Pensar el mundo a través de las Escrituras...

sábado, 12 de mayo de 2018

Efesios 6:10-13 La guerra espiritual


Una de las características de la teología del siglo XIX y XX fue la aparición de la teología liberal la cual como lo dice su nombre pretende ser “libre” de prejuicios o presupuestos (como que la Biblia es la palabra de Dios) cuando interpreta. El problema con eso es que es imposible partir sin presupuestos a la hora de interpretar la Biblia o crees que la Biblia es la palabra de Dios o simplemente no lo crees[1]. A la hora de interpretar muchos de estos teólogos tomaban filosofías mundanas para interpretar las Escrituras por lo que les parecía imposible creer lo que la Biblia decía. Por ejemplo muchos de ellos negaron el nacimiento virginal, la naturaleza divina y la resurrección de Jesucristo porque pensaban que no era posible creer esto. Por tanto cuando varios teólogos se encontraban con el lenguaje de estos pasajes argumentaban que los principados, potestades y huestes se refieren a los poderes políticos, económicos y sociales que no oprimen como sociedad y no un sistema demoniaco espiritual con el cual luchamos[2]. Sin duda es que debemos rechazar tal visión que pone en duda la palabra de Dios.

Pero por otro lado hoy en día tenemos otra versión de la lucha espiritual que se ha vuelto mucho más peligrosa entre los evangélicos. Este movimiento hace un llamado a “hacer guerra espiritual”. Déjenme ilustrarte este movimiento con una cita de un libro llamado “Guerra de alto nivel[3]” de Ana Méndez, una supuesta “profeta y apóstol.”

Yo formo parte de esa armada, y por la gracia de Dios, Él me ha puesto como una de sus generales. Es gracias al indescriptible poder de Dios, que he podido vencer en gloriosas batallas y en varios de los lugares más oscuros de la tierra. Hemos peleado un sinnúmero de guerras en las regiones celestes contra poderosos espíritus territoriales, trayendo la libertad de millones de personas que se encontraban sin esperanza bajo los terribles yugos del diablo[4].

Hordas de pastores se están levantando para evitar que sean destruidas las fortalezas del diablo en el segundo cielo. No quieren detenerse a pensar que la guerra no cesa porque el ejército de Dios sea detenido[5].

Este es el nuevo lenguaje en muchas iglesias evangélicas cuando se habla de guerra espiritual; “espíritus territoriales” “guerras en el segundo cielo” “atar y desatar el demonio” “pelear contra las huestes de maldad”. Pero ¿Se trata de esto la guerra espiritual? Es interesante que los que mantienen la primera perspectiva sobre la guerra espiritual son incrédulos, mientras que lo que mantienen la segunda perspectiva son demasiado crédulos hasta el punto de ignorar el sentido común. Pero más allá de estos ambos fallan en algo fundamental que es en la correcta manera de interpretar las Escrituras.

Una de las paradojas de todo esto es que lo más importante en la guerra espiritual es un correcto manejo de las Escrituras. ¿No me cree? Mire conmigo la descripción que hace Pablo aquí. El usa como referencia a la armadura de un soldado romano la cual incluía el casco de la salvación, la coraza de la justicia, el cinturón de la verdad, el calzado de la paz que es el evangelio y la espada del Espíritu. Toda la armadura que él describe es ofensiva, solo hay un arma ofensiva y esa es la espada del Espíritu que es la palabra de Dios (Efe 6:17) No hay nada más fundamental que el uso adecuado de las Escrituras a la guerra espiritual que peleamos y cuando no la usamos correctamente vamos a sufrir consecuencias. Podemos poner varios ejemplos en las Escrituras en cómo se usa adecuadamente la palabra de Dios, pero miremos uno que es el más evidente, el de nuestro Señor Jesucristo frente a Satanás (Mt 4:1-11) Satanás viene donde Jesús y le tienda a que muestre su poder en un momento de debilidad, pero Jesús responde con las Escrituras diciendo que no se debe tentar al Señor (Dt 8:3) Satanás viene de nuevo y le cita Salmos 91:11-12 torciendo las Escrituras y Cristo le responde citándole correctamente las Escrituras (Dt 6.16) Por última vez viene para ofrecerle la gloria que el tenia, pero Cristo citando la Escritura le recuerda quien debe ser realmente adorado (Dt 6:13)

