Pensar el mundo a través de las Escrituras...

martes, 24 de abril de 2018

Esposas llenas del Espiritu Efesios 5:21-22


Cuando se leen estos pasajes inmediatamente viene a la mente de muchas personas palabras como “machismo”, “opresión” “esclavitud” “maltratos” etc., esto es porque se piensa que las Escrituras enseñan una sumisión absoluta de la mujer donde el hombre podría hacer lo que él quiera con la mujer. ¿Enseña esto la Biblia? Por otro lado están los movimientos feministas que ven la sumisión como algo patriarcal que busca dominar a la mujer para sus propios intereses egoístas ¿Están ellas en lo correcto? La verdad es que ni la visión machista[1] la cual considera a las mujeres inferiores, ni la visión feminista[2] que busca la igual en todos los sentidos de la vida tienen razón. Ambas son filosofías que no tienen nada que ver con la voluntad de Dios. Por supuesto, ambas van a usar la Biblia para argumentar su posición. Pero entonces ¿Qué enseña la Biblia?

Las Escrituras nos enseñan que hombres y mujeres fueron creados iguales delante de Dios “Y creo Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Gen 1:27) Esto nos indica que tanto hombre como mujeres son representantes de Dios en la tierra, ellos están llamados a fructificar y multiplicarse, a señorear, administrar y gobernar la creación para la gloria de Dios. Esto es completamente reafirmado cuando vemos las “riquezas ambos tienen en Cristo”. Hombres y mujeres han sido elegidos antes de la fundación del mundo (Efe 1:4) Hombres y mujeres han sido perdonados, adoptados, y sellados con el Espíritu Santo (Efe 1:5-14) hombres y mujeres han recibido la herencia en Cristo (Efe 1:18) hombres y mujeres han sido salvados por gracia (Efe 2:1-10) reconciliados por la cruz (Efe 2:11-22) ambos experimentan el amor de Dios (Efe 3) Ambos son llamados a la unidad espiritual (Efe 4) a ambos se les pide vivir como hijos de la luz, rechazando las obras de las tinieblas (Efe 5) a ambos se les pide andar como sabios y no como necios (Efe 5) Por tanto no hay duda de que hombres y mujeres son iguales espiritualmente.

“Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” Gálatas 3:28-29
Es debido a esa igualdad espiritual que tanto hombres y mujeres tienen en Cristo que debemos “someternos unos a otros en el temor del Señor” (Efe 5:21) El contexto nos indica aquellos que se someten unos o otros son quienes están llenos del Espíritu Santo. El estar llenos del Espíritu es el estar sometiéndose constantemente a la voluntad de Dios y ello traerá que en nuestras vidas que estaremos “hablando salmos, cantando himnos y canticos espirituales y dando gracias al Señor en todo tiempo”. Pero el estar lleno del Espíritu Santo no se limita simplemente a la vida en comunidad eclesial sino que se extiende a la vida familiar. Esto es muy importante de enfatizar porque en el cristianismo latinoamericano es muy común vivir el dualismo de “una vida en la iglesia y otra en la casa”.
Por ejemplo es posible que un hermano se muestre muy espiritual evangelizando a otras personas y sirviendo en el templo, pero descuida la enseñanza y el pastoreo de su esposa y sus hijos. Como también es posible que una hermana se muestre muy espiritual sujetándose, visitando, ayudando en el templo pero este descuidando a su marido y a sus hijos. No estoy diciendo que una cosa es contra la otra, como una vez lo converse con una mujer que se decía “cristiana” sino que me refiero a que debemos ordenar bíblicamente nuestras prioridades. El principal lugar donde se prueba nuestra espiritualidad es el hogar. Si quieres conocer a una esposa realmente llena del Espíritu Santo debes observarla en la sujeción que ella tenga con su marido. Si quieres conocer realmente un esposo lleno del Espíritu Santo debes observarlo en como el ama a su esposa. Esto es lo que Pablo nos va a ir explicando por medio de los siguientes versos. En esta ocasión estaremos viendo “las esposas llenas del Espíritu Santo” y la próxima semana los “esposos llenos del Espíritu Santo”.


