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jueves, 24 de mayo de 2018

Hechos 14:19-23 La iglesia que adora, parte 2


Una de las críticas que enfrenta la iglesia reformada el día de hoy es que ellas tienen la teología correcta pero no ponen énfasis en la oración, la predicación del evangelio y el plantar iglesias. Por tanto las iglesias reformadas son pequeñas y no se expanden. A veces hay hermanos reformados que con orgullo se mofan de los hermanos pentecostales sin embargo ellos si evangelizan y sus congregaciones si se multiplican. ¿Cuál es el problema? El pastor Augustus Nicodemus escribió un interesante artículo en donde hace observaciones que debe llevarnos a reflexionar[1].

Aunque yo mismo soy un pastor reformado, quisiera hacer seis observaciones sobre esta tendencia preocupante: 1. Al rechazar la idea de que, en términos de crecimiento, los números no lo dicen todo, muchos de nosotros olvidamos que ellos sí dicen algo. ¿De verdad podemos decir que para una congregación reformada está bien el crecer un uno por ciento en los últimos veinte años.

Igual de funesta es la actitud que justifica su pequeño tamaño acudiendo a la soberanía de Dios. Como creyente reformado entiendo claramente que es Dios quien da el crecimiento (1 Cor. 3:6-7). Sin embargo, también creo que antes de echarle a Dios una “culpa respetuosa”, debemos hacernos preguntas. Temo que muchos pastores reformados culpan a la soberanía de Dios antes de hacer su trabajo. ¿Por qué desearía Dios que congregaciones reformadas sean tan pequeñas? ¿Que no se desarrollen en un país libre en donde otras iglesias evangélicas están creciendo dramáticamente? ¿Predestinó Dios tales iglesias para que sean doctrinalmente correctas pero pequeñas en tamaño, y las otras que crezcan a pesar de su teología infiel y su metodología? ¿No ha predestinado Dios a pastores reformados para que sean ganadores de almas, evangelistas, plantadores de iglesias, y heraldos del Reino? 

Los pastores reformados generalmente tienden a considerar la sana doctrina como el aspecto más importante de la vida de iglesia. Pero en la búsqueda por reforzar algunas verdades, temo  de que no prestemos la debida atención a otras verdades tales como la espiritualidad bíblica, la oración, y el evangelismo planificado. Yo creo que la doctrina debe ser siempre evangelística, y que el evangelismo siempre debe ser doctrinal. “La predicación”, en palabras de Charles Spurgeon, “es teología que sale de labios en llamas”. Algunos pastores reformados se sienten tan paralizados por la doctrina de la depravación total que no saben cómo invitar a pecadores a que crean en Cristo.

Para los pastores reformados parece ser una virtud ser simplemente una iglesia pequeña que no se multiplique ni haga evangelismo, pero el problema es que en el libro de Hechos no tenemos eso. Lo más trágico es que muchos parecen excusarse en la soberanía de Dios para no realizar de forma constante y mejor este trabajo. Si uno hace una simple revisión de la historia se encontrará que los mayores evangelistas fueron reformados. ¿Quién podría decir que William Carrey no fue un misionero comprometido? ¿Quién podría decir que George Whitefield no fue un evangelista constante? ¿Quién podría decir que Charles Spurgeon no fue un evangelista formidable? ¿O quienes podrían decir que las iglesias reformadas no se dedican al evangelismo y plantación de iglesias? Claramente nadie puede decir eso. La pregunta que debemos pensar es ¿Queremos una iglesia que no evangelice, queremos una iglesia que no plante otras iglesias, queremos una iglesia que no levante nuevos ancianos (lideres)?