La guerra espiritual no es por nuestras fuerzas (Efe 6:10)

Pablo nos ha estado explicando desde el capitulo 5:17 que es ser lleno del Espíritu Santo, nos ha explicado que significa y como se aplica al matrimonio, a la crianza de los hijos y a la relaciones entre amos y esclavos (Efe 5:21-6:9) Pero ahora Pablo se propone a exponerlos en la sección final de la carta un tema muy importante que es la guerra espiritual. La palabra que traduce Reina Valera como “Por lo demás” no es correcta ya que la expresión que los mejores manuscritos tienen aquí debe traducirse como “de aquí en más” o “por el tiempo que queda.[6]” Es por eso que las otras versiones traducen mejor cuando dice “Por ultimo” (NVI) “Una palabra final” (NTV) Las últimas palabras de Pablo tienen que ver con el tiempo que pasaremos en este mundo desde que creímos en Cristo hasta cuando el regrese. Pablo hace un llamado a los hermanos a que se “fortalezcan” y se aferren al “poder” de su fuerza. La palabra “fortalecer” significa “apoderar, dar fuerza[7]” y sugiere fortaleza en el alma y el propósito[8]. Por tanto es un llamado a confiar en el gran poder de Dios frente a las dificultades que nos enfrentemos en la vida espiritual.

¿Por qué Pablo hace este llamado? Pues pensemos por un momento en el contexto de greco-romano del primer siglo. El cristianismo había nacido con un puñado de hombres en el imperio más grande del mundo antiguo y seria vista como una secta judía que luego sería perseguida con el fin de ser eliminada. Los cristianos del primer siglo no tenían templos, no tenían ejércitos, no tenían ayuda del gobierno y además su mensaje era hostil a los oídos de los judíos, griegos y romanos. ¿Quién podría ayudarlos? Solo el Señor. Ellos podían mirar alrededor y ver todo lo que estaba alrededor de ellos eran miles de enemigos que querían destruirlos.  Los cristianos podían sentirse fácilmente atemorizados y es por eso que el Señor en ocasiones escribía mensajes sobre “alentadores” que les recordaba a los apóstoles a perseverar. El joven pastor Timoteo se había sentido intimidado porque las persecuciones había aumentado y Pablo tuvo que animarle escribiendo estas palabras.

“Porque no nos ha dado Dios Espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios” 1 Timoteo 1:7-8

Timoteo había caído en el temor y la cobardía de no dar testimonio del Señor Jesucristo por tanto Pablo que animarle recordándole que Dios le había provisto de su Espíritu poderoso para predicar el evangelio. Pero esto no fue solo la experiencia de Timoteo sino que en las Escrituras tenemos varias exhortaciones a la valentía y al valor para que los hombres de Dios no temieran.

“Y Jehová va delante de ti; el estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides” Deuteronomio 31:8

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes; porque Jehová tu Dios estará contigo en donde quiera que vayas” Josué 1:9

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, por yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” Isaías 41:10

Dios repite de forma muy seguida el llamado a no temer y a confiar en él ¿Por qué? Porque nosotros constantemente tememos. Ahora hay dos formas en que el temor se puede manifestar entre los cristianos. La primera y más evidente es la que hemos visto hasta ahora en la cual la persona teme y Dios le llama a confiar en él. Pero la segunda es un poco más sutil y tiene que ver con el error del “movimiento de la guerra espiritual” contemporáneo el cual subestima el mundo espiritual y llama a pelear “con las huestes espirituales” y ponen su confianza en el “poder” que creen que Dios les dio. La verdad es que ellos tienen igualmente tanto temor que toda su confianza esta en ese supuesto poder. Pero si vamos al fondo de ambos temores solamente te encontraras que tienes temor porque estas centrado en ti y en lo que tú haces. Tu confianza no está puesta realmente en el poder de Dios sino en lo que tú haces. Tu salvador y tu confianza eres tú mismo y no la obra de Cristo. El temor es una sutil salvación por obras. El llamado como cristianos es un llamado a esforzarnos, ser valientes y pelear la buena batalla de la fe en la fuerza del Señor “porque separados de mí nada podéis hacer” (Jn 15:5) Uno de los conceptos que como iglesia hemos perdido es lo que antes se llamaba la “iglesia militante” era la idea de que la Iglesia estaba peleando batallas en este mundo contra el pecado y la maldad en el poder del Señor. ¿Estás tú en esta guerra?