La sujeción de las esposas (V21-22)
“Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo.  Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor” (NVI) Es más, sométanse unos a otros por reverencia a Cristo. Para las esposas, eso significa: sométase cada una a su marido como al Señor (NTV) Pablo comenzó este argumento desde el verso 21 donde se nos llama a someternos unos otros con el Señor, esto quiere decir que ambos debemos reconocernos humildemente ante el Señor. Entonces cuando amplia este principio llama a la esposa a someterse a su marido. Esto es tan claro en el griego que ni siquiera usa la palabra “estén sujetas” sino que simplemente dice “Las casadas a sus propios maridos” ¿Por qué? Porque el Apóstol ya había establecido en el verso 21 el principio de someterse unos a otros.
“Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene al Señor” Colosenses 3:18
Otro detalle importante es que las casadas deben someterse solamente a sus maridos y no a cualquier hombre, pues su marido es quien Dios le ha puesto como guía espiritual de su vida. Pero ¿Qué significa que una esposa se someta a su marido? Tenemos principios prácticos en 1 Pedro 3:1-6. Recordemos que la carta de Pedro fue escrita bajo el contexto de la persecución y el sufrimiento cristiano. En ese contexto Dios nos manda a someternos a las autoridades civiles y a sufrir injustamente para la gloria de Dios (1 Pedro 2:13-25) por lo que el “asimismo” que está aquí se conecta con todo lo anterior. Así mismo como todos los creyentes se someten a la autoridad civil, así mismo ustedes mujeres deben someterse a sus maridos. Cuando comenzó el cristianismo muchas mujeres se convirtieron estando ya casadas y la tentación de las mujeres era decir ahora que “somos libres en Cristo” me iré de mi casa y seré libre, pero aquí claramente Dios dice lo contrario “somete a tu esposo incrédulo” ¿Por qué? Porque los maridos que no creen pueden ser ganados por la conducta de sus maridos (3:1-2) ¿Cuál es esta conducta? Una conducta casta (integra) y respetuosa.
Una mujer no cristiana no va a vivir una vida casta y respetuosa con su marido, generalmente su forma de vestir va a ser sensual, su forma de tratar a su marido no va a ser respetuosa (he estado presente donde se trata al marido de “estúpido”, “idiota” o “tonto” frente de otras personas) entonces cuando ella se convierte comienza a cambiar su trato hacia su marido, ahora ya no viste forma sensual y trata a su marido con respeto. ¿Creen acaso que el hombre no se dará cuenta de esto? Por supuesto que lo hará, su conducta santa revelará lo que hay en su corazón. El caso de Lee Strobel (un ex ateo) es un ejemplo de esto, ya que en su historia relata cómo su esposa Leslie se convierte al cristianismo y uno de sus cambios fue que ella “mostraba más amorosa con él y con los niños[3]” Esto llevo a que el evaluará la fe cristiana y finalmente se convirtiera.  Por supuesto no todos los casos son así, en algunas ocasiones pueden pasar años sin que esto sucede es puede ser que nunca suceda. ¿Esto anularía lo que las Escrituras nos dice? Para nada, pues las esposas cristianas deben saber que como todos los creyentes estamos llamados a honrar al Señor en su palabra y si eso incluye sufrimiento debe hacerse para la gloria de Dios.
Fíjense que dentro del contexto de someterse a su esposo se encuentra el tema de la vestimenta de las mujeres (3-5)  ¿Por qué? Porque esto también tiene relación con la sujeción al marido. Esto quiere decir que cuando la mujer se arregla debe considerar el consejo de su marido y ver si realmente su manera de vestir refleja su conducta piadosa o no. Los hombres no debemos caer en el extremo del legalismo respecto a eso y la esposa debe estar dispuesta a someterse al consejo de su esposo porque esto muestra si ella realmente está sometida a su marido. Y finalmente el verso 6 nos muestra el ejemplo de Sara como una mujer sujeta a su marido que lo llamaba “señor” (Gen 18:12) ¿Esto significa que cada mujer debería llamarse señor a su esposa? No necesariamente, sino que más bien indica que la forma de dirigirse a su marido debe ser con respeto. Con esto volvemos al contexto de Efesios donde Pablo concluye diciendo que “la mujer respete a su marido” (Efe 5:33) Respecto significa “atención, consideración, veneración, acatamiento que se hace a alguien[4]”. Esta es la actitud de una mujer casada debe tener para con su esposo.
Ahora ¿Por qué Dios da este mandato a las mujeres? Porque desde que la humanidad cayó el pecado entró en el mundo y el matrimonio es uno de los lugares afectados. Es muy interesante que cuando uno lee el relato de Génesis puede darse cuenta que cuando Dios creó al hombre y a la mujer ella naturalmente era su compañera sin ningún problema hasta cuando la serpiente engaño a Eva y se produjo la caída. En este primer acto de independencia de Eva (o sea de no consultarlo al marido) es como el pecado entró al mundo. Es obvio que Adán era el guía espiritual de Eva, pero no fue necesario un mandato sobre eso porque el sometimiento era natural. Pero después de la caída vemos que Adán le pone el nombre a Eva, mostrándose a sí que ella debía estar sometida a él ¿Por qué después de la caída? Porque las cosas se iban a complicar. Eva iba a querer tomar el mando en la relación del matrimonio y Adán iba a tener que lidiar con esa actitud pecaminosa. Todas las hijas de Eva van a seguir sus mismos pasos de someterse a sus esposos, ellas van a querer usurpar la posición de su esposo, ella van a faltarles el respeto a sus esposos, ellas van a decir que son independientes de sus esposos. ¿No es acaso eso lo que promueve el mundo? ¿No es esa mentalidad pecaminosa de Eva cuando se ve en la televisión o en las revista a esa mujer independiente en el trabajo, independiente en el gimnasio, independiente por el mundo? Y aun más ese es el problema en que  en la iglesia los roles establecidos por Dios se ignoren, pues al tener mujeres predicadoras y pastoras lo que hacen es usurpar el lugar que Dios le dio a los hombres. (1 Tim 2:11-14)
¿Cómo es posible que una esposa se sujete a su marido? Solamente si es ella está llena del Espíritu Santo. Solamente si ella ha decidido en su corazón agradar al Señor. Solamente si ella realmente está sometida primeramente al Señor, entonces el someterse al esposo no será un problema. Jesucristo se sometió al Padre y eso NO lo hizo inferior (1 Cor 15:28)

