Pensar el mundo a través de las Escrituras...

martes, 11 de septiembre de 2018

Confianza en Dios (Santiago 4:13-5:6)





Dentro del pueblo de Dios siempre han existido personas que el Señor ha prosperado para sus propósitos. Por ejemplo Abraham (Gen 13:2; 24:35) Job (Job 1:3-4) y Salomón (1 Rey 10:23) fueron personas con muchas riquezas materiales para su época. Por tanto según las Escrituras las riquezas no son algo malo en sí mismo, pero si tenemos en las Escrituras muchas advertencias contra el engaño que pueden producir las riquezas y como ello nos lleva a la arrogancia u orgullo  Deuteronomio 8:11-14

“Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y estatutos que yo te mando hoy; no suceda que cuando comas, y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites y tus vacas y tus ovejas aumenten, y la plata y el oro se multipliquen, y todo lo que tuvieres aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre;”

“Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” Lucas 12:15

“Fíate de Jehová con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y el enderezada tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová y apártate del mal” Proverbios 3:5-7

Es muy común de la naturaleza humana que cuando alguien posee riquezas sea orgulloso o confié mucho en su propia capacidad de hacer riquezas. Y aunque muchos de nosotros no podamos que ver que Chile es un buen lugar estable, seguro y bueno para hacer negocios es la realidad que todos los indicadores siguen mostrando[1]. Sin embargo la actitud chilena es de “orgullo” “arrogancia” y “confianza en sí mismo”. Aun recuerdo en unas de esas conversaciones en la cuales predico el evangelio hablar con personas extranjeras que al poco tiempo de estar en nuestro país darse cuenta que la actitud “orgullosa” y “arrogante” es común en Chile. ¿No será acaso que estamos cegados con la estabilidad económica de nuestro país? ¿No será acaso que estamos cegados ante la prosperidad económica de nuestro país?

Los que planifican sin Dios Santiago 4:13-17

El Apóstol Santiago se dirige ahora a otro grupo de personas que tienen en mente hacer negocios. La frase de reina Valera ¡Vamos ahora! Es mejor entenderla como las otras versiones traducen como ¡Ahora escuchen! (NVI) Presten atención (NTV) ya que era la forma común que proceder cuando se iba a comenzar a argumentar.[2] Este era un grupo de hermanos emprendedores que pensaban ganar a través de sus negocios, ellos decían “estaremos un año allá” “traficaremos” y “ganaremos”. En el mundo antiguo los principales mercados para los productos eran las ciudades y los pueblos, por tanto el proyectar compromisos (“iré tal día”) para asegurar ganancias era común.

En las Escrituras no hay ningún problema con hacer negocios ya que desde el principio de la creación el Señor no llamo a administrar la creación  (“sojuzgad y señoread” Gen 1:27-28) Es Dios quien da el talento y las habilidades para realizar cualquier oficio (Exo 35:35) e incluso es Dios quien nos llama a negociar

“Y llamando a los diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto vengo (Luc 19:10)

Debemos usar todo lo que Dios nos ha dado para su gloria, pues Dios no se agrada de los perezosos (Prov 10:4) ni de los que hacer negocios engañando a los demás (Prov 11:4) Pero un pecado peor que este es aquellos que hacen planean negocios sin considerar a Dios dentro de sus planes. La actitud de estos creyentes era realizar estos negocios sin ninguna referencia a Dios en el camino, era lo que se conoce como “creyentes intelectuales” o “ateos prácticos”. Ellos tenían el plan listo, tenían el presupuesto, habían averiguado sobre el mercado y cuáles eran sus factores de riesgo pero en ninguna parte de su plan maestro de negocio estaba el Señor. 

