Pensar el mundo a través de las Escrituras...

martes, 9 de febrero de 2021

En orden y para edificación. Parte 2 1 Corintios 14:34-40

Desde el principio de la creación podemos ver que la tierra estaba desordenada y vacía (Gen 1:2) y Dios la ordeno mediante el proceso de la creación en 7 días. Podemos ver este orden reflejado en que Dios puso a los padres como autoridad sobre los hijos para ellos los guiaran (Gen 1:26-28; Dt 6:6) también lo podemos ver cuando Dios estableció autoridades civiles en el pueblo tanto en el antiguo pacto como en el nuevo pacto (Rom 13:1-6; 1 Pedro 2:13-14) y específicamente en el nuevo pacto Dios puso a los pastores como autoridad sobre los creyentes (Hebreos 13:17-19) Por tanto podemos concluir que Dios siempre ha establecido el orden en la creación para que esta tenga un correcto funcionamiento. De la misma manera que podemos ver esto a través de las Escrituras Pablo ha estado tratando este tema del orden y la decencia en la iglesia de Corinto. Este tema había comenzado a tratarse desde el capítulo 12 donde Pablo señalo que en el cuerpo de Cristo hay diversidad de dones y de ministerios para combatir la idea de que solo algunos dones son importantes como los milagros, las profecías y las lenguas. Luego en el capítulo 13 mostro como lo más importante de todos es el amor porque todos los otros dones van a cesar cuando el Señor regrese sin embargo el amor va a prevalecer.

El capítulo 14 iba a comenzar a enseñar lo absurdo que sería hablar en lenguas si no hay intérprete en la iglesia ya que finalmente nadie iba a entender nada que iban a pensar que estaban todos locos. En cambio muestra lo beneficioso que sería profetizar ya que sería beneficioso para los cristianos para los incrédulos que llegaran a la congregación. Luego de establecer los principios generales de la enseñanza comienza a establecer las enseñanzas específicas sobre el don de lenguas el cual no se debía usarse por turnos y con intérprete. Si es que no había intérprete no debe hablarse en lenguas. De la misma manera que la profecía que se hablaba en la congregación debía ser por turno y todos los que estuvieran allí presente debían juzgar la profecía que se exponía. Por tanto Pablo concluye diciendo que “Dios no es Dios de confusión sino de paz” (1 Cor 14:33) Entonces al finalizar este capítulo Pablo expone una enseñanza específica sobre el rol de las mujeres en el culto público que veremos hoy.

Las rol de las esposas en el culto y los esposos en la casa 1 Corintios 14:34-35

La mayoría de comentaristas bíblicos admite que este es un pasaje sumamente difícil de traducir, interpretar y explicar y por tanto existen varias posturas para tratar de explicarlo. En primer lugar tenemos los comentaristas que asumen que este pasaje no es original sino que es un añadido al texto original lo que se conoce técnicamente como una interpolación[1]. Los comentaristas que asumen esta posición argumentan que el texto no es original por tres razones. 1) Razones textuales pues no encaja con el argumento de Pablo. 2) Contradice otros versículos de Pablo (específicamente capítulo 11) 3) El estilo no parece ser el de Pablo. Para estos comentaristas cualquier explicación del texto resulta insuficiente. Sin embargo a pesar de ofrecer estos argumentos esta posición debe ser rechazada principalmente porque no existe evidencia textual de que este texto sea algo añadido.

En segundo lugar tenemos los comentaristas que asumen que lo que Pablo está tratando en estos pasajes es que las mujeres están interrumpiendo durante los periodos de enseñanza de la iglesia y que por tanto les está diciendo que no hagan eso pues con eso distraen a todas las personas del culto público.[2] Pero aunque esta propuesta resulta atrayente para muchos tiene algunos problema como 1) ¿Cómo se reconcilia el hecho de que Pablo permitió que las mujeres oren, profeticen o canten en público con este mandato de silencio total en el culto público? 2) Si Pablo está exhortando a algunas mujeres de la iglesia por hacer preguntas en el culto público ¿Por qué dice que todas las mujeres deben mantenerse en silencio? ¿Por qué culpa de una todas son culpables? 3) ¿Acaso no existían hombres que interrumpieran en el culto público y si era así ¿Debían también quedarse en silencio absoluto?

