Pensar el mundo a través de las Escrituras...

lunes, 18 de febrero de 2019

Bienaventurados los pobres en Espíritu Mateo 5:1-3



El evangelio de Mateo fue escrito antes del año 70 por “Leví” quien fue un publicano que siguió a Cristo y luego fue conocido por Mateo[1] (Mt 9:9; Lc 5:27-28) El llegaría a ser parte de los doce discípulos escogidos por Cristo para ser sus apóstoles (Mt 10:3; Mc 3:18; Lc 6:15; Hch 1:13) El evangelio de Mateo está construido a partir de 5 grandes discursos: El primer discurso Mt 5-7; el segundo discurso Mt 10; El tercer discurso Mt 13; El cuarto discurso Mt 18; El quinto discurso Mt 23-25. Estos discursos terminan aludiendo a que Jesús termina de hablar.

“Cuando Jesús termino de hablar” (Mt 7:28) “Cuando Jesús termino de dar instrucciones a sus doce discípulos” (Mt 11:1) “Cuando Jesús termino de exponer estas parábolas” (Mt 13:53) “Cuando Jesús termino de decir esto” (Mt 19:1) “Cuando Jesús termino de decir todo esto” (Mt 26:1)

El evangelio de Mateo es dirigido a audiencia mayoritariamente judía pues esto se puede ver que el evangelista usa muchas citas del antiguo testamento para demostrar cómo estas se cumplen en Cristo. Por ejemplo cuando José está inquieto y reflexivo respecto al embarazo de María el Señor en sueños le dice que eso ha acontecido para que se cumpliera lo que Dios había revelado en Isaías 7:14 (Mt 1:22-23) Cuando Herodes quería matar a Jesucristo y fue a consultar a los principales sacerdotes respecto a donde iba a nacer la respuesta de ellos fue citar la profecía que estaba en el libro de Miqueas 5:2 (Mt 2:6) La frase “Esto sucedió para que se cumpliera lo que dijo el Señor por el profeta” se repite varias veces a través del evangelio (Mt 2:15,17; 4:14; 8:17; 12:18) además de eso habían términos que como el “Hijo de David” (Mt 1:1; 9:27; 12:23; 15:22; 20:30) o “el reino de los cielos” (Mt 5:3) que aludían claramente a la promesa del Mesías que vendría.

Por tanto podemos decir que el propósito del evangelio primordial de Mateo es demostrar que Jesucristo es el Mesías prometido, el hijo de David del cual el Antiguo testamento profetizaba. Esto se puede ver con claridad cuando analizamos brevemente como se presenta a Jesús en los primeros 4 capítulos anteriores a este capítulo que acabamos de leer. El capítulo 1 comienza mostrando cual es el origen de Jesucristo (Mt 1:1-17) ya que para los judíos era muy importante saber la procedencia de la persona, Mateo nos mostraría que la descendencia de Jesucristo viene de David. En el capítulo 2 se habla de Jesucristo como el “Rey de los judíos” (Mt 2:2) y cuando lo encuentran le traen regalos y lo adoran (Mt 2:11) haciendo una clara alusión al reinado del mesías. En el capítulo 3 Juan el Bautista se presenta como la persona que prepara el camino para la llegada de quien iba a bautizar con Espíritu Santo y fuego (Mt 3:11) En el capítulo 4 pasa la prueba en el desierto (Mt 4:11) y luego comienza a anunciar el arrepentimiento y la llegada del reino de Dios.