Ahora cuando observamos el libro de Hechos encontramos que la evangelización, el crecimiento, la formación de nuevas iglesias y el levantamiento de líderes (ancianos) era algo natural. Ya vimos la semana pasada que la iglesia que adora a Dios es una iglesia que está centrada en el evangelio, todo comienza por allí. Luego vimos que la iglesia que adora a Dios es una iglesia que persevera en la doctrina de los apóstoles, en otras palabras que estudia constantemente las Escrituras (Hechos 2:42) Además la iglesia que adora a Dios es la iglesia que vive en comunidad y se exhorta y anima constantemente y finalmente una iglesia que adora a Dios es una iglesia que ora junta. Por tanto hoy veremos otras características que muestran como es una iglesia que adora Dios.

Hechos 14:21 La evangelización en la iglesia

Estos versos están en el contexto del primer viaje misionero de Pablo (Hechos 13-15) Pablo y Bernabé habían sido elegidos por el Espíritu Santo para la obra de plantación de iglesias, los cristianos habían ayunado, orado, impuesto las manos y enviados a cumplir ese propósito (Hechos 13:1-3) Ellos habían comenzado viajando de Antioquia a Seleucia, Chipre, Salamina y la isla de Pafos. Estando allí predicaron el evangelio en las sinagogas y tuvieron oposición de un falso profeta judío llamado Barjesus  o Elimas (Hechos 13:4-12) Luego se fueron de allí a Perge de Panfilia y a Antioquia de Pisidia donde nuevamente predicaron el evangelio en las sinagogas. Allí tuvieron un interés tremendo por parte de los gentiles, pero los judíos se opusieron por celos a ellos (Hechos 13:13-52) Después de allí se fueron a Iconio donde muchas personas creyeron pero también tuvieron mucha oposición de los judíos. De Iconio se fueron a Listra donde Pablo sano a un cojo de nacimiento y el pueblo como era mayormente pagano comenzaron a trata de dioses a Pablo y a Bernabé (Hechos 14:1-18) Es debido a esto que la multitud judía apedrearon a Pablo, pues se consideraba una tremenda blasfemia adorar a un hombre como Dios. Por tanto la multitud pensó que Pablo estaba muerto y lo saco fuera de la ciudad, pero Pablo estaba vivo y después que los discípulo lo rodearon el se levanto y se fueron a la ciudad de Derbe donde seguiría predicando y haciendo discípulos.

Una de las cosas que podemos ver del primer viaje misionero de Pablo y Bernabé es que ellos a pesar de la oposición jamás dejaron de predicar el evangelio. Tuvieron la oposición de un falso profeta, tuvieron la oposición de muchos judíos, tuvieron la oposición de una multitud de judíos que lo apedrearon pero jamás dejaron de predicar el evangelio. Años después Pablo iba a escribir algo sobre esto en 2 Corintios 11:23-28

¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias.
Pero este no fue solo un trabajo de Pablo y Bernabé sino que la iglesia siempre estuvo dispuesta a predicar sin importar las circunstancias que ellos enfrentaban. Mire como los creyentes predican después de las amenazas y persecución: 
“Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios” Hechos 4:31
“Y Saulo asolaba a la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel. Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio” Hechos 8:3-4
Como vemos en estos pasajes la iglesia que adora al Señor es una iglesia que está dispuesta predicar en todo momento. Es por esto que es tan importante que el evangelio sea el centro en la vida de la iglesia, porque solo teniendo el evangelio en el centro es que predicaremos constantemente y sin temor por confiar en nosotros mismos. Lamentablemente es común que los cristianos prediquen poco a otros personas en nuestros días, ¿Por qué? Fundamentalmente por dos razones.
La primera es porque se sienten inseguros de ellos mismos y dicen ¿Seré yo capaz de predicarle a esa persona? Y se enfoca en sus miedos y poca capacidad para predicarles a otro, esto pasa mucho al principio de la vida cristiana, pero si nunca le predicas a otro y no confías en el poderoso evangelio entonces nunca crecerás espiritualmente ni obedecerás el mandato de Dios. La segunda es porque no te sientes preparado. La iglesia tiene como propósito entrenar a los santos para la obra del ministerio que es la predicación del evangelio. Es por eso que las enseñanzas que se enfatizan en los estudios son como predicarles a otras personas para que seas capacitado para hacerlo. Pero lo más esencial del evangelismo se basa en que si realmente estamos agradecidos por la salvación que Dios nos ha regalado nos podremos dejar de predicar, no podremos dejar pasar la oportunidad de hablarles de otro de la salvación porque entendemos el inmenso regalo de Dios y sabemos hacia la condenación que dirigen las personas.  ¿Acaso no creemos en la condenación del infierno a la cual se dirigen? ¿Acaso no estamos en este mundo para anunciar el evangelio? ¿Acaso no queremos ser usados por Dios? La iglesia que adora al Señor evangeliza siempre.
Hechos 14:21 El discipulado en la iglesia
La iglesia no solamente evangelizaba y dejaba a las personas abandonadas, sino que después que les predicaba el evangelio ellas eran discipulados. ¿Qué es un discípulo? ¿Qué es un discipulado? Un discípulo es un creyente que es un aprendiz de las enseñanzas del Jesús[2] y el discipulado es el proceso que dura de por vida. Por tanto cuando un nuevo creyente llega a la iglesia se le debe “discipular” para que aprenda las principales doctrinas de la fe cristiana. El discípulo es un bebé espiritual que debe tomar la “leche de la palabra”.
“desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” 1 Pedro 2:2
Luego que comienza a crecer debe comer del alimento sólido de la palabra de Dios, porque no lo contrario no va a crecer espiritualmente. Hebreos 5:12-14
Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.
En este proceso el creyente debe aprender a aplicar los principios bíblicos a su propia vida y a discernir bíblicamente como enfrentar y responder a los problemas de la vida cotidiana. Pero además de eso el creyente ahora debe ser capaz de discipular a otra persona así como el mismo fue discipulado. Fíjense que este es claramente el orden que Dios mando en la gran comisión para todos los cristianos.
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” Mateo 28:19-20
Los cristianos predican mientras van en el camino y discipulan a las personas enseñándoles todas las  cosas que Cristo les ha mandado sabiendo que Dios está con ellos.  Pero ¿Por qué el cristianismo actual parece incapaz de esto? Esencialmente porque el modelo de iglesia que tenemos actualmente no es bíblico. Por tanto las iglesias que no son bíblicas no pueden hacer esto. Cuando me refiero a una iglesia bíblica me refiero a lo que la Biblia nos dice como ser una iglesia y como la iglesia históricamente ha practicado ser iglesia y que en la actualidad no se practica. Por ejemplo en una iglesia bíblica e histórica tú llegabas y los ancianos te enseñaban las doctrinas más esenciales de aquella iglesia antes de admitirte como miembro y luego de ser miembro comenzabas a servir en esa iglesia. En una iglesia contemporánea tu llegas y te “conectan” con un sin número de actividades y la doctrina es lo que menos importa. Esto lleva a que el creyente no crezca y por tanto sea un “niño espiritual” y por tanto se incapaz de predicar y discipular a otra persona.
Ahora no quiero que se equivoquen pensando que discipular es “traspasar doctrina solamente”. El discipulado es compartir de las enseñanzas de las Escrituras experimentadas en tu vida cotidiana. Por ejemplo si yo voy hablar de la fe salvífica voy hablar de mi conversión, si voy hablar de la providencia de Dios voy a contar como Dios ha obrado en mi vida, si voy hablar del pecado voy a ejemplicarlo en como yo he tenido que luchar con el pecado y como Dios me ayudado. El discipulado no tiene que ver con cosas teóricas, sino que es totalmente práctico. ¿Te imaginas tu discipulando a otro creyente? ¿Enseñándole la palabra de Dios? Pues ese es el llamado que como cristiano tienes.

