Pensar el mundo a través de las Escrituras...

lunes, 24 de junio de 2019

Cosmovisión cristiana: Caída.


La caída[1]

Dios había creado todo bueno y perfecto para que el hombre lo administrara pero debido al pecado todo lo que Dios había hecho perfecto se corrompió con el pecado. Eugene Peterson dice: “Ha ocurrido una catástrofe. La continuidad con nuestro buen inicio se ha roto; hemos sido separados de ello a causa de un desastre. Por tanto, también hemos sido separados de nuestro buen final. En otras palabras, estamos en medio del desastre[2]”. Estas palabras de Peterson describen bien lo que significa la entrada al pecado a este mundo, un desastre en todo sentido. Nuestra relación con Dios, con el prójimo y con la misma creación se ve afectada por causa del pecado.

Teología bíblica de la caída

El Dios trino permitió la caída. Si las Escrituras nos dicen que Dios sabe todo, es santo, sabio y todopoderoso no podemos pensar que él no sabía acerca de la caída. Por tanto ¿Cómo debemos interpretar la caída del hombre? En la teología reformada se ha interpretado como que Dios permitió la caída pues era parte de su decreto soberano[3] (Rom 11:32-34) No podemos saber las razones por las cuales Dios permitió esto pero si sabemos que todo lo que hace el Señor lo hace para su gloria. Otra cosa que las personas preguntan continuamente sobre la caída es porque si Dios creo todo bueno para el hombre porque al mismo tiempo puso en el jardín “el árbol del conocimiento del bien y el mal” (Gen 2:9) Pero todas estas preguntas están más allá de nuestro alcance y solo podemos decir que son parte del decreto secreto de Dios (Dt 29:29) Lo que sí sabemos es que Adán y Eva eran responsables de obedecer a Dios en su mandato y no lo hicieron (Gen 2:15) En las Escrituras podemos ver que Dios permite el pecado en el mundo, pero que sin embargo es controlado por él y guiado para sus fines santos (Gen 50:20; Hechos 2:23) Por tanto podemos concluir que Dios permitió la caída pero eso no hace responsable a Dios de la caída sino que el hombre es responsable por ello (Isa 6:3; Apo 4:8)

La Caída vino por las mentiras de Satanás y la libertad del hombre de pecar.  Satanás es descrito como el padre de mentiras (Jn 8:44) debido a que es experto en mentir y llevar a los hombres al pecado. Dios había hecho todo perfecto para el hombre pero Satanás puso en duda la palabra de Dios distorsionando su sentido (Gen 3:1) Otra mentira que Satanás uso después que ya había sembrado la duda en el corazón de Eva fue contradecir directamente la palabra de Dios (Gen 3:4-5) Esto llevo a que Eva viera “bueno”, “apetecible”, “codiciable” (Gen 3:6) Dios le había dado un mandato a Adán el cual le decía que podía comer todo árbol del jardín menos del conocimiento del bien y el mal (Gen 2:15) esto supone que el hombre tenía la libertad para obedecer o para desobedecer. El hombre decidió libremente ir contra la palabra de Dios y creerle a Satanás. Esta es la misma manera la cual nosotros experimentamos el pecado. Al principio comenzamos a no creer en la palabra de Dios (no intelectualmente sino en los actos) luego escuchamos los deseos de nuestro corazón (mas el sutil murmullo de Satanás) para luego ver el pecado como algo “bueno”, “apetecible” y “bueno” (Stgo 1:14-15) Similar al jardín del Edén nosotros tenemos la gracia de Dios dada para no pecar, pero debido a seducción del pecado de nuestro corazón pecamos libremente contra Dios (Jn 1:8)

La caída afecto la relación del Dios trino con el hombre. Dios y el hombre tenían una relación de comunión perfecta pero por causa del pecado esta relación se rompió. Después del pecado de Adán y Eva se dieron cuenta que estaban desnudos y quisieron taparse (Gen 3:7) De allí que ver la desnudez de otra persona se vuelve pecaminosa debido al pecado del corazón (Lev 18:7-19) también cuando Adán y Eva pecaron huyeron de la presencia de Dios porque tuvieron miedo (Gen 3:8-9) En las Escrituras vemos que en cada ocasión que la presencia de Dios se acercaba a los hombres ellos tenían miedo (Exo 20: 18-19; Jue 13:22; Isa 6:5) y la razón porque Dios es santo y ahora el hombre es pecador ya no hay una comunión entre ambos. Pero no fue solamente Adán y Eva sino que toda la humanidad cayo en el (Rom 5:12; 1 Cor 15:21-22) Por tanto ahora los hombres nacen en pecado (Sal 51:5; 58:3) con un corazón inclinado al mal (Jer 17:9; Rom 3:9-18) muertos y ciegos espiritualmente (Efe 2:1-3; 2 Cor 4:4) enemistados con Dios (Rom 5:10) y con el deseo natural de no obedecer la ley de Dios (1 Tim 1:9-11) Por tanto seres humanos caídos estamos en contante guerra contra el creador y eso se puede expresar en palabras (decir blasfemias contra Dios) actos (vivir contrario a la voluntad de Dios) y nuestro destino final es la muerte física y espiritual (Gen 2:17; 3:19)  

