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martes, 24 de septiembre de 2019

Cuídense de los falsos profetas Mateo 7:15-20


Arrio (256-336) fue un obispo que vivió durante los primeros años de la expansión del cristianismo en el Imperio Romano. Arrio era originario de Libia y recibió su educación teológica en la ciudad de Antioquia en la escuela de un tal Luciano. Antes de ser un obispo fue diacono como era común en la iglesia antigua para llegar a ser obispo de la iglesia de San Baucalis. En el año 318 el comenzó a provocar muchas discusiones al interior de la iglesia debido a que había tomado una posición diferente respecto a la naturaleza de Cristo que la iglesia había sostenido oralmente hasta ese momento. Arrio sostenía que la divinidad no podía ser creada y como Jesucristo fue creado en su naturaleza humana no podía por tanto ser verdaderamente Dios o de la misma naturaleza de Dios Padre. Es por eso mismo que Arrio entendía que “Hijo de Dios” era una descripción correcta para Jesucristo pues él no era realmente Dios, sino el Hijo de Dios.

Debido a que el obispo Arrio adopto esta posición respecto a la naturaleza de Cristo muchos obispos se le opusieron pero el que más firmemente fue el obispo de Alejandría llamado Alejandro el cual se reunió en un concilio en el 318 para expulsarlo de su posición de obispo. Pero en vez de Arrio aceptar esta expulsión el comenzó a persuadir a otros con su falsa doctrina haciendo que finalmente el emperador Constantino convocara el concilio de Nicea en el año 325 para poder tratar este asunto y otros que estaban trayendo problemas al cristianismo de la época. Finalmente en el concilio de Nicea Arrio y sus seguidores son excomulgados como falso maestro y desterrado como alguien que enseña doctrina herética. Arrio no se rindió ante esta condena y siguió influenciando con su doctrina con la cual logra que en el año 328 vuelvan a llamarlo para reintegrarse que luego de un concilio en Jerusalén del año 335 volvieran a aceptar su admisión al obispado. Pero antes de que el volviera a ser obispo repentinamente muere[1].  Algunos creen que esta muerte se debió a la oración que su más férreo opositor llamado Atanasio había realizado contra él.[2]

La doctrina de Arrio se ha convertido en una de las enseñanzas heréticas más conocidas del cristianismo llamadas “arrianismo”. Esta historia nos recuerda que desde el principio del cristianismo han surgido falsos profetas, maestros o pastores que han intentado distorsionar las doctrinas esenciales del cristianismo. Y si recordamos el contexto de donde se encuentra esta enseñanza de Jesucristo veremos que Cristo nos había enseñado que debemos juzgar de forma correcta a nuestros hermanos y no de forma hipócrita (Mt 7:1-5) además nos había mostrado debemos ir ante el trono de su gracia para pedir, buscar y llamar para encontrar sabiduría (Mt 7:7-12) y luego nos ha mostrado que existen dos puertas, dos caminos y dos destinos. Uno de ellos nos lleva a la vida eterna y el otro nos lleva a la muerte eterna (Mt 7:13-14) En este momento crucial cuando las personas nos encontramos a la entrada de estas dos puertas de las cuales debemos decidir por cual entrar aparecen los falsos profetas para persuadirnos que tomemos la puerta ancha y caminemos por el camino espacioso para que encontremos finalmente la condenación eterna. Sospecho que muchas personas que estuvieron por entrar en la puerta estrecha terminaran en el infierno al haber sido engañados por los falsos profetas a seguir la puerta ancha y a caminar por el camino especioso que satisfacía sus deseos pecaminosos antes que caminar por el camino estrecho que confrontaba sus pecados.

Los falsos profetas y su disfraces Mateo 7:15

“Guardaos de los falsos profetas” (RV60; Textual) “Cuídense de los falsos profetas” (RVC; NVI) “Ten cuidado de los falsos profetas” (NTV) El mandato de Cristo para los discípulos era claro y directo debemos tener cuidado con los falsos profetas. Por supuesto esta mandato no era algo nuevo para los judíos los cuales sabían que había que cuidarse de los falsos profetas pero de todos muchas veces fueron engañados y seducidos por ellos. Deuteronomio 13:1-5; Jeremías 23:25-28

