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lunes, 18 de diciembre de 2017

La alabanza congregacional Parte 1


Es común entre los cristianos escuchar las palabras “adoración y alabanza” como si fueran lo mismo. ¿Pero son exactamente lo mismo? La palabra adoración (Heb Shajal; Gr Proskuneo, Latreuo)  implica “postrarse ante Dios” “bajarse”, “inclinarse” “hacer reverencia” “servir”. Por tanto se refiere a “responder a Dios con todo lo que somos”. Adorar es asombrarse por la grandeza, poder, gloria y gracia de nuestro Dios. Por tanto la adoración debe ser todo lo que hacemos en nuestra vida (Rom 12:1). En el culto “adorar” es todo lo hacemos en él, ya sea cantar, orar, leer la Biblia, escuchar la predicación. No es correcto pensar que “adoramos cuando solo cantamos”.

Por otro lado “alabanza” (Heb “Halal; Gr Ainos) implica “celebrar, cantar, alardear” La ejemplo podemos que los hombres “alabaron” a Sara por su belleza (Gen 12:15) La alabanza a Dios es lo esencial en las Escrituras (Sal 148:2-5; 150: 1; Efe 1:11)  Por tanto es posible que exista alabanza sin adoración (Amos 5:21-23) Para explicar la diferencia ilústremelo con la siguiente historia:

“Supongamos que una persona que no sabe nadar cae en un río. Mientras lucha en vano por salvarse, y dándose cuenta de cuán desesperado es su caso, clama de lo más profundo de su corazón: ¡Auxilio! ¡Auxilio! ¡Sálvenme! ¡Sálvenme!’ Como consecuencia de su clamor, repentinamente aparece un caballero bien vestido que, sin dudarlo ni por un segundo, se tira al agua para rescatar a este pobre hombre, poniendo en riesgo su propia vida. El individuo de inmediato comienza a expresar su gratitud y palabras sinceras de profundo aprecio. Eso es alabanza; y eso es precisamente lo que hace el pecador cuando entiende lo que el Hijo de Dios estuvo dispuesto a hacer para salvarlo. No fue simplemente que puso su vida en riesgo, sino que la entregó para darnos vida. “El justo murió por los injustos para llevarnos a Dios” (1P. 3:18). Ahora, supongamos que el caballero en cuestión, no conforme con lo que ha hecho para salvar a este hombre, ahora lo invita a su casa para el día siguiente con el propósito de entablar una amistad con él. Al otro día este hombre se dirige a la dirección indicada, y para su asombro se da cuenta que el caballero que le salvó, no sólo vive en la parte más rica de la ciudad sino que su casa es la mansión más extraordinaria del sector.
Pero su sorpresa es aún mayor cuando comienza a conversar y conocer a este hombre. Queda profundamente impresionado por su nobleza de carácter, “su bondad, su inteligencia, su hospitalidad, su sabiduría, su afabilidad, su tacto, su humildad de espíritu”. En otras palabras, sigue diciendo este autor, ahora aprecia la excelencia moral y el valor intrínseco del carácter de su anfitrión, independientemente de lo que ha hecho por él como su salvador. Y aunque no olvida por un solo momento que su anfitrión es su salvador, no obstante su gratitud por lo que él hizo por él es ahora superada por su admiración y aprecio por lo que él es en sí mismo”.
Eso es adoración. No se trata de un programa religioso o un conjunto de rituales. Uno de los problemas principales con los que tuvieron que lidiar los profetas de Dios en el AT, era la tendencia del pueblo al formalismo y a equiparar los actos externos de adoración con la adoración misma[1]

Por tanto vemos que aunque adoración y alabanza tienen una estrecha relación tienen una diferencia, pues adoración es todo nuestro estilo de vida y alabanza es cuando expresamos “cantando o celebrando lo que Dios ha hecho”. Sin embargo se usa la palabra “adoración” para aludir a la adoración congregacional que expresamos juntos. ¿Qué dicen las Escrituras sobre lo que cantamos, los instrumentos o el estilo?


