbiterianismo y metodista por mantener el bautismo infantil alejándose de la doctrina individualista del Nuevo testamento.

“El argumento con que se defiende la necesidad del bautismo infantil para el nutrimento cristiano, supone falsamente que es imposible que sin él haya algún elemento verdadero de deber paternal o nutrimento cristiano. Todo deber paternal en materia de enseñanza y desarrollo religiosos es posible sin el uso de un rito que anticipa e impide la acción personal, roba al niño el gozo de una obediencia consciente a Cristo en su propia ordenanza, y desprecia y viola, en una palabra, la individualidad y la personalidad, don potísimo de Dios a nuestros hijos y que debemos proteger y conservar más que todas las cosas. Nadie puede unirse a la iglesia por otro; nadie puede hacer algún acto de obligación personal religiosa para otro; nadie puede, sin usurpación, elegir para otro en materia de religión. Si el principio de la fe y obediencia vicarios es válido en el caso del bautismo infantil, no hay  razón para que no se pueda aplicarlo en cualquier caso de la vida cristiana[6]

El octavo capítulo se llama “Axioma eclesiástico. Todos los creyentes tienen derecho a iguales privilegios en la iglesia”. Mullins en este capítulo se expone que el gobierno congregacional bautista es una verdadera expresión del reino de Dios, en contraste con las otras formas de gobierno.

“Concluimos, por lo tanto, que la democracia pura en el gobierno eclesiástico es la única expresión constitucional- la única expresión en la forma de organización eclesiástica- de nuestros dos axiomas; el religioso o el derecho del alma para tratar directamente con Dios, y el eclesiástico, o la igualdad de los creyentes en privilegio espiritual en la iglesia. Así resulta que la cuestión del gobierno eclesiástico es más que una cuestión de algunos pocos textos aislados de prueba del Nuevo Testamento. La cuestión de la constitución de la iglesia entra esencialmente en la constitución del reino de Dios[7]” 

El noveno capítulo se llama “Axioma moral. Para ser responsable el alma debe ser libre”. En este capítulo Mullins rechaza el “extremo calvinismo[8]”, el materialismo y el bautismo de niños pues niegan la libertad de las personas que Dios le ha otorgado para elegir.

El décimo capítulo se llama “El nutrimiento cristiano”. En este capítulo Mullins responde a las objeciones de un tal “Dr Bushnell” el cual dice que los Bautistas sostienen una doctrina individualista y por ende no bíblica.

El undécimo capítulo se llama “El axioma religioso civil. Una iglesia libre en un estado libre”. En este capítulo Mullins argumenta como los Bautistas desde el principio de su historia y confesiones creyeron en la total separación de la iglesia y el Estado. En cambio las otras denominaciones defendieron teorías como Erastianismo[9] y por tanto siempre dependieron del poder del Estado para llevar a cabo sus misiones.

“Por este tenor son todos los credos bautistas. Nunca en toda su historia, hasta donde la conocemos, han vacilado en su doctrina de una Iglesia libre en un Estado libre. En ninguna parte de las colonias americanas antes de la Revolución, salvo en Rhode Island y entre los Bautistas de Virginia y unas cuantas grandes inteligencias, como Madison y otros semejantes, se había arraigado este concepto novel de tan transcendentes alcances. Los hombres en general consideraron la separación de la Iglesia y el Estado como una doctrina anárquica y caótica y creyeron con sinceridad que su aplicación práctica apagaría el sol de la religión en el cielo de las esperanzas espirituales del hombre[10]

El duodécimo capítulo se llama “Axioma social. Ama a tu prójimo como a sí mismo”. En este capítulo Mullins advierte la aparición de la “teología social” con el fin de equilibrar el excesivo individualismo. Luego describe los males sociales que enfrentamos como el divorcio, el lucro político, la explotación del trabajo, etc y dice que los cristianos tenemos que enfrentar estos problemas sociales.

“La separación de la Iglesia y el Estado es la condición de la más alta eficiencia de la Iglesia para preparar a los hombres para el servicio social. El no tener grillos que le liguen a la intriga, a la política y a las fortunas variables del Estado hace que esté libre para rendir al Estado el más grande servicio posible. Así puede crear el carácter espiritual en hombres y mujeres, los cuales a su vez dirigen el destino del orden social. La Iglesia es la dínamo cuya labor es cargar todos los departamentos de la vida con justicia[11]”.

