Pensar el mundo a través de las Escrituras...

miércoles, 5 de junio de 2019

La disciplina de la mayordomía



La mayordomía significa “cargo y (o) empleo de mayordomo o administrador[1]”. Esta definición apunta a que como cristianos se nos ha dado la responsabilidad de mayordomos de la creación o administradores de la creación (Génesis 1:26-28) Hay varias áreas en las cuales como cristianos somos mayordomos pero en esta disciplina solo nos enfocaremos en dos que son la mayordomía del tiempo y el dinero.

El uso disciplinado del tiempo

Todos conocemos frases como “No tengo tiempo” o “el tiempo vuelva” y esto representa una realidad que con los años cada día vamos tomando más conciencia de ello. Me imagino que algunos de nosotros recordamos nuestra vida antes de ser cristianos y lamentamos haber malgastado el tiempo en el pecado. Por tanto ahora no queremos actuar de la misma manera. Sin embargo como somos pecadores en ocasiones aún seguimos malgastando el tiempo y no podemos atención en los mandatos que las Escrituras nos dan acerca del uso sabio del tiempo. Por eso es importante recordar algunos principios bíblicos al respeto. 

El primer lugar el buen uso del tiempo es un mandato de Dios. Pablo escribió a la iglesia de Éfeso el siguiente mandato. Efesios 5:15-16

“Por tanto, ¡cuidado con su manera de vivir! No vivan ya como necios, sino como sabios. Aprovechen bien el tiempo, porque los días son malos”

El contexto más amplio de este pasaje viene desde que nos dice que ya nos debemos vivir como vivíamos antes  practicando pecados como la mentira, el robo, el enojo pecaminoso, palabras obscenas (Efe 4:17-32) Y el contexto más inmediato nos está llamando a vivir como hijos de la luz alejados de la inmoralidad sexual, avaricia, obscenidades, groserías, palabras en secretos pecaminosas (Efe 5:1-14) Por tanto este pasaje se debe interpretar como que el vivir en pecado nos hace perder tiempo. Por ejemplo supongamos que alguno de nosotros tiene tendencia al pecado de la avaricia y centra toda su vida en obtener dinero y por tanto esta tan ocupado buscando obtener dinero que descuida por completo su vida espiritual en pos del dinero. O por ejemplo si alguno de nosotros tiene la tendencia al pecado de inmoralidad sexual (pornografía, coqueteo, sexo) entonces dedicaremos mucho tiempo en eso y por tanto nuestro tiempo no será usado con sabiduría. Por supuesto este principio se puede aplicar a ¿En qué uso la mayoría de mi tiempo? ¿A que es a lo que dedico más tiempo? ¿Cuáles son mis principales intereses? ¿Estoy cultivando mi vida espiritual? ¿Estoy preocupándome de la vida espiritual de mi familia? ¿Estoy dedicando a amar a mi esposa (a)? ¿Estoy buscando pasar tiempo con los hermanos en comunión?

En segundo lugar no sabemos cuánto tiempo viviremos en este mundo. El planificar cosas es bueno como también el usar el tiempo adecuado para realizar tales proyectos pero debemos siempre ser conscientes de que no sabemos cuánto tiempo estaremos en este mundo. Santiago 4:13-14; Proverbios 27:1

“Ahora, escuchen con cuidado, ustedes los que dicen: “Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad y estaremos allá un año, y haremos negocios y ganaremos dinero. ¡Si ni siquiera saben cómo será el día de mañana! ¿Y qué es la vida de ustedes? Es como la neblina, que en un momento aparece, y luego se va evapora”

“No te ufanes del día de mañana, porque nunca sabes lo que el mañana traerá”

Debido a que no conocemos cuando durara nuestra vida debemos elegir nuestras prioridades con cuidado para usar el tiempo adecuadamente. 

En tercer lugar el malgastar el tiempo en pereza es pecado. La Escrituras tienen varias exhortaciones contra la pereza. Proverbios 24:33-34; 26:13-16; 1 Tesalonicenses 5:14

“Un poco de dormir, un poco de soñar, un poco de cruzarse de brazos para descansar. Así vendrán tu necesidad y tu pobreza: como un vago, como mercenario”

“El perezoso se alega: “Un león anda suelto” ¡Esta al asecho en el camino y por las calles! La puerta gira sobre sus bisagras, y el perezoso gira sobre la cama. El perezoso mete la mano al plato, pero le resulta pesado llevársela a la boca. El perezoso se considera más sabio que siete sabios que sepan aconsejar”

“También les rogamos, hermanos, que les llamen la atención a los ociosos, que animen a los de poco ánimo, que apoyen a los débiles, y que sean pacientes con todos”

Una de las tentaciones, pero especialmente de los jóvenes, es perder el tiempo en pereza. Hay muchos jóvenes que no usan sabiamente el tiempo y luego se lamentan por ello. Muchos no se preparan para el matrimonio en entender los principios bíblicos sobre sustento integral (Palabra de Dios y ahorro para sus futuros matrimonios) y por tanto luego se encuentran con el problema de no saber cómo enfrentar la situación actual.

