Pensar el mundo a través de las Escrituras...

domingo, 8 de abril de 2018

El propósito del noviazgo (Génesis 2:18-24)


En estos versículos leemos que Dios creó el matrimonio. El matrimonio tiene  un triple propósito: 1) Que el hombre y la mujer deje a sus padres, 2) Que el hombre y la mujer se unan en una sola carne 3) Que el hombre y la mujer vivan juntos. En otras palabras, el matrimonio es un compromiso para toda la vida. Pero todo matrimonio comienza generalmente comienza con la etapa del “noviazgo”.  Hay personas que preguntan si es bíblico el noviazgo, pero depende que se quiera decir con eso. ¿Sale la palabra “noviazgo” en la Biblia? ¿Es la práctica del noviazgo mandada por Dios? ¿Existe algún modelo de noviazgo en las Escrituras? Primero, la palabra “noviazgo[1]” si sale en las Escrituras (Isa 49:18; 61:10; Joel 2:16) pero se aplica más al contexto de matrimonio que a un contexto de “noviazgo” como lo entendemos nosotros. Segundo, las palabras usadas para  “desposorio” aluden a un compromiso previo antes del matrimonio[2]. El desposorio era un compromiso de casarse con la viuda (Gen 38:8; 25:5-15) o con otra mujer (Dt 20:7; 22:23-27) José y María (Mt 1:18)

“En aquel entonces el compromiso (erusin) implicaba más obligación que la mayoría de compromisos de hoy, y normalmente iba acompañado del pago por parte del novio, de al menos una parte del precio establecido para la novia. El compromiso, que normalmente duraba un año, significaba que la novia y el novio estaban prometidos el uno al otro pero aún no habían consumado el matrimonio; en consecuencia, cualquier relación intima con otra persona se consideraba adulterio. (Dt 22:23-27) Para establecer los compromisos judíos eran necesarios dos testigos y el mutuo consentimiento y la declaración del novio[3]

Tercero, con esto no estamos diciendo que todo lo que ellos practicaron para un compromiso previo antes del matrimonio es normativo para nosotros, sino que es más bien descriptivo. Pues si así fuera, deberíamos practicar los matrimonios arreglados, el levirato, los pagos del novio, la demostración de la virginidad (Dt 22:15) Por tanto podemos decir que el “desposorio” es equivalente a lo que nosotros entendemos por “noviazgo.[4]” El noviazgo para nosotros se entiende como “la persona que mantiene relaciones amorosas con fines matrimoniales”.

¿Qué es el noviazgo? El noviazgo es el periodo de relación que involucra dos personas del sexo opuesto con el objetivo de prepararse para el matrimonio.[5] Pero en nuestra cultura actual las personas ya se unen en una relación con el objetivo de casarse, sino con el propósito de “recrearse, no sentirse solo, sentirse bien, etc.”. La palabra que usamos en Chile es el “pololeo”. La Rae define el pololeo como “Mantener relaciones amorosas en un cierto nivel de formalidad[6]” Entonces vemos que hay un cierto nivel de formalidad que generalmente nunca es definida y se dice que tenemos “algo” “hay algo entre nosotros”.

Breve historia del Noviazgo moderno[7]

A principios de los años 1900 los hombres y las mujeres se conocían por medio de las visitas. Si un hombre estaba interesado en una mujer visitaba su casa. Se presentaba con sus padres pero no con la mujer. Entonces si los padres aprobaban la “visita”, ellos se lo comunicaban a su hija y si ella aprobaba de quien se trataba entonces la “visita” podía seguir viniendo a casa. Entonces la “visita” venía a las actividades familiares y el podía pasar en casa con la mujer interesada conversando y conociéndose alrededor de la familia. Cuando esto sucedía inmediatamente se sabía que el hombre tenía serias intenciones con su hija. Por tanto toda la relación se daba en torno a la casa con los familiares o paseos familiares donde los “novios” se veían juntos pero nunca totalmente a solas y sin ninguna supervisión de los padres.

Esto fue cambiando de forma muy sutil al principio, pero luego de forma muy acelerada y radical. Diversos historiadores plantean diversos factores que contribuyeron a este cambio. Los tres principales son:

El primer factor es la filosofía del romanticismo[8]. Esta filosofía influyo en la música, literatura y artes, pero además influencia bastante en las relaciones. Ellos enfatizaban tomar decisiones basadas en los sentimientos en vez de la razón y el compromiso.  Por tanto, la idea de amar a alguien significaba “estar enamorado”. Esta idea ha influenciado mucho en nuestra cultura, pues si yo estoy casado y me “siento enamorado de otra persona” pues debo quedarme con quien siento esto.