En tercer lugar tenemos los comentaristas que asumen que lo que Pablo está tratando en estos pasajes no es que las mujeres no puedan orar, profetizar o cantar como ya lo había establecido en capítulo 11 sino que siguiendo el contexto de lo que Pablo ha venido diciendo respecto a las lenguas y a las profecías Pablo quiere decir aquí es que a las mujeres no se les está permitido juzgar las profecías de los hombres.[3] Yo creo que esta es la posición correcta porque tiene coherencia con todo el contexto del capítulo como con el argumento general que Pablo ha estado dándonos.

Por tanto lo que Pablo está enseñando en estos versículos 34 y 35 es que cuando se esté dando la práctica de juzgar las profecías ellas no pueden participar en ese juicio porque estarían mostrando que no están “sujetas” a su esposo. Para sostener su argumento Pablo apela a la “ley” como lo ha hecho en otras ocasiones en la misma carta (1 Cor 9:9; 14:21) Pero es difícil tratar de saber a qué parte de la ley se está refiriendo por tanto la mayoría de los comentaristas cree que Pablo se está refiriendo a la ley en un sentido general pero a la vez está pensando en Génesis 2:18-24 en donde Moisés escribe acerca de la creación del hombre y la mujer y ya está mostrando la diferencia de roles que existe entre hombres y mujeres. A través de toda la carta podemos ver que Pablo usa varias veces la creación para argumentar de varias formas como por ejemplo cuando trata de la inmoralidad sexual (1 Cor 6:16) cuando habla de los papeles en la creación (1 Cor 11:8-9) Por tanto no sería raro que volviera a usar el mismo argumento aquí. Entonces lo que Pablo está diciéndoles a los hermanos es que las mujeres no pueden juzgar la profecía de los hombres en el culto público porque lo que estaría haciendo es ir contra los roles que Dios estableció que se expresan en la familia como en la iglesia. Las mujeres y los hombres pueden orar, predicar, visitar, aconsejar, ayudar en la vida cotidiana como cristianos pero en el culto público solo algunos hombres han sido llamados por Dios para ser pastores de su rebaño como también solo los hombres llamados y calificados por Dios son quienes deben predicar en el culto público. 1 Timoteo 2:11-14; 3:1-2

“Que la mujer aprenda en silencio y con toda sujeción, pues no permito que la mujer enseñe ni ejerza dominio sobre el hombre, sino que guarde silencio. Porque primero fue formado Adán y después Eva; y el engañado no fue Adán, sino que la mujer, al ser engañada, incurrió en trasgresión”

“Esta es la palabra fiel: Si alguno anhela ser obispo, desea una buena obra. Pero es necesario que sea irreprensible”

Ahora una de las cosas que solemos olvidar del contexto porque queremos leer estos pasajes con la mentalidad moderna es que era algo revolucionario que las mujeres estuvieran presentes en los cultos con los hombres ya que en la sinagoga estaban separados y que Dios permitiera que las mujeres aprendieran (Lc 10:38-42; Hechos 18:26) En el mundo antiguo las mujeres no eran educadas y por tanto el cristianismo iba a hacer algo revolucionario en la época que era decir que la mujeres eran iguales a los hombres y que por tanto podía aprender y ser enseñadas como los hombres. Pero además de eso el verso 35 nos dice que si las mujeres quieren aprender algo ellas debían aprenderlo en sus casas con sus maridos. Esto es sumamente interesante pues aunque ellos no podían juzgar las profecías de los hombres en las iglesias si podían en su casa pedirles a sus maridos que les enseñen las Escrituras. Esto está en armonía con otros pasajes que hablan de la responsabilidad del hombre para con su esposa. Efesios 5:25-27; Colosenses 3:19

“Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amo a la iglesia y se entregó a si mismo por ella, para santificarla. El la purifico en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo como una iglesia gloriosa, santa e intachable, sin mancha ni arruga ni nada semejante”

“Ustedes los esposos, amen a sus esposas, y nos las traten con dureza”

En el primer pasaje vemos la labor sacerdotal que tuvo Cristo y como los hombres tenemos el llamado sacerdotal de “purificar a nuestras esposas” con la palabra de Dios. En otras palabras tenemos el rol de enseñar constantemente a nuestras esposas la palabra de Dios. En el segundo pasaje vemos que los esposos están llamados a no tratar con dureza a sus esposas y sin duda muchas veces las enseñanzas que los esposos den a sus esposas pueden ser con dureza.