Esto nos muestra que el evangelio de Mateo prepara el ministerio del Mesías Rey Jesús de una manera extraordinaria mostrándonos la descendencia de rey (genealogía) El nacimiento del rey y su adoración (el nacimiento) la confirmación del rey (Bautismo) y la preparación del rey (Tentación) para luego comenzar anunciar la llegada mediante el anuncio del reinado de Dios. Mateo 4:17

“Desde entonces Jesús comenzó a predicar, y decía “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado”

Luego de comenzar el anuncio del reino de Dios Jesús iba a reclutar  a sus primeros 4 discípulos: Pedro y Andrés (Mt 4:18-20) Jacobo y Juan (Mt 4:21-22) Esto se iban a convertir en los discípulos más cercanos en su ministerio, pues ellos estarían en momentos importantes como la transfiguración (Mt 17:1 Pedro, Jacobo y Juan) y en el Getsemaní (Mt 26:36 Pedro y los dos hijos de Zebedeo) El evangelio de Juan es quien nos da más detalles de los comienzos del ministerio se Jesús antes que se dedicará a predicar que volviera a predicar a Galilea (Jn 1:19- 4:45) Jesucristo se dedicó a predicar el evangelio por todo lugar, enseñando en las sinagogas y sanando las enfermedades y dolencias del pueblo (Mt 4:23) Esto haría que inevitablemente él se haga famoso en todos lados por la obra que estaba haciendo, por tanto mucha gente lo seguía (Mt 4:24-25)

Jesús sube al monte, se sienta y sus discípulos se acercan para ser enseñados Mt 5:1-2

Podemos imaginar que muchas personas estaban siguiendo a Jesús en ese momento y el sube al monte y se sienta para comenzar a enseñar. Este es el primer discurso del evangelio de Mateo de los 5 que tiene y se ha conocido tradicionalmente como “El sermón del monte[2]”. Aunque la lectura de las Escrituras se hacían de pie cuando los maestros judíos iban a enseñar generalmente se sentaban para exponerlas, de allí la frase del apóstol Pablo que aprendió a los “pies de Gamaliel” (RV60 Hch 22:3) porque los discípulos se sentaban a los pies del maestro para aprender[3]. Una aparente contradicción respecto existe entre el evangelio de Mateo donde se nos dice que “Subió al monte” (Mt 5:1) y el evangelio de Lucas que nos dice que “se detuvo en lugar llano” (Lc 6:17) ¿Cómo se resuelve esta aparente contradicción? Se puede resolver pensando que Jesucristo dio su mensaje en una meseta que consiste en ser un lugar alto (monte) que tiene a los pies un lugar llano o puede ser que Jesús se detuvo en el lugar llano con los discípulos pero luego subió al monte a enséñales[4]. Pero cualquiera sea la opción que tomemos mostraría que no existe una contradicción. También hay muchos comentaristas que ven paralelos entre el monte de Sinaí donde Moisés recibió la ley de Dios entre truenos y relámpagos y por tanto el pueblo con temor (Exo 19) y el contexto de Jesús el cual como nuevo Moisés da la ley del reino en un contexto de amor. Creo que aunque hay un paralelismo debemos ser cuidadosos en hacer contraste demasiado fuertes entre ley y gracia como pensar en la idea de que Dios en el Antiguo testamento es un Dios airado y en el Nuevo testamento es un Dios de amor.

El Evangelio de Mateo nos registra “Y lo seguía mucha gente” (Mt 4:25) y esto para Jesús no era un problema pues ellas se admiraban con la autoridad con que el enseñaba (Mt 7:28-29) se asombraban y glorificaban a Dios cuando sanaba (Mt 9:8) Jesús tenia sanaba sus dolencias y tenía compasión de ellas (Mt 9:35-36) pero ellas poco a poco iban a ir rechazando el mensaje de Jesús hasta que finalmente iban a ser quienes apoyaran su crucifixión (Mt 27:25) Por tanto aunque Jesús tenia misericordia de las multitudes el realmente había escogido a discípulos quienes serían los receptores de todas sus enseñanzas y preparados para servirle en el futuro.