El segundo factor fue el automóvil. Cuando alguien quería conocer a una mujer tenía que ir a las reuniones familiares y pasar en tiempo en todas las actividades familiares y allí es donde la iba conociendo. Pero con la llegada del automóvil, el hombre podía pasar a buscarla y llevarla al cine, a la playa o a cualquier parte aunque se establecía el horario de salida y llegada. Sin embargo ya salían de casa sin ninguna supervisión y podían pasar tiempos solos en el auto.

El tercer factor fue la rebelión contra la autoridad. En los años 1950-1960 apareció la conocida revolución sexual o “liberación sexual” en donde se comenzó a despreciar todo lo anticuado respecto al sexo. Se promovió el “amor libre”, los “anticonceptivos” y el rechazo todo tipo de supervisión. La formalidad de las citas se cambió por la relación informal, la cohabitación y los encuentros sexuales.

En la actualidad una relación de pololeo es más o menos así, se conocen, se atraen y se gustan, rápidamente comienzan “a tener algo” (o sea una relación) se besan, se besan más y mucho, se acuestan juntos, “se va acabando el amor”, ya no hay nada nuevo así que se “desgasta el amor” (o sea toman un tiempo) Se acaba la relación. ¿Les suena familiar la descripción? Esto es algo de lo más común en nuestra cultura y también debemos decir que lamentablemente es algo de lo más común también entre los cristianos.

La iglesia y el noviazgo moderno

Cuando no era cristianismo recuerdo que mis amigos solían hacer competencias de cuantas mujeres besaban en una noche y luego de conocer al Señor pensé que eso no sucedía en la “iglesia”. Pero cuando llegue al cristianismo me fui dando cuenta que en la iglesia también teníamos a ese joven líder que hablaba “bonito” y todas las hermanas estaban interesado en él. Y que en vez de ser un ejemplo para los demás era el que alimentaba su pecado estando con una y otra hermana cada cierto tiempo. Cuando se le consultaba a los líderes de la iglesia sobre eso, la respuesta común era “es que son jóvenes”, incluso en una ocasión se me aconsejo que si tenía polola me adelantará comprándome preservativos. ¿Qué está mal en la iglesia? ¿Por qué parece ser que no se toma en serio este tema? La razón es que la iglesia actualmente actúa igual que el mundo y piensa que no hay mandatos de las Escrituras para esta área de la vida. Si la Biblia es la palabra de Dios ella es suficiente para todo. Por tanto los pastores, los miembros, los jóvenes todos debemos volver a las Escrituras a ver qué es lo que Dios nos tiene que decir respecto al noviazgo. Creo que sinceramente necesitamos arrepentimiento sobre todos estos temas.¿Qué debemos hacer como iglesia entonces? En primer lugar reconocer que esta práctica de citas en anti bíblica. Luego estudiar cuales es la manera bíblica y finalmente aplicarla a nuestra vida. Veamos dos pasajes de las Escrituras.

“Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento,  para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios” Filipenses 1:9-11
“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” Filipenses 4:8
En estos dos pasajes de Filipenses Pablo nos escribe que seamos llenos de amor, ciencia y conocimiento para “aprobar lo mejor”. Esto describe poner a prueba el metal o las monedas para autenticar si es verdadero. O sea ver que frutos han producido estas “relaciones románticas” y ver si equivalen con los frutos de justicia en Jesucristo. Y también nos llama a pensar en todo lo “puro”, esto es pensar si realmente estas “citas amorosas” son realmente algo bíblico.
Joshua Harris es un pastor cristiano que escribió un libro llamado “Le dije Adiós a las citas amorosas[9]” en donde reflexiona en este problema y nos ayuda a ver como esta filosofía mundana de las citas ha destruido la vida de muchos cristianos. El comienza su libro con contando la historia del matrimonio de Ana. Al fin había llegado el momento más esperado de su vida. Ella desfila por el pasillo dirigiéndose hacia su prometido David y la recibe en el altar. Pero cuando Ana y David van a comenzar a leer sus votos, algo inesperado ocurre. Una hermosa joven aparece y camina hacia donde esta David y le toma la mano y luego aparece otra mujer y luego otra y se hace una fila de mujeres tomándole la mano a David. Ana pregunta con los ojos llenos de lágrimas ¿Qué significa esto? ¿Quiénes son ellas? David le responde sin mirarlas a los ojos, que lo sentía mucho, pero ellas eran las chicas de su pasado. Él le dice que aunque ellas no se significan nada para él, le había entregado una parte de su corazón a cada una de ellas. Después de todo esto finalmente Ana despierta[10].