La enseñanza que nos dan estos pasajes es que hay roles claro para hombres y mujeres en el hogar y en la iglesia.  Esto es algo que Pablo ha estado enseñando durante toda la carta así que no es gran novedad (1 Cor 11) Pero sin embargo debe haber sido muy difícil de escuchar para una iglesia que se creía madura y espiritual y sin embargo esta ignorando los principios más básicos del cristianismo. Sin embargo este problema aun lo podemos ver en muchos lugares entre nosotros. Tenemos hombres que se creen muy espirituales porque leen muchas cosas de la Biblia pero no son capaces de sustentar a su familia ni amar a sus esposas de tal forma que puedan enseñarles las Escrituras en su vida cotidiana ¿Cómo podemos pensar que el rol de los hombres se reduce solamente a traer alimento físico al hogar pero no alimento espiritual? ¿Desde cuándo los hombres dejaron de preocuparse por el bienestar de la iglesia local porque tenían mucho “trabajo que hacer”? ¿Desde cuándo los grupos de hombres desaparecieron de las iglesias para solo juntarse a ver “futbol o ver series”? ¿En serio creemos que ser hombres y amar a nuestras esposas no requiere ningún sacrificio de nuestra parte? Pero también tenemos mujeres que se dicen espirituales y sin embargo no “respetan a su marido” en lo más mínimo y lo tratan de la forma más ofensiva posible. Otras son guiadas por otras mujeres que le dicen que deben ser líderes de la iglesia o incluso pastoras.  Algunas incluso le dicen que una iglesia que no permite mujeres pastoras o dirigiendo son “machistas” o “cuaticas”. Pero ¿Desde para las mujeres se convirtió en algo opresivo el amar a su esposo y criar hijos? ¿Cómo es que las mujeres son aquellas que quieren liderar en las iglesias? ¿Desde cuándo los grupos de mujeres terminaron convirtiéndose en una propia iglesia en vez de servir a las iglesias locales a la cual pertenecen? La Biblia establece con claridad los roles que hombres y mujeres tenemos en el reino de los cielos y disminuir esas diferencias no puede ser más que la influencia de diversas filosofías del mundo que quieren distorsionar lo que las Escrituras nos dicen para decir que lo que la Biblia enseña no es correcto.

Los espirituales se someten a la autoridad apostólica. 1 Corintios 14:36-38

Después que Pablo abordo el tema de los roles en el culto de hombres y mujeres ahora pasa a confrontar a los hermanos como lo ha venido haciendo durante toda la carta respecto a su actitud inmadura que cree que ellos son “espirituales” o “maduros” cuando en realidad son “carnales” e “inmaduros”. Pablo les hace una pregunta retórica para hacerlos pensar en su condición.

“La palabra de Dios ¿se originó entre ustedes, o más bien solamente llego a ustedes? (RVC; LBLA) ¿Acaso la palabra de Dios procedió de ustedes? ¿O son ustedes los únicos que la han recibido? (NVI)

Lo que Pablo les está diciendo aquí a los hermanos ¿Ustedes son los originadores del evangelio o más bien ustedes son los receptores del evangelio? ¿La verdad nació en ustedes como iglesia o más bien ustedes simplemente son receptores de esa verdad? La respuesta obvia a esta pregunta es que ellos no son los que originaron el evangelio o que la verdad nació con ellos sino que simplemente recepcionaron esa verdad. En los versículos 37 y 38 Pablo es complemente directo y claro con ellos al decirles que si ellos realmente se creen profetas o espirituales van a reconocer la autoridad apostólica de Pablo.

“Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que les escribo son mandamientos del Señor; pero si alguien no quiere reconocerlo, que no lo reconozca” (RVC) “Si alguno se cree profeta o espiritual, reconozca que esto que les escribo es mandato del Señor. Si no lo reconoce, tampoco el será reconocido” (NVI) Si alguno piensa que es profeta o espiritual, reconozca que lo que os escribo es mandamiento del Señor. Pero si alguno no reconoce esto, él no es reconocido” (LBLA)

En la iglesia de Corinto habían varias personas que se creían profetas o espirituales por tener el don de lenguas a tal punto que incluso algunos de ellos cuestionaban la autoridad apostólica de la cual tuvo que defenderse (1 Corintios 9) Por tanto la lógica de Pablo es que si ellos recibieron el evangelio de él y en aquel momento creyeron fue porque él tenía la autoridad apostólica dada por Dios y por tanto así como en ese momento la reconocieron ahora mismo deberían reconocerla. Sin embargo si ellos se negaban a reconocer esta autoridad apostólica entonces Pablo nos dice que ellos “tampoco el será reconocido” (NVI) “Él no es reconocido” (LBLA) ¿Por quienes no serán reconocidos? Algunos sugieren que se refiere a que no será reconocido por la iglesia local pero creo que es mejor entenderlo como que no será reconocido por Dios, o sea que va a ser juzgado por Dios. El no reconocer a los apóstoles es no reconocer que esa autoridad viene de Dios. Hechos 2:42; Efesios 2:20

“Las cuales se mantenían fieles a las enseñanzas de los apóstoles, y en mutuo compañerismo, en el partimiento del pan y en las oraciones”

“Y están edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, cuya principal piedra angular es Jesucristo mismo”

Como podemos observar en estos pasajes la enseñanza apostólica tenía una autoridad única e irrepetible y los hermanos en Corinto que se creían espirituales y maduros estaban desechando esta autoridad. Esto significa que no solamente rechazaban a los apóstoles sino a Dios mismo. Por ejemplo si rechazamos la autoridad que los padres tienen sobre los hijos ¿Acaso no rechazamos a Dios que la estableció así? Si rechazamos la autoridad que tiene el gobierno sobre las naciones ¿Acaso no rechazamos a Dios que la estableció así? Si rechazamos la autoridad de los pastores que puso en la iglesia ¿Acaso no rechazamos a Dios que la estableció así? Estos hermanos no se daban cuenta que estaban rechazando a Dios mismo cuando rechazaban la autoridad apostólica.

Por tanto estos pasajes nos enseñan en primer lugar que la autoridad apostólica está en la Escritura. Sabemos que en la iglesia cristiana actual tenemos dos tendencias por un lado están las personas que dicen solamente someterse a Dios pero no se sirven en ninguna iglesia local, no se comprometen con ninguna iglesia ni con ningún pastor porque ellos dicen que solo se someten a Dios. Esto suena espiritual pero va contra las Escrituras. Por otro lado tenemos a las personas que se someten a cualquier persona que dice ser “apóstol”, “profeta”, “pastor” sin analizar si esta persona este oficio está vigente o si esa persona tiene las características bíblicas de esa autoridad. Como cristianos debemos actuar como los hermanos de Berea los cuales examinaron las enseñanzas del mismo apóstol Pablo. Hechos 17:11

“Estos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con mucha atención y todos los días examinaban las Escrituras para ver si era cierto lo que se les anunciaba”

Hermanos ¿Vamos a las Escrituras para analizar todas las cosas? ¿Examinamos las Escrituras cuando escuchamos las predicaciones de los pastores? ¿Vemos si la autoridad a la cual estamos sometidos es conforme a los requisitos bíblicos? Todo debe ser analizado a partir de la palabra de Dios.