“Cuando en medio de ti surja algún profeta o soñador visionario, y te anuncie señales o prodigios, si acaso se cumple la señal o el prodigio anunciado y él te dice: Vayamos en pos de dioses ajenos, que tu no conoces y sirvámosles”, no prestes oído a las palabras del tal profeta o soñador visionario. Seguramente el Señor su Dios los está poniendo a prueba para ver si ustedes aman al Señor su Dios con todo su corazón y con toda su alma. Ustedes deben ir en pos del Señor su Dios, y temerlo solo a él. Deben cumplir sus mandamientos y atender su voz. Solo a él deben servir; solo a él deben seguir. En cuanto a ese profeta o soñador visionario, será condenado a muerte por haberlos aconsejado a rebelarse contra el Señor su Dios. Porque el Señor te saco de Egipto, te rescato del país donde eras esclavo; en cambio, aquel habrá intentado apartarte del camino que el Señor tu Dios te mando a seguir. Así acabaras con el mal que haya en medio de ti”

“Yo sé bien que esos profetas mienten cuando profetizan en mi nombre y aseguran que han tenido un sueño. ¿Hasta cuándo albergaran esos profetas tales mentiras en su corazón? ¡Lo que anuncian solo existe en su mente! ¿Acaso creen que esos sueños que se cuentan harán que mi pueblo se olvide de mí? ¿Acaso creen que los harán olvidarme, como antes sus padres me olvidaron por seguir a Baal? Si algún profeta tiene un sueño, que cuente su sueño. Pero si yo envió mi palabra a alguno de ellos, tiene que anunciar mi palabra verdadera. Una cosa es la paja y otra cosa es el trigo”

En el pueblo de Israel hubo falsos maestros que intentaron desviar al pueblo de Dios de la sana doctrina como en el Israel espiritual que es la iglesia Jesús y los apóstoles nos advirtieron que existirían falsos maestros.  2 Pedro 2:1; Judas 4

“Entre el pueblo hubo también falsos profetas, como también habrá entre ustedes falsos maestros que con disimulo introducirán herejías destructivas, y hasta llegaran a negar al Señor que los rescato, con lo que atraerán sobre si mismos súbita destrucción”

“Pues por medio de engaños se han infiltrado entre ustedes algunos malvados. Estos, que desde antes había sido destinados a la condenación, convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje, y niegan a Jesucristo, nuestro único Soberano y Señor”

Jesucristo nos advierte algo muy importante sobre los falsos profetas y es que vienen a nosotros “disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (RVC; NVI) “disfrazados de ovejas inofensivas pero en realidad son lobos feroces” (NTV) La metáfora que usa Jesucristo era algo cotidiano para los judíos que escuchaban y se trababa del pastor protegiendo a las ovejas de los lobos. En el mundo antiguo cuando el pastor estaba vigilando a sus rebaños por las colinas él iba vestido de pieles de ovejas con la piel por fuera y el pelo por dentro. Por tanto cualquier persona podía llevar puesta un atuendo de oveja y no podía ser necesariamente pastor[3]. El lobo es descrito como alguien “rapaz”. Esta palabra indica alguien que es inclinado al robo o hurto de forma inteligente[4]. Un pastor iba a intentar proteger siempre a sus ovejas pero un falso pastor no importa que sus ovejas sean atacadas por los lobos rapaces. Juan 10:11-13

“Yo soy el buen pastor, el buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, el que no es el pastor ni el dueño de las ovejas huye y abandona las ovejas cuando ve venir al lobo, y el lobo las arrebata y las dispersa. Al que es asalariado, no le importan las ovejas”

Los falsos profetas o maestros van a venir ante nosotros y nos dirán que son falsos sino que van a intentar aparentar los mas que puedan quienes son realmente y cuáles son sus verdaderas intenciones. Es por eso que ya desde la iglesia primitiva que los cristianos trataron de ser cuidadoso en establecer algunos criterios para poder reconocer a estos falsos maestros que vienen disfrazados donde ellos. Hay un documento del siglo I conocido como la “didache” o “enseñanza de los doce” la cual contiene 16 capítulos que tratan sobre la vida cristiana practica.[5]. En el capítulo 12 de tal documento dice[6].

“A todo el que viniere en nombre del Señor, recíbanle. Luego, con el discernimiento que tienen, examínenlo para conocer por su derecha y por su izquierda. Al que pasa de camino ayúdenlo en lo que puedan; pero no se quedara con ustedes sino dos o tres días, si fuere necesario. Si quiere quedarse entre ustedes, teniendo oficio, que trabaje para su sustento. Si no tiene oficio, que provean según la prudencia, de modo que no viva entre ustedes cristiana alguno ocioso. Si no quiere aceptar esto, se trata de un traficante de Cristo: tengan cuidado con tales personas.