Por tanto el Apóstol Santiago nos da dos razones del porque es insensato hacer planes sin considerar a Dios. En primer lugar es insensato porque ninguno de nosotros sabe que va a suceder el día de mañana. Santiago esta parafraseando Proverbios 27:1 que dice:

“No te jactes del día de mañana; porque no sabes que dará de sí el día”

Está en una realidad que solemos olvidar con mucha facilidad debido a lo cotidiano de la vida, pero la verdad es que solo Dios conoce el día de mañana porque solo él conoce el futuro (Isa 46:9-10) La actitud necia de hacer planes sin considerar al Señor es actuar como el rico insensato el cual creía que podía seguir multiplicando sus riquezas cuando en verdad ha había llegado su hora de morir

“También les refirió una parábola diciendo: la heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo donde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y bienes; y diré a mi alma: alma muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios (Luc 12:16-21)

En segundo lugar es insensato hacer planes sin el Señor porque nuestra vida es pasajera. Esto se refiere al humo o aliento humano que aparece por un momento en el aire frío. O también podemos compararlo al humo que sale de nuestra taza de té o café, simplemente aparece en un momento y luego se va. Todo en esta vida es transitorio, solamente la palabra de Dios va a permanecer. Entonces ¿Es sabio dedicarse exclusivamente a las cosas que perecen?

“Secase la hierba, marchitase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” Isaías 40:8

Entonces Santiago les dice que en vez de hacer planes sin el Señor lo que deben es poner sus planes bajo la autoridad de Cristo. Esto no es simplemente expresar en palabras “Si Dios quiere” (Hechos 18:21; 21:14) Sino que es asumir que si hay algo que planeo hacer pero no sale como yo he planeado o querido simplemente ha sido parte del plan soberano y providencial de Dios. Es estar dispuesto a decir en todo momento y circunstancia ¡Señor hágase tu voluntad! De lo contrario lo único que van sembrar es pecado de jactancia y arrogancia. Aquellos que tienen negocios y presumen de que les va bien simplemente pecan no reconociendo ese éxito a partir del Señor.  

Ahora preguntémonos hermanos ¿Cuáles son tus planes, proyectos, negocios de sus próximos años? ¿Qué es lo que buscas o anhelas por medio de esos planes? ¿Cuál es el fin o el propósito de esos proyectos? Si las respuestas son “ganar dinero” “obtener éxito” “ser feliz” “ser prospero” “encontrar satisfacción” “ser alguien” “ser reconocido” entonces tu motivación es pecaminosa. Porque ¿Es sabio preocuparse exclusivamente por las cosas que perecen? ¿Por qué es sabio enfocarse en las cosas materiales y nada más que eso? ¿Es sabio jactarse de cosas en las cuales no tenemos control? El primer y esencial propósito de todo proyecto, plan o negocio debe ser glorificar a Dios, pero ¿cómo hacemos eso? Hay  tres formas básicas y prácticas para hacerlo[3].

La primera manera es usar los dones que Dios te dio para servir a otros. Por ejemplo un bautista llamado Truett Cathy fue el fundador de la cadena de comidas llamada “Chick Fil-A” especializada en pollo y se debido a eso se hizo millonario, pero una de las cosas que hacia (aparte de dar a la iglesia) era muchas becas y programas para ayudar a los jóvenes que no tuvieran dinero para estudiar. ¿No es acaso una forma de amar al prójimo? Probablemente no todos vamos a ser millonarios como este hermano, pero ¿No creen que habrá formas efectivas de usas los dones que Dios nos ha dado para servir al prójimo?

La segunda manera es expandir el evangelio por medio de tus negocios. Había un cristiano (que no recuerdo su nombre) el cual era un gran negociante y siempre que escuchaba a las personas hablar de que había que expandir el evangelio él pensaba que tenía que hacerse pastor así que se fue al seminario para hacerse pastor y “servir a Dios”. Pero estando allí se dio cuenta que el servir a Dios era mucho más amplio que solo ser pastor. Así que aprovecho su habilidad de hacer negocios para entrar a países donde el cristianismo no podía entrar es desde su propio negocio poder usarlo para regalar biblias y predicar de forma cotidiana. ¿No es acaso eso predicar el evangelio?

La tercera manera dar a la iglesia. Por ejemplo el famoso bautista John Rockefeller se destaco por ser uno de los empresarios e inversionista industrial más poderosos del mundo con su industria petrolera. El fue un devoto cristiano que aplico la frase de Wesley en todos sus negocios “Gana todo lo que puedas, ahorra todo lo que puedas y da todo lo que puedas”. El siempre dio a su iglesia a un sin número de proyectos de iglesias en el mundo.