En cuarto lugar seremos juzgados por el uso del tiempo. Como cristianos seremos juzgados por el Señor el uso que le dimos al tiempo en este mundo porque Dios es quien nos dio el tiempo para usarlo en este mundo. Romanos 14:12; 1 Corintios 3:13-15

“Así que cada uno de nosotros tendrá que rendir cuentas a Dios de sí mismo”

“Y si alguno edifica sobre este fundamento, y pone oro, plata, piedras preciosas, madero, heno, u hojarasca, su obra podrá verse claramente; el día lo pondrá al descubierto, y la obra de cada uno, sea lo que sea, será revelada y probada por el fuego. Si lo que alguno sobreedifico permanece, ese recibirá su recompensa. Si lo que alguno sobreedifico se queda, ese sufrirá perdida, si bien el mismo se salvara, aunque como quien escapa del fuego”

Este verso es bien importante por revela en que se edificó las cosas que hacía para Dios. Puede ser que una persona sea puntual y lea muchos libros de teología, y asista a todos los cultos pero puede estar haciéndolo por una motivación pecaminosa y por tanto su edificación es “madero, heno y hojarasca” y cuando el Señor vuelva esa obra será destruida. Por otro lado puede haber una persona que no sea puntual, que no lea mucho de teología y que no pueda asistir a todos los cultos pero lo poco que ha hecho a la vista de los hombres este hecho con verdadera motivación de honrar al Señor. Por eso finalmente solo el Señor conoce la motivación verdadera de nuestros corazones. ¿Estas usando tu tiempo para glorificar al Señor? ¿Cuál la motivación de dedicar cierto tiempo hacer una u otra cosa en la iglesia local o fuera de ella? ¿Hay algo de orgullo o jactancia por “dedicar horas a hacer ciertas cosas?

El uso disciplinado del dinero

Otra área de mayordomía cristiana es el dinero. Muchos cristianos enfrentan problemas de dinero debido al uso poco sabio y disciplinado de los recursos que adquieren o a imprevistos a los cuales se ven enfrentados. Por tanto es importante recordar algunos principios bíblicos respecto a la mayordomía del dinero.

En primero lugar, Dios es el dueño de todo lo que tengo. Salmos 24:1; Job 41:11; Hageo 2:8.

¿Quién me ha dado algo, para que se lo devuelva? ¡Mío es todo lo que hay debajo de los cielos!

Del Señor son la tierra y su plenitud! ¡Del Señor son el mundo y sus habitantes!

“La plata y el oro son míos. Palabra del Señor de los ejércitos” 

Todo lo que poseemos como inteligencia, creatividad, casa, auto, libros, trabajo son en realidad del Señor y no nuestra. Por tanto aunque existe la propiedad privada esta propiedad es simplemente prestada por Dios.

En segundo lugar, Dios nos puso como administradores de sus recursos en este mundo. Lucas 19:11-27

“Al escuchar la gente estas cosas, Jesús les conto una parábola pues ya estaba cerca de Jerusalén y la gente pensaba que el reino de Dios estaba por manifestarse. Jesús les dijo: Un hombre del alto rango se fue a un país lejano, para recibir un reino y luego volver. Antes de partir, llamo a diez de sus siervos, les dio una buena cantidad de dinero, y les dijo: Hagan negocio con este dinero, hasta que yo vuelta. Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron tras él unos representantes para que dijeran: No queremos que este reine sobre nosotros. Cuando este hombre volvió, después de recibir el reino, hizo compadecer ante el a los siervos a quienes había dado el dinero, para que saber que negocios había hecho cada uno. Cuando llego al primero, dijo: Señor tu dinero ha producido diez veces más. Aquel hombre dijo ¡Bien hecho! Eres un buen siervo. Puesto que en lo poco has sido fiel, vas a gobernar diez ciudades. Otro más llego y le dijo: Señor tu dinero ha producido cinco veces más. Y también a este le dijo: tú vas a gobernar cinco ciudades. Llego otro más, y le dijo: Señor aquí tienes tu dinero lo he tenido envuelvo en un pañuelo, pues tuve miedo de ti, porque sé que eres un hombre duro, que tomas lo que no pusiste, y recoges lo que no sembraste. Entonces aquel hombre le dijo: ¡Mal siervo! Por tus propias palabras voy a juzgarte. Si sabias que soy un hombre duro, que tomo lo que no puse, y que recojo lo que no sembré. ¿Por qué no pusiste mi dinero en el banco? Así ¡a mi regreso lo habría recibido con los intereses! Y dijo entonces a los estaban presentes: ¡Quítenle el dinero, y dénselo al que gano diez veces más! Pero ellos le objetaron: Señor, ese ya tiene mucho dinero. Y aquel hombre dijo: Pues al que tiene se le da más; pero al que no tiene, aun lo poco que tiene se le quita. Y en cuanto a mis enemigos, los que no querían que yo fuera su rey, ¡tráiganlos y decapítenlos delante de mí!