O sea desde siempre como cristianos se nos ha llamado a discernir hacer acerca de los falsos maestros que hay a nuestro alrededor. Martin Llord Jones describe muy bien a los falsos maestros[7]:

“El falso profeta es un hombre que no tiene “puerta estrecha” “ni camino angosto” en su evangelio. No hay en el nada que ofenda al hombre natural; agrada a todos. Va con “vestidos de ovejas”, es atractivo, agradable a la vista. Presenta un mensaje tan bonito, confortable y consolador. Agrada todo el mundo y todo el mundo habla bien de él. Nunca lo persiguen por su enseñanza, nunca lo critican con rigor. Tanto los liberales como los modernistas lo alaban, lo alaban los evangélicos, todo el mundo lo alaba. Se hace todos a todos, en este sentido; en sus palabras y acciones no se encuentra “la puerta estrecha”, en su mensaje no está el “camino angosto, no hay nada del “tropiezo de la cruz”

¿Cuáles son algunos de los disfraces que algunos de estos falsos profetas o maestros actuales se ponen para engañarnos? Podríamos identificar a tres de ellos.

El falso maestro religioso. En el contexto inmediato del evangelio podemos saber que Jesús se está refiriendo a los fariseos (Mt 6:1-18) en donde habla de la hipocresía de los fariseos y donde luego va a tratarlos de “sepulcros blanqueados” y muchas otras cosas más. (Mt 23) el fariseísmo es tan peligroso porque termina distorsionando el evangelio y poniendo Cristo más mis obras para ser aceptados por Dios (Hechos 15:1) Hay formas obvias de esta distorsión del evangelio como debes darle dinero a Dios para ser bendecido o debes seguir esta lista de cosas para ser amado por Dios. Pero hay formas muchos más sutiles como el activismo de hacer cosas para Dios para sentirte amado o esforzarte en saber más cosas para sentirte acepto por Dios. Pero ninguna de esas cosas es cierta. Es solamente por la obra perfecta de Cristo que somos amados y aceptados por él.

El falso maestro adulador-optimista. Este es el pastor que habla siempre de cosas positivas. Dice que cree en el pecado, en el infierno, en la ira, en la condenación pero nunca habla de esas cosas sino que siempre habla del amor, la felicidad, la alegría, etc. Este es falso profeta que dice “paz, paz y no hay paz” (Jer 6:14) En esta lista podemos poner a todos esos falsos pastores que son aduladores, zalameros y que le hablan a las personas solamente de las cosas que le gustan. Aquí podemos incluir a la falsa iglesia universal del reino de Dios[8] como a los falsos predicadores de la prosperidad. La referencia actual de este estilo de falso maestro lo podemos encontrar falso maestro Joel Osteen el cual es pastor de la mega iglesia Lakewood en Estados Unidos. El cual escribió un libro “tu mejor vida ahora.[9]

El falso maestro preocupado por los necesitados. Este es el pastor que dice estar preocupado por los necesitados y se muestran interesados por las personas que son excluidas de la sociedad. Tal como Judas decía estar preocupados de los pobres pero en verdad robaba del dinero que tenían los discípulos (Jn 12:6) Lo que amaba realmente judas era el dinero. Era como esos falsos maestros que solamente hacen negocios con las personas para obtener su dinero (2 Ped 2:3) o para obtener prestigios y reconocimiento del mundo. En los años 50 hubo un caso conocido en Estados Unidos de un pastor llamado James Warren más conocido como “Jim Jones” el cual fundo una secta llamado templo del pueblo en donde muchas personas lo siguieron e incluso muchos políticos lo reconocieron como un pastor ejemplar debido a su interés por los necesitados. Pero el tenía muchas acusaciones de explotación contra las personas pero aun así se escapó lejos con sus fieles los cuales finalmente murieron bebiendo veneno en un “suicidio revolucionario” como él lo llamo. Ese día murieron 918 personas envenenadas con cianuro. ¡El suicidio colectivo más grande de la historia[10]!

Has pensado ¿Porque los mensajes los falsos mensajes de méritos religiosos, de tu “mejor vida ahora”, de ser alguien preocupado por los necesitados tiene tanta fuerza en el corazones de los seres humanos? ¿Por qué los mensajes motivacionales parecen ser tan atractivos? Es porque son falsos y los seres humanos nos sentimos atraídos por lo falso. ¿Por qué? Porque en nuestros corazones pecaminosos también hay falsedad, porque hay pecado. No podemos simplemente culpar a los falsos maestros sin pensar que la razón de que sigamos falsos maestros es porque alguna vez deseamos lo que ellos ofrecían antes de desear a Dios con todo nuestro corazón.

