Pensar el mundo a través de las Escrituras...

martes, 10 de abril de 2018

El noviazgo: Los hijos de Dios y los hijos del diablo (Génesis 3:1-15)


Hemos visto que las relaciones amorosas del noviazgo moderno son pecaminosas, porque el objetivo que busca un creyente con una relación de noviazgo es el matrimonio. La caída nos muestra como todo fue afectado por el pecado y en esto también está incluido las relaciones amorosas de este siglo, las cuales han sido distorsionadas por el pecado. Como seres humanos siempre vamos a buscar satisfacer la carne y no gloria de Dios.

Me gustaría ejemplificarlo con el libro de Elizabeth Eliott, esposa del conocido Jim Eliott. Ella escribió un libro llamado “Pasión y Pureza”, como poner nuestra vida amorosa bajo la autoridad de Cristo.[1] En este libro ella relata una conversación que tiene con una compañera de cuarto:

“Casi a las dos de la mañana, hace unos años, una hermosa chica que quedaba en mi casa tocó la puerta de mi recámara. Había regresado de una cita y deseaba hablar. Se sentó al borde de mi cama, y me contó sobre su anhelo de casarse con un hombre guapo y acomodado. Este no era el hombre con el que recién había estado. Era bastante agradable: un cristiano, guapo, interesante, «verdaderamente afable», pero no era rico.
-¿Qué es lo que más deseas sobre todo en la vida? ¿los deseos de Dios o los tuyos? -le pregunté.
-Los de Dios, por supuesto.
- ¿y si Dios te elige un hombre que sea pobre y tosco?
-Oh, i pero Él no haría eso!
-¿Por qué no?
-Porque me ama.
-Ya veo. ¿Entonces le dará el hombre pobre y feo solo a una mujer que no ame?
-Oh, pero…
-Piensa en cuanto a esto: ¿Ama Dios al hombre feo y tosco? De ser así, ¿Le dará una mujer fea? ¿O le dará una hermosa?
- iAy por favor!
-Jane, dices que quieres los deseos de Dios y estos abarcan sus planes para todo un universo, los átomos, los mundos, las personas, hermosas y feas, ricas y pobres. Dios está diseñando un complejo patrón para el bien, y parte de ese patrón podría exigir darle una hermosa mujer a un hombre tosco. Quizás ese hombre sin atractivo y sin dinero está arándole a Dios para que le seas entregada. Bueno, ¿y qué tiene eso de malo?
-Eso es muy complicado para mí. He orado por su voluntad, y he orado por un esposo guapo y adinerado, y eso es lo que voy a obtener, porque Jesús me ama y Jesús desea que sea feliz.
-Y si no lo obtienes, ¿probará eso que Dios no te ama?
Los ojos azules de la muchacha se llenaron de lágrimas.
-¿Acaso Dios no desea que sea feliz? (Escuché un eco de Eva en el Edén.)
-Lo que más desea es que seas santa.
-Miserable y triste, entonces. ¿Eso es lo que Dios desea? ¿Eso es lo que tiene que significar la santidad?
-¿Tiene? No. No sólo no tiene, sino, no puede. La verdadera santidad no puede ser miserable y triste, Jane. Santidad significa “plenitud”. Tú lo sabes, saludable, plena.
-Bueno, eso tiene que significar feliz.
-Eso por supuesto es lo que significa. EI problema comienza cuando nos hacemos una idea fija de lo que nos da felicidad y si no recibimos eso, significa que Dios no nos ama.  Caemos en un resbaladero de tenernos lástima a  nosotros mismos porque Dios nos odia.
-Pero acabas de decir que Dios desea que seamos felices. Nos debe dar lo que queremos, ¿no es así? Es decir, dentro de lo razonable.
-Él deseaba que Adán y Eva fueran felices, pero no les dio todo lo que deseaban. Sabía que eso sería su muerte. Así que se enojaron y decidieron que Dios no los amaba y que tenía que ser tacaño cuando les dijo que no tocaran la fruta. ¿Cómo podría amarlos si no los dejó tenerla? Le adjudicaron mayor valor al razonamiento de la serpiente que al de Dios[2].