La creación (Gen 1:31) Dios creó todo bueno, incluyendo la música. Por tanto el es creador de la música. El salmo 148 hace una conexión con la creación que Dios creó y la alabanza que él merece. Los ángeles lo alaban (Sal 148: 1-2) el mundo que el creo lo alaba (Sal 148:3-10) los seres humanos lo alaban (Sal 148:11-13) el merece ser alabado (148:13-14). Hay algo que como seres humanos siempre hemos instruido y es que “la creación canta”, el oleaje del mar suena, la brisa del viento, el canto de las aves o el simple silencio nos dice cosas. Los músicos, ´poetas, filósofos se han inspirado en esto. Pero esto se ha vuelto últimamente un área de investigación. El músico americano llamado Bernie Krause ha dedico gran parte de su vida a lo que él ha llamado el “paisaje sonoro” y lo ha clasificado en tres fuentes básicas. La geofonia (el sonido del mar, el viento) la biofonia (el canto de los pajaros) y la antrofonia (el sonido de los seres humanos)[2].  Por tanto lo que podemos saber con seguridad es que Dios ha creado todas las cosas incluyendo la música.


La caída (Gen 3:1-7) La caída como sabemos afecto la relación con Dios, la relación con el prójimo y la relación con la creación. Por tanto todo fue infectado por el pecado. La música infectada por el pecado no es porque la música sea mala en sí misma, sino porque ella se usa para celebrar el pecado. Podemos ver en Génesis 4:21 que Jubal (arroyo, música; trompeta, cuero de carnero) es el padre de todos los que tocan arpa y flauta. Por el contexto podemos pensar que la música ellos no la usaban para exaltar a Dios sino al pecado. El comentario del contexto cultural de la Biblia[3] dice lo siguiente:

“En Egipto las flautas más antiguas, con soplido en el extremo, datan del cuarto milenio A.C. En el cementerio de Ur, se han encontrado una cantidad de arpas y liras así como un par de flautas de plata que datan de la primera parte del tercer milenio. Las flautas hechas de hueso o cerámica datan por lo menos del cuarto siglo. Los instrumentos musicales proporcionaban entretenimiento a la vez que un fondo rítmico para las danzas y actuaciones rituales, tales como las procesiones o los dramas culticos. Al margen de los instrumentos simples de percusión (tambores y sonajas), los instrumentos más comunes usados en el Antiguo cercano oriente eran las arpas y las liras. En la literatura se les describe como medio de serenar  el espíritu, de invocar a los dioses para que hablaran y de proveer la cadencia para un ejército en marcha”

En los días Noé antes del diluvio, el pecado se había extendido tanto que las personas estaban “comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento” (Mt 24:38) esta vida con seguridad incluye música, ya que ella proporcionaba el ritmo para las danzas y bailes pecaminosos (probablemente Sodoma y Gomorra seguía la misma práctica) En Egipto, Babilonia, Grecia o Roma es sabida la relación que tiene la música con lo religioso (dioses, sacerdotes), funerales, las fiestas, guerras, romances felices o melancólicos[4].