Como reconocer a los falsos profetas o maestros Mateo 7:16-18, 20

Jesús nos ha llamado a tener cuidado sobre estos falsos maestros. Pero la pregunta que sigue a esto es ¿Y cómo reconocemos a estos falsos maestros? Para explicarlo Jesús usa una metáfora conocida del buen árbol y mal árbol que da sus frutos. Esta misma idea se usó en el Antiguo testamento cuando Judá es descrito como una viña infructuosa. Isaías 5:3-6

“Y ahora habitantes de Jerusalén, hombre de Judá: juzguen entre mi viña y yo ¿Qué más podría hacerse a mi viña que yo no le haya hecho? ¿Cómo es que uvas silvestres cuando yo esperaba que dieras buenas uvas? Pues voy a mostrarles lo que hare con mi viña: Le quitare la cerca, para que sea consumida; abriré la brecha en su muralla, para que sea pisoteada. Hare que se quede desierta. Nadie la podara ni la cultivara. Crecerán en ellas cardos y espinos, y ordenare a las nubes que no derramen lluvia sobre ella”

La ilustración es clara, aquella viña que no da fruto es destruida. Todo árbol que no da fruto debe ser destruido y consumido por el Señor. Juan el Bautista había usado esta misma idea cuando les predico a los Fariseos a que se arrepintieran de sus pecados. Mateo 3:7-9
“Cuando él vio que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía ¡Generación de víboras! ¿Quién les enseño a huir de la ira venidera? Produzcan frutos dignos de arrepentimiento, y no crean que pueden decir: “tenemos a Abraham por padre, porque les digo que aun de estas piedras Dios puede levantar hijos de Abraham”

El fruto en las Escrituras se usa de diversas formas como evidencia de la salvación (Mt 13:23; Luc 8:15) o como evidencia de que el carácter de una persona va creciendo espiritualmente (Gal 5:22-23) Pero lo que Jesús nos está diciendo aquí es que el fruto que da la persona va a revelar la persona que realmente es. En mi vida cristiana he conocido varias personas que han hecho una profesión de fe y se muestran entusiasmadas e interesadas en aprender de las Escrituras pero con el tiempo ese entusiasmo va apagándose hasta finalmente desaparecer. El tiempo, las pruebas y los frutos revelan realmente quien es la persona en realidad. Si es una árbol bueno (verdadero creyente, verdadero maestro) o árbol malo (falso creyente, falso maestro). En todas las versiones (menos en la mía) el verso 16 es una pregunta retórica de Jesús en donde la respuesta obvia es no.

¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? (RV60; Textual) ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? (NVI) ¿Acaso puedes recoger uvas de los espinos o higos de los cardos? (NTV)

Por tanto para reconocer a tiempo a un falso profeta, maestro o pastor es importante ver los frutos que ese maestro o pastor muestra. Y hay 3 formas de verlos. En primer lugar el carácter de la persona. Con carácter me refiero a lo que la persona en sí mismo, no lo que predica, enseña, aconseja sino lo que la persona hace realmente. Esto lo vemos con claridad cuando se piden los requisitos para ser un pastor en las cartas pastorales (1 Tim 3:1-7; Tito 1:6-9) ¿El pastor ama a su esposa? ¿Guía a su familia a Cristo constantemente? ¿Es hospedador con los hermanos? ¿Tiene un buen testimonio con los de afuera? ¿Les ha predicado a ellos? ¿Mantiene una vida de oración evidente? Cuando nos acercamos lo suficiente a las personas a los falsos maestros o pastores veremos que estas cosas son muy escasas o ni siquiera existen entonces no darán una luz de alarma sobre aquella persona.  En mi vida cristiana he conocido a muchas personas que saben mucho, evangelizan mucho, aconsejan mucho, leen mucho la Biblia, otros hablan en lenguas o que enseñan y son fervorosos en enseñar u orar. Pero cuando me he acercado a sus vidas he visto una total ausencia de amar a su esposa, criar a sus hijos, tener buenas relaciones con los hermanos, mantener una vida de oración, etc. Hay una total inconsistencia en su enseñanza con su vida.