Este ejemplo nos muestra que el razonamiento de la serpiente aún nos sigue hasta estos días y muchos creyentes lamentablemente creer la mentira de Satanás que la verdad de Dios revelada en su palabra. Lo primero que hace Satanás es sembrar la duda ¿Con que Dios os ha dicho?, con lo cual quiere decir ¿Sera esto así? ¿Es realmente esto así o quizás es una simple exageración? Así es como muchos han reaccionado cuando se habla del tema que comúnmente se llama el “yugo desigual” (2 Cor 6:14-18)

Después de la caída todo lo que Dios había creado bueno se distorsiono y ahora cada cosa que Dios creó podría dañarse. En el caso del noviazgo, el “yugo desigual” es un pecado que puede dañar la vida espiritual de los creyentes. Lamentablemente muchos creyentes no toman en serio este mandato buscando muchas justificaciones para comenzar una relación con un no creyente. Las excusas son desde “yo la amo” hasta “El Señor puede hacer la obra” pero la cuestión cierta es esta; Dios no quiere que te involucres en relaciones de noviazgo con un no creyente.

El “Yugo desigual” a través de las Escrituras

¿Qué significa “yugo desigual”? Un yugo es una barra de madera que une dos bueyes el uno al otro y a la carga que tiran. Un equipo "en yugo desigual" tiene un buey más fuerte y uno más débil, o uno más alto y uno más corto. El buey más débil o corto camina más lento que el más alto o más fuerte, haciendo que la carga ande en círculos. Cuando los bueyes están en yugo desigual, no pueden realizar la tarea indicada. En vez de trabajar juntos, están en desacuerdo el uno con el otro[3].

Por tanto cuando te unes a un incrédulo lo que está pasando es que están yendo en direcciones contrarias y no están de acuerdo en el objetivo hacia donde van. El creyente busca la gloria de Dios, el incrédulo la gloria de los hombres. El creyente busco conocer las Escrituras para obedecerla, el incrédulo sigue su propia voluntad. El creyente quiere crecer en santidad, el incrédulo le gusta vivir en el pecado. El creyente adora a Dios, el incrédulo es siervo de Satanás. El creyente es hijo de Dios, el incrédulo es hijo del diablo (Jn 8:44).

Desde el principio de las Escrituras vemos que hay dos simientes. La simiente de mujer y la simiente de la serpiente (Gen 3:15) Después que Caín mata a Abel, su descendencia crece (Gen 4:17-24) pero no es hasta que nace Set que “los hombres comenzaron a invocar el nombre de Dios” (Gen 4:26) Cuando Abraham busco esposa para Isaac le dijo a su siervo “que no tomarás para mi hijo mujeres de las hijas de los cananeos entre los cuales yo habito” (Gen 24:3) Isaac le mando lo mismo a Jacob diciendo “No tomes mujer de las hijas de Canaán” (Gen 28:1) Dios le advirtió al pueblo de Dios que cuando entraran a la tierra que el daría debían evitar hacer cualquier alianza.