Hechos 14:22 El sufrimiento por el evangelio

Luego que los apóstoles anunciaron el evangelio y discipularon a muchos creyentes en Derbe, ellos volvieron por el mismo camino que habían venido. O sea de Derbe se fueron a Listra, de Listra a Iconio y de Iconio a Antioquia. En todo ese camino Pablo y Bernabé se encontraron con todos los creyentes a los cuales ellos le habían predicado y discipulado y lo que hicieron fue “confirmar y exhortar a los discípulos a que permanecieran en la fe” (RV60) o como en otras versiones dice “Fortalecer a los creyentes y animarles a perseverar” (NVI) “Fortalecieron a los creyentes y animaron a continuar en la fe” (NTV) Pero ¿Por qué los discípulos necesitaban fortaleza y animo? Porque ellos se habían desanimado lo más probable que por las dos cosas que nosotros también experimentamos, las luchas internas y las luchas externas.

Por lucha interna me refiero a lo que todos nosotros como pecadores redimidos experimentamos. Cuando un cristiano se convierte inmediatamente su único deseo es servir al Señor por el agradecimiento de ser tan grande amor de Dios hacia él y aborrece todo lo que tenga relación con el pecado. Pero luego comienza a darse cuenta como Pablo que “El querer hacer el bien esta mí, pero no el hacerlo” (Rom 7:18) Por lo que puede caer en un profundo desanimo sino es ayudado por sus hermanos a admirar que los mares de la gracia son altos que las montañas del pecado.

Pero lo más evidente en este pasaje son las luchas externas que los cristianos enfrentaban. ¿Cuál era esa? La persecución. Desde un principio la iglesia primitiva había sido perseguida por su mensaje del evangelio. Pedro y Juan fueron dos veces amenazados y una vez azotados por predicar el evangelio (Hechos 4; 5:17-42) Esteban fue asesinado por predicar el evangelio (Hechos 7) Jacobo asesinado y Pedro encarcelado (Hechos 12) Pablo y Bernabé muchas veces perseguidos por los judíos y tuvieron oposición en todo sentido.

Cuando Pablo paso animando a los discípulos de todas las ciudades que habían predicado no paso diciéndoles “tranquilo, todo va a estar bien” “van a vivir su mejor vida ahora” “Como cristiano no tendrás problemas” sino lo que le dijo fue algo muy poderoso. “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos al reino de los cielos”. Dios va a usar las tribulaciones y el sufrimiento para que nuestra vida sea formada como Dios quiere. ¿Estás sufriendo por algo?  ¿Problemas en el matrimonio? ¿Problemas con la crianza? ¿Problemas con el dinero? ¿Problemas con la familia? ¿Problemas con el pecado? ¿Problemas con la iglesia? ¡Es necesario que enfrentes muchas tribulaciones antes que entres en el reino de los cielos! Porque Dios ha establecido que no solamente heredemos el reino de los cielos sino que suframos por el reino de los cielos.

“Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él” Filipenses 1:29

Si tú lees la historia de la iglesia, sus reformadores y sus misioneros rápidamente te darás cuenta que reino de Dios no ha avanzado sin sufrimiento. Hambre, miseria, persecución, angustia, muerte esposos, muerte de hijos, enfermedades, etc. Pero en esta época cristiana creemos que la iglesia puede avanzar sin eso. Creemos que podemos tener seguridad, comodidad y prosperidad y luego vamos a servir en la obra de Dios. Los hermanos y hermanas tienen ideas románticas sobre lo que es vivir en comunidad, lo que es ser misionero, lo que es ser pastor, lo que es ser parte de la iglesia.

La vida cristiana está llena de obstáculos y pruebas y cuando a pesar de todos esos obstáculos y pruebas tenemos gozo porque estamos sufriendo por el evangelio, entonces hemos comprendido cual es nuestro llamado en este mundo.

“Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre” Hechos 5:41

Hechos 14:23 Ancianos en cada iglesia

En este verso nos dice algo tan sencillo pero tan lejano de las iglesias bautistas actuales que debemos considerarlo con toda seriedad. Nos dice “que constituyeron ancianos en cada iglesia” (RV60) “En cada iglesia nombran ancianos” (NVI) “Nombran ancianos en cada iglesia” (NTV) La idea de los ancianos viene desde el Antiguo testamento en donde se relacionaban generalmente con aquellos líderes espirituales que se sentaban fuera de las puertas de la ciudad y tomaban decisiones importantes. Pero en el nuevo testamento se le llama “ancianos” a los pastores de la iglesia y su primera mención aparece en Hechos 11:30

“Lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y Saulo”
Muy contrario a lo que piensa hoy la gran mayoría de la iglesia bautista chilena los ancianos son parte esencial de la iglesia. Nehemias Coxe escribió un tratado sobre los ancianos y diáconos en la iglesia y dijo[3].

“La edificación y belleza de la iglesia depende mucho de su orden, no un orden dictado por supersticiones ni por discusiones sobre menudencias, sino por lo que ya hemos descrito, que la ubica en conformidad con la voluntad de Cristo, y especialmente en llenar los cargos que el Señor ha mandado, con personas calificadas para su administración y su función regular tanto de los oficiales como de los miembros en sus respectivas posiciones”

Lo que la Escritura y los Bautistas tenían claro era que para edificar una iglesia sana era necesario tener varios ancianos en una iglesia.  Por tanto lo que debemos anhelar como iglesia es no solamente predicar y discipular a los miembros de la iglesia, sino que de los mismos miembros de la iglesia salgan ancianos y diáconos conforme a las Escrituras. Una iglesia bíblica es una iglesia que tiene ancianos y prepara ancianos para las futuras iglesias.

Pero fijémonos con atención que Pablo y Bernabé están terminando su primer viaje misionero que comenzó en Hechos 13 desde Antioquia. Cuando estuvieron en Chipre tuvieron oposición pero el procónsul creyó (Hechos 13:12) Cuando estuvieron en Antioquia de Pisidia ellos tuvieron oposición de los judíos pero varios creyeron (Hechos 13:48) En Iconio varios judíos y griegos creyeron (Hechos 14:1) y también tuvieron oposición.  Lo que podemos ver en común en estos viajes es que las personas que creyeron con el tiempo volverían a ser visitadas con Pablo y Bernabé para ser animadas por el sufrimiento que enfrentarían. Pero además de eso ese pequeño grupo de personas con los años iban a crecer y a establecerse en nuevas congregaciones en las cuales Pablo podría ancianos.

Podemos ver dos cosas importantes en estos versículos. Lo primero es que la iglesia que adoran a Dios crece espiritualmente y numéricamente. Vemos en el libro de hechos iban juntas, no podemos solamente decir que queremos espiritualmente o solo numéricamente sino que debemos crecer en ambas maneras. El crecimiento es soberano de Dios, pero el trabajo de evangelizar y discipular es responsabilidad nuestra de hacerlo para que la iglesia crezca y entonces se levanten nuevos ancianos y diáconos en cada iglesia. Lo segundo es que la iglesia debe crear otras iglesias. Una de las cosas características de la iglesia primitiva era la plantación de nuevas iglesias. Esto era tan evidente que a los cristianos se les considera como personas que trastornan el mundo entero con sus enseñanzas (Hechos 17:6) o en el caso de Pablo se les consideraba una “plaga” por la multiplicación de cristianos en todo ese tiempo (Hechos 24:5) ¿No ven a nosotros de la misma manera? ¿Somos cristianos que trastornan el mundo con la predicación de evangelio? ¿Somos vistos como una plaga que va por todas partes predicando del evangelio? Una iglesia que adora al Señor y que pone el evangelio como el centro de sus vidas manifiesta esto por medio de la evangelización, discipulado, sufrimiento y reproducción de iglesias y ancianos porque Cristo mismo evangelizo, discípulo, sufrió y por su muerte justifico a muchos (Isa 53:11)


[1] https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/solidamente-reformada-sorprendentemente-pequena/
[2] Diccionario Vine. Página 285
[3] Nehemias Coxe. Ancianos y Diáconos bíblicos. Página 4

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