La opresión de los ricos Santiago 5:1-6

El apóstol Santiago ahora vuelve al tema de las riquezas pero con un tono mucho más duro contra aquellos que explotan a sus hermanos. Este es un tono que trae a la memoria los profetas del Antiguo testamento los cuales declaraban juicio contra aquellos que explotaban al pobre, a la viuda y al extranjero (Dt 10:17-18; 26:12-13; Zac 7:10; ) Santiago había hablado de los creyentes ricos de la iglesia los cuales debían “gloriarse en su humillación” (Stgo 1:9-10) no ser partícipe del pecado de favoritismo (Stgo 2:2-6) y ayudar a sus hermanos en necesidades (Stgo 2:14-15) La exhortación comienza de la misma forma que en Santiago 4:13 ¡Vamos ahora! (RV60) Ahora escuchen (NVI) Presten atención (NTV) y luego continua de forma muy dura para los ricos “Llorad y aullad por las miserias que os vendrán” (RV60) ¡Lloren a gritos por las calamidades que se les vienen encima! (NVI) “Lloren y giman con angustia por todas las calamidades que les esperan” (NTV) Pero ¿Por qué es tan duro? ¿Por qué el juicio es tan severo contra los ricos?

La respuesta la encontramos en los versículos 3 al 5. Estos ricos habían obtenido parte de su riqueza debido a que habían oprimido y defraudado al jornal que trabajaba para ellos y lo único que le quedaba hacer a este hombre pobre era clamar a Dios. Esto estaba advertido y condenado en el Antiguo testamento

“No oprimirás a tu prójimo, ni le robaras. No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta mañana” Levítico 19:13

“No oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra dentro de tus ciudades. En su día le darás su jornal, y no se podrá el sol sin dárselo; pues es pobre, y con el sustenta su vida; para que no clamen contra ti a Jehová, y sea en ti pecado” Deuteronomio 24:14-15

Pero además de explotar a los hermanos pobres jornales que trabajaban para ellos, los ricos disfrutaban de los “deleites sobre la tierra” (RV60) “Una vida de lujo y placer desenfrenado” (NVI) “Con lujos, satisfaciendo todos y cada uno de sus deseos” (NTV) La idea de “deleites o lujos” aquí es la idea una vida extravagante que conducen al vicio pecaminoso de la carne. Esto quiere decir que con el dinero que ellos tenían que haberle pagado a los jornaleros lo hicieron para sus propios deleites pecaminosos. Estos ricos se han enriquecido tanto en base a la sangre de los pobres jornales que han sido explotados que están listos para como animal engordado ser llevado a la “matanza” al juicio de Dios. El verso final (6) es simplemente la conclusión a todo el mal que el rico había hecho.

“Habéis condenado y dado muerte al justo, y el no os hace resistencia” (RV60)

“Han condenado y matado al justo sin que él le ofreciera resistencia” (NVI)

“Han condenado y matado a personas inocentes que no ponían resistencia” (NTV)

En estos tiempos puede ser terrible para nosotros que no nos paguen por nuestro trabajo, pero en el mundo entero si no te pagaban ¡podías morir literalmente de hambre! ¡De ello dependía su vida! Por tanto ellos clamaban a Dios contra los ricos explotadores y Dios decía que los iba juzgar por ello. Los  ricos explotadores estaban matando literalmente a los jornales que trabajan para ellos ¡Era un terrible pecado!. Por tanto el juicio de Dios llegaría sobre ellos y Santiago escribe de forma profetice y escatológica en cómo serán destruidos por Dios.

