Pensar el mundo a través de las Escrituras...

jueves, 14 de junio de 2018

Lucas 11:3-4 Aprendiendo a orar, parte 3




En el año 2016 la organización de naciones unidas para la alimentación y la agricultura informaba que alrededor de 17 millones de niños menores de 5 años sufren malnutrición crónica en el mundo. La mayoría de estos niños se encuentran en Asia y África[1]. Esto hace preguntarse ¿Por qué existe el hambre en el mundo? ¿Por qué aun siguen muriendo personas de hambre en el mundo? Hay varias razones que los especialistas dan para explicar el hambre en varios países del mundo. 

La primera es la corrupción de los gobiernos en los países más pobres lo cual hace que en vez de ayudar a surgir al país simplemente se aprovechen de él. La segunda son las guerras y la inseguridad en general que crea vivir en ese país por ende no hay inversión y las guerras deja a las personas viviendo en la miseria. La tercera es la hostilidad del clima que enfrentan algunos lugares del mundo como el calor extremo o el frio extremo que no permite el trabajo de la tierra. La cuarta son las filosofías religiosas que tienen algunas culturas al considerar sagrados algunos animales que podrían servir como alimento para los seres humanos[2].

Por otro lado 41 millones de niños menores de 5 años sufren de sobrepeso. La mayoría de estos niños se encuentran en América Latina y el Caribe. En el caso de nuestro país el porcentaje de niños menores de 5 años desnutridos es de 1,8% de la población, mientras que tenemos la tasa más alta de niños obesos llegando al 10% de la población[3]. Esto nos muestra que el Chile actual vive en una realidad en la cual la escasez de comida no es un problema, sino la abundancia de comida es un problema. Esto hace que la actitud de los chilenos sea arrogante respecto al porvenir ya que cree que “no tienes problemas materiales que enfrentar”. La advertencia que Dios le hizo al pueblo de Israel es muy vigente para un pueblo Chileno que cree que por sus fuerzas ha obtenido todas las cosas:

“Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal;  que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza” Deuteronomio 8:11-17
La verdad es que ciertamente hay factores políticos, económicos y religiosos que influyen en la prosperidad y pobreza de las naciones, pero finalmente es Dios quien prospera y quien permite que haya pobreza. Generalmente las personas van a pensar que vivir en la pobreza es un juicio de Dios, pero ¿vivir en la riqueza es una señal de bendición de Dios? ¿No es acaso los países del primer mundo donde las personas tienen de todo para vivir y sin embargo en constante idolatría al Señor? ¿Podríamos decir que eso no es un juicio de Dios? La decadencia Europa y Estadounidense respecto al Cristianismo ¿No es acaso un juicio de Dios en la abundancia? Debemos ser cuidadosos en ver solamente la pobreza como un juicio de Dios porque la abundancia también puede ser ya que las Escrituras nos advierten constantemente de la desviación que produce el dinero y las riquezas.
“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimara al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” Mateo 6:24
“Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores” 1 Timoteo 6:8-10
Lucas 11: 3 El pan de cada día dánoslo hoy
Hemos estado viendo que un discípulo después de observar la vida de oración de nuestro Señor Jesucristo (Luc 5:15-16) le pide que le enseñe a orar como Juan les enseño a sus discípulos. Entonces el Señor les enseña este modelo de oración el cual hemos ido desarrollando petición por petición. Vimos que la primera petición es “Padre nuestro que estás en los cielos” (Luc 11:1) pues aquel que es hijo de Dios se acerca a su padre con toda naturalidad a pasar tiempo con él. La segunda petición es “santificado sea tu nombre” lo cual significa acercadnos con reverencia a Dios porque él es santo en su esencia. La tercera petición es “Venga tu reino” que tiene que ver con el anhelo de que la misión de Dios se cumpla en este mundo a través de su iglesia. La cuarta petición es “hágase tu voluntad” lo cual es un deseo que todo cristiano tiene en su corazón para agradar a su Señor. Todas estas primeras peticiones nos enseñan que nuestras oraciones deben estar enfocadas en la gloria de Dios, la expansión de su reino y el crecimiento espiritual.
Ahora en estas siguientes peticiones nos encontramos con peticiones que tienen que ver más con las necesidades humanas. Esto no quiere decir que estas peticiones no sean para la gloria de Dios, pues todo lo que hacemos es para la gloria de Dios. La primera petición de esta segunda parte de las peticiones es “El pan de cada día dánoslo hoy” (RV60) “Danos hoy nuestro pan cotidiano” (NVI) “Danos hoy el alimento que necesitamos” (NTV) algunos “padres de la iglesia” cuando leían este pasaje les parecía que no podía ser posible que una petición tan “mundana” estuviera aquí así que espiritualizaban este pasaje diciendo que se trataba del pan espiritual. El que cambio esa interpretación fue Martin Lutero quien dijo que pan era “todo lo necesario para la preservación de esta vida, como alimento, un cuerpo sano, buen tiempo, casa, hogar, esposa, hijos, buen gobierno y paz”[4]. Esta petición tiene mucho sentido con el contexto cultural del mundo antiguo donde las hambrunas era algo constante y que cobraba miles de vidas cuando no había alimento. Esto lo podemos ver en algunos ejemplos de las Escrituras cuando Abraham se mueve a Egipto debido al hambre que había en la tierra (Gen 12:10) o cuando llega un hambre terrible en los días de José (Gen 41:30) o en los días de Rut (Rut 1:1) o en los días del profeta Eliseo (Luc 4:25) Las muertes por hambre en la historia de la humanidad han sido tan normales que ni siquiera podemos imaginarnos. Podemos pensar que esto ha estado lejos de nosotros pero no ha sido así, en los años 1918 al 1920 se llevaban a cabo las marcas del hambre debido a la crisis que como país enfrentábamos.[5]  Hoy en día nuestra realidad es muy distinta y podemos pensar ¿Cómo vamos a orar a Dios “danos el pan cotidiano hoy” cuando abundamos en el pan cotidiano? ¿Cómo vamos a depender de Dios en esto cuando parece que no hay ningún problema? Pues aquí es donde el mundo nos ha engañado y donde nos ha hecho creer que la estabilidad, seguridad, prosperidad es producida por nosotros. Pero la verdad es que todo lo que existe en nuestro país (estabilidad, seguridad y prosperidad) solo es posible por la voluntad soberana de Dios. No son los políticos, la economía o la administración que crean esto, sino que Dios llevando a cabo su plan.
Por tanto la oración del pan de cada día es un reconocimiento que Dios es quien nos ha dado lo que tenemos (1 Tim 6:6-8) ¿Le agradeces a Dios por el alimento de cada día o crees que lo consigues tu por medio de tus fuerzas (1 Tim 4:3-5)? ¿Le agradeces a Dios por el trabajo que te ha provisto o que crees que lo has obtenido tu por tu inteligencia (2 Tes 3:10-12)? ¿Le agradeces a Dios por el hogar que tienes o crees que lo tienes tú por tu meritos? ¿Le agradeces a Dios por  tu esposo (a) o hijos (a) o crees que lo obtuviste por tus meritos? Un creyente tiene un corazón agradecido porque reconoce que todo lo que tiene viene del Señor y por tanto vive agradecido.
“Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” Col 3:17
“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” 1 Tesalonicenses 5:18
El orar esta petición es reconocer la dependencia plena de Dios en nuestra vida.

Lucas 11:4 “Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben”

En esta petición se está reconociendo que somos pecadores ante un Dios santo y que por tanto necesitamos de su perdón. Los judíos consideraban que los pecados eran deudas ante Dios; se podía usar la misma palabra aramea para las dos cosas. Por lo menos en teoría la ley judía exigía el perdón periódico de los deudores monetarios (cada siete y cincuenta años), de modo que la ilustración de perdonar las deudas tiene sentido[6]. Este es el lenguaje que Jesús ocupo cuando estuvo en la casa de Simón el fariseo (Luc 7:36-50) Pero ¿Cuál era nuestra deuda con Dios? La parábola de los dos deudores nos enseña claramente cuál es el significado de esta enseñanza del Señor. Mateo 18:23-27

“Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.  El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda.
Nosotros como seres humanos somos quienes tenemos una deuda delante de Dios ¿Por qué? Porque hemos quebrantado la ley de Dios (1 Juan 3:4) y el quebrantar la ley de Dios merece un castigo (Rom 6:23) y alguien debe pagar la ira de Dios contra el pecado (Jn 3:36) Nosotros no podemos pagar ese castigo o  deuda porque somos incapaces de pagarla debido a nuestra naturaleza pecaminosa. Nuestra mente esta corrompida con el pecado (Rom 1:21) nuestra voluntad (Jer 44:15-17) nuestras emociones (Jer 19:7) estamos muertos espiritualmente (Efe 2:1) estamos bajo el poder del pecado  (Efe 2:2) y somos hijos de la ira (Efe 2:3) Es por eso que fue nuestro Señor Jesucristo quien Dios puso como propiciación (satisfizo o aplaco la ira) por el pecado (Rom 3:25) fue Cristo quien pago la maldición de la ley (Gal 3:13) el que no era pecador se hizo por nosotros pecados para darnos el perdón y el saldo de la deuda (2 Cor 5:21) Por tanto el nos ha perdonado de una deuda que para nosotros era imposible de pagar, por eso es que debemos confesar nuestros pecados delante de él (1 Juan 1:9)  Miremos entonces la segunda parte de esta parábola (Mt 18:28-35)
Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Más él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.
La enseñanza de la parábola es que aquel que fue perdonado de una deuda impagable debería ser capaz de perdonar una deuda a otra persona que le debe a él. Es por eso que Mateo 6:14-15 agrega como un comentario a pie de página la explicación del perdón que Dios nos pide:
“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros nuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”
Lo que Cristo ha hecho en nuestros corazones es derramar de su amor y por tanto podemos ser misericordiosos (Mt 5:7) y debemos seguir el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo el cual nos perdono (Luc 23:34). Pablo escribió que esta debe ser nuestra actitud como hermanos “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdono a vosotros en Cristo” (Efe 4:32). Por tanto nuestras oraciones deben estar llenas de arrepentimiento a Dios y también de perdón a aquellos que nos han hecho mal a nosotros. ¿Recuerdas a alguna persona que te haya hecho daño? ¿Recuerdas a alguna persona a la cual no puedas tolerar en tu corazón? ¿Has sufrido menosprecio e indiferencia de alguien y por eso “no puedes perdonarlo? Pues esa persona debe estar en tus oraciones. Orar conforme a la voluntad de Dios es orar por perdonar a todos aquellos que te han dañado a ti. ¿Estás orando como Jesús en la cruz? ¿Estás orando como Esteban antes de morir? ¿Estás orando por  tus enemigos (Mt 6:44)?
Lucas 11: 4 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal

Esta petición parece bastante simple al principio pues afirma que nos mantenga alejados de la tentación y del mal, pero si revisamos las otras traducciones solo nos encontramos que una parte de la frase no está. “Y no nos metas en tentación” (NVI) “Y no permitas que cedamos a la tentación” (NTV). En el evangelio de Mateo 6:13 hay también ciertas diferencias en las traducciones: “No nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal” (RV60) “Y no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del maligno” (NVI) “No permitas que cedamos a la tentación, sino rescátanos del maligno” (NTV). La discusión surge a partir de la pregunta ¿Cómo le podemos pedir a Dios que nos libre de la tentación si él no tienta a nadie (Stgo 1:13)? Se han dado varias respuestas al problema. La primera de ellas es decir que la palabra “tentar” debe ser traducida como “probar” y que aunque Dios nunca nos induce a pecar, sino que el prueba nuestra fe y carácter mediante pruebas.  El problema con esta respuesta es que ¿Entonces le estamos pidiendo a Dios que no nos pruebe y nos libre de ello a pesar de que el usa eso para probar nuestra fe y carácter (Stgo 1:2-3)[7]? La segunda respuesta es la que hace un contraste entre estas dos peticiones y en vez de traducir “mal” se debe traducir como “malo”. Entonces la frase quedaría “líbranos del malo”.  Por tanto la petición tendría que ver con que Satanás nos tienda y de él es de quien debemos ser librados[8]. Por mi parte me parece que la segunda respuesta es la más adecuada y veo a un creyente pidiéndole a Dios que lo libre de las tentaciones sutiles que Satanás nos trae por medio de los “deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida” (1 Juan 2:16)  Pero este clamor de ser librados de las tentaciones de Satanás no incluyen solamente librarnos de él, sino que pedirle al Señor librarnos de nosotros mismos.