El Evangelio de Mateo no registra lo que sucede antes de que Jesucristo comience a enseñar aquí, pero tenemos en el evangelio de Marcos (Mc 3:13-19) y el evangelio de Lucas (Lc 6:13-16) que Jesús había pasado la noche orando antes de escoger a los que serían sus 12 discípulos y luego los 12 apóstoles. Por tanto cuando Mateo dice “sus discípulos se acercaron” se refería a los 12 discípulos que el Señor ya había escogido. Aunque es probable que otras personas hayan escuchado parte de estas enseñanzas, las enseñanzas del sermón del monte son dirigidas específicamente a sus discípulos. Este es un punto importante a reconocer porque tú puedes ser parte de la multitud que viene a Jesús con diversos problemas y piensas que Jesús puede solucionártelo, tal vez problema matrimonial, necesidad física, hambre, depresión, estrés, pero finalmente cuando no encuentres la respuesta que estás buscando simplemente te unirás al coro de “crucifíquenle”. Pero si eres realmente un discípulos del Señor, escogido por el para salvación (Jn 15:16) entonces comprenderás que el primer paso pasa es arrepentirte y creer en el evangelio. Si eres uno de los discípulos del Señor estarás ansioso por querer recibir las enseñanzas del Rey Mesías Jesucristo y escuchar lo que él tiene que decirnos por medio de este sermón del monte. Si eres un discípulo de Cristo se sentarás a los pies juntos a todos los discípulos de todos los siglos a escuchar las maravillosas enseñanzas sobre ser “bienaventurado”, ser sal y luz del mundo, sobre amar la ley de Dios, sobre examinar tu corazón el pecado de la ira, del pecado sexual, del divorcio, sobre usar mal las palabras o el odiar a tu enemigo todas y cada una de estas enseñanzas serán un deleite para aquel que ha sido regenerado y la diferencia sustancial será entre aquel que “oye estas palabras y las pone en práctica” (Mt 7:24) y aquel que “oye estas palabras y nos las pone en práctica” (Mt 7:26)

Bienaventurados los pobres en Espíritu Mateo 5:3

La palabra “bienaventurado” (Makarios) se usa unas 50 veces en el Nuevo testamento y es un concepto que proviene del Antiguo testamento.[5] Esta palabra se puede traducir como dichosos o felices. La RVC usa los tres términos:

“Bienaventurado el hombre que no anda en compañía de malvados” Salmos 1:1

“Bienaventurados son los que en él confían! Salmos 2:12

“Dichoso aquél cuyo pecado es perdonado, y cuya maldad queda absuelta. Dichoso aquél a quien el Señor ya no acusa de impiedad, y en el no hay engaño” Salmos 32:1-2

¡Cuán felices son los que habitan en tu templo! ¡Todo el tiempo te cantan alabanzas! ¡Cuán felices son los que hallan fuerzas en ti, los que ponen su corazón en tus caminos! Salmos 84: 4-5

Algunas traducciones traducen esta palabra como “Felices” y aunque no es incorrecto traducirla así hay que tener cuidado con pensar que “felices” significa lo que nosotros creemos que significa y no lo que la Biblia muestra que significa. Por eso es que dos comentaristas advierten[6]:

“Makarios es un estado de existencia en relación con Dios en el que la persona es “bendita” desde la perspectiva de Dios, aun cuando no se sienta feliz o que no esté experimentando buena fortuna. No significa que tal persona se le haya adjudicado una determinada bendición o que se le exhorte a vivir una vida digna de ella; es más bien el reconocimiento de que las personas aludidas son benditas. Los sentimientos negativos, la ausencia de sentimientos o las situaciones adversas no pueden llevarse la bendición de quienes existen en relación con Dios”.