“Guarda lo que yo te mando hoy; he aquí que yo echo de delante de tu presencia al amorreo, al cananeo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo.  Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti. Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus imágenes de Asera. Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es. Por tanto, no harás alianza con los moradores de aquella tierra; porque fornicarán en pos de sus dioses, y ofrecerán sacrificios a sus dioses, y te invitarán, y comerás de sus sacrificios; o tomando de sus hijas para tus hijos, y fornicando sus hijas en pos de sus dioses, harán fornicar también a tus hijos en pos de los dioses de ellas.  No te harás dioses de fundición” Éxodo 34:11-17
Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra en la cual entrarás para tomarla, y haya echado de delante de ti a muchas naciones, al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, siete naciones mayores y más poderosas que tú, y Jehová tu Dios las haya entregado delante de ti, y las hayas derrotado, las destruirás del todo; no harás con ellas alianza, ni tendrás de ellas misericordia.  Y no emparentarás con ellas; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás a su hija para tu hijo. Porque desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirán a dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre vosotros, y te destruirá pronto. Mas así habéis de hacer con ellos: sus altares destruiréis, y quebraréis sus estatuas, y destruiréis sus imágenes de Asera, y quemaréis sus esculturas en el fuego” Deuteronomio 7:1-5
Pero el pueblo de Dios no obedeció a este mandato sino que como nos relata el libro de Jueces:
“Así los hijos de Israel habitaban entre los cananeos, heteos, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos. Y tomaron de sus hijas por mujeres, y dieron sus hijas a los hijos de ellos, y sirvieron a sus dioses” Jueces 3:5-6
El pecado se había extendido tanto en el pueblo que incluso un nazareno como Sansón había pecaba de esta manera.
“Descendió Sansón a Timnat, y vio en Timnat a una mujer de las hijas de los filisteos. Y subió, y lo declaró a su padre y a su madre, diciendo: Yo he visto en Timnat una mujer de las hijas de los filisteos; os ruego que me la toméis por mujer. Y su padre y su madre le dijeron: ¿No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo nuestro pueblo, para que vayas tú a tomar mujer de los filisteos incircuncisos? Y Sansón respondió a su padre: Tómame ésta por mujer, porque ella me agrada” Jueces 14:1-3
Este mismo pecado fue el que llevó a la destrucción a Salomón:
“Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas; gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor. Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón. Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas.  E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre. Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón. Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses” 1 Reyes 11:1-8
Y este mismo pecado que llevo al pueblo a la destrucción:
“Mientras oraba Esdras y hacía confesión, llorando y postrándose delante de la casa de Dios, se juntó a él una muy grande multitud de Israel, hombres, mujeres y niños; y lloraba el pueblo amargamente. Entonces respondió Secanías hijo de Jehiel, de los hijos de Elam, y dijo a Esdras: Nosotros hemos pecado contra nuestro Dios, pues tomamos mujeres extranjeras de los pueblos de la tierra; mas a pesar de esto, aún hay esperanza para Israel. Ahora, pues, hagamos pacto con nuestro Dios, que despediremos a todas las mujeres y los nacidos de ellas, según el consejo de mi señor y de los que temen el mandamiento de nuestro Dios; y hágase conforme a la ley. Levántate, porque esta es tu obligación, y nosotros estaremos contigo; esfuérzate, y pon mano a la obra. Entonces se levantó Esdras y juramentó a los príncipes de los sacerdotes y de los levitas, y a todo Israel, que harían conforme a esto; y ellos juraron” Esdras 10:1-5
Podemos ver que el Señor condeno con claridad los matrimonios con mujeres extranjeras porque ellas iban a desviar al pueblo de Dios a la adoración pagana. ¿No es acaso cierto esto todavía el día de hoy?
El texto más claro para condenar el yugo desigual es 2 Corintios 6:14-7:1  en donde se nos presenta las razones por las cuales no unirnos en yugo desigual. En primer lugar porque no existe comunión entre la justicia e injusticia, entre la luz y las tinieblas (V14) En segundo lugar porque adoran a distintos dioses. El creyente adora al Dios verdadero, el incrédulo adora a dioses falsos (V15) En tercer lugar porque los creyentes somos templo de Dios y se nos manda a no contaminarnos con el pecado (V16-18) En cuarto lugar porque debemos buscar la santificación en todas las áreas de nuestra vida.
Hay una reconocida misionera en los Bautistas del Sur de Estados unidos llamada Charlotte Lottie Moon[4] (1840-1912) ella fue una de las primeras misioneras solteras enviadas a China por los Bautistas del Sur y paso 40 años enseñando a niños y predicándole a mujeres. Con los años ella creó su propia agencia misionera donde se recaudaba dinero para las misiones. Cuando Charlotte estuvo estudiando en el instituto de mujeres ella tuvo como profesor a Crawford Howell Toy[5]. Toy fue un excelente profesor que manejaba muchas materias, pero su especialidad era el hebreo.  Pronto Toy se interesó por Charlotte y él le pidió matrimonio, pero ella rechazo la propuesta porque ella se iría al extranjero. Sin embargo ellos siguieron escribiéndose cartas con la esperanza de que algún día se casaran. Pero Toy quien era conocido por todos como el campeón de la ortodoxia comenzó a cambiar su posición teológica respecto a la inspiración. Al principio tuvo dudas de ella y luego finalmente rechazo la inspiración y la trinidad. Con los años iba a rechazar todas las doctrinas oxtodoxas del cristianismo. Toy y Charlottle ya había puesto fecha para la boda, pero debido a sus cambios teológico Charlotte rechazo casarse con un incrédulo[6].
La historia de esta misionera nos enseña lo importante que es analizar muy bien si con quien te vas a casar es un creyente. Puede haber ido a la iglesia por años, puede haber seminarista o profesor de Seminario, puede ser pastor, pero eso no lo hace salvo. Debes comprobar que realmente sea creyente porque a nosotros se nos prohíbe que nos casemos con incrédulos.




[1] https://www.amazon.es/Pasion-y-Pureza-Elisabeth-Elliot/dp/0881130621
[2] Elizabeth Elliot. Pasión y pureza. Páginas 43-44.
[3] https://www.gotquestions.org/Espanol/yugo-desigual.html
[4] http://imagenbautista.cl/historiabautista/charlotte-lottie-moon-1840-1912/
[5] http://archives.sbts.edu/the-history-of-the-sbts/our-professors/crawford-howell-toy/
[6] http://equip.sbts.edu/publications/towers/making-a-heretic-crawford-toys-tragic-path-from-star-student-to-false-teacher/

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