Esta es una terrible pesadilla, pero ¿cuántos cristianos que han estado jugando con los romances pecaminosos son claramente ejemplicados en esta historia?
Por tanto me gustaría convencerte de que estas relaciones “amorosas” no es “aprobar lo mejor” ni es “pensar lo bueno”, por tanto es pecado. Joshua Harris elabora 7 hábitos de las cita poco saludables[11] las cuales nos muestran lo pecaminoso de estas citas.

 1) Una relación amorosa te lleva a la intimidad pero no necesariamente al compromiso. Un hermano de la iglesia conoce a una hermana, pasan mucho tiempo junto, salen, se divierten y la hermana se ilusiona mucho con él porque piensa que es el joven perfecto. Pero de pronto el hermano dice que ya no quiere ser su novio. ¿Qué pasa con la hermana? Queda totalmente destruida y dañada. Uno puede pensar que el hermano fue un cretino sin duda, pero ¿Por qué hay tanto daño cuando se termina la relación? Porque las relaciones amorosas promueven entregarse a la intimidad inmediatamente y no conocerse en realidad. Por tanto entrar en intimidad profunda sin definir ningún tipo de compromiso es muy peligroso. Esta actitud es pecaminosa (Mt 22.39)
2) Las relaciones amorosas tienden a pasar por alto la etapa de la amistad. Debido a que las relaciones amorosas están basadas en los sentimientos, las personas que comienzan una relación rápidamente se involucran emocionablemente y dicen “estar enamorados”. El problema con ello es que han pasado por alto la etapa de la amistad que es donde realmente se conoce a la persona. Debes recordar que el corazón es engañoso (Jer 17:9)
3) Las relaciones amorosas a menudo confunden la relación física con amor. Un hermano o hermana que solamente diga “me encanta esa mujer porque es hermosa” o “me gusta ese hermano porque es tan tierno” es que solamente se están fijando en los aspectos físicos y no están enfatizando lo más importante que es el carácter (Prov 11:22; 31:30)
4) Las relaciones amorosas aíslan a la pareja de otras relaciones vitales. ¿Alguna vez has tenido un amigo con el cual pasabas mucho tiempo pero después conoce a alguien y prácticamente desaparece? ¿Cuál es la respuesta que damos a eso? “Es que esta pololeando”. ¿Pero es esto algo bueno? ¿Está bien que pase todo el tiempo con esa persona y descuide a la comunión con los hermanos de la iglesia, la relación con sus padres e incluso en casos la asistencia a la iglesia? Luego que terminan su relación se dan cuenta que su relación los hermanos en la fe han menguado. Han descuidado su relación con los hermanos, por tanto han pecado porque han invertido el orden (Rom 12:10; Hebreos 3:13)
5) Las relaciones amorosas distraen a los jóvenes adultos de su responsabilidad de prepararse para el futuro. Debido a que estas relaciones son superficiales y comienza y terminan rápidamente nosotros nos administramos bien lo que Dios no ha entregado y daremos cuenta por ello (Mt 25: 14-30; Rom 14:12; 2 Cor 5:10) además no nos preparamos bíblicamente para el matrimonio. ¿Cuántos jóvenes conoces que tomen esto en serio?
6) Las relaciones amorosas desvían el tiempo que Dios nos da dado para la soltería. Tanto el matrimonio como la soltería son un regalo de Dios y ambos deben usarse para su gloria. Cuando un cristiano comienza a involucrarse en relaciones amorosas simplemente esta desechando el tiempo que Dios le ha dado para usar su soltería para la gloria de Dios (1 Cor 7:27-40)
7) Las relaciones amorosas crean un ambiente artificial para la evaluación del carácter de la persona. Una de las cosas más terribles de las relaciones amorosas es que las personas generalmente no son ellos en realidad. El habla bonito, se ducha, se echa perfume. Ella se pone hermosa, es simpática y atenta. En las relaciones amorosas jamás se va a conocer quien realmente es uno. Por tanto solo muestran una “apariencia de piedad”. 
Habiendo visto estos principios podemos concluir que las relaciones amorosas son pecaminosas porque simplemente buscan satisfacer la carne (1 Juan 2:16) y los deseos pecaminosos de los cuales estamos llamados a huir (1 Cor 6:18-19). En las Escrituras tenemos un ejemplo de esta actitud carnal que tuvo Ammon con Tamar (1 Samuel 13)