La “cabeza” de la esposa, la “cabeza” de la iglesia (V23)
“Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo” (NVI)  porque el marido es la cabeza de su esposa como Cristo es cabeza de la iglesia. Él es el Salvador de su cuerpo, que es la iglesia” (NTV)

Pablo después de decir que las casadas deben someterse a sus maridos nos dice el porqué deben hacerlo. La razón es porque el “marido” es cabeza de la esposa. La palabra para cabeza es “Kefalé[5]” y se usa para Cristo (Col 1:18; 2:10, 19) como para el marido.

“Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas al a iglesia” Efesios 1:22

“sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo” Efesios 4:15

“Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios es la cabeza de Cristo” 1 Corintios 11:3

En los últimos años ha existido un intento de reinterpretación de la palabra cabeza diciendo que Pablo se refiere aquí a la cabeza como “origen” o “fuente”. Esto quiere decir que todos los pasajes que leímos se estarían refiriendo a que Cristo es la fuente u origen de la iglesia y que el marido es la fuente u origen de la mujer. Ellos argumentan que entonces la idea de “cabeza” no tiene nada que ver con autoridad. Pero el contexto de los pasajes, y el uso de la palabra griega para cabeza “Kefale” indica claramente que cabeza si se refiere a alguien con autoridad y no simplemente a la “fuente” u “origen”[6].