La guerra espiritual no es en nuestras armas carnales (Efe 6:11)

Después que Pablo establece el fundamento de que la guerra espiritual no es nuestras fuerzas, sino en las fuerzas del Señor ahora va explicarnos que es lo que debemos hacer en la guerra espiritual. Lo primero que vemos es que las armas para enfrentar esta guerra espiritual no son carnales ni son nuestras sino que vienen del Señor. Pablo llama a “Vestíos de toda la armadura de Dios” esto indica permanencia y que por tanto el cristiano debería usar la armadura todo el tiempo. Recordemos que todos los elementos de la armadura son importantes, ya que si descuidamos alguno entonces no podremos llevar a cabo una guerra espiritual como el Señor nos ha llamado. Esta es quizás la razón de porque la iglesia de hoy es tan débil bíblicamente. Por ejemplo, la verdad es importante porque Jesucristo dijo ser la verdad:

“Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino es por mi” Juan 14:6

Pero ¿Cuántas iglesias has visto preocupada con la verdad de las Escrituras? ¿Cuántos veces hemos oído que la doctrina no importa sino solo el amor? ¿Cuántas iglesias están cautivadas por hacer cosas pero no preocuparse por la verdad de las Escrituras? La verdad de las Escrituras debe ser un tema prioritario para nosotros como congregación porque de aquí mana la base del ministerio y el evangelismo de la iglesia.  Una iglesia aferrada a la verdad va predicar la verdad.  

Pero además de esto Pablo nos dice que debemos “estar firmes contra las asechanzas del diablo”. La palabra “asechanzas” tiene el sentido de “hacer “artimañas o trucos para engañar[9]” Pablo había usado esta misma palabra en Efesios 4:14 donde advierte.

“Para que no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error

Debemos recordar que nuestro corazón es malo  y engañoso (Jer 17:9) y Satanás como padre de mentira sabe eso (Jn 8.44) así que él va buscar alimentar los deseos pecaminosos de nuestro corazón. Si miramos la estrategia de Satanás en la caída veremos cuáles fueron sus artimañas y como aún usa los mismos engaños para engañarnos (Gen 3:1-6) El primer ataque de Satanás en el jardín del Edén son dos cosas. 1) Mezclar verdad con mentira y 2) Poner en duda la palabra de Dios

“¿Con qué Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto” Génesis 3:1

Lo primero es que nos fijemos con atención que Dios no había dicho (Gen 2:16-17) Dios había dicho que podía comer de todos los arboles del huerto, pero que solamente no podía comer del árbol del conocimiento del bien y el mal. ¿Notan la mezcla de la verdad con la mentira? Veamos en el contexto de la guerra espiritual contemporánea dicen que “Dios nos ha llamado a vivir como hijos del ser y que todos debemos ser personas prosperas y a expulsar cualquier espíritu de pobreza”. Es cierto que somos hijos del rey y que Dios nos prospera, pero ¿Es esto siempre así? Por supuesto que no, en muchas ocasiones Dios permite que vivamos de forma austera para que aprendamos a confiar en él. Pero fíjense como se mezcla la mentira con la verdad. Este sigue siendo la estrategia de Satanás para engañarnos.

Lo segundo que vemos aquí es  que Satanás pone en duda la palabra de Dios. Cuando Satanás hace esa pregunta es para que Eva dude y realmente lo logra. Ella duda de que si Dios realmente está siendo bondadoso con ellos. Esta fue la experiencia que Asaf tuvo cuando sintió envidia por la prosperidad de los impíos (Sal 73: 3) porque ellos no sufrían tristezas ni dolores como los demás, ellos simplemente se reían de los demás y es como si dijeran ¿Y dónde está tu Dios ahora? (Sal 73:8-9) Los creyentes podemos ver la prosperidad de las personas que no creen en Dios con sus casas, con sus autos, con sus profesiones y ver que la pasan muy bien ¿Por qué nosotros vivimos de esta manera, con apenas dinero para vivir y sin ser los grandes exitosos del mundo? Lamentablemente hoy en día tenemos nuestra propia versión del mundo en la iglesia en donde los cristianos están más enfocados ser “exitosos” “triunfadores” “prósperos profesionales” que en la santidad y en la mortificación del pecado. Como decía un predicador que los que son engañados en el evangelio de la prosperidad no necesariamente son inocentes sino que ellos son engañados porque anhelan eso mismo en el corazón.