En segundo lugar que los profetas se deben someter a la autoridad apostólica que está en las Escrituras. Este pasaje resulta muy interesante ya que en el primer siglo las profecías debían ser examinadas y debían estar sometidas a la autoridad apostólica. En otras palabras las profecías podían equivocarse y decían ser examinadas por lo que los apóstoles enseñaban. Esto resulta particularmente interesante para el debate que existe entre cristianos sobre continuismo y cesacionistas porque varios continuistas hemos afirmado que el creer en la profecía no atenta contra la suficiencia de las Escrituras ya que ella misma nos muestra que las profecías pueden llamar y deben ser examinadas y estar bajo la autoridad apostólica. ¿Acaso esto era un problema para la iglesia primitiva? Para nada, este es un problema más moderno que pone la Escritura contra la profecía. Todas las cosas deben ser analizadas por la Biblia.

No impidan practicar los dones pero háganlo todo en orden. 1 Corintios 14:39-40

Pablo después de exponer todo el orden de cómo deberían hacerse las cosas ya sean las profecías o las lenguas termina resumiendo todo esto con estos versículos que nos muestran un equilibrio perfecto sobre el practicar los dones de profecía y lenguas en la iglesia y el orden y la decencia en la iglesia.

“Así que, hermanos, procuren profetizar, y no impidan que se hable en lenguas extrañas, siempre y cuando todo se haga decentemente y con orden” (RVC) “Así que, hermanos míos, ambicionen el don de profetizar, y no prohíban que se hable en lenguas. Pero todo debe hacerse de manera apropiada y con orden” (NVI) “Por tanto, hermanos míos, anhelad el profetizar, y no prohibáis hablar en lenguas. Pero que todo se haga decentemente y con orden” (LBLA)

Pablo aquí reitera algo que ya había dicho en otras ocasiones que era anhelen profetizar (1 Cor 14:1) o que hablen en lenguas pero solo si hay interprete porque el fundamento de toda la enseñanza que ha dado es que las cosas se hagan de forma decente y en orden. Al igual que en la iglesia de Corinto hoy en día tenemos hermanos que en sus cultos hacen dejan que se profetice o se hable en lenguas pero ignorando totalmente los mandatos que el Apóstol Pablo da aquí. Por otro lado también tenemos hermanos que enfatizan tanto la decencia y el orden que terminan por anular la práctica de esos dones o tienen posturas que creen que no debe hacer nada de esto. Sin embargo el apóstol nos presenta este perfecto equilibro entre practicar estos dones y mantener el orden en los cultos. De estos versículos finales podemos extraer implicaciones muy prácticas para nosotros como iglesia. Primero hay que incentivar los dones y ministerios que haya en la iglesia para la edificación de ella misma. A veces las personas tienden a pensar que con una iglesia pequeña van a encontrar pocas personas con dones pero debemos recordar que alguien que ha nacido de nuevo y que es hijo de Dios tiene dones por tanto todo cristiano verdadero tienes dones y algún ministerio en particular para desarrollar en la iglesia para la edificación de los santos. ¿Ya sabes cuál es el tuyo? ¿Ya sabes cómo vas a servir en la iglesia local? Debemos buscar incentivar el servicio en la iglesia local para que todos puedan desarrollar la santa vocación a la cual fueron llamados por el Señor y por la cual va a dar cuenta. Incluso aquellos que son profetas o hablan en lenguas como nos dice Pablo aquí.

Segundo debemos estar siempre pensando y analizando nuestros cultos para reflejen los mandatos del Señor a su iglesia. Pensar y reflexionar a partir del culto es algo que no hacemos comúnmente pero ¿Cuándo fue la última vez que pensaste por qué hacemos las cosas como la hacemos? ¿Solo porque el pastor lo dice? ¿Cuál es la base bíblica para hacer el culto como lo hacemos? Estos versículos que hemos estado analizando nos deben ayudar a pensar en nuestros cultos y como lo hacemos para la gloria de Dios y según los parámetros que la misma Escritura nos muestra. Nosotros no podemos hacer nuestros cultos como queremos sino como las Escritura nos manda.


 

 



[1] Gordon Fee. La primera epístola a los Corintios. Páginas 661-666.

[2] Craig Keener. Comentario Cultural del Nuevo testamento. Páginas 481-482.

[3] Donald Carson. Manifestaciones del Espíritu. Páginas 182-194. Los comentaristas William Hendriksen y Gary Shogren siguen esta misma posición.

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