Por tanto, así como Cristo es la cabeza de la iglesia y tiene la autoridad sobre su iglesia, así mismo el marido es cabeza y tiene la autoridad sobre su esposa. Ahora hay que entender que con autoridad nos referimos a la misma autoridad de servidor que tuvo Cristo y no a una autoridad despótica. Además la autoridad que tiene el hombre como cabeza es estar sometido a otra autoridad que es Cristo y por tanto su autoridad no es absoluta sino condicionada a la cabeza que es Cristo.

Este orden que Pablo expone aquí no es algo nuevo para él, sino que es el “orden creacional”. Desde Génesis vemos que ambos fueron creados a imagen y semejanza, esto quiere decir que ambos son iguales espiritualmente (Gen 1:26) Pero aunque ambos son igual espiritualmente, cada uno tiene su rol dado por Dios. Dios puso al hombre a trabajar en el jardín y le dio el mandato de no comer del árbol de la ciencia del bien y mal (Gen 2:15-17) Dios vio que no era bueno que el hombre este solo y por tanto crearía una ayuda idónea para él (Gen 2:18) y el mismo hombre experimento eso cuando le puso el nombre a todos los animales del jardín, pero no encontró ayuda idónea para él (Gen 2:20) y por tanto Dios creó a Eva para que sea su ayuda idónea (Gen 2:23) La idea de idónea tiene el sentido complementariedad, que la mujer es su ayudadora en su trabajo de administrar la creación (fructificad y multiplicaos) de otra forma no le sería posible hacerlo solo. Viendo estos pasajes es claro que el hombre es “cabeza” de la mujer desde la creación.

Pero después de la caída de la humanidad, el ser cabeza se complica debido al pecado y la sujeción de la mujer es mucho más difícil debido al pecado también. (3:16) Es por eso que cuando Pablo quiere argumentar contra la idea de las mujeres predicando argumenta desde la creación.

“La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia” 1 Timoteo 2:11-15.
Pablo dice tres cosas. En primer lugar que Adán fue creado primero por tanto es la “cabeza”, el guía espiritual de la familia. En segundo lugar que Eva fue engañada  y por tanto el pecado entró al mundo. En tercer lugar que Eva se “salvará” engendrando hijos. Esto no quiere decir que ella obtendrá la salvación por medio de hijos, sino que debido a que ella quedo con un estigma debido a la caída (de que vengan pecadores por medio de ella) Ella misma se libra de ese estigma de ser quien trae pecadores, teniendo hijos y criándolos en la disciplina del Señor.
El problema con dar vueltas los roles en la iglesia es que esto tarde o temprano llevará a dar vueltas los roles establecidos en el hogar. Uno de los llamados del feminismo actual[7] no es solamente el llamado a ser “independiente”, sino que ahora el llamado es abandonar sus esposos y abandonar a sus hijos con la intención de hacer cosas más importantes. Un pastor Bautista Walter Chantry escribió un artículo llamado “La sublime vocación de la maternidad” en donde escribe:
Es a la mujer, y no al hombre, que Dios atribuyo esa vocación. Pero la esperanza no se identifica con su habilitad política, con su perspicacia en negocios, o su activismo social. ¡Es en la fertilidad! Las mujeres actuales están ansiosas de abandonar la “mera” maternidad por duplicar los trabajos masculinos.

“Incluso antes de que Cristo viniera, una simiente piadosa de la mujer fue establecida contra las fuerzas satánicas. La fertilidad preparó el camino del Señor. Cuando se proponía levantar límites poderosos, Jehová Dios, muchas veces buscaba peculiarmente mujeres capaces. Jocabed, la madre de Moisés; Ana, la madre de Samuel; la esposa de Manoa, madre de Sansón, son ejemplos eminentes. A través de la fertilidad de ellas, el curso de la historia fue maravillosamente alterado. Desde que Cristo vino, la simiente piadosa lleva el evangelio a toda la tierra para reunir a los electos de Dios y apresurar la venida de Cristo. Suscitar una simiente piadosa es aun de la más profunda importancia para la causa de Dios en la tierra[8].

Chantry nos dice que la mejor forma que Dios estableció para vencer a las fuerzas de Satanás es tener hijos para la gloria de Dios. Es por eso que en Tito se les llama a las mujeres ancianas a enseñarles a las jóvenes.