Las Escrituras, el noviazgo y el matrimonio

Las Escrituras nos muestran que Adán y Eva fueron creados por el Señor para unirse en el matrimonio (Gen 2:22-24) Obviamente ellos no tuvieron un noviazgo largo, pero Dios los junto como matrimonio. Si uno avanza a través de las Escrituras se encontrará que este es el patrón común en las Escrituras: Buscar esposo o esposa. Adán y Eva, Gén. 2:18-25; Hijos de Dios e hijas de los hombres, Gén. 6:1-5; Ismael y esposa, Gén. 21:21; Isaac y Rebeca, Gén. 24:1-67, 25:20, 26:8; Esaú y Judit, Basemat, Gén. 26:34-35; Jacob y Lea, Raquel, Gén. 28:1-9, 29:1-30; Siquem y Dina, Gén. 34:1- 31; Er y Tamar, Gén. 38:6; José y Asenat, Gén. 41:45; Moisés y Séfora, Éxo. 2:16-22; Otoniel y Acsa, Jos. 15:16ss.; Sansón y la filistea Dalila, Jue. 14:1-20; 15:1-6; 16:1-31; Booz y Rut, Rut 2-4; David y Merab, Mical, 1 Sam. 18:17-29; David y Abigail 1 Sam. 25:39-42; David y Betsabé, 2 Sam. 11:1-27; Salomón y muchas esposas, 1 Rey. 1:1-8; Hadad y esposa, 1 Rey. 11:19; Joás y esposas, 2 Crón. 24:1-3; Asuero y Ester, Est. 2:7-17; rey Lemuel y esposa virtuosa, Prov. 31; Salomón & la joven sulamita Cant. 1:1-3:11; Dios e Israel como esposa, Ose. 2:19-20, Eze. 16:8; José y María, Mat. 1:18-25, Luc. 1:27, 2:5; Cristo y la iglesia como novia, 2 Cor. 11:2-3, Ef. 5:22-33, Apoc. 19:7-9.

Por tanto el propósito claro que nos muestra las Escrituras es que quien se pone de novio (a) no es para “probar” “tener algo” “no sentirse solo” “divertirse” todas estas motivaciones son pecaminosas y están basadas en nuestros deseos egoístas y no en el Señor.




[1] Concordancia Strong. Página 60. Hebreo “Kallah” significa completar.
[2] Concordancia Strong. Hebreo “Yabam” (2992)  significa casarse con la viuda.  Hebreo “Aras” (781) Comprometerse para el matrimonio. Griego “Mnesteúo” (3423) Dar un recuerdo (regalo de compromiso) Comprometerse en matrimonio.
[3] Comentario Cultural del Nuevo testamento. Craig Keener. Pagina 39.
[4] http://dle.rae.es/srv/fetch?id=QgCPQdf
[5] Alexander Mendes y David Merks. El noviazgo y el compromiso que Dios siempre quiso. Página 18.
[6] http://dle.rae.es/srv/fetch?id=TbEDy2G
[7] Los libros que se recomiendan para estudiar esto son Marriages and Families: Diversity and Change, Fifth Edition (Upper Saddle River, NJ: Prentice Hall, 2007). Beth Bailey From front porch to back seat.  Aquí se nombran más libros http://www.chapellibrary.org/files/archive/pdf-spanish/ptcms.pdf
[8]La opinión de este historiador es que el romanticismo fue un cambio radical sin precedentes en la historia del hombre moderno.  Berlin Isaiah. Las raíces del romanticismo.
[9] https://ondasdelreino.files.wordpress.com/2011/04/joshua-harris-le-dije-adios-a-las-citas-amorosas.pdf
[10] Joshua Harris. Le dije adiós a las citas amorosas. Página 17-18.
[11]  Joshua Harris. Le dije adiós a las citas amorosas. Capitulo 2. Páginas 29-45.

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