“No obstante, es un error serio interpretar makarios como “felices”. Porque la felicidad es un estado subjetivo, en tanto que Jesús está haciendo un juicio objetivo sobre estas personas. No está declarando como se sienten (felices), sino como Dios las considera y lo que son por eso: “Bienaventuradas” o “benditas”

Por tanto lo que nos quiere decir la palabra “bienaventurados” es que aquellos que hemos creído en Cristo ya somos “dichosos o felices” por la obra de Cristo. Pero esta no una palabra suelta sino que está unida en una frase que incluye “los pobres en Espíritu”. Un problema que encontramos al interpretar esta bienaventuranza es su paralelo en Lucas 6:20 donde dice “Bienaventurados ustedes los pobres, porque el reino de Dios les pertenece” y donde pareciera decir que los bienaventurados son simplemente los que son pobres materialmente. Por tanto el ejercicio que hay que hacer aquí es comparar Escrituras con Escrituras. ¿Acaso son solo los pobres materialmente bienaventurados y los ricos materialmente no lo son? No, pues también hay ricos que son salvos (Mt 19:24) por tanto son bienaventurados los ricos que son salvos también son bienaventurados para Dios.  Entonces debemos ver que la enseñanza de Mateo respecto a los pobres en espíritu es la que debe complementar la enseñanza de Lucas sobre los pobres.

La palabra “pobres” significa “agacharse o esconderse por temor[7]” como lo hacían comúnmente los pordioseros de la época. Se puede usar en el sentido literal (Mt 11:5 “y a los pobres se les anuncian las buenas noticias”) se usa para describir al mendigo Lázaro (Lc 16:20) como en el sentido espiritual. Entonces según todas estas definiciones podemos preguntarnos ¿Qué es ser “pobre de espíritu”? No hay mejor explicación que las mismas Escrituras: Isaías 57:15; 66:2

“Porque así ha dicho el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es santo: “Yo habito en las alturas, en santidad, pero también doy vida a los de espíritu humilde y quebrantado, y a los que quebrantados de corazón”

“Yo hice todo esto con mis propias manos, y fue así como todo llego a existir. Yo pongo la mirada en los pobres y humildes de espíritu, y en los que tiemblan al escuchar mi palabra”

El ser pobre en espíritu es reconocer la miseria personal, reconocer que nada podemos ofrecer a Dios, es la confesión consciente de lo indigno que somos delante del Señor. Nos presentamos delante de Dios como Moisés diciendo “Y quién soy yo para ir ante el faraón y sacar a Egipto a los hijos de Israel” (Ex 3:11) nos vemos a nosotros mismos como Isaías un hombre de labios inmundos delante de Dios (Isa 6:5) nos acercamos a Dios como el publicano diciendo “Dios mío ten misericordia de mí, por soy un pecador” (Lc 18:13) Martin Llord Jones lo define así[8]:

“Esto, pues, quiere decir ser “pobre en espíritu” Significa una ausencia total de orgullo, de seguridad en sí mismo. Significa conciencia de que no es nada en la presencia de Dios. Nada, pues, podemos hacer ni producir en nosotros mismos. Es esta conciencia abrumadora de nuestra “nada” más completa cuando nos podemos delante de Dios. Esto es ser “pobre en espíritu”. Quiero formularlo de la manera más vigorosa posible, y para ello voy a servirme de términos bíblicos. Significa que si somos verdaderos cristianos no debemos basarnos en nuestro nacimiento natural. No debemos confiar en que pertenecemos a ciertas familias; no nos gloriaremos que somos de tal o cual nación. No edificaremos sobre nuestro temperamento natural. No dependeremos de la posición natural que alcanzamos en la vida, ni en poderes que nos haya sido otorgado. No confiaremos en el dinero ni la riqueza que podamos tener. No nos gloriaremos en la instrucción recibida, ni en la universidad a la que hemos asistido…No confiaremos en ningún don como el de la “personalidad”, o inteligencia o habilidad general o especial. No confiaremos en nuestra propia conducta buena y moralidad”