La alabanza congregacional en Israel

En las Escrituras también tenemos canticos de despedida (Gen 31:27) de liberación porque Dios venció Egipto (Éxodo 15:1-19) las mujeres danzaron con el pandero (Éxodo 15:20-21) tenemos el canto de victoria en Jericó (Josué 6:12-20) en Debora (Jueces 5:3-4) y el salmo de Ana (1 Sam 2:1-10) Según el Talmud en las fiestas religiosas como la pascua, el pentecostés y las fiestas de los tabernáculos se cantaba (Éxodo 12-14) esto lo sabemos porque Jesús canto en la ultima cena de Pascua  (Probablemente canto el Salmo 118. Mt 26:30; Mc 14:26) Los levitas eran los encargados principalmente del desmantelamiento, transporte y erección del tabernáculo (Num 1:47-54) Los levitas tenían prohibido servir como sacerdotes, pues era solo una obligación de los hijos de Aarón (Nm 3:10) sin embargo eran un ministerio auxiliar de ellos (Num 3.5-10) Los levitas se dedicaron a esto hasta que en la época de David fueron puestos también como músicos (1 Cro 6:31-32) David estando ya viejo dejo claras instrucciones sobre el deber de los levitas (1 Cro 23: 1-5 dirigir la obra, gobernantes y jueces, porteros y músicos) Se usaban todos los instrumentos para alabar a Dios (1 Cro 16:4-6; 2 Cro 5:11-14; 2 Cro 20:19-22; 2 Cro 29:30; Esdras 3:10-13) El libro de los salmos (Tehillim “Alabanzas”) está dividido en 5 “libros” (Libro I 1-41; Libro II 42-72; Libro III 73-89; Libro IV 90-106; Libro V 107-150) y los autores son varios David, Asaf (50: 73-83) los hijos de Coré (42-49; 84-85; 87-88) Salomón (72-127) Herman (88) Etán (89) Moisés (90) El libro de Salmos tiene diversos estilos de alabanza como himnos de alabanza o doxología (Sal 146-150) donde llama adorar con todo instrumento al Señor (Sal 150) acciones de gracias (Sal 18; 118) de remembranza (Sal 78;105, 106) lamentos colectivos y personales (Sal 22, 57,70, ) salmos imprecatorios (pedir porque alguien reciba el juicio de Dios 79; 94; 137) por tanto es evidente la diversidad de estados en las cuales se adoraba a Dios, así como también la diversidad de estilos en los cuales se adoraba a Dios.

Los estudiosos reconocen que esto no era “exclusivo” del pueblo hebreo sino que este tipo de poesía era practicado por los pueblos que vivían alrededor de Israel, como por ejemplo Babilonia.[5] Por tanto, la adoración santa a Dios no dependía del estilo de adoración sino de lo “apartado o consagrado” que estuviera al verdadero Dios, ya que los otros pueblos alababan a sus dioses añadiendo practicas pecaminosas.


Alabanza congregacional en la iglesia

Con la llegada de Jesucristo brotaron nuevos himnos que según algunos estudiosos probablemente terminarían siendo canciones que entonaba la iglesia primitiva[6] (Luc 1:46-55; 2.14 1 Tim 3:16; Fil 2:6-11; Col 1.15-20; Heb 1:3) sabemos que Jesús canto un salmo  (Mt 26:30; Mc 14:26) que Pablo y Silas entonaron himnos a Dios (Hechos 16.25) La iglesia debía cantar con entendimiento (1 Cor 14:15) debía cantar salmos, himnos y canticos espirituales (Efe 5:19) cantar con gracia en los corazones los salmos, himnos y canticos espirituales[7] (Col 3:16) Cuando un creyente esta triste debería orar, pero cuando esta alegre debería cantar alabanzas (Stgo 5:13) Basado en estos mandatos es seguro que la iglesia canto Salmos (Los 150 Salmos poniéndole música) Himnos (Nuevos himnos que hablaran de la obra de Cristo como lo que vimos) y canticos espirituales (es probable que fueran expresiones personales de testimonio que exaltaran las verdades de gracia y salvación en Cristo) en sus cultos cuando se reunían (Hechos 2:41-42; 4:32-35; 20:7) En el libro de Apocalipsis también tenemos muchos cantos al Cordero (Apo 4; 5; 7:9-12; 11:15-19; 12:10-12; 14:1-3; 15:3: 19:1-8) Sin duda las alabanzas fueron una parte muy importantes dentro de la liturgia cristiana de la iglesia primitiva.



[1] http://todopensamientocautivo.blogspot.cl/2010/01/cual-es-la-diferencia-entre-la-oracion.html
[2] https://www.ted.com/talks/bernie_krause_the_voice_of_the_natural_world?language=es
[3] J. H. Walton. V. H. Matthews. M.W. Chavalas. Comentario del Contexto Cultural de la Biblia. Página 24.
[4] Luciano Carrera. La historia de la Música Universal. Páginas 14- 231.
[5] Nuevo diccionario bíblico certeza. Página 1202.
[6] http://www.mercaba.org/DJN/M/magnificat.htm
[7] William Hendriksen. Comentario Efesios. Página 179. Comentario Biblico de Efesios NVI. Páginas 340-341. 
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