 “Que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada” Tito 2:4-5

Debido a la influencia del feminismo en las mentes de las mujeres, incluyendo a las hermanas de la iglesia es que estos pasajes les parecen “machistas” o “exagerados” pero esto es ser lleno del Espíritu Santo. Pero hay una razón aun más fundamental del porque las mujeres se deben someter y no es solamente porque el marido es su cabeza, sino que además porque Cristo es la cabeza de la iglesia y el ha establecido estos roles para hombres y mujeres. ¿Cómo logra esto una mujer? Solamente siendo llenas del Espíritu Santo.

La iglesia sujeta a Cristo, la esposa sujeta al marido (V23)
Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo (NVI) Así como la iglesia se somete a Cristo, de igual manera la esposa debe someterse en todo a su marido. (NTV) Pablo nos dice en este pasaje que las esposas deben someterse a sus maridos en todo así como la iglesia se somete a Cristo. En primer lugar, la iglesia se somete a Cristo. ¿Cómo se somete? Escudriñando su palabra (Jn 5:39) orando (Luc 18:1) obedeciendo la palabra (Stgo 1:22) sometiéndose unos a otros (Efe 5:21) sometiéndose a sus pastores (Hebreos 13:17) sometiéndose a la autoridades civiles (Rom 13) La sujeción no es solamente un tema de mujeres, la sujeción es un tema de cristianos. Es solamente que si vivimos sujetos a Cristo en todo lo que él nos pide es que crecemos espiritualmente.

En segundo lugar, las casadas se sujetan a sus maridos en todo. Ya vimos que todos los cristianos nos sometemos, pero las esposas tienen un llamado especifico de sujetarse a sus esposos en todo. El “todo” sin duda es condicional, pues si el marido le manda algo contrario a las Escrituras no puede obedecerlo. Pero el “todo” si tiene que ver con toda decisión que tu marido tome siempre y cuando no sea pecaminosa. Por ejemplo puedes considerar que tu marido no es igualmente preparado educado, inteligente, atento y son cosas que puedes conversar sabiamente con él.  O puedes considerar que no es lo suficientemente espiritual porque no es conocedor de las Escrituras, o no posee la madurez cristiana que tú desearás, y también debes conversarlo con él sabiamente y alentarlo en todas las áreas que tú vez que está débil. Todas las decisiones que toman como matrimonio deben conversarse y analizarse, pero finalmente es el hombre quien va a decidir, pues el va a ser responsable delante de Dios. Pero tú jamás puedes ponerte como la cabeza del hogar y administrar y decidir cosas sin considerar la guía de tu esposo porque eso mostraría que te rebelas contra él en la sujeción.

Sin embargo, aunque es el anhelo del corazón de una cristiana obedecer al Señor en ocasiones no trataras con respeto a tu marido y no te sometas a él,  en otras ocasiones pensaras en tu corazón que es una “estúpida decisión” y creerás que si tú tomaras las decisiones serian mejores. O quizás siempre estés lista para decirle “Yo te lo dije”. Incluso más allá que en ocasiones tenas razón, tu eres una pecadora que va rebelarse por naturaleza al estándar de Dios, pero Jesucristo vivió, murió y resucito en la cruz del calvario por pecadoras como tú, el se sacrifico y amo hasta el final a su iglesia.










[1] http://dle.rae.es/srv/search?m=30&w=machismo
[2] http://dle.rae.es/srv/search?m=30&w=feminismo
[3] http://protestantedigital.com/tublog/26822/El_adios_al_ateismo_de_Lee_Strobel
[4] http://dle.rae.es/srv/fetch?id=WC6OLMQ
[5] Diccionario Strong. Página 46.
[6] Para ver la discusión y una respuesta revisar el libro Recovering Biblical Manhood and Womanhood. Páginas 425-468.
[7] Hay varias corrientes feministas. http://www.mujeresenred.net/spip.php?rubrique115
[8] http://imagenbautista.cl/cosmovision/la-sublime-vocacion-de-la-maternidad-walter-j-chantry-parte-i/

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