La caída afecto el propósito del hombre en la tierra. Dios había creado al hombre a “imagen y semejanza” y le había dado un propósito al hombre que era “gobernar la creación” para la gloria de Dios (Gen 1:26-28) pero debido al pecado ese propósito ha quedado distorsionado. Después de la caída el mandato de fructificarse seria reafirmado en las Escrituras (Gen 9:1-2; Sal 127:3-5) pero debido al pecado para la mujer tener hijos va ser un proceso doloroso que incluso en ocasiones incluye la muerte (Gen 3:16; Gen 35:16-19) En el caso del hombre el propósito de gobernar la creación se va convertir en algo difícil debido al pecado (Gen 3:17-19) y en muchas ocasiones buscara no la gloria de Dios sino su propia gloria (Gen 11:4). El pecado lo que hizo fue distorsionar la imagen y semejanza y ahora lo hombres buscan un propósito por el cual vivir pues aunque tienen la “Imagen de Dios” pero distorsionada por el pecado y en vez de glorificar a Dios se enfocan en “sus propias metas, sueños y deseos” pero jamás encuentran satisfacción en eso. San Agustín[4] dijo: “Nos creaste para ti y nuestro corazón andara siempre inquieto mientras no descanse en ti”.

La caída afecto la relación del hombre con su prójimo. La relación entre Adán y Eva era perfecta en el Edén (Gen 2:23-24) pero debido a la caída esta relación se vio afectada. Adán culpa a Eva por su pecado y Eva culpa a la serpiente por su pecado pero ninguno de los dos admite su culpa. Esto ya muestra el patrón de culparse al uno al otro en las relaciones (Gen 3:11-13) Las relaciones con el prójimo se ven afectadas por el pecado. Por ejemplo debido al pecado se asesina al prójimo (Gen 4:8; 1 Rey 21:19) se cometen pecados sexuales contra el prójimo (Gen 19:5; 34:2) se roba al prójimo (Prov 11:1; 20:10;) se da falso testimonio contra el prójimo (Mt 26:59-60; Col 3:9-10) no se tiene misericordia con el prójimo (Lev 19:9-10; Luc 10:25-37) Si uno analiza cada relación rota en nuestro mundo, todas estas relacionadas al pecado que habita en el corazón de los seres humanos. Sin embargo no hay olvidar la observación de Albert Wolters acerca de la esencia de la creación[5].

“La prostitución no elimina la bondad de la sexualidad humana; la tiranía política no puede borrar la estructura del estado como decreto divino; la anarquía y el subjetivismo de mucho del arte contemporáneo no puede arrasar con la legitimidad creacional propia del arte. En suma, el mal no tiene la capacidad de frustrar la firme fidelidad de Dios a la obra de sus manos”

La caída afecto la relación del hombre con la creación. Dios había creado todo “bueno” y por tanto reflejaba la belleza, bondad y sabiduría del Señor (Gen 2:8-14) Pero debido a la caída esa belleza ha sido manchada con el pecado. La tierra ha quedado maldecida por el pecado y ya no es abundante todo el tiempo sino que en ocasiones hay espinos y cardos (Gen 3:17-18) Debido al pecado en ocasiones hay hambrunas (Gen 12:10; 41:53-57; Rut 1:1; Dt 28:48) temblores (1 Sam 14:15; Hechos 16:26) sequias (1 Rey 17:1; Hageo 1:11) Las flores se marchitan (Job 14:2; Isa 40:8) los animales son violentos con los seres humanos (1 Sam 17:46; 2 Rey 2:23-25) Todos estos “desastres naturales” son consecuencia de la caída y pueden ser usados por Dios soberanamente para sus propósitos. Por tanto cada vez que veamos un “desastre natural” podemos saber que esto sucede porque el mundo está bajo maldición debido a la caída.

La caída responde las preguntas del mal en el mundo. Hay preguntas que la humanidad siempre ha tenido y que solo la doctrina de la caída las responde realmente. ¿Por qué nos gusta tanto hacer lo prohibido? ¿Por qué parecemos como seres humanos confundidos en el propósito de la vida? ¿Por qué las relaciones entre los seres humanos son difíciles? ¿Por qué existe “desastres naturales” en el mundo? ¿Por qué tanta gente se muere de hambre en el mundo? ¿Por qué no podemos ser más solidarios y ayudar al prójimo? Son respondidas por la caída.




[1] Herman Bavinck. Dogmatica Reformada. Volumen 1. Albert Wolters y Michael Goheen. La creación recuperada. Capítulo 3. La caída. Brian J. Wash. J. Richard Middeton. La visión transformadora. Capítulo 2 La cosmovisión bíblica. John Macarthur. Principios para una cosmovisión bíblica.
[2] Michael Goheen. La verdadera historia del mundo. Página 21.
[3] Confesión Bautista 1689. Capítulo 5. Punto 4.
[4] https://es.aleteia.org/2017/07/03/11-frases-de-san-agustin-para-buscar-a-dios/
[5] Albert Wolters y Michael Goheen. La creación recuperada. Página 101.

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