Otra de las estrategias de Satanás es mentir hasta que el pecado se vea como algo delicioso.

“Entonces la serpiente le dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comías de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien  y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomo de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella”

Satanás aquí miente directamente contradiciendo la palabra de Dios ya que él dice que morirían (Dios había dicho que sí) dicen que serian como dioses (apelo al orgullo o conocimiento) y luego de eso a Eva le pareció delicioso el pecar. ¿No es acaso lo mismo que pasa en nuestro corazón cuando pecamos? Tu puedes conocer lo que la palabra de Dios dice (tal como Eva lo sabia) puedes conocer sus mandatos, pero de pronto dices “¿Sera esto tan pecaminoso? ¿Quizás tan solo un poco no haga daño? Y luego sin darte cuenta te convierte en el estándar de la verdad. Tú determinas lo que está bien y está mal, o sea te convierte en tu propio dios. Luego que llegas a ese punto simplemente te queda observar la delicia del pecado. Estas maquinaciones de Satanás siguen estando vigentes.
Entonces ¿Cómo enfrentar estas maquinaciones de Satanás? Uno de los errores comunes que enfrentamos antes estas maquinaciones es pensar “Ok, desde el lunes en adelante voy leerme la Biblia todos los días y orar cada día 1 hora”. Eso puede lograrse un par de día, pero luego ¿Qué pasa? Ya no haces eso, porque piensas que con tus propias fuerzas vas a poner vencer el pecado y maldad que habita en tu corazón. Pero la verdad es que debes “vestirte de la armadura de Dios” debes vestirte con su justicia, verdad y virtudes. Pablo habla sobre esto en 2 Corintios 10:3-6

“Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas; derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo, y estando prontos a castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta”

Lo que Pablo nos está diciendo aquí es que aunque andamos en la carne las armas que usamos para enfrentarnos a esta guerra no son carnales sino que armas poderosas dadas por Dios. Como creyentes tenemos las armas espirituales que son la oración, la palabra de Dios y el Espíritu santo en nosotros para enfrentar esta guerra espiritual. Pablo usa la ilustración de las fortalezas que la mayoría de las ciudades tenían en el mundo antiguo en las colinas de las ciudades para refugiarse en el caso de guerras. Por tanto nos dice que la palabra de Dios es capaz de destruir las fortalezas espirituales del mundo satánico. Pero no solamente destruye las fortalezas sino que además las derriba, las humilla y las lleva a los pies de Cristo.

Como cristianos nos encontramos en una guerra de ideas entre lo que dice Dios y lo que dice Satanás, por tanto ¿A quién vas a estar escuchando a Dios o al diablo? Es por eso que antiguamente la iglesia estaba saturada de la palabra de Dios no solamente en la iglesia, sino que en los hogares, en la educación, en la iglesia en todo tiempo necesitamos estar escuchando la palabra de Dios porque sino las voces del mundo van a engañarnos con sus propuestas pecaminosas.

La guerra espiritual no es física (Efe 6:12)

Pablo nos quiere aclarar que la lucha que nosotros estamos enfrentando no es una lucha física, sino que es una lucha espiritual. Estas luchas no son como las que enfrentó el pueblo de Israel en el antiguo testamento sino que tienen que ver con algo mucho más profundo. Tal como nos dice otras versiones de la Biblia esta no es “una lucha contra seres humanos”  (NVI) “no luchamos contra enemigos de carne y hueso” (NTV) luchamos contra enemigos espirituales, contra enemigos invisibles. Este es un uno de los pasajes que describe con mayor claridad el mundo espiritual contra el cual nos enfrentamos.

Todas las palabras que nombra en estos versos eran familiares para los romanos. El principado significa “cargo o título de príncipe[10]” podría estar aludiendo a la potestad que tiene Satanás en este mundo permitida por Dios llamado en las Escrituras como “el príncipe de este mundo” (Juan 16:11)  “el dios de este mundo” (2 Cor 4:4) o podría estar aludiendo a algún ángel de maldad como el “príncipe de Persia” que se opuso a las oraciones de Daniel (Dan 10:13) lo cierto es que no debemos especular más allá de lo que no entendemos totalmente. Las potestades aluden al poder, dominio, poder legal que tenía un magisterio o cargo público para actuar y tomar decisiones en el terreno de lo civil[11].  Esto quiere decir que los demonios tienen cierta autoridad sobre los incrédulos, es por eso que Jesús liberaba a los endemoniados.

“Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios” Mateo 12:28

Los gobernadores de las tinieblas son simplemente más demonios que tienen cierta autoridad en el reino de las tinieblas y la palabra huestes tiene relación con ejército y grupo de seguidores[12]. Nuevamente insisto que debemos evitar con todas nuestras fuerzas el especular más allá de lo que las Escrituras nos hablan sobre este tema. Un ejemplo de esto lo vemos en Hechos 19:13-16

“Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo. Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto. Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois? Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos”
Esto nos muestra que debemos ser muy cuidadosos a la hora de involucrarnos en el mundo espiritual sin la autoridad de Jesús. Hay teólogos que han argumentado que aquí no se refiere a demonios sino simplemente a las autoridades existentes, pero es claro que el contexto no les acompaña en esto. Lo que si puede ser posible es que practicas pecaminosas de las personas o de los gobernadores tengan influencia satánica. Por ejemplo no dudaría en pensar que Adolf Hitler tenía una influencia satánica en sus ideas.
El llamado a resistir el día malo (Efe 6:13)

Pablo no quiere que solamente nos vistamos de la armadura de Dios sino que llama a que “tomemos la armadura de Dios”. Esto quiere decir no es suficiente ponerse la armadura y no actuar, sino que debemos vestirnos de la armadura para poder resistir el día malo. No debemos permitir que el enemigo nos sorprenda sin la armadura de Dios. Desde la caída del mundo hasta la segunda venida del Señor vivimos bajo el “día malo” donde el pecado y la maldad abundan y solamente el evangelio puede transformar. Este verso termina con la frase “Estar firmes”. Esta frase se repite tres veces en estos versículos; “Estar firmes” (v12) “Estar firmes” (v13) “Estad, pues, firmes” (14) Esto es interesante cuando pensamos en la forma en que los romanos “resistían” cuando los atacaban en las batallas. Un autor romano llamado Flavio Vegecio Renato escribió un libro llamado “Epitoma Rei Militaris” que significa “Compendio de técnica militar[13]” en el cual expone detalladamente los que eran escogidos para el combate, las armas y técnicas que usaban y sus estrategias.

En ese texto se describen varias formas de defensa contra el ataque del enemigo como el alzamiento de los escudos en las cabezas de los soldados para protegerse de las flechas llamada la formación tortuga. Luego estaba la formación en orbe que consistía en una formación circular donde quedaban espalda con espalda protegidas todos con sus lanzas y escudos[14]. Lo que vimos la película el gladiador cuando pelearon en el coliseo de Roma por primera vez y están siendo rodeados por carros de caballos allí ellos hacen la formación orbe para protegerse del enemigo[15]. Así mismo es como cristianos debemos resistir los ataques malvados de Satanás porque el anda “como león rugiente buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). Los cristianos debemos estar firmes en la formación del Señor para vencer el día malo de tentaciones y pecado.

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”  Santiago 4:7
Lo más increíble es que nosotros como cristianos ya tenemos la guerra ganada porque Cristo venció en la cruz. Colosenses 2:14-15.

“Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”




[1]  Un breve bosquejo de la teología liberal. http://protestantedigital.com/magacin/40852/De_donde_vienen_todos_estos_teologos_liberales
[2] Ver el análisis de John Stott. El mensaje a Efesios. Páginas 250-256
[3] https://www.amazon.com/Guerra-Nivel-Spanish-Mendez-Ferrell/dp/1933163305
[4] Ana Méndez. Guerra de Alto nivel. Página 2.
[5] Ana Méndez. Guerra de alto nivel. Página 4
[6] John Stott. El mensaje de Efesios. Página 245.
[7] Concordancia Strong. Página 29.
[8] Diccionario Vine. Página 382.
[9] Concordancia Strong página 53
[10] http://etimologias.dechile.net/?principado
[11] http://etimologias.dechile.net/?potestad
[12] http://etimologias.dechile.net/?hueste
[13] http://deim.urv.cat/~blas.herrera/reimilitarisesp.pdf
[14] https://revistadehistoria.es/formaciones-y-tacticas-del-imperio-romano/
[15] https://www.youtube.com/watch?v=Efk4JUVTVvE

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