El décimo tercer capítulo se llama “Los bautistas y la organización general” en donde se expone que para que todos los principios bautistas actúen debe predominar el principio voluntario.

“Cuando Dios hubo terminado la creación de los seres vivientes, mandó que cada uno se reprodujese "según su especie." Los Bautistas bien pueden escuchar hoy este mandato. Nuestra fuerza está en nuestra libertad y democracia. En éstas está nuestra apelación al corazón universal de la raza. No podemos mezclar con nuestra democracia el episcopado o el presbiterianismo sin debilitar grandemente nuestra influencia sobre la humanidad y perder nuestro respeto propio y bajar nuestro tono espiritual. Hemos de desarrollamos "según nuestra especie." Si el camino parece largo y cuesta arriba y si nos cansamos de vez en cuando, es porque la meta es alta y espiritual-la Ciudad que tiene fundamentos, el Artifice y Hacedor d~ la cual es Dios[12]

El décimo cuarto capítulo se llama “Los Bautistas y la Unión cristiana” en donde Mullins muestra la preocupación que ha comenzado a existir respecto a la unión cristiana e intenta formular alguna respuesta bautista para enfrentar este problema.

El décimo quinto capítulo se llama “Cristianismo Institucional y Anti-institucional”. Mullins habla del crecimiento de personas que creen en un cristianismo sin iglesia institucionalizada como también otras que están en iglesias institucionalizadas cuestionan la forma de la iglesia tradicional. El afirma que los que defienden de “fraternidad ilimitada” desconocen los rasgos distintivos de la iglesia.

El décimo sexto capítulo se llama “Los que los Bautistas han contribuido a la civilización Americana”. Este capítulo fue un discurso pronunciado en la Convención Bautista de Norte América por James-Town en marzo de 1907 y trata sobre el aporte de los Bautista a Estados unidos[13]. James afirma que todas las revoluciones que han existido son consecuencia de la búsqueda de la libertad de los seres humanos. Sin embargo han sido los Bautistas quienes han contribuido de una manera magistral con la idea de la libertad en Estados Unidos.

“Ahora bien: mi tesis es que los Bautistas han provisto el manojo de ideales religiosos al rededor del cual los otros se han juntado y se le han rendido; que estos ideales han impartido su peculiar gloria a ·nuestra organización temporal y política; que han caído del cielo sobre las formas duras del poder terreno y las han glorificado como un rayo del sol qué juega sobre el yelmo de Aquiles o como la luz del sol dora y glorifica la cara oscura y pálida de la luna, • hasta que esto brilla con poder capaz de guiar a su destino al viajero a quien le coge la noche. No pretendo, por supuesto, que los Bautistas tengan el monopolio de estos ideales, ni que en ningún sentido hayan dejado de existir otros algunos de ellos. Es más cuestión de grados, y lo que mantengo es que ningún otro cuerpo religioso los ha presentado adecuadamente y si lo han hecho los Bautistas[14]

Según James la contribución a la civilización Americana puede resumirse en 1) Fueron los que interpretaron correctamente la Reforma. 2) Tuvieron una interpretación correcta de las Escrituras al excluir toda jerarquía eclesiástica y el bautismo de infantes. 3) A pesar de la amplia diversidad se ha mostrado una unidad sin comparación en pro del evangelio. 4) Enfatizaron siempre la idea de la libertad. 5) Proveyeron analogías espirituales para asuntos políticos.

El décimo séptimo capítulo se llama “Los bautistas y el progreso del mundo”. Este capítulo muestra como todos estos principios juntos son una cosmovisión bautista para el progreso del mundo.