Ahora volvemos a retomar el verso 1 donde decía que ellos debían llorar y gemir por el juicio que Dios haría sobre ellos debido al terrible pecado que estaban llevando a cabo contra sus hermanos. Las formas de mostrar la riqueza en el mundo antiguo eran por medio de la ropa ostentosa o anillos de oro o plata. Por eso Pablo escribió a las mujeres en 1 Timoteo 2:9

“No con peinado ostentoso, oro, ni perlas, ni vestidos costosos”

Por tanto Santiago recrimina sobre los ricos su acumulación pecaminosa de la riqueza. Ellos habían acumulado riquezas que ahora se estaban pudriendo, la referencia es probable que se refiera víveres o comida que ellos tenían guardado. Ellos habían acumulado la ropa que ahora se la estaban comiendo las polillas, por otro lado los pobres no tenían esa preocupación porque ellos solo tenían una prenda. Ellos habían acumulado oro y plata que ahora se estaba oxidando. Por supuesto el oro y la plata no se oxidan fácilmente, pero pueden llegar a oxidarse. Por tanto lo pecaminoso de los ricos era ¿Para que habían acumulado tantos bienes si al final todo eso va a ser pasajero? Santiago nos dice que en el día del juicio sus riquezas van a “testificar contra ellos”. En el día del gran juicio cuando el Señor venga y alguno de estos ricos diga no ser culpable contra nada todas sus riquezas serán expuestas ante sus ojos y mostraran el profundo egoísmo pecaminoso que había en sus corazones contra sus hermanos.  Esto quiere decir que estos ricos están viviendo como si Jesús nunca fuera a regresar, tiene todos sus ojos puestos solo en este mundo.

Es probable que ninguno de nosotros crea que es un hombre rico que está explotando al otro debido a su riqueza. Pero nunca hay que olvidar que los conceptos ricos y pobres varían de acuerdo a la situación cultural de cada época. Por ejemplo, como dijimos al principio, Chile sigue siendo un lugar estable y seguro donde se pueden hacer negocios y obtener riquezas. Además si comparamos nuestra época con otras épocas pasadas sin duda somos ricos, si comparamos nuestro país con otros países sin duda somos ricos. La riqueza pueden ser ahorros, bienes raíces, buen sueldo, por tanto la pregunta es ¿Qué estamos haciendo con nuestras riquezas? Pero aparte de todo esto podemos ver dos principios importantes que podemos extraer de aquí. 

En primer lugar el peligro de la riqueza. Pablo escribió a Timoteo 6:9-10

“Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, la cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”

La riqueza no es mala en sí misma, pero un deseo insistente por solamente enriquecerte por poder, éxito, fama, o bienes materiales puede llevar a desviarse de la voluntad de Dios.

En segundo lugar la acumulación pecaminosa. La cultura en la cual vivimos vive bajo de “los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida” (1 Juan 2:16) y eso se refleja en su deseo constante de consumir sin sentido. Buscan tener mejor profesión para tener mejor estatus social, buscan tener más dinero para satisfacer sus deseos pecaminosos. Esto se refleja en como compran, teléfono tras teléfono, computador tras computador, ropa tras ropa ¡El fin es solo tener lo mejor! Esta es una acumulación motivada en el pecado, por tanto si miramos alrededor nuestro y tenemos acumulada muchas cosas que no usamos ¿No somos acaso culpables de acumulación pecaminosa? Esto no significa que no podamos comprarnos cosas, sino que es que compremos cosas que no son necesarias en realidad. ¿Estás seguro que en lo que buscas esta como esencia Cristo? ¿Buscas la voluntad de Dios como el tesoro más grande? ¿Es Cristo tu mayor tesoro y anhelo?

Jesús siendo rico se hizo pobre

En algún momento de nuestra vida todos hemos anhelado cosas o hechos planes en donde Dios no aparece por ningún lado. Simplemente creemos que nosotros podemos controlar nuestras vidas. En otros momentos nosotros hemos tenido recursos y en vez de ayudar a los hermanos en necesidad hemos cerrado nuestro corazón y mano para ayudarles. Eso es porque nuestro corazón es pecaminoso y piensa que le pertenecen las cosas que tenemos, pero Cristo siendo Dios encarnado y teniendo todas las riquezas celestiales y eternas vino a este mundo. 2 Corintios 8:9

“Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos”


[1] https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2017/10/20/chile-el-mejor-pais-de-latinoamerica-para-vivir-y-hacer-negocios-pero-no-para-vacacionar.shtml
[2] Craig Keener. Comentario Cultural del Nuevo testamento. Página 694.
[3] Los ejemplos son sacados de esta página. http://www.mannaexpressonline.com/10-famous-inspiring-christian-business-owners/

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