Esta parábola ilustra que Dios nos ha dejado en este mundo con recursos y que esos recursos deben invertirse en el reino de Dios y que por tanto debemos usarlos para su gloria y avance de su iglesia. Aquellos que no hacen eso manifiestan que no son realmente creyentes o que están pecando delante del Señor. 

En tercer lugar, debemos administrar sabiamente los recursos para sustentar a nuestra familia. La familia en el mundo antiguo incluía a los suegros y esclavos. 1 Timoteo 5:4,8

“Pero si alguna viuda tiene hijos, o nietos, estos deben aprender primero a ser piadosos para su propia familia, y a recompensar a sus padres; porque ante Dios esto es bueno y agradable”

“Porque si alguno no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, niega la fe y peor que un incrédulo”

Como cristianos debemos comprender que nuestro primer ministerio es la familia y que por tanto si descuidamos el proveer para ellos por administrar nuestro dinero pecamos contra el Señor y por tanto nuestra familia sufre.

En cuarto lugar, debemos administrar sabiamente los recursos para ofrendar a la iglesia. La iglesia primitiva ofrendaba para 3 cosas. Sustentar a los ancianos, ayudar a los pobres y sustentar a las viudas. 1 Corintios 9:13-14; 16:1-2. 1 Timoteo 5:16

¿Acaso no saben ustedes que los que trabajan en el templo, comen del templo; y los que sirven al altar, participan del altar? Así también el Señor ordeno que los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio”

En cuanto a la ofrenda para los santos, hagan lo que les ordene a las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana, cada uno de ustedes ponga algo aparte, según haya ganado, y guárdelo, para que no se tengan que recoger las ofrendas cuando yo este allá
Si algún creyente o alguna creyente tiene viudas, que las mantenga para no agravar a la iglesia; así habrá lo suficiente para las viudas que en verdad lo son”

Como iglesia tenemos la responsabilidad de sustentar a los ancianos, ayudar a los pobres y viudas de nuestra congregación y para ello la iglesia debe poseer recursos de sus miembros.

En quinto lugar debemos usar sabiamente los recursos para ayudar al prójimo. Lucas 10:25-37; Efesios 4:28

En ese momento, un intérprete de la ley se levantó y, para poner a prueba a Jesús, dijo: «Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?» Jesús le dijo: «¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees allí?» El intérprete de la ley respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo.» Jesús le dijo: «Has contestado correctamente. Haz esto, y vivirás.» Pero aquél, queriendo justificarse a sí mismo, le preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?» Jesús le respondió: «Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de unos ladrones, que le robaron todo lo que tenía y lo hirieron, dejándolo casi muerto. Por el camino descendía un sacerdote, y aunque lo vio, siguió de largo. Cerca de aquel lugar pasó también un levita, y aunque lo vio, siguió de largo. Pero un samaritano, que iba de camino, se acercó al hombre y, al verlo, se compadeció de él 34 y le curó las heridas con aceite y vino, y se las vendó; luego lo puso sobre su cabalgadura y lo llevó a una posada, y cuidó de él. Al otro día, antes de partir, sacó dos monedas, se las dio al dueño de la posada, y le dijo: “Cuídalo. Cuando yo regrese, te pagaré todo lo que hayas gastado de más.”  De estos tres, ¿cuál crees que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?» Aquél respondió: «El que tuvo compasión de él.» Entonces Jesús le dijo: «Pues ve y haz tú lo mismo.»

El que antes robaba, que no vuelva a robar; al contrario, que trabaje y use sus manos para el bien, a fin de que pueda compartir algo con quien tenga alguna necesidad

Hay hermanos que desean ayudar al prójimo en sus necesidades pero no trabajan por tanto no van a poder ayudar mucho a su prójimo en sus necesidades sino tienes nada que ofrecerle como ayuda. El buen samaritano que ayudo a la persona asaltada puso dinero para la necesidad. El hermano que robaba antes ahora trabaja para poder ayudar realmente a quienes tienen necesidad. Si no administramos el dinero bien no podremos ayudar realmente al prójimo.

En sexto lugar si corazón está en el dinero será tu ídolo. Mateo 6:24; 1 Timoteo 6:9-10

Nadie puede servir a dos amos, pues odiará a uno y amará al otro, o estimará a uno y menospreciará al otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas.

Los que quieren enriquecerse caen en la trampa de la tentación, y en muchas codicias necias y nocivas, que hunden a los hombres en la destrucción y la perdición; porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual algunos, por codiciarlo, se extraviaron de la fe y acabaron por experimentar muchos dolores.

Aunque nuestra preocupación por el dinero es válida no podemos caer en la idolatría del dinero. Por tanto debemos cuidarnos de ello y confiar solamente en la providencia divina.

Consejos para usar bien el tiempo y el dinero
Aunque hayamos perdido tiempo y dinero en nuestra mala mayordomía hay gracia en Cristo para comenzar de nuevo.
Planifique
Establezca prioridades de tiempo y dinero.
Use bien el tiempo ahora y ahorre para el futuro.


[1] https://dle.rae.es/?id=Og8MGu0

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