“Ahora bien; nos proponemos mostrar en lo que sigue, por los axiomas de religión, según quedan expuestos, tomados junto con la verdad general de la competencia del alma en religión bajo Dios, contienen los elementos esenciales de la civilización moderna y son capaces de guiarla a los mejores y más elevados resultados. Primeramente los consideraremos como una fuerza moral y religiosa; en segundo lugar, como una fuerza intelectual; y en tercer lugar, como una fuerza social y política. En todas estas esferas se verá que los axiomas de religión son el principal promovedor de la civilización[15]

El libro de Mullins es recomendable por dos razones. La primera razón es porque es un libro reflexivo que hace muchas preguntas que siguen siendo relevantes en nuestro contexto postmoderno y nos puede ayudar a dar algunas respuestas a cómo podemos enfrentar estos desafíos como denominación. La segunda razón es porque es un libro que compara las doctrinas bautistas con las demás denominaciones y nos permite ver cuáles son las implicancias de nuestras doctrinas bautistas en comparación con la inconsecuencias de las otras denominaciones.

Pero aunque es un libro recomendable esto no quiere decir que no tengo discrepancias con su forma de “reinterpretar la fe bautista”. Una de las cosas con lo cual no estoy de acuerdo es que su “reinterpretación de la fe bautista” realiza un quiebre con la tradición Bautista Calvinista del Sur abriendo la puerta a un sincretismo con el arminianismo en la confesión Fe y Mensaje Bautista[16]. Además es muy extraño que en sus análisis haya tan poca referencias a las confesiones bautistas que fueron la base de los Bautistas en Inglaterra y Estados Unidos[17]. Lamentablemente este quiebre creado por Mullins fue el que los latinoamericanos heredamos como teología y por tanto somos esclavos de un terrible minimalismo teológico del cual se piensa que ser calvinista es contrario a ser Bautista.

Otra de las cosas en las cuales no estoy de acuerdo con la “reinterpretación” de Mullins es en poner como principio esencial bautista “la competencia del alma”. Este principio fue inventado por él, pues hasta donde sé ningún bautista jamás escribió un tratado sobre ello.




[1] Edgar Mullins. Axiomas de la religión. Casa Bautista de Publicaciones. Segunda Edición. 1948.
[2] Edgar Mullins. Axiomas de la religión. Casa Bautista de Publicaciones. Segunda Edición. 1948. Página 3.
[3] Edgar Mullins. Axiomas de la religión. Casa Bautista de Publicaciones. Segunda Edición. 1948. Páginas 23.
[4] Edgar Mullins. Axiomas de la religión. Casa Bautista de Publicaciones. Segunda Edición. 1948. Página 50.
[5] Edgar Mullins. Axiomas de la religión. Casa Bautista de Publicaciones. Segunda Edición. 1948. Página 76
[6] Edgar Mullins. Axiomas de la religión. Casa Bautista de Publicaciones. Segunda Edición. 1948. Página 111.
[7] Edgar Mullins. Axiomas de la religión. Casa Bautista de Publicaciones. Segunda Edición. 1948. Página 117
[8] Imagino que su referencia es al hipercalvinismo porque el calvinismo no niega la libertad de la personas, ver punto 9 de la confesión de fe Bautista de Londres de 1689.
[9] Propuesta en Inglaterra por el anglicano Richard Hooker.
[10] Edgar Mullins. Axiomas de la religión. Casa Bautista de Publicaciones. Segunda Edición. 1948. Página 169
[11] Edgar Mullins. Axiomas de la religión. Casa Bautista de Publicaciones. Segunda Edición. 1948. Página 187
[12] Edgar Mullins. Axiomas de la religión. Casa Bautista de Publicaciones. Segunda Edición. 1948. Página 197.
[13]  Edgar Mullins. Axiomas de la religión. Casa Bautista de Publicaciones. Segunda Edición. 1948. Página 228
[14] Edgar Mullins. Axiomas de la religión. Casa Bautista de Publicaciones. Segunda Edición. 1948. Página 230.
[15] Edgar Mullins. Axiomas de la religión. Casa Bautista de Publicaciones. Segunda Edición. 1948. Página 250
[16] Aquí me refiero a la primera publicación del Fe y Mensaje Bautista de 1925. Luego de eso fue revisada y adaptada en 1963 y en el 2000. Aquí se puede ver los cambios. http://www.sbc.net/bfm2000/bfmcomparison.asp
[17] Con estas confesiones me refiero específicamente a las confesiones Calvinistas de Londres de 1644, 1689; La confesión de Filadelfia de 1792 y la confesión de New Hampshire de 1833 que fueron la base de los Bautistas del Sur.

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