Ahora que ya sabemos que significa ser pobres en espíritu tal vez te podrías preguntar y ¿Por qué el Señor puso esta bienaventuranza como la primera? Es porque este la humillación, la humildad es la primera marca de alguien que es nacido de nuevo. Los creyentes con sus corazones regenerados desean humillarse ante su Señor Todopoderoso. Los fariseos se creían capaces de alcanzar el reino de los cielos pero cuando a Jesús le preguntaron ¿Quién era el mayor en el reino de los cielos? Él dice que aquellos que se vuelven como niños entraran en el reino de los cielos  (Mt 18:3-5) A los fariseos les encantaba ser quienes ser exaltados y reconocidos delante de los hombres pero Jesucristo dijo que aquellos que se  “humillaran serian exaltados” (Mt 23:12) Por ejemplo para el filósofo alemán Friedrich Nietzsche el cristianismo era una religión de débiles y resentidos y por tanto el consideraba que los valores como la humildad era un valor simplemente de personas débiles[9]. Para el mundo esto sigue siendo así pues en las en la televisión, películas, diarios, revistas se valora que seamos fuertes, capaces, inteligentes, exitosos, que todo el potencial o la fuerza esta en nosotros. Pero Jesucristo nos mostró lo contrario en sus enseñanzas. Mateo 20:25-27

“Entonces Jesús los llamó y les dijo: Como ustedes saben los gobernantes de las naciones las dominan, y los poderosos les imponen autoridad. Pero entre ustedes no debe ser así. Más bien, aquel de ustedes que quiera hacerse grande será su servidor; y aquel de ustedes que quiera ser primero será su esclavo”

El orgullo es una de las cosas que más persiste en el corazón de los seres humanos debido a que somos pecadores. El comentario de las Bienaventuranzas de Thomas Watson nos da algunos principios para determinar si somos o no humildes[10] El primer principio es que aquel que es humilde ha renunciado totalmente a sí mismo. Es decir no está satisfecho consigo mismo, aborrece su naturaleza pecaminosa y aborrece el no vivir para la gloria de Dios. El famoso George Muller solía decir:

“Hubo un día en que morí…Morí a George Muller, a sus opiniones, preferencias, gustos y voluntad; morí para todo el mundo, su aprobación o censura; morí para la aprobación o las acusaciones de incluso mis hermanos y amigos, y desde entonces solo tengo que mostrarme aprobado por Dios[11]

¿Has renunciado totalmente a ti? ¿Aborreces el pecado que hay en ti? ¿Afirmas como Pablo ya no vivo yo más Cristo vive en mí?

El segundo principio es que cuando somos pobres en Espíritu solo nos asombramos por quien es Cristo. Ya no nos enfocamos demasiado en el pecador que somos o en que fallamos sino solo en quien es Cristo. Martin Llord Jones conto una vez de un diacono que lo recibió en el aeropuerto para llevarlo a donde él iba alojarse y que él no paraba de decirle que él no era nada y que no valía nada y que era un pecador. Entonces lo que él hacia es que queriendo mostrarse como un pecador que no valía nada finalmente estaba siendo alguien orgulloso de ser “nada”[12]. Alguien pobre en espíritu incluso ha  renunciado a esa tendencia que parece piadosa pero no lo es. Solo admira a Cristo y su gracia. ¿Está más asombrado por su gracia en vez de tender a mirarte a ti como malvado pecador?

El tercer principio es que cuando somos pobres en espíritu no nos vemos superiores a lo demás y por tanto no hacemos nada por vanagloria o interés propio sino que lo hacemos por los demás (Fil 2:3-4) Esto es porque comprendemos que lo merecemos es la condenación eterna y por tanto creemos que todo lo que Dios nos ha dado es un regalo y somos agradecimos por ello. ¿Estas agradecido a Cristo por la situación que vives? ¿Por lo que te ha provisto hasta ahora? Un pobre en espíritu es alguien agradecido que busca servirle al Señor de forma humilde y sincera delante de su presencia.