En segundo lugar la doctrina que enseña. Pablo le escribía al joven pastor Timoteo: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello. Si haces esto, te salvaras a ti mismo y a los que te escuchen” (1 Timoteo 3:16) Una de las cosas fundamentales a evaluar en una persona que enseña es su doctrina. Pablo advierte en varias ocasiones que los falsos maestros lo que hacen es desviarse de la sana doctrina para predicar cosas que son agradables a las personas y así pueden manipularles (2 Timoteo 4:3) Por tanto para poder distinguir a un maestro falso de un verdadero es fundamental evaluar sus enseñanzas y ver si enseña lo que las Escrituras dicen. ¿Es realmente que pone a Dios en primer lugar en sus predicaciones? ¿Es alguien que constantemente esta recordándonos el evangelio? ¿Es alguien que habla del pecado, la ira de Dios, la justificación, la resurrección? ¿Es alguien nos llama a renunciar al pecado, a vivir en el gozo de Cristo y a confiar plenamente en la obra perfecta de Cristo? Una vez escuche la historia de un hermano que era muy preparado en teología y muy estudioso pero un día comenzó a deslizarse lentamente hasta llegar a enseñar que la doctrina de la trinidad era algo contrario a las Escrituras. Termino siendo un falso maestro al alejarse de la sana doctrina.

En tercer lugar la influencia de la persona. La vida y la enseñanza de un maestro inevitablemente van a dar frutos. Si es un maestro ejemplar (o sea verdadero) que enseña las Escrituras va a tener buenos frutos del espíritu, pero si es un maestro que no vive lo que enseña y distorsiona enseñanzas de las Escrituras (o sea un falso maestro) va a tener frutos de la carne. La razón obvia es lo que sembramos cosechamos (Gal 6:7) Por tanto aquellos que enseñan la verdadera doctrina y viven de forma correcta delante de Dios van a tener una influencia positiva sobre los creyentes. ¿Ves en aquel maestro un ejemplo de piedad? ¿Te inspira a vivir más para la gloria de Dios? ¿Anhelas creer en tu vida de oración y estudio de la palabra cuando lo ves? O al contrario no ves nada de piedad, no ves que viva para la gloria de Dios. No ves una vida de oración y estudio. 2 Pedro 2:2

“Muchos imitan su camino indecente, y por causa de ellos se hablara mal del camino de la verdad”

Finalmente nos encontramos en el verso 19 que nos dice que todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego. El destino de los falsos maestros la condenación eterna. Judas 4

“Pues por medio de engaños se han infiltrado entre ustedes algunos malvados. Estos, que desde antes habían sido destinados a la condenación, convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje y niegan a Jesucristo, nuestro Soberano y Señor”

Pero no solamente los falsos maestros sino que además todos lo que son seguidores de estos falsos maestros serán condenados para siempre en el infierno.

Jesús es el único verdadero maestro.

Los cristianos siempre hemos reconocido a pastores que han sido de edificación para el pueblo de Dios. Sin duda podemos recordar a grandes siervos de Dios como Policarpo, Atanasio, Agustín, Calvino, Edwards, Owen, Spurgeon entre otros que han servido a la iglesia. Pero si pones a todos ellos bajo el estándar de las Escrituras en los cuales un verdadero maestro debe tener siempre el fruto de la sana doctrina ya sea en lo que enseña como en lo que vive ninguno de ellos pasa la prueba. Nunca ellos perfecto en toda su vida respecto a la enseñanza ni a su vida de acuerdo al evangelio. Además nosotros mismos podemos mirarnos a la luz de la Escritura y podemos sentirnos tan falsos como Judas. ¿Nunca se han sorprendido por saber que son cristianos? ¿Nunca han pensado como es que yo realmente soy cristiano? Y es que la verdad ha existido solamente un maestro que ha hablado de forma perfecta y ha mantenido siempre la sana doctrina, ha existido solamente un maestro que ha sido siempre coherencia con su vida y enseñanza y ese es Jesucristo. Y es por eso que por medio de él es que podemos encontrar la salvación de la perdición. Es porque Jesús es perfecto y el siendo perfecto fue crucificado en nuestro lugar y muerto en nuestro lugar y resucitado en nuestro lugar para que nosotros nos arrepintamos de nuestra maldad y confiemos solamente en su obra perfecta.











[1] J. Quasten. Patrología. Volumen 2. Páginas 1-13.
[2] https://www.challies.com/articles/the-false-teachers-arius/
[3] William Barclay. Comentario de Mateo. Página 149.
[4] https://dirae.es/palabras/rapaz
[5] J. Quasten. Patrología. Volumen 1. Páginas 23-32
[6] https://es.aleteia.org/2016/07/07/texto-completo-de-la-didache/
[7] Martin Lord Jones. El sermón del monte. Volumen 2. Página 157.
[8] https://www.iglesiauniversal.cl/
[9] https://www.amazon.com/Mejor-Vida-Ahora-Camimos-Potencial/dp/1594831238
[10] https://www.infobae.com/america/historia-america/2018/04/08/jim-jones-locura-y-muerte-40-anos-del-mayor-suicidio-colectivo-de-la-historia/ 








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