Pablo le escribió a Timoteo “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” 1 Tim 4:16

Esta es una de las cosas que no pensamos constantemente debido a que la filosofía del mundo nos dice que necesitas más amor a ti mismo, más aceptación, mas autoestima y que debes hacer todo lo que te hace sentir bien y feliz. Pero las Escrituras nos dicen que nuestros corazones son pecaminosos y que muchas veces nuestras intenciones pueden ser pecaminosas. Piensa por ejemplo en David, el hombre conforme al corazón de Dios (1 Sam 13:14) el cual alababa y deseaba al Señor con todas sus fuerzas, pero en algún momento de su vida se descuido de sí mismo y termino asesinando y adulterando (2 Sam 11) o piensa en el caso de Pedro el cual decía que iba a seguir al Señor hasta el final sin embargo en los momentos de difícil negó al Señor y lloro amargamente por ello (Luc 22:62) Durante esta semana me enteré de un lamentable caso de un hermano que contribuyó mucho a la obra Bautista de Estados Unidos pero por descuidarse en su vida espiritual ha sufrido las consecuencias de ser destituido y sufrir la vergüenza pública por ello[9].
¿Acaso somos más espirituales que David? ¿Somos más espirituales que Pedro? Richard Baxter escribió en su reconocido libro el pastor reformado lo siguiente[10]:

Como todos los demás, usted tiene una naturaleza caída con tendencias pecaminosas. Si Adán siendo sin pecado, cayó porque no tuvo cuidado, ¡Cuánto más, deberíamos tenerlo nosotros! Tal como una pequeña chispa puede comenzar un incendio forestal, así también un pecado conduce a otros. Aún los creyentes más santos tienen en sus corazones los restos del orgullo, de la incredulidad, de la ambición egoísta y de todo tipo de pecado. Somos seducidos fácilmente por la necedad y la concupiscencia; y entonces, nuestro juicio se distorsiona, nuestro celo se enfría y nuestra diligencia se debilita. Si usted no tiene cuidado de su traicionero corazón, muy pronto éste encontrará una oportunidad para engañarle. Los pecados que usted pensaba que habían sido desarraigados hace mucho tiempo, revivirán. Puesto que usted es tan débil y propenso a pecar, debe tener mucho cuidado de sí mismo.  

El clamor de esta oración es que Dios nos libre de Satanás y de nuestros corazones engañosos por ellos nos llevan en pos del pecado. Incluso el apóstol Pablo mantuvo esa lucha espiritual y clamo: “¡Miserable de mí! ¿Quién me librara de este cuerpo de muerte?” (Rom 7:24) Pues solo Cristo con su poder, su fuerza, su gracia puede hacerlo. ¿Estás clamando al Señor por tu pecado? ¿Pides que Dios te libre de la propia maldad que habita en tu corazón?

Porque tuyo es el reino el poder y la gloria

El evangelio de Mateo en la versión Reina Valera agrega al final de esta oración “Porque tuyo es el reino, y el poder y la gloria por todos los siglos amen”. Sin embargo en las otras versiones de la Biblia no la encontraremos (NVI; NTV) ¿Por qué? Porque es sabido por los críticos textuales que estos versos no estaban en los manuscritos más antiguos. La razón de agregar esto es que las oraciones judías eran usadas para el uso litúrgico de las sinagogas y el Padre Nuestro era perfecta para esto[11]. Por tanto, ellos agregaron esto para que la oración terminara con una alabanza. Pero aunque esta oración no termina con una oración si sabemos que tenemos la provisión diaria gracias a la obra de Cristo, sabemos que tenemos el perdón diario gracias a la obra de Cristo, tenemos la liberación de nuestra tentación y mal gracias a la obra de Cristo ¿Por qué? Porque él fue quien el murió en la cruz dándonos perdón, él fue quien sufrió la tentación y el mal para que nosotros seamos librados de ese castigo, por tanto toda la gloria, la honra y el poder son para el cordero santo e inmolado (Apo 4:11) ¿oras en alabanza a Dios por todo lo que él hizo por ti?



[1] http://www.fao.org/state-of-food-security-nutrition/es/
[2] https://elpais.com/diario/2004/12/05/eps/1102231614_850215.html
[3] http://www2.latercera.com/noticia/chile-el-pais-con-menos-ninos-desnutridos-pero-el-segundo-con-mas-obesos-en-la-region/
[4] John Stott. El sermón del monte. Página 171.
[5] http://rufianrevista.org/portfolio/las-marchas-del-hambre-y-la-asamblea-obrera-de-alimentacion-nacional-aoan-1918-1920-1/
[6] Craig Keener. Comentario cultural del Nuevo testamento. Página 216.
[7] John MacArthur. A Solas con Dios. Página 123.
[8] John Stott. El Sermón del monte. Pagina 173.               
[9] https://www.christianitytoday.com/news/2018/may/paige-patterson-fired-southwestern-baptist-seminary-sbc.html
[10] http://www.iglesiareformada.com/baxter_el_pastor_reformado.pdf
[11] Craig Keener. Comentario cultural del Nuevo testamento. Página 55.

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