El cuarto principio es que debido a que nos vemos como personas en bancarrota espiritual y no dependemos en nada de nuestras fuerzas, pasaremos mucho tiempo en oración. Esta es de las verdades más aterradoras acerca del orgullo hacer muchas cosas en la vida sin oración. ¿Por qué no dependes de la oración para todo? Porque por naturaleza confías en tus capacidades, en tus fuerzas, en tu inteligencia. Pero aquel que es pobre en espíritu esta tan quebrantado que depende constantemente del Señor en oración y eso lo lleva a estar harto tiempo en oración.

Porque de ellos es el reino de los cielos Mateo 5:3

El término del “reino de los cielos” era una idea que los judíos conocían en su época y sabían que se refería al reinado mesiánico que estaba profetizado en las Escrituras.  Pero ellos creían que se refería  a un reinado político militar que iba a destruir a los paganos para gobernar. Los distintos grupos religiosos que existían en la época respondían de diversas maneras a la espera del reino de Dios. Por ejemplo los fariseos creían que cumpliendo todas las leyes de forma meticulosa haría que ellos sabrían con exactitud cuándo vendría el mesías. Los saduceos no pensaban tanto en la venida del reino de Dios en el futuro sino que enfocaban en el presente. Los esenios pensaban que la espera del reino de Dios (o su manifestación) era mejor esperarlo separado de la sociedad y por tanto se apartaban de todos creando su propia comunidad. Los zelotes pensaban que el reino de Dios se manifestaría por medio de la violencia destruyendo al opresor Roma. 

Estos estos grupos tenían una combinación de status religioso, ambición, poder y fuerza pero ninguno de ellos se imaginó que para entrar en el reino de los cielos se debe ser “pobres en espíritu”. Ninguno de ellos pensó que para entrar en el reino de los cielos deben hacerse como niños, humillarse, ser los últimos, ser quienes sirven sino lo contrario. De la misma manera hoy en día las personas creen que para ser aceptado por Dios necesitan mostrar quienes son, cuál es su Curriculum, que es lo que han estudiado, cuál es su procedencia, que es lo que han hecho.  Ellos firman ser “ricos y que no carecen de nada, pero en realidad son miserables, pobres, ciego y desnudo” ¿Te ves a ti mismo de esta manera? ¿Crees que simplemente no tienes nada sino solo en Cristo? Sin duda todos nos hemos visto fuertes confiando en nuestras propias obras, pero hay uno solo que fue perfectamente “pobre en Espíritu” no porque sea pecador como nosotros sino porque fue perfectamente humilde y basados en él es que podemos entrar en el reino de los cielos. Somos “pobres en espíritu” porque el provoco en nosotros que seamos así y no por nuestras fuerzas entramos en el reino de Dios que es de negación, humillación, abandono de nuestras fuerzas y confianza plena en Jesucristo.















[1] Para ver una discusión sobre el autor, la procedencia, la fecha y los destinatarios del evangelio ver Donald Carson y Douglas Moo. Introducción al Nuevo Testamento. Páginas 82-103.
[2] Este nombre dado por San Agustín ver Comentario de Mateo Mundo Hispano. Página 59.
[3] Craig Keener. Comentario Cultural del Nuevo testamento. Página 48.
[4] William Hendrinksen. Cometario de Mateo. Página 196
[5] Comentario Mundo Hispano. Mateo. Página 61.
[6] Comentario bíblico con aplicación NVI. Mateo. Michael J. Wilkins Página 200. El Sermón del monte. John Stott. Página 34
[7] Diccionario Vine. Página 543
[8] El sermón del monte. Martin Llord Jones. Página 22.
[9] https://horebfoucauld.wordpress.com/2015/09/30/la-humildad-una-debilidad-noticias-y-comunicaciones-no-113/
[10] Citado por John Macarthur. Comentario a Mateo. Páginas 200-202.
[11] https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/george-muller-fe-humilde-accion/ 
[12] Sermón del Monte. Martin Llord Jones. Página 20.

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